sábado, 10 de julio de 2010

Dieciseis características del...

Dieciseis características del nuevo cliente español

A continuación os cito las 16 características esenciales y sugiero alguna reflexión sobre las mismas, enfocada hacia las pymes.

01. Tiene más cultura y está más educado. Cierto, y eso exige un dialogo a otro nivel al que se estaba acostumbrado. Inicialmente puede parecer más dificil, pero en última instancia salimos ganando.

02. Tiene más conocimientos sobre los productos que compra. Posiblemente sea asi, pero habría que diferenciar segun productos, segmentos, etc…en parte la propia competencia es la que le ha educado y eso puede suponer que dicha “formación” no es homogenea. Debemeos averiguar su verdadero grado de conocimiento.

03. Se preocupa más por la forma física, el peso, las dietas, la gimnasia, los alimentos biológicos, la ecología, etcétera. Cierto, o al menos asi era en la epoca de bonanza. Ya veremos como evoluciona durante la crisis

04. Se hace progresivamente más exigente. Sin duda, fruto del primer y segundo punto, y de la fuerte competencia.

05. Tiene mayor capacidad de gasto. Así era hasta hace poco. Sin embargo, la actual generación que entra en el mercado laboral se va encontrar a corto y medio con una situación de retroceso. Creo que es la afirmación más débil.

06. Busca productos y servicios a la medida personal. Si y no. El producto a de ser a medida, entendiendo como producto el conjunto de las cinco Ps tradicionales del marketing, o las que le queramos poner. Pero en buena medida ese producto busca integrarnos en un grupo o colectividad. Algún día alguien hablará de la hipertrofia de las marcas (no hay más que ver determinados nikis).

07. Tiene una mayor disponibilidad de equipos tecnológicos y hace un uso más frecuente de los mismos. Los gadgets han llegado para quedarse. El hombre biónico no esta tan lejos. Esto nos abre todo un mundo de posibilidades de información y ocio, pero genera una dependencia brutal (interesante oportunidad de negocio recurrente).

08. Muestra una creciente demanda de mantenerse debidamente informado. La gente es consciente de que la la información es poder, pero ni tiene criterios para filtrarla, ni sabe muy bien cual es el precio que esta dispuesta a pagar. Bueno, si , algunos no están dispuestos a pagar nada.

09. Valora cada vez más la rapidez en el servicio (el ahorro de tiempo es más valorado debido a la mayor prisa con que se vive). Muy correcto. Parafraseando a Renault, el lujo es el tiempo, tiempo para mi y para los míos.

10. Se preocupa más por el precio y la calidad de los productos y servicios recibidos. En relación con los primeros puntos que vimos. Ahora bien, ni la calidad ni el precio son conceptos objetivos. Me temo que muchas veces se nos venden como verdades absolutas

11. Hace un mayor uso de instrumentos de pago (por ejemplo, tarjetas de crédito, financiación del consumo a través de financieras y similares). Es necesario recordar que la financiación o el medio de pago no es un problema de nuestro cliente. Es algo en lo que debemos colaborar con el y buscar soluciones. Incrementará nuestras ventas y generará con frecuencia ingresos adiconales.

12. Es cada vez más consciente de que “tiene derecho” a recibir un buen servicio. Vivimos en una sociedad de derechos. Pero, desde nuestro punto de vista, conviene recordar que esos derechos son recíprocos. Y no olvidar que la finalidad última no es otra que hacer negocio, recurrente, permanente, pero negocio.

13. Es menos fiel a un único establecimiento. Si, y sin embargo se sigue siendo fiel a las personas, quizás en menor medida, pero es el único punto de efectivo arrastre. Y ahí la pyme tiene ventaja.

14. Tiene ante sí un mayor abanico de posibilidades para elegir (los productos y servicios se han multiplicado). Si no he dicho que el entorno hipercompetitivo marca al cliente con anterioridad es que lo he soñado. De todas maneras esta oferta puede ser mareante y ofrecer excelentes oportunidades para aquel que se centre en los beneficios y en saber discriminar lo que busca el cliente.

15. Plantea necesidades más diversas y menos homogéneas a nivel social. Vinculados con los productos a medida. Esto en laza directamente con la Teoría de la Larga cola, y es una excelente palanca para las pymes, que en las series cortas tienen su oportunidad.

16. Han disminuido sensiblemente sus niveles de credibilidad hacia los medios de comunicación de masas. Estamos asistiendo a una merecida crisis de los medios tradicionales, los menos accesibles para las pymes. Los formatos de la web 2.0, el marketing de guerrilla, etc, permiten a las pymes competir con las grandes empresas en mejores condiciones.

Aunque determinados conceptos se repiten, aunque podíamos hacer la lista más corta entre esta redundancia y ciertas dudas sobre algún otro, me parece muy valida como reflexión. El filósofo nos decía aquello de conócete a ti mismo, y es cierto. Pero en el mundo de la empresa, en paralelo, impera el conoce a tus clientes. O no les venderás nada.


- www.pymesyautonomos.com -

viernes, 9 de julio de 2010

jueves, 8 de julio de 2010

La cámara me protege...


Francesco Cocco: "La cámara me protege"

El fotógrafo italiano es galardonado con el primer premio del certamen Luis Valtueña que celebra Médicos del Mundo

"Antes de fotógrafo soy persona". Francesco Cocco, fotógrafo italiano ganador del premio Luis Valtueña, forma parte de esa legión de reporteros gráficos que necesitan su cámara para llevar una "interpretación" de la dura realidad a la opinión pública y también para alejarse físicamente de su crudeza. La Casa Encendida (Madrid) ha abierto hoy las puertas a la muestra de 29 instantáneas seleccionadas en el certamen de fotografía humanitaria celebrado en recuerdo del fotógrafo Luis Valtueña y los cooperantes Flors Sirera, Manuel Madrazo, asesinados mientras trabajaban con Médicos del Mundo en Ruanda en 1997, y Mercedes Navarro, muerta también cuando colaboraba con la ONG en Bosnia en 1995.

La serie fotográfica Afganistán, trabajo realizado en el país centroasiático por Francesco Cocco en 2009 junto a la organización italiana Emergency, ha recibido este año el primer premio con tres instantáneas en blanco y negro. "Es muy difícil trabajar en Afganistán, muy peligroso. No puedes estar más de 30 ó 45 minutos en el mismo sitio porque te conviertes en objetivo".




Cocco, según cuenta a EL PAÍS en conversación telefónica, quiso durante su estancia en Afganistán escaparse del relato de la guerra visto desde la trinchera y recoger -siempre en compañía de la ONG- la "vida cotidiana" de la sociedad afgana. Y no deja indiferente: "La cámara -explica- te ayuda para no relacionarte afectivamente. Te protege".

Las huellas de la violencia en el rostro, el desgarro de la guerra en un animal y la discriminación e invisibilidad de la mujer afgana presiden con la firma de Cocco la muestra que la Casa Encendida recoge junto a otras 26 instantáneas seleccionadas por el certamen (de un total de 545) y que recorren desde las inundaciones en la India o la vida bajo tierra en Mongolia hasta la sacudida de la enfermedad del chagas en América Latina.

El foco de las cámaras viaja estos días a contar el drama humanitario causado por el seísmo de Hatí. "He visto hoy -comenta Cocco- algunas fotos en los periódicos españoles. Algunas son un poco fuertes, violentas y gratuitas. Una foto un poco menos definida transmite a veces más que un cadáver".

