martes, 23 de febrero de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
Bandera, orgullo y prejuicio

Bandera, orgullo y prejuicio
Cinco meses de Obama bastan para que la cultura pop recupere con fervor su icono favorito. Reivindicativos, reflexivos u oportunistas, la moda, el arte y la publicidad abrazan la iconografía estadounidense.
En 1984 se celebró en Dallas la convención republicana. Las protestas en la calle contra la Administración Reagan fueron tremendamente violentas y Gregory Lee Johnson, un estudiante de filiaciones maoístas, fue arrestado por quemar la bandera. Cinco años más tarde, un juez de la mayoría republicana absolvía a Johnson. “Si hay un principio de base en la Primera Enmienda es que el Gobierno no puede prohibir la expresión de una idea simplemente porque la sociedad encuentra esa idea en sí misma ofensiva o desagradable”, rezaba la sentencia. Tras 25 años y varias Administraciones republicanas, nadie ha logrado derogar esa sentencia y condenar la quema de la bandera, aunque algunos sí han logrado prenderle fuego a lo que representa. Tras la era neocon llega el momento de recoger las cenizas de las banderas de barras y estrellas y hacerse un biquini con ellas.
Durante la primera guerra de Iraq (hablar de esto ya es casi como hablar de las guerras púnicas), el entonces embajador estadounidense en nuestro país emitió un comunicado destinado a sus conciudadanos residentes en España. Se les pedía que en su indumentaria no hicieran demasiado obvio su origen, pero esa advertencia llegaba con medio siglo de desajuste sociocultural: en 1990, todo el mundo iba vestido como un ciudadano estadounidense. Casi 20 años después, tras el 11-S, el derrocamiento de Sadam Husein, el eje del mal, Guantánamo y el fin de la Administración Bush, las cosas pasaron a ser un poco distintas. “Veía a Green Day diciéndole al mundo que los americanos somos idiotas y sentía vergüenza ajena”, nos comentaba Brandon Flowers (The Killers) en 2006, en plena fiebre antineocon; “esta idea de que los estadounidenses debemos ir por Europa pidiendo perdón por lo que somos me parece ridícula”.

El mundo cambió, y los norteamericanos, tal vez desacostumbrados, se sorprendieron diciendo demasiadas veces lo siento. El cambio de paradigma no había sido sólo político; también era cultural y, por tanto, con consecuencias económicas. Para el profesor de la Universidad de Texas Richard Pells, autor de varios ensayos sobre la universalización de la cultura yanqui, “ésta jamás volverá a ser la preeminente. Y no debemos preocuparnos por eso. Tal vez estaremos mejor en un mundo multicultural”. Y si hay un icono de esa preeminencia, ése es su bandera. Después de que, en 2000, la diseñadora de moda francesa Catherine Malandrino y los holandeses Viktor & Rolf utilizaran las barras y estrellas como motivo principal en sus colecciones, llegó el apogeo del plan Cheney de dominación mundial, y no fue hasta el verano de 2008, con la vista puesta en los Juegos Olímpicos y las elecciones presidenciales, que el emblema tricolor volvió a asomarse como icono positivo, fuente de orgullo y de, sobre todo, inspiración estética. “Aunque mi bandera sea la japonesa y la británica sigue siendo, en términos de diseño, imbatible, debo decir que la más atractiva es la americana”, declaraba Rei Kawakubo, de Comme des Garçons, tras presentar una línea de bañadores que creó para Speedo y que lucieron los nadadores del equipo nacional norteamericano en Pekín. Converse relanzaba el modelo Chuck Taylor (el diseño es de John Varvatos) con el motivo de las barras y estrellas, Pamela Anderson aparecía en la portada de la revista Radar en compañía de un biquini con la bandera yanqui y Jennifer Aniston hacía lo propio con una corbata tricolor en la portada del GQ estadounidense. “La bandera ha sido y será siempre importante, forma parte del ADN de la marca”, comenta Giovanni Peracin, country manager para España y Portugal de Wrangler, otro icono del estilo de vida yanqui que en su nueva reencarnación se ha abandonado sin pudor a las barras y las estrellas. “Son los orígenes y la herencia de la firma. Es más, nuestra colección actual se llama Flag [bandera, en inglés]”. El mismo nombre que recibió el vestido de Malandrino consagrado a la enseña y cuya reedición arrasa, nueve años después, al precio de 450 dólares en su tienda online. Tommy Hilfiger, cuyo logo no es más que una conceptualización de la bandera, presenta hoy bañadores en rojo y azul, y el mundo se congratula de la cantidad de obras de arte inspiradas por Obama y la iconografía yanqui aparecidas desde que la posibilidad de su llegada a la Casa Blanca dejó de ser algo que sólo podía ocurrir en un guión de Aaron Sorkin.

