lunes, 19 de julio de 2010

La historia de Emily the Strange...


La historia de Emily the Strange

Como te adelantamos, Ediciones SM prepara para el próximo 28 de septiembre la edición en español de Emily the Strange. Los días perdidos, la historia de una chica de 13 años algo especial, cuyo lema en la vida es “No quiero formar parte, quiero estar aparte”, que se ha convertido en un fenómeno de fans en Estados Unidos, Japón y Reino Unido, entre otros países. La tirada inicial será de 35.000 ejemplares en castellano y 5.000 en catalán, de la mano de la Editorial Cruïlla.

El libro cuenta con las ilustraciones de su creador original, Rob Reger, junto a Buzz Parker. La narración, en primera persona, nos acerca a la excéntrica Emily a modo de diario personal, lleno de situaciones de aventura y misterio. Ya cuenta con su página oficial en español en la que descubrirás nuevos aspectos de la protagonista, vídeos, concursos y mucho más.

Lo cierto es que Emily nació como un sencillo logo a comienzos de los años 90 en Santa Cruz (California) de la imaginación de su creador, Rob Reger. Un dibujo promocional para pegatinas, camisetas, pulseras, bolsos… de una pequeña empresa de diseño con línea de ropa, llamada Cosmic Debris Inc. En un principio, Reger y sus amigos repartían de forma gratuita las pegatinas en conciertos, tiendas de música, de skaters y surferos. La primera imagen de Emily no desvelaba su rostro, tan solo se veía a una niña de espaldas con las piernas cruzadas junto a un gato negro (sus únicos amigos son cuatro gatos negros, Sabbath, Nee-Chee, Miles y Mystery). El éxito hizo que por fin enseñara su bonito rostro, su mágnífica melena negra y su flequillo, convirtiéndose en un icono internacional y en protagonista de una serie de cómics, publicados en español por Norma Editorial. Ahora nos llega la novela, existe también un videojuego y se rumorea sobre un proyecto cinematográfico producido por Mike Richardson que, probablemente, verá la luz el año que viene.

Emily es inconformista, diferente al resto y firme seguidora de sí misma. Tan solo la acompañan sus gatos y su mundo únicamente tiene tres colores: el rojo, el blanco y —su favorito— el negro. Escucha rock y punk, se interesa por las ciencias y las matemáticas, y detesta el rosa y a su antítesis, Hello Kitty. Tiene fans a lo largo y ancho del planeta y su estética es fácilmente reconocible, además de fuente de inspiración de tendencias. Incluso tiene un club de fans oficial en su página norteamericana, Society of Strange (El Club de los Extraños), donde se reúnen y comparten aficiones sus seguidores de todo el mundo.

Vía: Sala de prensa del Grupo SM


http://www.emilythestrange.grupo-sm.com



domingo, 18 de julio de 2010

Literatura se hace...

La literatura debe reclamar su independencia, aunque se relacione con el cine o haya libros que se adapten, pero veo muy positivo que haya libros imposibles de adaptar, pues es entonces cuando la literatura se hace imprescindible y cobra todo su sentido.

- Enrique Rubio -

viernes, 16 de julio de 2010

Un Bing para ganar a Google...



Un Bing para ganar a Google

Microsoft y Yahoo! le dan una vuelta de tuerca a su pugna con el buscador

Las dos empresas tecnológicas que imperan en la Red pelean por un mismo servicio, las búsquedas. Su guerra dura ya 11 años, pero en las últimas semanas una de las partes, Microsoft, ha intensificado su ofensiva aliándose con otro perro viejo del sector en horas bajas, Yahoo!, cuyo buscador era el más usado hasta que Google irrumpió. Y desde entonces no ha hecho más que ganar mercado: hoy acapara el 70% de las búsquedas mundiales, aunque las diferencias por países son notables. En España arrasa con un 98%; En EE UU se conforma con un 60%.

Microsoft, propietaria de Hotmail y Messenger, lanzó su primer buscador en 1998 y lo llamó MSN Search. Años más tarde lo rebautizó Windows Live Search y en 2007 volvió a rebautizarlo: Live Search. El pasado 3 de junio, la compañía encaró el cuarto cambio, y lanzó Bing, un nombre de fácil de pronunciar que se inspira en una onomatopeya cuyo significado se acerca a nuestro "¡eureka!".

Bing, nos repite Microsoft, es diferente. Y así es. Su tecnología se basa en PowerSet, un motor de búsqueda semántico o "inteligente" creado por Barney Pell que "entiende" lo que le piden. O que al menos tiene capacidad para reconocer la palabra en la que estamos interesados: Su motor interpreta nuestra búsqueda y nos devuelve un resultado adaptado a cada palabra. Si buscamos a una persona (Rafa Nadal, por ejemplo), Bing nos ofrecerá su palmarés, su biografía, noticias sobre él, etcétera. Si buscamos una ciudad, como Barcelona, obtendremos información sobre vuelos, hoteles, mapas, etcétera. Algo que con Google cuesta varias búsquedas compuestas (Rafa Nadal + "palmarés", por ejemplo). Una alternativa interesante a tener en cuenta cuando aprendamos a utilizarla.

Y ahora la mala noticia: el nuevo Bing no funciona en España. Ni en ningún país fuera de Estados Unidos. En el resto del mundo su tecnología aún no está disponible y los usuarios han de conformarse con un lavado de cara.

El motor del Bing al que de momento tenemos acceso es el habitual del viejo Live search. Eso sí, con un diseño mucho más atractivo y un fondo de pantalla que cambia de imagen cada día. Microsoft se ha dado un plazo de 18 meses para ponerse al día y que su nuevo motor semántico funcione en todo el mundo.

Para Gates y compañía el mercado de las búsquedas ha pasado a ser un objetivo clave. Tanto es así que bajo la dirección del español Jordi Ribas pondrán en marcha en los próximos dos años el Centro Tecnológico de Búsquedas, con sedes en Londres, París y Múnich con el fin de mejorar su ingeniería de búsqueda. Quizá su fusión con Yahoo! suponga un paso adelante.

Según el acuerdo de ambas compañías, durante los próximos 10 años el motor de búsqueda de Yahoo! será sustituido por Bing (A cambio, Yahoo! gestionará la publicidad del nuevo buscador). Su reto es grande: romper con la rutina de los internautas y mostrar algo sencillo, rápido y apetitoso capaz de invitarnos a ser infieles a Google.

- EL PAIS -

jueves, 15 de julio de 2010

martes, 13 de julio de 2010

La cultura del despilfarro...