EL PAIS

miércoles, 7 de julio de 2010

Borrachera de...



Borrachera de fuego y sangre

Una reflexión histórica sobre la Semana Trágica, de la que se cumplen 100 años

"¿Quién hay?'. Y una voz respondió: 'Queremos saquear el convento...". Podría ser el inicio de un chiste malo, si no fuera porque es el testimonio real de una de las monjas francesas del convento de la Asunción del barrio barcelonés del Pueblo Seco tras oír tres golpes de martillo en las puertas a las 3.20 del martes 27 de julio de 1909, es decir, el segundo día de la llamada Semana Trágica.

El relato, buen ejemplo de cómo se desarrollaron en lo psicosocial los acontecimientos, forma parte de una documentación parcialmente inédita extraída del Archivo Secreto del Vaticano a partir del casi centenar de informes que la Iglesia española envió a la Santa Sede y que constituye la gran novedad aparecida en el centenario de uno de los episodios más extraños, y simbólicos, de la historia de España.

En versión homeopática, las protestas por el embarco de tropas reservistas con destino a la defensa de las minas del Rif en Marruecos (en la práctica, una humillante carnicería para el maltrecho Ejército español, estocado ya por la reciente pérdida de Cuba y Filipinas) desembocaron en una huelga general de 24 horas el lunes 26 de julio de 1909. La paralización del transporte, los conatos de enfrentamiento con los cuerpos policiales y la imposibilidad de mantener abiertos los comercios llevaron al Gobierno, quizá precipitadamente, a declarar el estado de guerra. La respuesta fue que por la noche ya ardía la escuela de los maristas de Poblenou, primer edificio religioso en ser asaltado.

La semana acabaría con 112 construcciones destruidas -80 de ellas religiosas-, 106 muertos, 350 heridos, unos 2.000 detenidos, 739 procesos y 17 condenas a muerte, de las que se ejecutaron cinco. Extraña revuelta, sin embargo: apenas se tocaron bancos, empresas ni casi fábricas. Y sólo murieron tres religiosos, uno de ellos por infarto. "No deja de ser curiosa una revuelta en la que las criadas de la burguesía pueden ir tranquilamente al mercado de ocho a nueve cada mañana", constata el historiador Joan B. Culla, autor de un libro clave del periodo, El republicanisme lerrouxista a Catalunya (1901-1923). "No fue una revolución, sino una explosión espontánea, no había nada planificado ni dirigido, fue una borrachera colectiva gorda", ilustra Culla, que contrasta los resultados con la masacre de religiosos de 1835 ("ahí la Iglesia era el enemigo claro: estaban con los carlistas") o la persecución de 1936 ("eso ya era una revolución").

"¿Cómo puede ser que los altercados empiecen como movimiento antimilitar, con gritos de 'abajo la guerra', luego sigan con vivas al Ejército y acaben metiéndose con los religiosos?", se pregunta el historiador José Álvarez Junco, autor de El emperador del Paralelo: Lerroux y la demagogia. Y se responde: "Es un tema cultural, el del anticlericalismo español, que en Cataluña era aún más acentuado; y todo con un maniqueísmo ideológico facilón". Que la violencia fuera sólo contra el patrimonio demuestra "el fuerte valor simbólico de las protestas", según el historiador.

"Barcelona tenía más iglesias y conventos que Madrid, y las órdenes religiosas, tras las desamortizaciones, habían monopolizado la educación y la asistencia sanitaria, y pagaban peor a los trabajadores que los patronos laicos", recuerda el periodista Marc Iglesias frente a la antigua casa-palacio de los marqueses de Comillas, donde se manifestaron obreros (el marqués tenía intereses en el Rif, y sus barcos transportaban a los reservistas) y que se ha incorporado al itinerario que las bibliotecas municipales organizan en torno a la Semana Trágica, uno de los miles de eventos conmemorativos que ahora arrancan.

"Barcelona era una olla a presión, con 150.000 trabajadores industriales sobre unos 600.000 habitantes, donde circulaba desde el anarquismo al antimilitarismo, un alto analfabetismo y unas fuerzas políticas, desde los republicanos a los catalanistas, hostiles al sistema", resume Culla. "En lo único que había acuerdo era en cargarse al presidente del Gobierno, Maura", apuntilla Álvarez Junco.

El saneamiento de la ciudad antigua, con la apertura de una Via Laietana que debía unir el puerto con el burgués Ensanche (cayeron mil edificios del proletario casco antiguo), también se sumaba al mal ambiente. "Se quería hacer una Barcelona ideal, también en fotografía. Durante el motín decimonónico hay pocas imágenes de barricadas y muchas contra el patrimonio religioso; la burguesía no tuvo rival fotográfico", apunta el historiador Jordi Calafell, comisario de la muestra 1909: fotografía, ciudad y conflicto.

Ese magma explicaría en parte, según Culla, que la huelga no se extendiera por España: "Bilbao, Sevilla o Madrid no tenían ese caldo de cultivo". También contó la taimada actitud del ministro de la Gobernación, Juan de la Cierva, que en sus memorias admite que dejó correr el bulo periodístico según el cual el movimiento era de corte separatista.

Diez mil soldados, enviados de fuera de Cataluña, apaciguaron los ánimos a partir del jueves. Empezaba una represión brutal; eso sí, el lunes siguiente los patronos decidieron, como si nada hubiera pasado, pagar la semanada.

Ferrer y Guardia y el Vaticano

"El nombre de Semana Trágica no es neutral: es una definición de derechas, una estrategia más de la burguesía en su deseo de dramatizar unos hechos para justificar la mano dura posterior que se exigió al Gobierno", lanza el historiador Joan B. Culla, que hoy inaugura unas jornadas sobre los hechos en la Biblioteca Balmes de Barcelona.

Si la represión se reduce a una víctima, ésta fue el pedagogo, librepensador y anarquista Francisco Ferrer y Guardia, creador de la Escuela Moderna, fusilado en el castillo de Montjuïc el 13 de octubre, figura siempre discutida. Culla y José Álvarez Junco coinciden en que no tuvo nada que ver con esos sucesos. "Fue un chivo expiatorio: esos días sólo estuvo en Barcelona el lunes", fija Culla. "Es evidente que socialistas y lerrouxistas se lo sacaron de encima y lo entregaron a la burguesía", sostiene Álvarez Junco.

También están de acuerdo en que el juicio tuvo mucho de farsa, pero que no fue un mártir. "Más que pedagogo, era un revolucionario: lo de la Escuela Moderna era para él un instrumento; tiene dos intentos de regicidio: yo no votaría en contra, pero tampoco a favor de que tuviera una plaza", dice Culla sobre la intención de la Fundación Ferrer y Guardia de que Barcelona lo incorpore a su nomenclátor. "En el intento de 1905 de matar a Alfonso XIII, su participación es casi segura, y en el de 1906 financió al ejecutor", dice Álvarez Junco. Y añade: "No hay un Émile Zola que lo defienda, ni protestas importantes". Éstas, a nivel internacional, llegaron después y provocaron al final la caída del Gobierno de Maura.