“El valor de la bandera ha sido el valor de EE UU cultural (cine, música, intelectualidad, arte, deporte, ciencia) y político (poder, despotismo, libertad, opresión, potencia, agresión, paz, opulencia). Esta variedad de connotaciones es rica para cualquier artista porque ofrece un sinfín de posibilidades, y cualquier analogía que se busque con su uso se parodia en sí misma”, comenta el artista cubano-neoyorquino afincado en Barcelona Jorge Rodríguez Gerada, responsable de aquella enorme efigie de Obama construida con arena en la playa del Fòrum y del simpático diseño de la camiseta de Democrats Abroad Spain en las pasadas elecciones. Alana Moceri, presidenta de este ente, asesora política y bloguera, recuerda que tal acumulación de simbologías en un pedazo de tela resulta a la postre “algo muy emocional para nosotros (los norteamericanos)”.

domingo, 21 de febrero de 2010
sábado, 20 de febrero de 2010
viernes, 19 de febrero de 2010
Las teorías conspirativas...
Las teorías conspirativas
Muchas personas creen en fabulaciones, hipótesis descabelladas o interpretaciones sin pruebas para explicarse diferentes acontecimientos históricos. José María Martínez Selva, catedrático de Psicobiología, estudia algunas de ellas en 'La gran mentira', del que se reproduce un fragmento
Las teorías conspirativas han florecido sobre los tristes sucesos del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Ambos atentados terroristas han sido actos de guerra en tiempo de paz que han sobrecogido a la mayoría de la humanidad. Han acentuado la eterna sensación de desamparo del ser humano, de falta de control sobre lo que ocurre a su alrededor.
Alrededor de los atentados la cosecha conspirativa es fecunda. Casi la mitad de los habitantes de la ciudad de Nueva York cree que altos cargos de la Administración de Bush conocían los ataques terroristas con antelación y que deliberadamente no reaccionaron ante ellos. Para estudiar lo que ocurrió y evitar posibles atentados se constituyó una comisión independiente, formada por republicanos y demócratas, por decisión del Congreso de Estados Unidos. Su informe se hizo público en julio de 2004. Sin embargo, sólo un tercio de los estadounidenses considera que la comisión oficial respondió adecuadamente a todas las cuestiones relevantes acerca de los trágicos sucesos. Una encuesta de agosto de 2004 reveló que el 66% de los neoyorquinos quería una investigación independiente, a cargo del Congreso y del fiscal general de Nueva York, sobre las preguntas sin responder acerca del atentado. La desconfianza hacia el trabajo de la comisión oficial que investigó los atentados es notoria.
Los principales argumentos que defienden las teorías conspirativas (11-S) son que el terrorismo musulmán no fue el culpable y que, si fue realmente así, la actuación del Gobierno estadounidense facilitó la ejecución de los atentados. Entre otras cosas (consúltese por ejemplo www.911truth.org) se asegura lo siguiente:
-No está explicado el hundimiento de las Torres Gemelas del World Trade Center. Se asegura, sin pruebas, que se debió a una demolición controlada. (...)
-El edificio número 7 del complejo del World Trade Center se derrumbó sin que ningún avión hubiera impactado en él. El hecho de que algunas agencias federales (incluyendo al parecer al FBI, la CIA y la agencia de la recaudación de impuestos) tuvieran oficinas en él, acentúa el carácter sospechoso del derrumbe. (...)
-El avión que impactó en el Pentágono parecía más bien un misil. La teoría dice que el Pentágono se disparó a sí mismo. La verdad es que el vídeo oficial emitido en televisión no ayuda mucho a entender qué pasó. (...)
-Existencia de fallos de seguridad, ya que ningún caza salió a interceptar los aviones secuestrados. En realidad, sí salieron pero no sabían adónde dirigirse ni recibieron órdenes concretas de interceptación. (...)
(...) Una creencia muy extendida en Estados Unidos y en el resto del mundo, principalmente entre personas de ideología izquierdista, es que el presidente Bush conocía de antemano los ataques del 11-S. (...) Otro de los argumentos relaciona a Bush con un hermano de Osama Bin Laden. La relación procede de los negocios petroleros de G. W Bush, propietario de la empresa Arbusto Energía, que fue absorbida por Harten Energy, que contaba entre sus socios a Saled Bin Laden, uno de los numerosos hermanos de Osama.
(...) Se produjeron transacciones financieras sospechosas días antes de los atentados que afectaban a compañías aéreas implicadas o a empresas con sede en las torres. La comisión oficial concluyó que estas transacciones no eran relevantes.