La cultura del despilfarro tardará en volver

El consumidor ha pasado de la euforia al pánico - Se ha hecho más exigente y mantendrá algunos hábitos de ahorro cuando se le pase el susto - La ostentación del lujo está peor vista

"No tengo ni idea de lo que puede pasar, pero yo creo que de la crisis saldrá un consumidor diferente, con otra actitud. Hemos tocado una pared. Ahora tiene más valores, y va a ser un poco más austero, también porque va a haber menos riqueza. Pero, al mismo tiempo, será selectivo y en algunos productos siempre estará dispuesto a gastar dinero. Por ejemplo, abrir un iPod es casi un acto de amor, es tan bonito, uno se guarda hasta la caja...".

Piensa en voz alta Toni Segarra, un creativo publicitario que se dedica a pensar historias fabulosas, que caigan bien a la gente y, a la postre, animen a comprar unos productos en lugar de otros. Para el fundador de la agencia SCPF, el que preguntó a los españoles ¿Te gusta conducir? y fundó La república independiente de tu casa, las cosas han cambiado. "Todo ese mileurismo del que se habla se va a quedar en la sociedad y va a haber menos poder adquisitivo, de ahí ha nacido el low cost, para atender a toda esa gente".

Cuando un publicitario habla así, es porque algo ocurre en el mercado. Los españoles han pasado de la euforia al pánico en el consumo, se han entregado al fenómeno del bajo coste y han empezado a ahorrar en pequeñas cosas, como comer en casa o llevarse la fiambrera al trabajo (esto, por ejemplo, ha crecido un 8% en un año).

Unas costumbres se quedarán y otras se olvidarán tan rápido como resucite la economía. Pero economistas y sociólogos coinciden en que hay un punto de inflexión en los hábitos, y aunque el hedonismo sobreviva tozudo, empieza a beber de nuevas fuentes, en el idioma económico, de nuevas oportunidades de negocio.

La reflexión irrumpe en la resaca de la fiesta económica. La espiral de consumismo, de acumulación de bienes en un país maravillado con su explosión económica se refleja en cómo entre 2005 y 2007 brotaron como setas los centros con cientos de trasteros de alquiler de entre dos y 25 metros cuadrados, conocidos con el anglicismo de self storages. La gente se lanzó a alquilarlos porque sus posesiones crecían y no tenían espacio en viviendas que, al mismo tiempo, eran cada vez más pequeñas y más caras. Esta disfunción dibuja muy bien la distorsión económica que ha vivido España. Barcelona vio abrir una decena de estos grandes centros en apenas dos años y en Madrid su precio de compraventa se duplicó entre 2002 y 2006.

"La psicosis durará seguramente más que la crisis, así que vamos a ver un consumidor más prudente en el futuro. Ahora va a haber una bajada de la renta disponible de las familias que luego se recuperará, el consumo también, pero desde luego no se va a repetir una etapa tan expansiva como la de los últimos 10 años, el escenario será más contenido", dice Xavier Segura, jefe del servicio de estudios de Caixa Catalunya.

La entidad ha previsto para este año la primera caída de la renta de las familias en 15 años. En concreto, prevé un descenso de un 2,7% en términos nominales (es decir, sin contar el efecto que tienen las oscilaciones de los precios de las cosas) y el 2,3% en términos reales, considerando la inflación. Y la tasa de ahorro de los hogares es precisamente ahora, en pleno declive, cuando no deja de crecer (ver cuadro).

Se trata, en resumen, de que habrá menos dinero para gastar durante algunos años. Pero también, según el profesor de IESE José Luis Nueno, menos necesidad de hacerlo después de una época de aprovisionamiento de casi todo. Como si de empresas se tratara, los españoles han acumulado stocks de múltiples bienes en los últimos años que ahora se tendrán que agotar antes de ser repuestos.

Nueno, experto en consumo, realiza unas pruebas de mercado en las que se cita en casas particulares para auditar sus posesiones. "Les decimos que sólo les queremos entrevistar y miramos sin avisar lo que guardan en los armarios: encontramos piezas por duplicado, triplicado... Prendas de ropa con las etiquetas, sin estrenar", explica sorprendido. "¿Va a volver el consumidor a ser como era? Probablemente no, porque nos han tirado un jarro de agua fría por encima. Éramos un milagro económico y ya no, pero el gasto volverá en cierto punto".

El placer más o menos efímero que el consumo genera no tiene visos de desaparecer, pero el consumismo no es algo consustancial a la persona, "es consustancial a nuestro sistema económico, que sólo puede sustentase sobre una sociedad que nunca deje de comprar", se apresura a matizar el psicólogo Javier Garcés.

Cuando comenzó la sociedad de bienestar, las teorías humanistas de los años cincuenta y sesenta pronosticaban que el ser humano aumentaría y aumentaría su consumo hasta un límite, superado el cual empezaría a bajar su ritmo de adquisición de bienes y servicios y empezaría a preocuparse por otras cosas. "Ahora todo esto nos parece absurdo, pero entonces no lo era. No se puede pronosticar el futuro", apunta Garcés. Lo que sí sostiene es que la debacle económica, con la cota de más de cuatro millones de parados, ha tenido un efecto traumático para todos los consumidores, estén o no afectados por la crisis, y su perfil no volverá a ser el mismo.

José Luis Nueno, por ejemplo, destaca un nuevo prejuicio hacia el gasto, la ostentación y el lujo en esta crisis. "Por ejemplo, ¿cómo te cambias el coche si en tu empresa están echando a 20 trabajadores, no lo haces. Hay mucha gente que no pasa penurias, pero ha dejado de darse caprichos, por eso el lujo está sufriendo tanto. Ahora, lo más cool es ir de otra cosa", apunta.

La dialéctica entre austeridad y despilfarro es una constante en los ciclos económicos, por ello el consumo creció un 3,8% en 2007, sólo avanzó un 1,4% en 2008 y ha empezado a bajar. Pero el giro que ha dado el consumidor español en los últimos años también tiene algo de estructural. Tal y como apunta Josep Francesc Valls, el ciudadano "ha aprendido a comprar los productos más baratos. Cuando viene de una época de crisis, el aprendizaje dura muchos años y las empresas van a tener que aportar cada vez más valor a precios más ajustados".

Ello explica, por ejemplo, que la cuota de mercado que tienen los productos de marca blanca en los supermercados españoles haya escalado hasta el 32%, o que, de todos los pasajeros de aviones que han pasado por en España el pasado mes de junio, el 51,7% lo haya hecho en aerolíneas de bajo coste, 2,6 puntos más que en el mismo mes del año pasado.