También la Iglesia denunció en sus informes al Vaticano la vinculación de la Escuela Moderna con los altercados, si bien el estudioso y cura Ramon Corts, que ha trabajado el tema en el Archivo Secreto Vaticano, asegura: "Ni la Santa Sede ni ningún religioso movió el juicio". Y apunta dos sorprendentes tesis: que el obispo de Barcelona hizo autocrítica "por hacer más caridad que justicia social" y que el Vaticano intentó pedir el indulto de Ferrer y Guardia, "pero no llegó a tiempo". Unos aspectos que no les casan a los dos historiadores seglares.

Una ciudad que recuerda

- Exposiciones. ¡Barcelona en llamas! (castillo de Montjuïc, 7 de mayo-18 de octubre). Memoria gráfica de una revuelta (Archivo Nacional de Cataluña, 12 de junio-9 de octubre). 1909: fotografía, ciudad y conflicto (Archivo Fotográfico de Barcelona, 17 de junio-16 de enero). Una crónica documental (Virtual: www.bcn.cat / setmanatragica, desde 11 de junio).

- Conferencias. Jornadas sobre la Semana Trágica. (Biblioteca Balmes, 5, 6 y 7 de mayo). Trágica, roja y gloriosa (Instituto de Cultura de Barcelona, 21 de mayo-18 de junio).

- Itinerarios. La Semana Trágica, a pie de calle (Bibliotecas de Barcelona, 9 de mayo-25 de julio).

- Libros. La Semana Trágica y el Archivo Secreto Vaticano, de Ramon Corts (Abadía de Montserrat). ¿Quién mató a Ferrer y Guardia?, de Francisco Bergasa (Aguilar).


- El País -

martes, 6 de julio de 2010

Usando la cabeza...


Por eso es muy importante, Vicky, hijo mío, que recuerdes siempre para qué sirve la cabeza: para atravesar paredes.

Halvar de Flake, padre de Vicky el Vikingo (2009)

domingo, 4 de julio de 2010

ASCENSO Y CAÍDA DEL...



ASCENSO Y CAÍDA DEL DJ SUPERESTRELLA

Los super-dj’s, el gran fenómeno de la cultura pop de los noventa, fueron engullidos por la codicia, las drogas y los sonidos prefabricados. Una década después, pinchadiscos y clubes aprenden a sobrevivir sin cachés astronómicos ni coartadas revolucionarias. Ni nada que sea súper.

En noviembre de 1996, la revista británica Mixmag, autoproclamada medio oficial de los superclubes y los dj’s superestrella que dominaban las islas Británicas, Ibiza y los festivales europeos, sacó en portada un puñado de billetes. La cabecera, editada entonces por Dom Phillips, quería denunciar cómo una escena que había arrancado recogiendo el testigo del acid house había terminado en manos del vil metal y la pandemia del mal gusto. “Nos quejamos de una escena que habíamos ayudado a construir, pero que no reconocíamos por culpa de los cachés de los dj’s, los precios de las entradas, la apropiación de su esencia por parte de marcas comerciales y una masificación terrible”, recuerda Phillips desde São Paulo, donde reside como corresponsal de The Times.

Hace dos meses, el periodista publicó el libro Superstar dj’s (Ebury Press), una crónica sobre el ascenso y caída del dj millonario inglés, de la escena de las superdiscotecas y de las burradas que se hicieron en plena euforia Tony Blair. Es una historia paralela a la del britpop, pero no tan documentada. “Fue complicado hacer que la gente hablara de una época que hoy parece casi obscena. Pero era importante contar la historia de esa buena gente arruinada por la codicia. Al principio pensamos que recogíamos el legado de las raves ilegales y estábamos hartos de tanta guitarra. Esto era libertad, hedonismo… Igual que el punk. Lo que la escena dejó fue una manera de divertirse que jamás se había vivido en el Reino Unido, donde una buena noche es pintas en el pub y pelea. Nos volvimos mediterráneos y aprendimos una forma lúdica de ver la noche”, rememora Phillips sobre un movimiento que hizo millonarios a pinchadiscos como Pete Tong (170.000 libras de la época por bolo), Fatboy Slim (200.000) o Paul Oakenfold (1.000.000 de euros, con entrada propia en el Guinness).

En 1998, un estudio del Gobierno británico descubría que más del 30% de los adolescentes de las islas había consumido drogas ilegales durante el año anterior. Dos años más tarde, el club Cream (Liverpool), acaso la meca de la ruta de superclubes (una suerte de ruta del bakalao inglesa), sólo vendía 30 entradas para su fiesta de fin de milenio. Se precipitaba así un exilio dorado de la escena británica a Ibiza y el colapso de un movimiento que supuestamente había nacido para hacernos libres y terminó disfrazándonos con pelucas de colores y escuchando versiones house de clásicos de los ochenta.

“Durante ese periodo hubo la sensación de que tal vez todo el universo de la electrónica era de esa forma”, apunta Laurent Garnier, el dj francés que este mes edita su disco Tales of a kleptomanic y que es paladín de un discurso algo más profundo con respecto a la electrónica. “Los ingleses poseían las estrellas, el dinero y la prensa. Pero eso tenía que acabar, era insostenible. Yo siempre me he sentido más cercano a la aproximación continental de la cultura de club. Es más artística y musical. Eso sí, de aquella época ha quedado la electrónica como estilo. Ya no es una moda”.

Digerido el batacazo comercial de la pachanga inglesa, ésa que trató de convencer al mundo de que todo era dance y que la cerveza se podía beber caliente, llegó el escarnio mediático. Durante 2003, The Guardian, The Independent y The Times titularon: “¿Ha muerto la electrónica?”. Todas las tesis, más o menos, lo confirmaban. El dj había terminado sucumbiendo a su humana naturaleza. Los medios y los adolescentes parecían más interesados en comprar guitarras que mesas de mezclas. Arrasaba el chill out porque los viejos clubbers preferían la música que escuchaban al volver de la fiesta que la fiesta. Los pantalones de lino sustituían a ositos de peluche y chupetes raveros. La escena de clubes se dividía entre lo abominablemente comercial (disfraces y tonos para el móvil), lo underground (sin repercusión comercial) y la superficialidad irónica de las modas (Nag Nag Nag, el gran club del electroclash en Londres, duró cuatro meses). “Pasamos de tener dj’s en los flyers de todos los clubes, aviones privados y todas las drogas del mundo a ver cómo el mundo ya no se interesaba por nosotros. Creo que el futuro de la escena, el mercado y el talento se hallan hoy en Suramérica. Los ingleses hemos quemado esta movida. Hasta en Londres, los mejores clubes se hacen hoy para 300 personas en un pub y lo llevan españoles, brasileños o italianos”. Ricardo de Azcuénaga, responsable del sello teutón Cocoon en Latinoamérica, coincide en que tal vez el futuro de la fiesta se encuentra allí, donde los dj’s cobran incluso más y son anunciados como estrellas en las calles de Buenos Aires o São Paulo. “Ha habido escena desde los noventa, sobre todo en Argentina. Gente como Ricardo Villalobos o Luciano, suramericanos con sensibilidad europea, son figuras. Por naturaleza y cultura, Suramérica es el gran mercado, mucho más que Asia”.