Es llamativa la teoría antisemita que defiende, por supuesto sin pruebas, que el servicio secreto israelí, el Mosad, fue el autor de los atentados. Se asegura que miles de trabajadores judíos de las torres se ausentaron ese día del trabajo. El hecho es que no menos de cuatrocientos judíos perecieron en el atentado y la proporción de israelitas fallecidos era la que corresponde a la de la ciudad de Nueva York. Otra versión es que el Mosad investigó a los terroristas y pasó la información a los estadounidenses, pero éstos no hicieron nada. La comisión oficial afirmó que el Gobierno no había recibido buena información ni asesoramiento adecuado por parte de la CIA y del FBI, lo que se añade a la ya larga lista de fracasos de la CIA.
Uno de los aspectos que la comisión dejó claro, y el que más debería avergonzar al Gobierno estadounidense y a sus servicios de seguridad, es que sí hubo numerosos avisos previos de la posibilidad de atentados, haciendo referencia específica al uso de aviones, así como al entrenamiento de terroristas como pilotos. Las explicaciones no parecen suficientes ni políticamente aceptables. Por ejemplo, el argumento de la existencia de miles de alarmas semejantes y la descoordinación entre los servicios de seguridad e inteligencia. La falta de respuesta facilitó la comisión de los atentados. No es menos cierto que es difícil responder a múltiples alarmas. La respuesta exagerada molesta a la población, como se vio después cuando en los años siguientes a los atentados el Gobierno estadounidense lanzó una serie de alarmas sobre posibles ataques terroristas inminentes, que terminaron en nada y causaron muchas molestias a la población. Estas alertas, afortunadamente fallidas, fueron seguidas de una buena cantidad de chistes y burlas hacia las autoridades antiterroristas por parte del establishment liberal. Es fácil hablar a posteriori sobre las decisiones de otros. El rechazo a las medidas preventivas (por supuesto, cuando no pasa nada) puede deberse a lo impreciso de la amenaza. A las personas no les gusta que las avisen de un peligro, del que desconocen su naturaleza. No estamos preparados ni biológica ni psicológicamente para amenazas desconocidas. (...)
Una refutación punto por punto, hecha por reconocidos especialistas, de los principales argumentos defendidos por las teorías de la conspiración del 11-S puede consultarse en www.popularmechanics.com.
(...) El trágico atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid fue un mazazo a toda la sociedad española y tuvo como repercusión la derrota del Partido Popular (PP) en las elecciones que se celebraron varios días después. Algunos medios de comunicación, en particular el diario El Mundo, y parte del PP alimentaron durante años la existencia de una conspiración que incluía como participantes en los hechos a la banda terrorista vasca ETA y, posiblemente, a los servicios secretos marroquíes. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), principal beneficiario político, habría actuado para encubrir estos hechos en connivencia con algunos policías.
Esta teoría conspirativa se ha alimentado, como muchas otras, de datos reales pero insuficientes: errores, coincidencias, aspectos no aclarados y la aparente incompatibilidad de todo ello con la explicación y versión oficiales. Los elementos principales de la teoría conspirativa del 11-M eran los siguientes:
-La organización terrorista ETA, los servicios secretos marroquíes o ambos estaban detrás de los atentados. Se trataría de una confluencia de intereses entre terroristas y servicios secretos. (...)
-El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que ganó las elecciones en buena medida por el atentado y la actuación del Gobierno del Partido Popular, sabía lo que ocurría de verdad y obstaculizó la investigación, que podía haber ido más allá indagando "otras" vías. (...)
-Miembros de la policía colaboraron en el encubrimiento de los verdaderos culpables, destruyeron u ocultaron pruebas importantes e incluso fabricaron pruebas falsas (como una mochila o la aparición extemporánea de un coche presuntamente utilizado por los terroristas). (...)
-La policía y los servicios de información sabían que se estaba preparando algo. La mayor parte de los imputados eran confidentes policiales, al menos en asuntos de drogas. (...)
-No se sabe quién planificó y organizó los atentados. No parece que fueran los autores ni los procesados ni quienes se inmolaron semanas después del atentado, cuando fueron descubiertos y cercados por la policía. (...)
La investigación policial, más que mejorable, no pudo responder a todas las preguntas. Los autores materiales estaban relacionados con Al Qaeda, pero sin que pudiera establecerse un nexo contundente con dicha organización. Ningún dato implicaba o apuntaba al terrorismo nacionalista vasco.
La sentencia judicial redujo prácticamente a la nada la teoría conspirativa. A lo más, arrojó dudas sobre las actuaciones policiales. Los indicios, algunos de ellos circunstanciales, simples coincidencias, incongruencias menores entre las declaraciones policiales, explicables por el ajetreo del momento. La sentencia destaca la ausencia de una prueba contundente, el llamado smoking gun o cañón humeante, que pudiera llevar a otra avenida de investigación. La coincidencia más importante entre la sentencia y la teoría conspirativa era que no se sabe a ciencia cierta quién planificó y organizó los atentados. (...)