Una parte del hábito de ahorro se queda. En Barcelona, ha ocurrido con el consumo de agua. Cuando una severa sequía acosó la provincia el año pasado, la comunidad se concienció lo suficiente como para reducir su consumo de agua y se adoptaron medidas de emergencia. Ha llovido bastante desde hace un año, en sentido literal, y la alarma ha pasado, pero muchas de las fórmulas adoptadas se mantienen. El gasto de agua ha bajado de 110 a 109 litros de media por ciudadano y día.

Lo recuerda Albert Vinyals, profesor de Psicología Social del Consumo de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), para remarcar que "vamos a adaptar muchas de las nuevas pautas de consumo que hemos adquirido con la crisis".

La compra semanal, la del súper, por ejemplo, "es mucho más planificada". El profesor ha elaborado un estudio de tendencias para Caprabo que revela que el consumidor ha vuelto a "unos hábitos más racionales y responsables, haciendo compras más pequeñas, aunque sean más frecuentes, con menos productos superfluos, y recuperando la práctica de la lista de la compra", que ayuda a evitar la adquisición impulsiva.

Aun así, Vinyals está convencido, como el profesor de Esade Josep Francesc Valls, y como el publicista Toni Segarra, de que ciertos "productos clave" siempre se harán un hueco en las prioridades de los ciudadanos, tengan más o menos poder adquisitivo. "Porque son los productos que aportan más valor añadido, más relacionados con la búsqueda de placer", apunta Vinyals.

Artilugios como los iPod, los iPhones o las consolas Wii han triunfado en el mercado español como estragos ha hecho la recesión económica. En plena crisis, en julio del año pasado, Telefónica lanzó el modernísimo teléfono iPhone de la marca Apple y se desató la locura: miles de fans de esta tecnología hicieron cola para adquirir uno el primer día en que se pusieron a la venta. Se acabaron las existencias en muchas de las tiendas. Sus ventas globales han superado las expectativas.

Pero, salvo los pequeños tesoros fabricados por la industria del marketing, en todo lo demás, las familias, o los individuos, son hoy mucho más recelosos. "El consumidor se ha dado cuenta de que ha estado pagando las cosas a unos precios que no eran los adecuados y ahora es mucho más exigente. El pequeño comercio ha oído este mensaje", opina Miguel Ángel Fraile, secretario general de la Confederación de Comercio de España.

Por ello, esta sensación de "rebajas continuas" que ha creado en el sector con la campaña de promociones y descuentos que han estado aplicando durante todo el año, con el fin de animar las ventas en un momento de caída del consumo, quedará de alguna manera en las estrategias de los comerciantes. "A partir de ahora va a haber menos diferencias entre la época de rebajas y la que no lo es, hay un cambio de paradigma", opina.

Pero el gran cambio de esquema, el fin de la cultura de consumo, parece improbable. Al menos, si depende de giros sociológicos o ideológicos. Javier Garcés opina que "este modo de vida puede cambiar por cuestiones de necesidad, porque se acaben los recursos o porque mantener este tren de consumo sea insostenible en el planeta, pero no hay ningún movimiento revolucionario de los jóvenes por cambiarlo pese a la existencia de algunas plataformas o iniciativas como el Día sin Compras".

Al revés, apunta que el hábito del consumo se ha extendido a otras áreas, como las relaciones personales.

Y eso que el consumo, el dinero, no generará felicidad si uno ya tiene cubiertas sus necesidades básicas. Hay estudios económicos que se han dedicado a investigarlo, como el elaborado en 2007 por Manuel Baucells, profesor de la escuela de negocios IESE, y Rakesh K. Sarín, de la UCLA Anderson School of Management de la Universidad de California. La investigación cifraba en 15.000 dólares (unos 10.700 euros) los ingresos mínimos para ser feliz. A partir de ahí, el poder adquisitivo y felicidad no crecen al mismo ritmo. Otro estudio de Brickman, Coates y Janojj-Bullman señala que aquellos a los que les toca la lotería sólo experimentan un incremento de felicidad el primer año, mientras que los siguientes se mantienen igual porque ya no experimentan ningún cambio de escalón.

Todos estos datos se estrellan contra los armarios llenos de prendas sin estrenar con los que se encuentra el profesor Nueno en sus estudios de mercado. Porque la sociedad hedonista, la doctrina que proclama el placer como fin supremo de la vida, vaticina Vinyals, "va a seguir, y buscará ese placer consumiendo, aunque puede ser distinto, viajando, haciendo cursos de ganchillo, incluso, pero seguirá".

- EL PAIS -

lunes, 12 de julio de 2010

Cómo ser feliz...

La felicidad es la ausencia de la búsqueda de la felicidad.

– Zhuangzi, filósofo chino -

sábado, 10 de julio de 2010

Dieciseis características del...

Dieciseis características del nuevo cliente español

A continuación os cito las 16 características esenciales y sugiero alguna reflexión sobre las mismas, enfocada hacia las pymes.

01. Tiene más cultura y está más educado. Cierto, y eso exige un dialogo a otro nivel al que se estaba acostumbrado. Inicialmente puede parecer más dificil, pero en última instancia salimos ganando.

02. Tiene más conocimientos sobre los productos que compra. Posiblemente sea asi, pero habría que diferenciar segun productos, segmentos, etc…en parte la propia competencia es la que le ha educado y eso puede suponer que dicha “formación” no es homogenea. Debemeos averiguar su verdadero grado de conocimiento.

03. Se preocupa más por la forma física, el peso, las dietas, la gimnasia, los alimentos biológicos, la ecología, etcétera. Cierto, o al menos asi era en la epoca de bonanza. Ya veremos como evoluciona durante la crisis

04. Se hace progresivamente más exigente. Sin duda, fruto del primer y segundo punto, y de la fuerte competencia.

05. Tiene mayor capacidad de gasto. Así era hasta hace poco. Sin embargo, la actual generación que entra en el mercado laboral se va encontrar a corto y medio con una situación de retroceso. Creo que es la afirmación más débil.

06. Busca productos y servicios a la medida personal. Si y no. El producto a de ser a medida, entendiendo como producto el conjunto de las cinco Ps tradicionales del marketing, o las que le queramos poner. Pero en buena medida ese producto busca integrarnos en un grupo o colectividad. Algún día alguien hablará de la hipertrofia de las marcas (no hay más que ver determinados nikis).