John Digweed, uno de los grandes super-star dj’s, tiene una visión menos elástica. “Nada ha cambiado. Inglaterra sigue siendo el lugar donde se edita la mejor música”. Y es que el inglés tal vez pertenece a esa estirpe que se niega a rendirse al inexorable paso del tiempo y las modas. Como Fatboy Slim, dj que siempre será recordado por meter más de un millón de personas en la playa de Brighton, jactarse de esnifar cocaína sobre una vía de tren o por la noche ibicenca en que inició su romance con Zoe Ball, presentadora de la BBC, a quien sedujo con la frase: “¿Prefieres irte a dormir o quedarte toda la noche de clubbing conmigo?”. A la mañana siguiente, Ball llegó al estudio en un deplorable estado y propició una de las emisiones más patéticas de la historia televisiva británica.

En España, la experiencia de Eloy Martín, director del Monegros Desert Festival, ejemplifica la evolución de la electrónica masiva no bakaladera: “Como festival, vivimos un crecimiento controlado y progresivo en los noventa. Pero hemos sufrido las distorsiones del mercado español de 2003 hasta ahora”. Las claves para sobrevivir pasan por la apertura estilísitica (en el Sónar, por ejemplo, han actuado bandas tan poco electrónicas como Madness) y, sobre todo, por la racionalidad a la hora de aceptar ciertos cachés. “Hemos intentado mantenernos en niveles razonables y, aunque se han pagado cantidades importantes por artistas de primer nivel, nunca nada fuera de mercado, como sí ha ocurrido en estos últimos años en España”, revela Martín.

En Ibiza —que actúa de correa de transmisión de todo lo que es la fiesta—, las nuevas normativas (prohibición de after hours, que llevó al sonado cierre de Amnesia en 2007, por ejemplo), la masificación del turismo low cost y los intentos del lobby británico por mantener sus prebendas han obligado a nuevos actores a coger las riendas del negocio. De Azcuénaga, promotor en la isla desde hace ocho años, admite que el perfil del visitante tal vez se ha tornado más agresivo, pero atisba una buena temporada. “La marcha de muchos ingleses ha dejado espacio para propuestas más underground y menos masivas. Los holandeses del trance quizá mantengan el caché de 50.000 euros la noche y actúen en lugares enormes, pero lo cierto es que se va hacia una racionalización de los tamaños. El superclub es algo ya casi del pasado”. Como ocurre con casi todos los super-dj’s. Llegaron, como tantos líderes de movimientos supuestamente rompedores con el pasado (del comunismo al punk), para cambiar las cosas, y éstas les cambiaron a ellos. No es negocio para visionarios.

- El País -

sábado, 3 de julio de 2010

Curriculum...


Un gran currículum vitae puede hacer que no te rechacen a la primera; una buena carta de presentación puede hacer que te contraten.

37signals

jueves, 1 de julio de 2010

Generación 'ni-ni'...



Generación 'ni-ni': ni estudia ni trabaja

Los jóvenes se enfrentan hoy al riesgo de un nivel de vida peor que el de sus padres
El 54% no tiene proyectos ni ilusión


Tan preparados y satisfechos con sus vidas, y tan vulnerables y perdidos, nuestros jóvenes se sienten presa fácil de la devastación laboral, pero no aciertan a vislumbrar una salida airosa, ni a combatir este estado de cosas. El dato asomaba hace poco, sin estrépito, entre los resultados de la última encuesta de Metroscopia: el 54% de los españoles situados entre los 18 y los 34 años dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado. ¿Ha surgido una generación apática, desvitalizada, indolente, mecida en el confort familiar? Los sociólogos detectan la aparición de un modelo de actitud adolescente y juvenil: la de los ni-ni, caracterizada por el simultáneo rechazo a estudiar y a trabajar. "Ese comportamiento emergente es sintomático, ya que hasta ahora se sobrentendía que si no querías estudiar te ponías a trabajar. Me pregunto qué proyecto de futuro puede haber detrás de esta postura", señala Elena Rodríguez, socióloga del Instituto de la Juventud (INJUVE).

La crisis ha venido a acentuar la incertidumbre en el seno de una generación que creció en un ámbito familiar de mejora continuada del nivel de vida y que ha sido confrontada al deterioro de las condiciones laborales: precariedad, infraempleo, mileurismo, no valoración de la formación. Las ventajas de ser joven en una sociedad más rica y tecnológica, más democrática y tolerante, contrastan con las dificultades crecientes para emanciparse y desarrollar un proyecto vital de futuro. Y es que nunca como hasta ahora, en siglos, se había hecho tan patente el riesgo de que la calidad de vida de los hijos de clase media sea inferior a la de los padres.

Ese temor ha empezado a extenderse, precisamente, entre la generación que de forma más abrumadora, siempre por encima del 80%, declara sentirse satisfecha con su vida. El virus del desánimo está minando la naturaleza vitalista y combativa de la gente joven aunque encontremos pruebas fehacientes individuales y colectivas de su consustancial espíritu de superación.

He aquí una muestra de resistencia a la adversidad extrema, junto a la prueba de cómo el discurso consumista ha resultado una trampa para tantos jóvenes audaces que creyeron en el maná crediticio y el crecimiento económico sin fin. "No podemos hacer frente a las hipotecas", resume Luis Doña, de 26 años, padre de una niña de 15 meses, presidente de la Asociación de Defensa de los Hipotecados, que pretende renegociar la deuda contraída con los bancos y recabar la ayuda de la Administración. Llevados por el entusiasmo de haber encontrado un empleo estable, como comercial de una multinacional, él y su compañera adquirieron hace cuatro años un crédito hipotecario de 180.000 euros a pagar en 30 años para comprar un piso. "Teníamos que abonar 800 euros al mes, pero es que ya estábamos pagando 600 de alquiler. Hace un año, de buenas a primeras, nos quedamos los dos sin trabajo y ya se nos ha agotado el paro. Hemos conseguido que el banco nos cobre únicamente los intereses de la deuda, pero es que son 560 euros al mes y no los tenemos, porque no nos sale nada. ¿Desmoralizados? Lo que estamos es desesperados y eso que nuestro caso no es tan dramático como el de otras familias que han sido desahuciadas, han tenido que refugiarse en casa de su madre o su suegra".

Eduardo Bericat, catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla, cree que la falta de ilusión hay que interpretarla, no tanto por los efectos de la crisis, como por el cambio cultural producido con anterioridad. "El modelo de vocación profesional que implicaba un proyecto vital de futuro y un destino final conocido, con sus esfuerzos y contraprestaciones, ha desaparecido. Ahora, la incertidumbre se impone en el trabajo y en la pareja y no está claro que la dedicación, el compromiso, el estudio o el título, vayan a tener su correspondiente compensación laboral y social", afirma. Si la pregunta clásica de nuestros padres y abuelos: "¿Y tú, que vas a ser?" pierde fundamento, se entiende mejor que los esfuerzos juveniles respondan, más que a la ilusión por un proyecto propio, al riesgo de quedar descartado. "Si no estudio, si no hago ese master...". Según el informe Eurydice, de la Unión Europea, sólo el 40% de los universitarios españoles tiene un trabajo acorde con sus estudios.