(...) Puede establecerse un paralelismo estructural entre las teorías conspirativas de ambos atentados a partir de su tratamiento por la prensa. Por una parte, tenemos las hipótesis de los periodistas del Proyecto Censurado, conocidos por su profesionalidad, sus ideas izquierdistas y su oposición tanto al Gobierno de Bush como a los grandes grupos de comunicación que defienden la versión oficial. Por otra, los periodistas del diario El Mundo, conocidos por su desconfianza hacia la versión oficial y sus posiciones más cerca de la derecha y opuestas al Gobierno socialista.
En ambos casos se rechaza la versión oficial. En el caso del 11-S se asegura que posiblemente se trata de una tapadera del fracaso en prevenir los atentados: "La existencia de todas estas advertencias sugiere, por lo menos, que las autoridades del Gobierno de Estados Unidos sabían que los atentados se iban a producir y permitieron deliberadamente que sucedieran" (Philips y Project Censored, 2005, página 146).
En la versión estadounidense, los periodistas de Censurado no llevan a cabo ninguna indagación propia sino que reclaman una investigación independiente. En España, los periodistas investigaron, pero no pidieron ninguna comisión independiente, posiblemente por falta de confianza en las instituciones.
En ambos casos se asegura que el Gobierno conocía los atentados con anterioridad, incluso que podría haberlos facilitado y que no se actuó. Debe apuntarse que en el caso español el ataque no va contra el Gobierno, sino contra el partido socialista, entonces en la oposición, que habría tapado los hechos cuando llegó al poder.
En ambos casos había anuncios previos de que algo podía ocurrir. En el atentado contra las Torres Gemelas existe abundante documentación de los avisos previos procedentes de los propios servicios de inteligencia y de otros países acerca de la posibilidad de atentados terroristas. En España existían previamente amenazas directas y explícitas por parte de Osama Bin Laden, incluyendo los atentados previos de Casablanca. (...)
En ambos casos se quejan de la destrucción precipitada de pruebas que habría impedido avanzar más en la investigación. Lo que tampoco es prueba directa de nada y acusa, en cambio, a los técnicos policiales.
(...) El aspecto instrumental hermana las dos teorías: atacar al Gobierno y a las poderosas agencias de seguridad (11-S), lo que atrae la simpatía hacia la mentira del débil, y atacar a la oposición ideológica y política (11-M) que alcanzó el poder, en parte gracias al atentado y a la gestión de la comunicación del Gobierno en ese momento. En ambos casos, la fuerza motriz de la teoría conspirativa era tanto descubrir la verdad como utilizarla para atacar al Gobierno. (...)
En general, los periodistas coinciden en que el Gobierno estaba al tanto y no lo impidió y ocultan la verdad sobre lo que pasó. Pero, pruebas, lo que se dice pruebas, muy pocas o más bien ninguna. Viene al caso señalar la distinción entre "indicio" y "prueba". El indicio señala una posible línea de investigación, apunta a un posible autor o descarta la participación de alguien. Se deben explorar hasta donde sea razonable. La prueba, por su parte, es clara, inequívoca y señala sin duda al autor, cómplice, o aspecto relevante del crimen sin la más mínima duda. Un juez, y hasta cierto punto un periodista, es un arqueólogo de la verdad que debe establecer, a partir de las pruebas disponibles, qué sucedió. La sentencia judicial es siempre razonada y se basa en lo probado, en la legislación y la jurisprudencia. (...)
El periodista que defiende una teoría conspirativa actúa contra natura: está enfrentado consigo mismo. Los avances en su investigación, en el mejor de los casos, proporcionan datos, hechos o información relevante que destruyen la ocultación y el misterio encerrado en la teoría conspirativa. La analogía del mito revela que el papel natural del periodista es más bien otro: descubrir y divulgar la verdad. Por ello, al tiempo que destruye el mito, se convierte en actor o protagonista de otro: la gesta de desvelar lo oculto, lo misterioso y lejano, y de su difusión. (...) La labor del periodista avezado es en sí misma un mitema. En cambio, el periodista creador o propalador de conspiraciones se acerca al fabulador, al mal literato que vende la ficción como realidad, con la salvedad expuesta antes de que lo haga en el empeño de descubrir la verdad. Pero la tentación es muy grande. ¿Quién querrá escribir una noticia efímera, que se olvida en días, meses (raramente) o años (como mucho), cuando existe la posibilidad de crear un mito que acompañará a generaciones tras generaciones, que se convertirá en tradición oral y que a todos les gusta narrar o escenificar?