07. Tiene una mayor disponibilidad de equipos tecnológicos y hace un uso más frecuente de los mismos. Los gadgets han llegado para quedarse. El hombre biónico no esta tan lejos. Esto nos abre todo un mundo de posibilidades de información y ocio, pero genera una dependencia brutal (interesante oportunidad de negocio recurrente).

08. Muestra una creciente demanda de mantenerse debidamente informado. La gente es consciente de que la la información es poder, pero ni tiene criterios para filtrarla, ni sabe muy bien cual es el precio que esta dispuesta a pagar. Bueno, si , algunos no están dispuestos a pagar nada.

09. Valora cada vez más la rapidez en el servicio (el ahorro de tiempo es más valorado debido a la mayor prisa con que se vive). Muy correcto. Parafraseando a Renault, el lujo es el tiempo, tiempo para mi y para los míos.

10. Se preocupa más por el precio y la calidad de los productos y servicios recibidos. En relación con los primeros puntos que vimos. Ahora bien, ni la calidad ni el precio son conceptos objetivos. Me temo que muchas veces se nos venden como verdades absolutas

11. Hace un mayor uso de instrumentos de pago (por ejemplo, tarjetas de crédito, financiación del consumo a través de financieras y similares). Es necesario recordar que la financiación o el medio de pago no es un problema de nuestro cliente. Es algo en lo que debemos colaborar con el y buscar soluciones. Incrementará nuestras ventas y generará con frecuencia ingresos adiconales.

12. Es cada vez más consciente de que “tiene derecho” a recibir un buen servicio. Vivimos en una sociedad de derechos. Pero, desde nuestro punto de vista, conviene recordar que esos derechos son recíprocos. Y no olvidar que la finalidad última no es otra que hacer negocio, recurrente, permanente, pero negocio.

13. Es menos fiel a un único establecimiento. Si, y sin embargo se sigue siendo fiel a las personas, quizás en menor medida, pero es el único punto de efectivo arrastre. Y ahí la pyme tiene ventaja.

14. Tiene ante sí un mayor abanico de posibilidades para elegir (los productos y servicios se han multiplicado). Si no he dicho que el entorno hipercompetitivo marca al cliente con anterioridad es que lo he soñado. De todas maneras esta oferta puede ser mareante y ofrecer excelentes oportunidades para aquel que se centre en los beneficios y en saber discriminar lo que busca el cliente.

15. Plantea necesidades más diversas y menos homogéneas a nivel social. Vinculados con los productos a medida. Esto en laza directamente con la Teoría de la Larga cola, y es una excelente palanca para las pymes, que en las series cortas tienen su oportunidad.

16. Han disminuido sensiblemente sus niveles de credibilidad hacia los medios de comunicación de masas. Estamos asistiendo a una merecida crisis de los medios tradicionales, los menos accesibles para las pymes. Los formatos de la web 2.0, el marketing de guerrilla, etc, permiten a las pymes competir con las grandes empresas en mejores condiciones.

Aunque determinados conceptos se repiten, aunque podíamos hacer la lista más corta entre esta redundancia y ciertas dudas sobre algún otro, me parece muy valida como reflexión. El filósofo nos decía aquello de conócete a ti mismo, y es cierto. Pero en el mundo de la empresa, en paralelo, impera el conoce a tus clientes. O no les venderás nada.


- www.pymesyautonomos.com -

viernes, 9 de julio de 2010

jueves, 8 de julio de 2010

La cámara me protege...


Francesco Cocco: "La cámara me protege"

El fotógrafo italiano es galardonado con el primer premio del certamen Luis Valtueña que celebra Médicos del Mundo

"Antes de fotógrafo soy persona". Francesco Cocco, fotógrafo italiano ganador del premio Luis Valtueña, forma parte de esa legión de reporteros gráficos que necesitan su cámara para llevar una "interpretación" de la dura realidad a la opinión pública y también para alejarse físicamente de su crudeza. La Casa Encendida (Madrid) ha abierto hoy las puertas a la muestra de 29 instantáneas seleccionadas en el certamen de fotografía humanitaria celebrado en recuerdo del fotógrafo Luis Valtueña y los cooperantes Flors Sirera, Manuel Madrazo, asesinados mientras trabajaban con Médicos del Mundo en Ruanda en 1997, y Mercedes Navarro, muerta también cuando colaboraba con la ONG en Bosnia en 1995.

La serie fotográfica Afganistán, trabajo realizado en el país centroasiático por Francesco Cocco en 2009 junto a la organización italiana Emergency, ha recibido este año el primer premio con tres instantáneas en blanco y negro. "Es muy difícil trabajar en Afganistán, muy peligroso. No puedes estar más de 30 ó 45 minutos en el mismo sitio porque te conviertes en objetivo".




Cocco, según cuenta a EL PAÍS en conversación telefónica, quiso durante su estancia en Afganistán escaparse del relato de la guerra visto desde la trinchera y recoger -siempre en compañía de la ONG- la "vida cotidiana" de la sociedad afgana. Y no deja indiferente: "La cámara -explica- te ayuda para no relacionarte afectivamente. Te protege".

Las huellas de la violencia en el rostro, el desgarro de la guerra en un animal y la discriminación e invisibilidad de la mujer afgana presiden con la firma de Cocco la muestra que la Casa Encendida recoge junto a otras 26 instantáneas seleccionadas por el certamen (de un total de 545) y que recorren desde las inundaciones en la India o la vida bajo tierra en Mongolia hasta la sacudida de la enfermedad del chagas en América Latina.

El foco de las cámaras viaja estos días a contar el drama humanitario causado por el seísmo de Hatí. "He visto hoy -comenta Cocco- algunas fotos en los periódicos españoles. Algunas son un poco fuertes, violentas y gratuitas. Una foto un poco menos definida transmite a veces más que un cadáver".

EL PAIS

miércoles, 7 de julio de 2010

Borrachera de...



Borrachera de fuego y sangre

Una reflexión histórica sobre la Semana Trágica, de la que se cumplen 100 años

"¿Quién hay?'. Y una voz respondió: 'Queremos saquear el convento...". Podría ser el inicio de un chiste malo, si no fuera porque es el testimonio real de una de las monjas francesas del convento de la Asunción del barrio barcelonés del Pueblo Seco tras oír tres golpes de martillo en las puertas a las 3.20 del martes 27 de julio de 1909, es decir, el segundo día de la llamada Semana Trágica.

El relato, buen ejemplo de cómo se desarrollaron en lo psicosocial los acontecimientos, forma parte de una documentación parcialmente inédita extraída del Archivo Secreto del Vaticano a partir del casi centenar de informes que la Iglesia española envió a la Santa Sede y que constituye la gran novedad aparecida en el centenario de uno de los episodios más extraños, y simbólicos, de la historia de España.