A los jóvenes no les resulta emocionalmente rentable comprometerse en un proyecto de vida definido porque piensan que estaría sometido a vaivenes continuos y que difícilmente llegaría a buen puerto. "Aplican la estrategia de flexibilizar los deseos y de restar compromisos; nada de esfuerzos exorbitantes cuando el beneficio no es seguro. Como el riesgo de frustración es grande, prefieren no descartar nada y definirse poco", explica Eduardo Bericat. A eso, hay que sumar un acusado pragmatismo -nuestros chicos son poco idealistas-, y lo que los expertos llaman el "presentismo", la reforzada predisposición a aprovechar el momento, "aquí y ahora", en cualquier ámbito de la vida cotidiana. De acuerdo con los estudiosos, esa actitud responde tanto a la sensación subjetiva de falta de perspectivas, como al hecho de que el alargamiento de la etapa juvenil invita a no desperdiciar "los mejores años de la vida" y a combinar el disfrute hedonista con la inversión en formación.

A falta de datos sobre el alcance del "síndrome ni-ni", el catedrático de Sociología de Sevilla explica que el pacto implícito entre el Estado, la familia y los jóvenes, pacto que compromete al primero a sufragar la educación y a la segunda a cargar con la manutención, alojamiento y ocio, hace creer a algunos jóvenes que en las actuales circunstancias pueden retrasar la toma de la responsabilidad. "Desarrollan una actitud nihilista porque no se les exige estar motivados, ni asumir responsabilidades y hay redes y paraguas sociales. En las convocatorias para cubrir plazas de becarios, me encuentro con aspirantes de treinta y tantos y hasta de cuarenta años, y lo curioso es que esos becarios se comportan como becarios. Es la profecía autocumplida. Si les llamas becarios y les pagas como tales terminarán convirtiéndose en becarios. Lo que me preocupa es la infantilización de la juventud", subraya.

"Los jóvenes de ahora no son capaces de arriesgar, son conservadores", constata Elena Rodríguez. ¿La tardía emancipación juvenil española (bastante por encima de los 30 años de media) es, sobre todo, fruto de la inestabilidad y precariedad del mercado laboral o consecuencia de ese supuesto conservadurismo? Aunque la diversidad y pluralidad de la juventud aconseja huir de las visiones unívocas, no se puede perder de vista que ellos no han tenido que vencer los obstáculos de las generaciones precedentes. "Miramos con descrédito la vida que nos ofrece la sociedad. Nuestros padres trabajaron mucho y se hipotecaron de por vida, pero tampoco les hemos visto muy felices. No es eso lo que queremos. La gente tiene pocas prisas para hacerse mayor", explica Letizia Tierra, voluntaria de una ONG. Por lo general, las personas que trabajan en asociaciones de ayuda juvenil tienden a repartir sus juicios con la medida de la botella medio llena, medio vacía.

"En el CIMO (Centro de Iniciativas de la Juventud) vemos apatía y falta de ilusión generalizada. Muchos de los 200.000 nuevos titulados universitarios anuales afrontan con pesimismo la búsqueda de empleo. Saben que hay un elevado porcentaje de puestos de cajeros, reponedores, almacenistas, dependientes, etcétera ocupados por diplomados o licenciados", afirma Yolanda Rivero, directora de esa asociación que atiende a diario a más de 600 jóvenes. Con todo, descubre también a muchos jóvenes capaces de adaptarse y de asumir retos y riesgos. "La generación JASP (jóvenes sobradamente preparados) tiene la ventaja de su mayor formación. A la vista del panorama, continúan formándose, viajan, trabajan, de camarero, si es preciso, para pagarse un master y aprovechan sus oportunidades, aunque, eso sí, en casa de papá y mamá hasta los 35 años, por lo menos".

El catedrático de Psicología Social Federico Javaloy, autor del estudio-encuesta de 2007, Bienestar y felicidad de la juventud española, cree probado que nuestros jóvenes no son apáticos y desilusionados, aunque lo estén, por contagio ambiental. "Lo que pasa es que rechazan el menú laboral que les ofrecemos. El fallo es nuestro, de nuestra educación y nuestros medios de comunicación", sostiene. Aunque las ONG encauzan en España las inquietudes que los partidos políticos son incapaces de acoger, tampoco puede decirse que la participación juvenil en ese campo sea extraordinaria. "Algo menos del 10% de los jóvenes participa en algún tipo de asociación, deportivas, en su mayoría, pero el porcentaje que lo hace en las ONG no llegará, seguramente, al 1%", indica el catedrático de Sociología de la UNED, José Félix Tezanos. Autor del estudio Juventud y exclusión social, Tezanos detecta entre los jóvenes una atmósfera depresiva, un proceso de disociación individualista, condensado en la expresión "sólo soy parte de mí mismo" y el debilitamiento de la familia. "Se está produciendo una gran quiebra cultural. Los componentes identitarios de los jóvenes no son ya las ideas, el trabajo, la clase social, la religión o la familia, sino los gustos y aficiones y la pertenencia a la misma generación y al mismo género; es decir: elementos microespaciales, laxos y efímeros", subraya.

El sociólogo de la UNED se pregunta hasta cuándo aguantará el colchón familiar español y qué pasará cuando se jubilen los padres que tienen a sus hijos viviendo en casa. A su juicio, el previsible declive de la clase media, la falta de trabajos cualificados -"el bedel de mi facultad es ingeniero", indica-, el becarismo rampante, la baja natalidad y el desfase en gasto social respecto a Europa están creando una atmósfera inflamable que abre la posibilidad de estallidos similares a los de Grecia o Francia. "Podemos asistir al primer proceso masivo de descenso social desde los tiempos de la Revolución francesa", augura.

Más apocalíptico se manifiesta Alain Touraine en el prólogo del libro de José Félix Tezanos. "Nuestra sociedad no tiene mucha confianza en el porvenir puesto que excluye a aquellos que representan el futuro" (...) "Se piensa que los jóvenes van a vivir peor que sus padres", escribe el intelectual francés. Y añade: "Avanzamos hacia una sociedad de extranjeros a nuestra propia sociedad" (...) "Si hay una tendencia fuerte, es que tendremos un mundo de esclavos libres, por un lado, y a un mundo de tecnócratas, por otro" (...) "Los jóvenes tienen que trabajar de manera tan competitiva, que se acaban rompiendo (...) No están sólo desorientados, es que, en realidad, no hay pistas, no hay camino, no hay derecha, izquierda, adelante, detrás".

Nadie parece saber, en efecto, con qué se sustituirá la vieja ecuación de la formación-trabajo-estatus estable, si, como pregonan estos sociólogos, la educación en la cultura del esfuerzo toca a su fin y gran parte de los empleos apenas darán para malvivir. Aunque estamos ante una generación pragmática que no ha soñado con cambiar el mundo, muchos estudiosos creen que la juventud no permitirá, sin lucha, la desaparición de la clase media. "El mundo que alumbró la Ilustración, la Revolución francesa y la Revolución industrial está agotado. La superproducción y la superabundancia material en estructuras de gran desigualad social carecen de sentido, hay que repensar muchas cosas, construir otra sociedad", afirma Eduardo Bericat.

Las dinámicas encaminadas a establecer nuevas formas de relaciones personales, la búsqueda de una mayor solidaridad y espiritualidad, más allá de los partidos y religiones convencionales, los intentos de combatir la crisis y de conciliar trabajo y familia, el ecologismo y hasta el nihilismo denotan, a su juicio, que algo se mueve en las entretelas de esa generación. "Son alternativas que, aisladamente, pueden resultar peregrinas, pero que, en conjunto, marcan la búsqueda de un nuevo modelo de sociedad", dice el profesor. ¿Será posible que esta juventud supuestamente acomodaticia y refractaria a la utopía sea la llamada a abrir nuevos caminos?