La gran mentira. José María Martínez Selva. Editorial Paidós. Sale a la venta el 14 de mayo. Precio: 25 euros.
jueves, 18 de febrero de 2010
El problema de poder ver el futuro...
Os diré una cosa sobre el futuro. Cada vez que lo ves… cambia… por el hecho de haberlo visto.
– Frank Cadillac: Next (2007) -
miércoles, 17 de febrero de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
El decálogo del comercio electrónico...
El decálogo del comercio electrónico de Óptica Directa
En estos días de discusiones sobre la conveniencia de la manipulación de imágenes de los anuncios publicitarios, me entero, vía Javier Varela, de que Óptica Directa ha lanzado un decálogo en el que recogen su visión de cómo debe ser el comercio electrónico. Lo he leído y, aunque pueda sonar alguna cláusula demasiado obvia, me ha parecido bastante interesante.
Como están buscando otros pequeños negocios que lo secunden, ahí va nuestra aportación para que la causa prospere. Si te gusta el decálogo, puedes contactar con Sergio Monge y el equipo de Óptica Directa para formar esa red de buenas prácticas del comercio electrónico que ellos persiguen:
1) No venderás nada que tú no comprarías: Honestidad ante todo.
2) Tratarás a cada cliente como si fuera el único: El servicio es fundamental también en cualquier comercio online. Según el volumen de ventas de la tienda, eso supondrá contratar a personal a tiempo completo exactamente igual que una tienda física tiene dependientes. Lo que sea necesario para que las dudas/consultas de los clientes sean atendidas correctamente.
3) Ofrecerás la mayor garantía posible: Si es posible, les devolverás íntegramente el dinero cuando no queden satisfechos. Le ofrecerás periodos de prueba. Un cliente debe sentirse seguro de que vamos a responder si ocurre algún problema.
4) No confundirás al cliente con el proceso de compra: El sistema de compra debe ser lo más sencillo e intuitivo posible. El cliente debe mantener el control en todo momento de todas las opciones de su compra.
5) No confundirás al cliente con los gastos de envío: En todo momento debe quedar claro cuanto pagará el cliente para tener el producto en su casa.
6) No pedirás más datos que los estrictamente necesarios: El nombre, los datos para la factura, la dirección de envío y quizá una dirección de email o teléfono para mantenerle al corriente del estado de su pedido. ¿De verdad necesitas más?
7) No utilizarás los datos de tu cliente en vano: El cliente nos da sus datos con un propósito: completar su pedido. Si quieres enviarle más información de tus productos, pídele permiso antes. Bajo ningún concepto entregarás sus datos a terceras personas.
8) Establecerás mecanismos de pago seguro: Tu cliente debe estar seguro de que sus datos bancarios son manejados de la manera más segura. No almacenes nada que no debas.
9) Describirás tu producto lo mejor posible: Te preocuparás de redactar descripciones claras y significativas de tus productos. Ofrecerás varias fotografías del mismo producto siempre que sea posible. Darás todas las opciones (probador virtual).
10) No dejarás de buscar nuevas formas de sorprender al cliente: Rediseñar el sitio, ofrecer más servicios, lanzar promociones, traer nuevos productos… cualquier cosas para mantener el interés.
lunes, 15 de febrero de 2010
No hay dos vidas iguales...
No hay dos vidas iguales, ni dos dolores distintos.
- "Tokio ya no nos quiere" de Ray Loriga -
domingo, 14 de febrero de 2010
sábado, 13 de febrero de 2010
Mujeres que han pasado...
Mujeres que han pasado a la historia de la informática
Las mujeres que han pasado a la historia de la informática pueden contarse con los dedos de una mano. Muy pocas practicarían el hacking como Lisbeth. La palabra tiene diversas acepciones y la mayoría practica la menos agresiva: ser excelentes programadoras.
Ada Byron. Nació y murió en Londres (1815-1852). Hija del poeta Lord Byron. Es considerada la primera programadora y madre de la programación informática. Autodidacta. Trabajó con Charles Babbage, padre de los ordenadores por su invento de la máquina analítica.
ENIAC. Fue el primer ordenador electrónico (1946). Lo programaron seis mujeres, especialistas en matemáticas: Betty Snyder Holberton, Jean Jennings Bartik, Kathleen McNulty Mauchly Antonelli, Marlyn Wescoff Meltzer, Ruth Lichterman Teitelbaum y Frances Bilas Spence. Habían trabajado juntas calculando manualmente las trayectorias de las bombas en la II Guerra Mundial.