En versión homeopática, las protestas por el embarco de tropas reservistas con destino a la defensa de las minas del Rif en Marruecos (en la práctica, una humillante carnicería para el maltrecho Ejército español, estocado ya por la reciente pérdida de Cuba y Filipinas) desembocaron en una huelga general de 24 horas el lunes 26 de julio de 1909. La paralización del transporte, los conatos de enfrentamiento con los cuerpos policiales y la imposibilidad de mantener abiertos los comercios llevaron al Gobierno, quizá precipitadamente, a declarar el estado de guerra. La respuesta fue que por la noche ya ardía la escuela de los maristas de Poblenou, primer edificio religioso en ser asaltado.

La semana acabaría con 112 construcciones destruidas -80 de ellas religiosas-, 106 muertos, 350 heridos, unos 2.000 detenidos, 739 procesos y 17 condenas a muerte, de las que se ejecutaron cinco. Extraña revuelta, sin embargo: apenas se tocaron bancos, empresas ni casi fábricas. Y sólo murieron tres religiosos, uno de ellos por infarto. "No deja de ser curiosa una revuelta en la que las criadas de la burguesía pueden ir tranquilamente al mercado de ocho a nueve cada mañana", constata el historiador Joan B. Culla, autor de un libro clave del periodo, El republicanisme lerrouxista a Catalunya (1901-1923). "No fue una revolución, sino una explosión espontánea, no había nada planificado ni dirigido, fue una borrachera colectiva gorda", ilustra Culla, que contrasta los resultados con la masacre de religiosos de 1835 ("ahí la Iglesia era el enemigo claro: estaban con los carlistas") o la persecución de 1936 ("eso ya era una revolución").

"¿Cómo puede ser que los altercados empiecen como movimiento antimilitar, con gritos de 'abajo la guerra', luego sigan con vivas al Ejército y acaben metiéndose con los religiosos?", se pregunta el historiador José Álvarez Junco, autor de El emperador del Paralelo: Lerroux y la demagogia. Y se responde: "Es un tema cultural, el del anticlericalismo español, que en Cataluña era aún más acentuado; y todo con un maniqueísmo ideológico facilón". Que la violencia fuera sólo contra el patrimonio demuestra "el fuerte valor simbólico de las protestas", según el historiador.

"Barcelona tenía más iglesias y conventos que Madrid, y las órdenes religiosas, tras las desamortizaciones, habían monopolizado la educación y la asistencia sanitaria, y pagaban peor a los trabajadores que los patronos laicos", recuerda el periodista Marc Iglesias frente a la antigua casa-palacio de los marqueses de Comillas, donde se manifestaron obreros (el marqués tenía intereses en el Rif, y sus barcos transportaban a los reservistas) y que se ha incorporado al itinerario que las bibliotecas municipales organizan en torno a la Semana Trágica, uno de los miles de eventos conmemorativos que ahora arrancan.

"Barcelona era una olla a presión, con 150.000 trabajadores industriales sobre unos 600.000 habitantes, donde circulaba desde el anarquismo al antimilitarismo, un alto analfabetismo y unas fuerzas políticas, desde los republicanos a los catalanistas, hostiles al sistema", resume Culla. "En lo único que había acuerdo era en cargarse al presidente del Gobierno, Maura", apuntilla Álvarez Junco.

El saneamiento de la ciudad antigua, con la apertura de una Via Laietana que debía unir el puerto con el burgués Ensanche (cayeron mil edificios del proletario casco antiguo), también se sumaba al mal ambiente. "Se quería hacer una Barcelona ideal, también en fotografía. Durante el motín decimonónico hay pocas imágenes de barricadas y muchas contra el patrimonio religioso; la burguesía no tuvo rival fotográfico", apunta el historiador Jordi Calafell, comisario de la muestra 1909: fotografía, ciudad y conflicto.

Ese magma explicaría en parte, según Culla, que la huelga no se extendiera por España: "Bilbao, Sevilla o Madrid no tenían ese caldo de cultivo". También contó la taimada actitud del ministro de la Gobernación, Juan de la Cierva, que en sus memorias admite que dejó correr el bulo periodístico según el cual el movimiento era de corte separatista.

Diez mil soldados, enviados de fuera de Cataluña, apaciguaron los ánimos a partir del jueves. Empezaba una represión brutal; eso sí, el lunes siguiente los patronos decidieron, como si nada hubiera pasado, pagar la semanada.

Ferrer y Guardia y el Vaticano

"El nombre de Semana Trágica no es neutral: es una definición de derechas, una estrategia más de la burguesía en su deseo de dramatizar unos hechos para justificar la mano dura posterior que se exigió al Gobierno", lanza el historiador Joan B. Culla, que hoy inaugura unas jornadas sobre los hechos en la Biblioteca Balmes de Barcelona.

Si la represión se reduce a una víctima, ésta fue el pedagogo, librepensador y anarquista Francisco Ferrer y Guardia, creador de la Escuela Moderna, fusilado en el castillo de Montjuïc el 13 de octubre, figura siempre discutida. Culla y José Álvarez Junco coinciden en que no tuvo nada que ver con esos sucesos. "Fue un chivo expiatorio: esos días sólo estuvo en Barcelona el lunes", fija Culla. "Es evidente que socialistas y lerrouxistas se lo sacaron de encima y lo entregaron a la burguesía", sostiene Álvarez Junco.

También están de acuerdo en que el juicio tuvo mucho de farsa, pero que no fue un mártir. "Más que pedagogo, era un revolucionario: lo de la Escuela Moderna era para él un instrumento; tiene dos intentos de regicidio: yo no votaría en contra, pero tampoco a favor de que tuviera una plaza", dice Culla sobre la intención de la Fundación Ferrer y Guardia de que Barcelona lo incorpore a su nomenclátor. "En el intento de 1905 de matar a Alfonso XIII, su participación es casi segura, y en el de 1906 financió al ejecutor", dice Álvarez Junco. Y añade: "No hay un Émile Zola que lo defienda, ni protestas importantes". Éstas, a nivel internacional, llegaron después y provocaron al final la caída del Gobierno de Maura.

También la Iglesia denunció en sus informes al Vaticano la vinculación de la Escuela Moderna con los altercados, si bien el estudioso y cura Ramon Corts, que ha trabajado el tema en el Archivo Secreto Vaticano, asegura: "Ni la Santa Sede ni ningún religioso movió el juicio". Y apunta dos sorprendentes tesis: que el obispo de Barcelona hizo autocrítica "por hacer más caridad que justicia social" y que el Vaticano intentó pedir el indulto de Ferrer y Guardia, "pero no llegó a tiempo". Unos aspectos que no les casan a los dos historiadores seglares.