El País

miércoles, 30 de junio de 2010

Los cobardes mueren...


Los cobardes mueren muchas veces antes de morir; los valientes sólo prueban la muerte una vez.

Richard Wakefield, en Rama, de Arthur C. Clarke.

lunes, 28 de junio de 2010

La universidad 'online'...


La universidad 'online' obtiene mejor nota

La enseñanza virtual es más efectiva que la clásica, sobre todo combinada con elementos presenciales - El alumno es más activo y el profesor, más asesor

La educación a distancia a través de Internet (online) ha experimentado en los últimos años un gran crecimiento. En Estados Unidos, unos 3,9 millones de personas estudiaban en 2007 algún curso de educación superior virtualmente, un 12% más que el año anterior, mientras la población universitaria total creció un 1,2%, según las cifras del estadounidense Sloan Consortium. En España, aproximadamente el 30% de la oferta de programas de posgrado es ya online, según datos del Instituto Universitario de Posgrado (IUP). El crecimiento de esta opción parece imparable, pero siempre se ha considerado algo menor, el recurso de quien no puede acceder a la formación clásica presencial, la única que realmente ofrece una educación de alta calidad.

Pero, ¿y si resulta que los alumnos de enseñanza online aprenden más, de media, que los de presencial en educación superior? Según un estudio que la consultora SRI International ha hecho para el Departamento de Educación de Estados Unidos, es así, con una diferencia pequeña cuando se refiere a la formación totalmente online, pero que es muy significativa cuando se compara con los proyectos que combinan las clases de toda la vida con la formación a distancia usando nuevas tecnologías.

No se trata, dicen las conclusiones, de que el ordenador tenga algún tipo de efecto mágico, es decir, que el modelo en sí sea más efectivo, sino que el uso de esas herramientas en la educación suele implicar que el alumno dedica más tiempo al estudio, que busca información adicional por su cuenta, la comparte, colabora y, en definitiva, es más propenso a tomar las riendas de su propio aprendizaje en lugar de ser un sujeto pasivo y muchas veces anónimo en medio de una clase llena (a veces excesivamente) de alumnos. Objetivos que, por otra parte, lleva décadas reclamando la investigación educativa para la enseñanza en general, recuerda el experto en educación Rodrigo Juan García.

De hecho, muchos expertos aseguran que el futuro de la universidad está en el modelo mixto: mucho trabajo individual o colaborativo con herramientas de Internet -desde clases magistrales colgadas en la web hasta materiales de trabajo o ejercicios- y seminarios presenciales, y tutorías individuales, online o en persona. Éste es el futuro, sin duda, según James C. Taylor, profesor de la Universidad de Queensland (Australia) y uno de los autores del estudio de 2006 de la UNESCO La Universidad virtual: "Bien diseñado, toma lo mejor de ambos modelos".

Y para el profesor de la Complutense Jesús Flores el proceso es imparable. Señala que la idea de enseñanza híbrida está en el fondo de la reforma europea de las universidades (el plan Bolonia). "El nuevo modelo en el que se basa la educación online conllevará una transformación de las instalaciones de las facultades, igual que con la filosofía del espacio europeo. ¿Para qué queremos aulas para 140 personas, si el modelo online no las necesita y el modelo europeo apuesta por un número limitado de 25 a 40 alumnos por clase? Desde luego que todo esto implica una transformación".

El reciente trabajo del Departamento de Educación estadounidense se ha dedicado a revisar las investigaciones hechas sobre el tema entre 1996 y 2008 y ha acabado seleccionando los 99 estudios que hacían una comparación cuantitativa fiable entre las dos formas de enseñanza, para quedarse finalmente con los 49, casi todos muy recientes, que ofrecían una mayor fiabilidad (la mayoría del campo de la Medicina y sanidad, pero también de informática, educación, matemáticas, idiomas, ciencias sociales y empresariales).

Asignándoles valores a las diferencias de aprendizaje (medidos mediante test fiables) de cada uno, el resultado es que la enseñanza puramente online produjo un efecto ligeramente mejor que la presencial (una desviación favorable de 0.14 medida entre 0 y 1) en los resultados, pero que la combinación de elementos online y presenciales es significativamente más efectiva (con una desviación de 0.35).

El estudio advierte de que hace falta mucha más investigación en este campo -muchos de los trabajos analizados se hicieron con muestras pequeñas o con escasez de variables analizadas- y que sus conclusiones están encuadradas para educación superior y de adultos; no son válidas para la enseñanza primaria y secundaria porque en esas edades no han encontrado suficientes evidencias. Esto, para el doctor en Psicopedagogía y profesor en la Facultad de Educación de la UNED José Manuel Suárez tiene toda la lógica, ya que la autorregulación que requiere la educación a distancia necesita a su vez cierta madurez del estudiante.

Al profesor de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Sevilla Julio Cabero no le sorprenden los resultados del estudio, similares a los de uno que se hizo recientemente en las universidades andaluzas, asegura. Cabero cree que "la formación online puede perfectamente dar iguales o mejores resultados que la presencial, pero siempre que por encima de la tecnología pongamos la pedagogía". El profesor recuerda algunos errores que cometió la educación virtual en sus inicios, como colocar, sin más, información en la Red, e insiste en que lo importante es buscar "metodologías activas y colaborativas en el trabajo de los estudiantes y no solamente entornos pasivos donde el estudiante se baje un fichero y lo memorice".

"Opino que ni mejor, ni peor", comienza relativizando la comparación online-presencial Jesús Flores, doctor en Ciencias de la Información de la Complutense. Para él, por su experiencia como docente a distancia, la principal ventaja por ahora de la opción online es "la flexibilidad de horario sin tener que trasladarse a ningún sitio". Y, aunque eso es una ventaja para algunos, dice, no lo es para todos, ya que en España aún predomina "una cultura en donde la formación cara a cara es importante y es sinónimo de calidad y fiabilidad". El reto está, dice, "en trasladar la calidad de la educación presencial a la virtual. De momento, en el ranking de las 200 mejores universidades del mundo no figura ninguna universidad cuyo modelo de enseñanza sea únicamente virtual".

"No se puede determinar que una metodología sea mejor que otra, pues deben de utilizarse en función de la situación, de forma que en unos casos y para unos estudiantes pueda ser mejor una y para otros estudiantes ser mejor la otra. De hecho, los resultados del estudio muestran mejores rendimientos para un mayor número de estudiantes, no para todos (y además las diferencias, aunque existen, no son excesivamente elevadas)", insiste el profesor de la UNED José Manuel Suárez. De hecho, otro punto importante a tener en cuenta es el perfil de los estudiantes a distancia, gente que normalmente tiene que compaginar sus cursos con otras actividades, como un trabajo, lo cual implica una fuerza de voluntad y una motivación extra.