Grace Murray Hopper. Murray (1906-1996) fue una de las tres personas que diseñó un programa para el primer ordenador electromagnético, el Mark I. Participó en la creación de los primeros ordenadores comerciales, Binac i UNIVAC I. Supervisó el departamento que desarrolló el primer compilador y el primer lenguaje de programación de alto nivel orientado a la gestión, en el que se inspiraría COBOL. Previó la inteligencia artificial, los procesadores paralelos y el uso cotidiano de los ordenadores.
Evelyn Berezin. Nacida en 1925, inventó en 1953 el ordenador de oficina cuando trabajaba en Underwood. Desarrolló el primer sistema de reserva de vuelos. Es conocida como la madre de los procesadores de texto desde que en 1968 desarrolló la idea de un programa que permitiese almacenar y editar textos.
Lynn Conway. Nacida en 1938. Pionera en el campo de la arquitectura de computadores y la microelectrónica. Gran parte de la evolución en el diseño de chips de sicilio se basa en su trabajo. En 1965 participó en el primer ordenador superescalar.
Jude Milhon. Es la madre (1939-2003) del ciberpunk, programadora, escritora, rebelde, defensora de los ciberderechos.
Frances E. Allen. Nacida en 1932, fue la primera mujer que, en 2007, recibió el premio Turing, equivalente al Nobel de Informática. Es investigadora de IBM y pionera en la automatización de tareas paralelas.
BLACKHOLD: http://blackhold.blogspot.com
AMAYA RODRIGO: http://amayita.livejournal.com
JOANNA RUTKOWSKA: http://theinvisiblethings.blogspot.com
LAS HACKERS DEL ENIAC: http://eniacprogrammers.org
DEBIAN WOMEN: http://women.debian.org
LINUXCHIX: http://www.linuxchix.org
SYSTERS: http://anitaborg.org/initiatives/systers
ADA LOVELACE: http://es.wikipedia.org/wiki/Ada_Lovelace
viernes, 12 de febrero de 2010
jueves, 11 de febrero de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
El cine que no amaba a las mujeres hacker...

El cine que no amaba a las mujeres hacker
Andróginas, solitarias, duras, anoréxicas, así pinta el celuloide a las mujeres que se dedican a la informártica
"Qué tía más rara", exclama Blackhold nada más salir de ver la película Los hombres que no amaban a las mujeres, basada en la novela del mismo nombre y cuya protagonista es una joven hacker. Blackhold, informática de 26 años de edad, se mueve en ambientes underground donde coincide con mujeres hacker que, asegura, no son exactamente como en las películas.
Primero fue la brillante Sandra Bullock de La red; después vinieron la agresiva Angelina Jolie de Hackers y la glacial Trinity de Matrix. Lisbeth Salander, protagonista de Los hombres que no amaban a las mujeres, es el rizo del estereotipo de la mujer hacker, una mezcla de todas las anteriores con una novedosa carga psicológica: muy mental y masculina, siniestra hasta la crueldad, la perfecta víctima de una familia disfuncional.
Como ya hicieron la literatura y el cine con sus compañeros, las mujeres hacker contemplan cómo se las presenta al gran público embutidas en un saco de tópicos. Así lo cree Blackhold: "Las chicas que conozco relacionadas con la informática no llevan piercings y tatuajes como Lisbeth, o por lo menos no tantos. Son chicas normales y más abiertas".
La bella y legendaria Barbara Thoens, del grupo alemán de hackers Chaos Computer Club, o la polaca experta en virus Joanna Rutkowska, que no sale de viaje sin una plancha y su kit de maquillaje, posiblemente gritarían ante el desaliño y masculinidad de Lisbeth. Y la corpulenta Binaria, integrante en los años 90 del grupo español La Vieja Guardia, debe desternillarse ante tanta hacker anoréxica de película.
Tampoco nada tiene que ver con el tópico cinemtográfico de la mujer hacker, Amaya Rodrigo, la dulce amante de los animales, la primera mujer programadora de Debian (una distribución de GNU/Linux) en Europa.
Fundadora de Debian Women y defensora de los derechos de las mujeres en la red, la estética de Rodrigo se parece más bien poco a la ciberpunk Lisbeth. Blackhold añade: "No son mujeres agresivas, como se ve en la película, pero sí muy activas, impulsivas, que no pierden el tiempo".
Blackhold trabaja como administradora de sistemas en Barcelona. A los tres años de edad jugaba con un Commodore, y a los cuatro cargaba ella sola los juegos. "Aprendí a escribir a máquina antes que a mano", explica.
No ha habido tinglado hacktivista en los últimos años donde no estuviera esta joven. En 2008, organizó el primer encuentro técnico Summer Camp Garrotxa, que este año a mediados de julio, se repite en Girona.