Una ciudad que recuerda

- Exposiciones. ¡Barcelona en llamas! (castillo de Montjuïc, 7 de mayo-18 de octubre). Memoria gráfica de una revuelta (Archivo Nacional de Cataluña, 12 de junio-9 de octubre). 1909: fotografía, ciudad y conflicto (Archivo Fotográfico de Barcelona, 17 de junio-16 de enero). Una crónica documental (Virtual: www.bcn.cat / setmanatragica, desde 11 de junio).

- Conferencias. Jornadas sobre la Semana Trágica. (Biblioteca Balmes, 5, 6 y 7 de mayo). Trágica, roja y gloriosa (Instituto de Cultura de Barcelona, 21 de mayo-18 de junio).

- Itinerarios. La Semana Trágica, a pie de calle (Bibliotecas de Barcelona, 9 de mayo-25 de julio).

- Libros. La Semana Trágica y el Archivo Secreto Vaticano, de Ramon Corts (Abadía de Montserrat). ¿Quién mató a Ferrer y Guardia?, de Francisco Bergasa (Aguilar).


- El País -

martes, 6 de julio de 2010

Usando la cabeza...


Por eso es muy importante, Vicky, hijo mío, que recuerdes siempre para qué sirve la cabeza: para atravesar paredes.

Halvar de Flake, padre de Vicky el Vikingo (2009)

domingo, 4 de julio de 2010

ASCENSO Y CAÍDA DEL...



ASCENSO Y CAÍDA DEL DJ SUPERESTRELLA

Los super-dj’s, el gran fenómeno de la cultura pop de los noventa, fueron engullidos por la codicia, las drogas y los sonidos prefabricados. Una década después, pinchadiscos y clubes aprenden a sobrevivir sin cachés astronómicos ni coartadas revolucionarias. Ni nada que sea súper.

En noviembre de 1996, la revista británica Mixmag, autoproclamada medio oficial de los superclubes y los dj’s superestrella que dominaban las islas Británicas, Ibiza y los festivales europeos, sacó en portada un puñado de billetes. La cabecera, editada entonces por Dom Phillips, quería denunciar cómo una escena que había arrancado recogiendo el testigo del acid house había terminado en manos del vil metal y la pandemia del mal gusto. “Nos quejamos de una escena que habíamos ayudado a construir, pero que no reconocíamos por culpa de los cachés de los dj’s, los precios de las entradas, la apropiación de su esencia por parte de marcas comerciales y una masificación terrible”, recuerda Phillips desde São Paulo, donde reside como corresponsal de The Times.

Hace dos meses, el periodista publicó el libro Superstar dj’s (Ebury Press), una crónica sobre el ascenso y caída del dj millonario inglés, de la escena de las superdiscotecas y de las burradas que se hicieron en plena euforia Tony Blair. Es una historia paralela a la del britpop, pero no tan documentada. “Fue complicado hacer que la gente hablara de una época que hoy parece casi obscena. Pero era importante contar la historia de esa buena gente arruinada por la codicia. Al principio pensamos que recogíamos el legado de las raves ilegales y estábamos hartos de tanta guitarra. Esto era libertad, hedonismo… Igual que el punk. Lo que la escena dejó fue una manera de divertirse que jamás se había vivido en el Reino Unido, donde una buena noche es pintas en el pub y pelea. Nos volvimos mediterráneos y aprendimos una forma lúdica de ver la noche”, rememora Phillips sobre un movimiento que hizo millonarios a pinchadiscos como Pete Tong (170.000 libras de la época por bolo), Fatboy Slim (200.000) o Paul Oakenfold (1.000.000 de euros, con entrada propia en el Guinness).

En 1998, un estudio del Gobierno británico descubría que más del 30% de los adolescentes de las islas había consumido drogas ilegales durante el año anterior. Dos años más tarde, el club Cream (Liverpool), acaso la meca de la ruta de superclubes (una suerte de ruta del bakalao inglesa), sólo vendía 30 entradas para su fiesta de fin de milenio. Se precipitaba así un exilio dorado de la escena británica a Ibiza y el colapso de un movimiento que supuestamente había nacido para hacernos libres y terminó disfrazándonos con pelucas de colores y escuchando versiones house de clásicos de los ochenta.

“Durante ese periodo hubo la sensación de que tal vez todo el universo de la electrónica era de esa forma”, apunta Laurent Garnier, el dj francés que este mes edita su disco Tales of a kleptomanic y que es paladín de un discurso algo más profundo con respecto a la electrónica. “Los ingleses poseían las estrellas, el dinero y la prensa. Pero eso tenía que acabar, era insostenible. Yo siempre me he sentido más cercano a la aproximación continental de la cultura de club. Es más artística y musical. Eso sí, de aquella época ha quedado la electrónica como estilo. Ya no es una moda”.

Digerido el batacazo comercial de la pachanga inglesa, ésa que trató de convencer al mundo de que todo era dance y que la cerveza se podía beber caliente, llegó el escarnio mediático. Durante 2003, The Guardian, The Independent y The Times titularon: “¿Ha muerto la electrónica?”. Todas las tesis, más o menos, lo confirmaban. El dj había terminado sucumbiendo a su humana naturaleza. Los medios y los adolescentes parecían más interesados en comprar guitarras que mesas de mezclas. Arrasaba el chill out porque los viejos clubbers preferían la música que escuchaban al volver de la fiesta que la fiesta. Los pantalones de lino sustituían a ositos de peluche y chupetes raveros. La escena de clubes se dividía entre lo abominablemente comercial (disfraces y tonos para el móvil), lo underground (sin repercusión comercial) y la superficialidad irónica de las modas (Nag Nag Nag, el gran club del electroclash en Londres, duró cuatro meses). “Pasamos de tener dj’s en los flyers de todos los clubes, aviones privados y todas las drogas del mundo a ver cómo el mundo ya no se interesaba por nosotros. Creo que el futuro de la escena, el mercado y el talento se hallan hoy en Suramérica. Los ingleses hemos quemado esta movida. Hasta en Londres, los mejores clubes se hacen hoy para 300 personas en un pub y lo llevan españoles, brasileños o italianos”. Ricardo de Azcuénaga, responsable del sello teutón Cocoon en Latinoamérica, coincide en que tal vez el futuro de la fiesta se encuentra allí, donde los dj’s cobran incluso más y son anunciados como estrellas en las calles de Buenos Aires o São Paulo. “Ha habido escena desde los noventa, sobre todo en Argentina. Gente como Ricardo Villalobos o Luciano, suramericanos con sensibilidad europea, son figuras. Por naturaleza y cultura, Suramérica es el gran mercado, mucho más que Asia”.