Así, lo que un gran número de expertos defiende como la mejor opción de futuro para la universidad es la mezcla, el híbrido. "La sustitución de la formación presencial por la formación virtual, aun cuando sea en niveles educativos superiores o universitarios (en primaria podría ser una barbaridad), siempre será menos buena que la combinación de online y presencial. Porque la interacción directa entre las personas (si se hace bien, si los profesores están bien preparados y ponen voluntad) es la más eficaz y eficiente", asegura Pere Marqués, experto en nuevas tecnologías y docente en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Aunque también hay quien piensa que, aunque creciente, será una posibilidad más entre todas las que darán las universidades. Es el caso del profesor de la Universidad de Meryland (EE UU) Mark L. Parker, que también participó en el estudio de la UNESCO sobre la universidad virtual: "Creo que será uno de los modelos que adoptarán la mayoría de las universidades en un futuro cercano. De qué manera y hasta dónde lo adoptarán dependerá de los objetivos y necesidades de cada campus", añade. La oferta híbrida típica en su universidad, explica Parker, consiste en una clase presencial a la semana, con el resto de clases a través de la Red. Los alumnos pueden trabajar en pequeños grupos por Internet con videoconferencias, chat o correos electrónicos. Y el profesor, por su parte, puede colgar la selección de lecturas tomadas de la biblioteca virtual o hacer las tutorías por Internet.

En España, sin alcanzar tampoco para lanzar cohetes, las universidades van haciendo los deberes en este campo. La española es la segunda comunidad del mundo más activa de Moodle (un soporte de software libre para campus virtuales en los que alumnos y profesores puden hacer todas esas cosas de las que habla Parker) y desde hace años, se ha ido sucediendo la creación de campus virtuales de las universidades españolas e, incluso, uniéndose. Al campus virtual del G-9 -creado en 1997 por las universidades públicas de Baleares, Cantabria, Extremadura, Oviedo, País Vasco, Zaragoza, Navarra, La Rioja y Castilla-La Mancha-, le siguieron la red catalana Intercampus -Barcelona, Autónoma, Politécnica de Cataluña, Girona, Lleida, Rovira i Virgili, Pompeu Fabra y UOC- y la madrileña -Autónoma, Alcalá, Carlos III, Complutense, Politécnica y Rey Juan Carlos-.

Así, parece que, se llegue a imponer como modelo o se convierta en una opción mayoritaria más, todos parecen tener claro que la formación virtual va a crecer enormemente. Y el profesor australiano James C. Taylor va más allá, cree que el cambio será necesario para atender de manera eficiente el previsiblemente enorme aumento de alumnos de enseñanzas superiores en la próxima década, sobre todo en los países en desarrollo. Sólo India, asegura, necesitaría 2.400 universidades más en los próximos 25 años para atender su previsible aumento de alumnos. "Tanto en países desarrollados como en desarrollo, Internet será la única forma viable y efectiva de atender a la demanda de educación y formación continua", escribió Taylor para una reciente conferencia.

La duda que queda es cómo cambiaría ese escenario del papel del profesor. Como se ha dicho tantas veces tras la irrupción de las nuevas tecnologías en la sociedad del conocimiento, los expertos siguen viendo al docente en el centro de la enseñanza, pero en lugar de como el proveedor principal de información, como un "facilitador, asesor", asegura Taylor. "Es también conveniente que el profesor desarrolle un papel más activo y aquí la figura del tutor virtual es clave para garantizar acciones de calidad", añade Cabero.

Parker, una vez más, se queda en una posición intermedia (híbrida): "Creo que el papel del profesor no cambia. Seguirá esperándose de él que lidere el aprendizaje de los alumnos y que los evalúe. La diferencia es que en un contexto mixto tendrá a su disposición muchos más recursos para mejorar ese aprendizaje. Además, tendrá la oportunidad de interactuar con los alumnos de una manera más rica. Por ejemplo, los comentarios y preguntas tanto de profesores como estudiantes, pueden quedar grabadas quedar accesibles todo el curso. Estas son claramente ventajas sobre el modelo clásico del profesor que habla en clase mientras sus alumnos toman apuntes".

- El País -

domingo, 27 de junio de 2010

Lo real y lo imaginario...


“La idea es que, al final, el público no sepa qué es real y qué no, de todo lo que ha visto”.

- James Cameron -

viernes, 25 de junio de 2010

El mal estaba en todas partes



El mal estaba en todas partes

Nicholson Baker muestra en 'Humo humano' cómo la pulsión destructiva de la II Guerra Mundial no era sólo de un bando - El autor rinde homenaje al pacifismo

Desde que, con motivo de la conmemoración del medio siglo del final de la II Guerra Mundial, la investigación historiográfica empezó a confundirse con el denominado "trabajo de memoria", la idea de que el conflicto más devastador de todos los tiempos revestía los caracteres de una lucha escatológica, de un combate contra el Mal Absoluto, ha ido ganando terreno. Poco a poco, la indagación sobre los procesos políticos, diplomáticos y económicos que condujeron a la guerra se fue abandonando en favor de una reflexión de otra naturaleza, a medio camino entre la filosofía y la teología, y en la que lo más relevante es responder a la pregunta de por qué el ser humano fue capaz de tantas atrocidades como tuvieron lugar entre 1939 y 1945. Podría tratarse, sin duda, de una reflexión interesante, incluso necesaria, pero a condición de que no parta del equívoco que Nicholson Baker denuncia en su ensayo Humo humano, que acaba de publicar en España Debate: ese genérico ser humano que se libró a la destrucción y el asesinato en masa no se encontraba únicamente en las filas del nazismo, sino también, en mayor o menor medida, en cada uno de los bandos enfrentados.

El propósito declarado de Baker es saber si la II Guerra Mundial fue una "guerra buena" y si, hechos todos los balances, "ayudó a alguien que necesitara ayuda". Tal vez la sensación de que, al emprender esta tarea, se vería obligado a nadar a contracorriente de un relato historiográfico que consagra a Churchill y a Roosevelt como héroes haya llevado a Baker a plantear su obra, no como un volumen de historia al uso, sino como un texto coral en el que son los protagonistas quienes toman la palabra. El autor, por su parte, se ha limitado a seleccionar las declaraciones, los artículos de prensa, las cartas o los diarios en los que los protagonistas se expresan en primera persona, añadiendo de vez en cuando breves comentarios sobre el contexto y, siempre, la fecha de los documentos. El resultado es perturbador, como si, de pronto, hubieran sido convocados a escena todos los silencios, todos los equívocos imprescindibles para que la historia de la II Guerra Mundial se pueda seguir contando como hasta ahora.

Baker no expone una tesis, la ilustra. Y para ello concentra la mirada sobre dos de los dramas mayores del conflicto: el sistemático bombardeo de poblaciones civiles y las iniciativas, o mejor, la absoluta ausencia de iniciativas oficiales, para salvar a los judíos perseguidos por el nazismo. En realidad, la posición de Baker, la tesis que se propone ilustrar en Humo humano, sólo queda fijada en la dedicatoria con la que concluye un breve epílogo de apenas dos páginas: "Dedico este libro", escribe Baker, "a la memoria de Clarence Pickett y otros pacifistas estadounidenses y británicos. Jamás han recibido realmente el reconocimiento que se merecen. Intentaron salvar refugiados judíos, alimentar a Europa, reconciliar a Estados Unidos y Japón e impedir que estallara la guerra. Fracasaron, pero tenían razón".