Blackhold asegura no sentirse identificada con la protagonista de la película, pero sí comparte algunos rasgos psicológicos, aunque con algo menos de intensidad, como la sintonía con las ideas ciberpunk o la relación con los temas llamados femeninos: "Muchas cosas que se atribuyen a las mujeres, como maquillarse o hablar de vestidos, me aburren. Prefiero mil veces hablar de cualquier tema técnico".
Blackhold considera que la timidez y caracter solitario de Lisbeth son comunes a muchos y muchas hackers, causa y consecuencia de pasar tantas horas ante un ordenador, hasta convertirlo en un arte. Pero es una soledad física y emocional, que no mental: "Gracias a la informática he conocido a muchísima gente y he podido hacer cosas de las que no habría sido capaz si no estuviese en un mundo tan activo".
Para Blackhold, el gran fallo de la ficción, tanto en Los hombres que no amaban a las mujeres como en películas anteriores, reside en que pintan a las mujeres hacker como simples remedos de sus alter egos hombres: "Lisbeth intenta reunir todos los tópicos de cómo debería ser un hacker masculino y eso hace que tenga un carácter agresivo, frío y vengativo".
No se puede culpar al novelista sueco Stieg Larsson, autor del libro, por su poco conocimiento de las mujeres hacker. Son tan pocas y suelen esconderse tanto de la luz pública, más que sus compañeros, que el trabajo de campo era difícil. Hay apenas unos pocos estudios serios. El más reciente, de 2006, de la Universidad de Cambridge, afirmaba que en las comunidades de software libre, donde se suelen iniciar los hackers, sólo el 1,5% son mujeres.
Posiblemente, Larsson se inspiró en las películas ya citadas o en los libros ciberpunk de William Gibson, donde la mayoría de mujeres son calcadas a Lisbeth. Mientras, en el mundo real, las hackers son menos siniestras, pero tanto o más listas.
¿Una 'hacker' de verdad actuaría como en la película?
El trabajo de Lisbeth Salander consiste en investigar a otras personas, accediendo a sus ordenadores y a las bases de datos donde haya información sobre ellas. Es una hacker profesional y este oficio, aunque minoritario, es real. También se acercan mucho a la realidad los detalles informáticos que muestra la película.
Aún así, Blackhold detecta algunos fallos: "Lisbeth entra en el ordenador del periodista protagonista y espía sus documentos, pero me extraña cómo puede abrir y cerrar los ficheros, en entorno gráfico, sin que él se dé cuenta". La forma correcta sería "conectarse en modo invisible y, una vez dentro del portátil, transferir los ficheros al suyo".
También es erróneo, asegura Blackhold, que Lisbeth introduzca en su portátil la tarjeta de memoria de su cámara digital: "Los MacBook Pro, como el de Lisbeth, no tienen lector de esas tarjetas". Además y desde una óptica hispana, pocos hackers usan ordenadores Apple, pero Blackhold aclara: "De Alemania para arriba, hay gente muy buena con un Mac".
En cuanto a los aciertos de la película, Lisbeth pide a su tutor 20.000 coronas suecas (1.800 euros) para comprar un portátil: exactamente lo que cuesta un MacBook Pro de 15". También vemos una terminal con directorios reales del sistema operativo Mac OS X. E incluso, se regocija Blackhold, "la hacker hace un find". El comando find sirve para buscar cosas.
Queda a la discreción de cada hacker si haría lo que Lisbeth: para ayudar al periodista en su investigación, acaba revelándole que está espiando su ordenador. La opinión de Blackhold: "Un hacker se interesa y arriesga por algo si se le presenta realmente como un reto. Los hackers aman los retos".
BLACKHOLD: http://blackhold.blogspot.com
AMAYA RODRIGO: http://amayita.livejournal.com
JOANNA RUTKOWSKA: http://theinvisiblethings.blogspot.com
LAS HACKERS DEL ENIAC: http://eniacprogrammers.org
DEBIAN WOMEN: http://women.debian.org
LINUXCHIX: http://www.linuxchix.org
SYSTERS: http://anitaborg.org/initiatives/systers
ADA LOVELACE: http://es.wikipedia.org/wiki/Ada_Lovelace
martes, 9 de febrero de 2010
lunes, 8 de febrero de 2010
domingo, 7 de febrero de 2010
Un nuevo logo para...
Un nuevo logo para Firefox 3.5
La próxima actualización de Firefox va a contener cambios dignos de una versión mayor, hasta en los más pequeños detalles. El logo de Firefox, creado en 2003 y retocado en 2005 para la versión 1.5, va a ser revitalizado tal y como se ve en la imagen superior. Según Mozilla, la motivación para el cambio es precisamente remarcar el trabajo que se ha realizado desde entonces y lo evolucionado que se encuentra respecto a 2005.
La idea original es la misma, los dos únicos cambios notables son un degradado más suave en el pelo del panda rojo y unas llamas redondeadas. Estos cambios están basados en la propuesta de John Hicks en 2007, el diseñador original del logo.