John Digweed, uno de los grandes super-star dj’s, tiene una visión menos elástica. “Nada ha cambiado. Inglaterra sigue siendo el lugar donde se edita la mejor música”. Y es que el inglés tal vez pertenece a esa estirpe que se niega a rendirse al inexorable paso del tiempo y las modas. Como Fatboy Slim, dj que siempre será recordado por meter más de un millón de personas en la playa de Brighton, jactarse de esnifar cocaína sobre una vía de tren o por la noche ibicenca en que inició su romance con Zoe Ball, presentadora de la BBC, a quien sedujo con la frase: “¿Prefieres irte a dormir o quedarte toda la noche de clubbing conmigo?”. A la mañana siguiente, Ball llegó al estudio en un deplorable estado y propició una de las emisiones más patéticas de la historia televisiva británica.

En España, la experiencia de Eloy Martín, director del Monegros Desert Festival, ejemplifica la evolución de la electrónica masiva no bakaladera: “Como festival, vivimos un crecimiento controlado y progresivo en los noventa. Pero hemos sufrido las distorsiones del mercado español de 2003 hasta ahora”. Las claves para sobrevivir pasan por la apertura estilísitica (en el Sónar, por ejemplo, han actuado bandas tan poco electrónicas como Madness) y, sobre todo, por la racionalidad a la hora de aceptar ciertos cachés. “Hemos intentado mantenernos en niveles razonables y, aunque se han pagado cantidades importantes por artistas de primer nivel, nunca nada fuera de mercado, como sí ha ocurrido en estos últimos años en España”, revela Martín.

En Ibiza —que actúa de correa de transmisión de todo lo que es la fiesta—, las nuevas normativas (prohibición de after hours, que llevó al sonado cierre de Amnesia en 2007, por ejemplo), la masificación del turismo low cost y los intentos del lobby británico por mantener sus prebendas han obligado a nuevos actores a coger las riendas del negocio. De Azcuénaga, promotor en la isla desde hace ocho años, admite que el perfil del visitante tal vez se ha tornado más agresivo, pero atisba una buena temporada. “La marcha de muchos ingleses ha dejado espacio para propuestas más underground y menos masivas. Los holandeses del trance quizá mantengan el caché de 50.000 euros la noche y actúen en lugares enormes, pero lo cierto es que se va hacia una racionalización de los tamaños. El superclub es algo ya casi del pasado”. Como ocurre con casi todos los super-dj’s. Llegaron, como tantos líderes de movimientos supuestamente rompedores con el pasado (del comunismo al punk), para cambiar las cosas, y éstas les cambiaron a ellos. No es negocio para visionarios.

- El País -

sábado, 3 de julio de 2010

Curriculum...


Un gran currículum vitae puede hacer que no te rechacen a la primera; una buena carta de presentación puede hacer que te contraten.

37signals

jueves, 1 de julio de 2010

Generación 'ni-ni'...



Generación 'ni-ni': ni estudia ni trabaja

Los jóvenes se enfrentan hoy al riesgo de un nivel de vida peor que el de sus padres
El 54% no tiene proyectos ni ilusión


Tan preparados y satisfechos con sus vidas, y tan vulnerables y perdidos, nuestros jóvenes se sienten presa fácil de la devastación laboral, pero no aciertan a vislumbrar una salida airosa, ni a combatir este estado de cosas. El dato asomaba hace poco, sin estrépito, entre los resultados de la última encuesta de Metroscopia: el 54% de los españoles situados entre los 18 y los 34 años dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado. ¿Ha surgido una generación apática, desvitalizada, indolente, mecida en el confort familiar? Los sociólogos detectan la aparición de un modelo de actitud adolescente y juvenil: la de los ni-ni, caracterizada por el simultáneo rechazo a estudiar y a trabajar. "Ese comportamiento emergente es sintomático, ya que hasta ahora se sobrentendía que si no querías estudiar te ponías a trabajar. Me pregunto qué proyecto de futuro puede haber detrás de esta postura", señala Elena Rodríguez, socióloga del Instituto de la Juventud (INJUVE).

La crisis ha venido a acentuar la incertidumbre en el seno de una generación que creció en un ámbito familiar de mejora continuada del nivel de vida y que ha sido confrontada al deterioro de las condiciones laborales: precariedad, infraempleo, mileurismo, no valoración de la formación. Las ventajas de ser joven en una sociedad más rica y tecnológica, más democrática y tolerante, contrastan con las dificultades crecientes para emanciparse y desarrollar un proyecto vital de futuro. Y es que nunca como hasta ahora, en siglos, se había hecho tan patente el riesgo de que la calidad de vida de los hijos de clase media sea inferior a la de los padres.

Ese temor ha empezado a extenderse, precisamente, entre la generación que de forma más abrumadora, siempre por encima del 80%, declara sentirse satisfecha con su vida. El virus del desánimo está minando la naturaleza vitalista y combativa de la gente joven aunque encontremos pruebas fehacientes individuales y colectivas de su consustancial espíritu de superación.

He aquí una muestra de resistencia a la adversidad extrema, junto a la prueba de cómo el discurso consumista ha resultado una trampa para tantos jóvenes audaces que creyeron en el maná crediticio y el crecimiento económico sin fin. "No podemos hacer frente a las hipotecas", resume Luis Doña, de 26 años, padre de una niña de 15 meses, presidente de la Asociación de Defensa de los Hipotecados, que pretende renegociar la deuda contraída con los bancos y recabar la ayuda de la Administración. Llevados por el entusiasmo de haber encontrado un empleo estable, como comercial de una multinacional, él y su compañera adquirieron hace cuatro años un crédito hipotecario de 180.000 euros a pagar en 30 años para comprar un piso. "Teníamos que abonar 800 euros al mes, pero es que ya estábamos pagando 600 de alquiler. Hace un año, de buenas a primeras, nos quedamos los dos sin trabajo y ya se nos ha agotado el paro. Hemos conseguido que el banco nos cobre únicamente los intereses de la deuda, pero es que son 560 euros al mes y no los tenemos, porque no nos sale nada. ¿Desmoralizados? Lo que estamos es desesperados y eso que nuestro caso no es tan dramático como el de otras familias que han sido desahuciadas, han tenido que refugiarse en casa de su madre o su suegra".