Humo humano establece un implícito paralelismo entre la guerra total que inspira la estrategia de todos los contendientes en la II Guerra Mundial y los ataques aéreos en los territorios coloniales. Es entonces cuando aparecen por primera vez protagonistas como el futuro jefe del Bombing Command, Arthur Harris, y el también futuro primer ministro británico, Winston Churchill. "Estoy decididamente a favor de emplear gas tóxico", escribe Churchill al jefe de la Royal Air Force, "contra tribus incivilizadas". La confianza del primer ministro en la eficacia del bombardeo contra civiles, aunque ya no con gas tóxico, que había sido prohibido, se mantiene intacta al iniciarse la II Guerra Mundial, sólo que ahora Chur-chill pretende que la lluvia de fuego que descarga sobre las ciudades de Alemania transmitan el mensaje de que los alemanes deben rebelarse contra Hitler. Con el implícito y aterrador corolario de que, si no lo hacen, se convierten en cómplices del dictador.

Los textos que reproduce Baker recuerdan que el antisemitismo no fue sólo un sentimiento alimentado por el nazismo, sino un clima general. Cuando aún era un simple abogado, el futuro presidente Roosevelt se dirigió a la Junta de Supervisores de Harvard proponiendo que se redujera el número de judíos en la Universidad hasta que sólo representaran un 15%. Y Churchill, entretanto, publicaba en febrero de 1920 un artículo de prensa en el que decía que judíos "desleales" como Marx, Trotski, Béla Kun, Rosa Luxemburgo y Emma Goldman habían desarrollado "una conspiración mundial para el derrocamiento de la civilización". Creía, sin duda, en la existencia de "judíos leales", a quienes exigía en ese mismo artículo que vindicasen "el honor del nombre de judío", pero la obsesión antibolchevique le jugó la mala pasada de elogiar, también en la prensa, a Mussolini, de quien se declaró "encantado por el porte amable y sencillo" y "por su actitud serena e imparcial". E incluso a Hitler, de quien, dejándose influir por los comentarios de los que lo conocían, estima que era "un funcionario harto competente, sereno y bien informado de porte agradable y sonrisa encantadora". En contraposición, Trotski "era un judío. Seguía siendo un judío. Era imposible no tener en cuenta este detalle".

Es probable que quienes defienden la interpretación de la II Guerra Mundial como una "guerra buena", como una lucha escatológica contra el Mal Absoluto, reprochen a Baker la selección de los textos que ha incluido en su provocador Humo humano. Pero, aun así, esos textos seguirán estando donde están, y obligan, cuando menos, a repensar la relación entre la historia y el tan traído y llevado "trabajo de memoria".

Los bombardeos

- Un informe de la RAF, en 1936. "Si nuestros ataques pudieran desmoralizar al pueblo alemán, empleando métodos parecidos a los que prevemos que los alemanes utilizarían contra nosotros, su Gobierno podría verse obligado a desistir (...). Pero es probable que una dictadura militar sea menos susceptible a las protestas populares que un gobierno democrático".

- Capitán Philip Mumford, ex oficial en Irak, en 1937. "¿Qué diferencia hay entre arrojar 500 bebés a una hoguera y arrojar fuego desde un avión sobre 500 bebés?".

- George Bell, obispo de Chichester, en 1941. "Las incursiones nocturnas inglesas sobre suelo alemán habían precedido a los bombardeos nocturnos alemanes sobre suelo inglés".

- Winston Churchill, en 1941. "Hay millones de alemanes que son curables y otros matables".

- El País -

jueves, 24 de junio de 2010

No puedes fiarte de nadie...


“¿Veis? Es que no puedes fiarte de nadie. La primera chica a la que dejo entrar en mi vida, e intenta comerme”.

Columbus (Zombieland)

martes, 22 de junio de 2010

Hergé y Tintín, piezas de exposición



Hergé y Tintín, piezas de exposición

Tras trece años de trabajos, el dibujante belga contará al fin con su museo

"A fuerza de creer en los sueños, el hombre los convierte en realidad", afirmó una vez George Rémy, Hergé. Algo así ha sucedido con su museo. Proyectado desde 1996 y anunciado ya el 10 de enero de 2001 (Tintín nació tal día como ése en 1929), se inaugurará por fin el 2 de junio en la ciudad belga de Louvain-la-Neuf. Un total de 200.000 visitantes anuales, según los cálculos, lo esperan.

Ingentes brigadas de operarios trabajan estos días a destajo para tener a punto un museo que se intuye moderno, colorido y cargado de simbolismo. Complicado decir más: la irritante rigidez con el que Fanny Rodwell (segunda esposa de Hergé) y su marido Nick dirigen el patrimonio familiar ha blindado la mayor parte de la información sobre el museo.

Lo que no puede ocultarse es la singular construcción. Obra del arquitecto francés Christian de Portzamparc (premio Pritzker, 1994), el edificio en forma de prisma evoca vagamente a la H del apellido del dibujante. Sus diseños de los años 20 han inspirado también el logotipo. La blancura de la fachada refuerza la sensación de ligereza del edificio que emerge atracado en una zona verde (los bosques de esta región valona que Hergé pintó más de una vez). Como una especie de isla que quedará unida al resto de la ciudad por una pasarela.

Los inmensos ventanales laterales se asemejan a viñetas. No hay líneas verticales dentro ni fuera. Cuatro paredes de vivos colores (amarillo, verde, salmón y cuadros en blanco y negro) con motivos abstractos reciben al visitante como homenaje simbólico de las aventuras vividas por Tintín.

Pasarelas ondulantes y techo parcialmente acristalado para absorber la escasa luz belga dan cierta sensación de irrealidad a los visitantes, que empezarán el itinerario por las plantas superiores. "Es un centro dedicado a Hergé, no a Tintín", aclara Laurent de Froberville, director de un recinto donde trabajarán 30 personas. Los ocho ámbitos en que se dividirán sus 3.800 metros cuadrados se podrán leer en tres niveles (de principiante a tintinólogo). Los dos primeros ahondarán en la vida de un amante de los gatos y de un hombre que empezó como diseñador gráfico. Habrá una sala para sus personajes; otra para su pasión cinéfila y periodística, alusiones a su visionaria vocación científica y su búsqueda humanista... Todo sobre un artista que vende dos millones de álbumes al año, según la editorial Casterman.



Las tensiones existentes sobre ese formidable legado afloran "ahora que se acerca la película de Steven Spielberg" sobre el personaje, apunta De Forberville. En juego está que los herederos de Hergé se separen de la editorial que siempre publicó a Tintín.

El museo es posible gracias a la constancia de Fanny Rodwell, que ha aportado los 17 millones de euros del presupuesto. Y sus paredes albergarán una ingente cantidad de material inédito cedido por la familia... fotografías familiares, objetos (entre ellos, su primera mesa de dibujante) y 80 viñetas y 800 bocetos originales. Fondos que rotarán cada cuatro meses.

¿No habrá, pues, censura sobre temas delicados como su labor en revistas colaboracionistas durante la guerra o su visión del colonialismo? "Eso no se ocultará, pero se pondrá en su contexto; un hombre que ha creado a Tintín, un ser tan bueno y perfecto, no puede ser malo", considera De Forberville.

El museo tendrá una macrotienda, que ayudará a mantener la salud mercantil del mundo Tintín, algo alicaído desde finales de los años 70. ¿No favorece el bajón el secuestro de Tintín y Hergé por la rigidez de la gestión? "Los Rockwell han respetado la memoria de Hergé, que no hubiera querido que se dilapidara su obra, como empezaba a ocurrir. Sin ese control, Spielberg nunca se hubiera fijado en Tintín".

- El País -

lunes, 21 de junio de 2010

Malos tiempos...

He tenido una pesadilla. He soñado… que se acabaron los días felices.

– Flash Forward -