¿Qué os parecen los cambios? ¿Preferís el logo original o el nuevo logo? Dado que es un trabajo en curso, podéis comentarle al encargado del logo, Alex Faaborg, vuestras impresiones sobre el mismo. De hecho está publicando todos los días en su blog una nueva iteración del logo, así que podemos seguir su interesante desarrollo visual.
sábado, 6 de febrero de 2010
viernes, 5 de febrero de 2010
jueves, 4 de febrero de 2010
El peor enemigo de la mujer soldado...
El peor enemigo de la mujer soldado, su camarada
Un libro publicado en EE UU revela violaciones y acosos en Irak y Afganistán
La soldado estadounidense Mickiela Montoya no llevaba un puñal amarrado a su pierna para defenderse del enemigo, al menos no del enemigo iraquí. Lo llevaba para protegerse de sus compañeros. "¿Sabes qué? Podría violarte ahora mismo y nadie te oiría gritar, nadie sabría lo que ha pasado", le dijo un soldado una noche tras acabar su turno de guardia. "¿Qué harías?", le preguntó desafiante el soldado a Montoya. "Apuñalarte", respondió ella sin dudarlo. "No tienes un cuchillo", prosiguió la conversación el compañero. "Sí que lo tengo", dijo tajante la soldado.
Mickiela Montoya no tenía un puñal aquella noche. Pero lo tuvo y lo llevó pegado a su cuerpo todas y cada una de las siguientes jornadas de los 11 meses que vivió en Irak. "Llevaba el cuchillo para protegerme de los míos".
"Para los soldados una mujer es sólo una de estas tres cosas: un bicho, una puta o una lesbiana", explica Montoya. "Los hombres no nos quieren aquí". Uno de los militares que sirvió con Montoya le explicó la razón por la que había mujeres en el Ejército: "Envían chicas sólo para alegrarnos la vista", le dijo. La teoría es que en Vietnam había prostitutas, pero no las hay en Irak, así que esa función la suplen las soldados. "Ésa es la razón por la que hay mujeres en el Ejército", le dijo.
En Irak han luchado y han muerto más mujeres estadounidenses que en ningún otro conflicto desde la II Guerra Mundial. Más de 206.000 mujeres han servido en Oriente Próximo desde el inicio de la guerra en 2003. Este número representa cinco veces más mujeres que en la guerra del Golfo y 26 más que en Vietnam. Más de 600 han sido heridas y 104 han muerto en Irak.
Pero a pesar de crecer en presencia, las mujeres en Irak siguen muy solas: son una de cada 10 dentro de las tropas. En ocasiones, están solas en un batallón.
Cuarenta mujeres han relatado sus experiencias a la profesora de periodismo de la Universidad de Columbia Helen Benedict en el libro El soldado solitario: La guerra privada de las mujeres sirviendo en Irak. De esas 40, 28 fueron violadas, agredidas sexualmente o acosadas. No fueron una excepción. Diferentes estudios basados en cifras del Departamento de Veteranos de Guerra dicen que el 30% de las mujeres han sido violadas mientras servían en el Ejército por sus propios compañeros, el 71% han sido agredidas sexualmente y el 90% acosadas.
El Departamento de Defensa sabe del problema y en su informe anual de 2009 sobre agresiones sexuales reconoce que el 90% de los ataques nunca son denunciados. Y cuando lo son, las denuncias no suelen llegar a buen puerto. Bien lo sabe Marti Ribeiro, tercera generación en la familia que pertenece (o pertenecía) a la Fuerza Aérea. La historia que Ribeiro relata en el libro incluye una violación y varios ataques en Afganistán. Fue violada por un soldado mientras guardaba una posición, lugar que no abandonó hasta que acabó su turno para ir, sin ducharse (para no borrar las pruebas de la agresión) a presentar una denuncia. Entonces le dijeron que si la presentaba le podían acusar de haber dejado su arma abandonada (¡durante la violación!). "Dejé el Ejército. Soñaba con convertirme algún día en oficial, como mi padre y mi abuelo, pero debido a que soy mujer ese sueño nunca se hará realidad".
Terrible debe ser el acoso cuando una mujer declara lo siguiente: "Me daban menos miedo los morteros que caían a diario que los hombres con los que compartía mi comida". Ésa es la experiencia de Chantelle Henneberry, quien sufrió un intento de violación por parte de un compañero en Irak. Cuenta Henneberry en un capítulo del libro que a partir de media tarde nunca bebía nada, a pesar de que hubiera 40 grados de temperatura y se desmayara por deshidratación. "Tenía pánico de ir a las letrinas sola". Sabía lo que le esperaba.
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