Eduardo Bericat, catedrático de Sociología de la Universidad de Sevilla, cree que la falta de ilusión hay que interpretarla, no tanto por los efectos de la crisis, como por el cambio cultural producido con anterioridad. "El modelo de vocación profesional que implicaba un proyecto vital de futuro y un destino final conocido, con sus esfuerzos y contraprestaciones, ha desaparecido. Ahora, la incertidumbre se impone en el trabajo y en la pareja y no está claro que la dedicación, el compromiso, el estudio o el título, vayan a tener su correspondiente compensación laboral y social", afirma. Si la pregunta clásica de nuestros padres y abuelos: "¿Y tú, que vas a ser?" pierde fundamento, se entiende mejor que los esfuerzos juveniles respondan, más que a la ilusión por un proyecto propio, al riesgo de quedar descartado. "Si no estudio, si no hago ese master...". Según el informe Eurydice, de la Unión Europea, sólo el 40% de los universitarios españoles tiene un trabajo acorde con sus estudios.

A los jóvenes no les resulta emocionalmente rentable comprometerse en un proyecto de vida definido porque piensan que estaría sometido a vaivenes continuos y que difícilmente llegaría a buen puerto. "Aplican la estrategia de flexibilizar los deseos y de restar compromisos; nada de esfuerzos exorbitantes cuando el beneficio no es seguro. Como el riesgo de frustración es grande, prefieren no descartar nada y definirse poco", explica Eduardo Bericat. A eso, hay que sumar un acusado pragmatismo -nuestros chicos son poco idealistas-, y lo que los expertos llaman el "presentismo", la reforzada predisposición a aprovechar el momento, "aquí y ahora", en cualquier ámbito de la vida cotidiana. De acuerdo con los estudiosos, esa actitud responde tanto a la sensación subjetiva de falta de perspectivas, como al hecho de que el alargamiento de la etapa juvenil invita a no desperdiciar "los mejores años de la vida" y a combinar el disfrute hedonista con la inversión en formación.

A falta de datos sobre el alcance del "síndrome ni-ni", el catedrático de Sociología de Sevilla explica que el pacto implícito entre el Estado, la familia y los jóvenes, pacto que compromete al primero a sufragar la educación y a la segunda a cargar con la manutención, alojamiento y ocio, hace creer a algunos jóvenes que en las actuales circunstancias pueden retrasar la toma de la responsabilidad. "Desarrollan una actitud nihilista porque no se les exige estar motivados, ni asumir responsabilidades y hay redes y paraguas sociales. En las convocatorias para cubrir plazas de becarios, me encuentro con aspirantes de treinta y tantos y hasta de cuarenta años, y lo curioso es que esos becarios se comportan como becarios. Es la profecía autocumplida. Si les llamas becarios y les pagas como tales terminarán convirtiéndose en becarios. Lo que me preocupa es la infantilización de la juventud", subraya.

"Los jóvenes de ahora no son capaces de arriesgar, son conservadores", constata Elena Rodríguez. ¿La tardía emancipación juvenil española (bastante por encima de los 30 años de media) es, sobre todo, fruto de la inestabilidad y precariedad del mercado laboral o consecuencia de ese supuesto conservadurismo? Aunque la diversidad y pluralidad de la juventud aconseja huir de las visiones unívocas, no se puede perder de vista que ellos no han tenido que vencer los obstáculos de las generaciones precedentes. "Miramos con descrédito la vida que nos ofrece la sociedad. Nuestros padres trabajaron mucho y se hipotecaron de por vida, pero tampoco les hemos visto muy felices. No es eso lo que queremos. La gente tiene pocas prisas para hacerse mayor", explica Letizia Tierra, voluntaria de una ONG. Por lo general, las personas que trabajan en asociaciones de ayuda juvenil tienden a repartir sus juicios con la medida de la botella medio llena, medio vacía.

"En el CIMO (Centro de Iniciativas de la Juventud) vemos apatía y falta de ilusión generalizada. Muchos de los 200.000 nuevos titulados universitarios anuales afrontan con pesimismo la búsqueda de empleo. Saben que hay un elevado porcentaje de puestos de cajeros, reponedores, almacenistas, dependientes, etcétera ocupados por diplomados o licenciados", afirma Yolanda Rivero, directora de esa asociación que atiende a diario a más de 600 jóvenes. Con todo, descubre también a muchos jóvenes capaces de adaptarse y de asumir retos y riesgos. "La generación JASP (jóvenes sobradamente preparados) tiene la ventaja de su mayor formación. A la vista del panorama, continúan formándose, viajan, trabajan, de camarero, si es preciso, para pagarse un master y aprovechan sus oportunidades, aunque, eso sí, en casa de papá y mamá hasta los 35 años, por lo menos".

El catedrático de Psicología Social Federico Javaloy, autor del estudio-encuesta de 2007, Bienestar y felicidad de la juventud española, cree probado que nuestros jóvenes no son apáticos y desilusionados, aunque lo estén, por contagio ambiental. "Lo que pasa es que rechazan el menú laboral que les ofrecemos. El fallo es nuestro, de nuestra educación y nuestros medios de comunicación", sostiene. Aunque las ONG encauzan en España las inquietudes que los partidos políticos son incapaces de acoger, tampoco puede decirse que la participación juvenil en ese campo sea extraordinaria. "Algo menos del 10% de los jóvenes participa en algún tipo de asociación, deportivas, en su mayoría, pero el porcentaje que lo hace en las ONG no llegará, seguramente, al 1%", indica el catedrático de Sociología de la UNED, José Félix Tezanos. Autor del estudio Juventud y exclusión social, Tezanos detecta entre los jóvenes una atmósfera depresiva, un proceso de disociación individualista, condensado en la expresión "sólo soy parte de mí mismo" y el debilitamiento de la familia. "Se está produciendo una gran quiebra cultural. Los componentes identitarios de los jóvenes no son ya las ideas, el trabajo, la clase social, la religión o la familia, sino los gustos y aficiones y la pertenencia a la misma generación y al mismo género; es decir: elementos microespaciales, laxos y efímeros", subraya.

El sociólogo de la UNED se pregunta hasta cuándo aguantará el colchón familiar español y qué pasará cuando se jubilen los padres que tienen a sus hijos viviendo en casa. A su juicio, el previsible declive de la clase media, la falta de trabajos cualificados -"el bedel de mi facultad es ingeniero", indica-, el becarismo rampante, la baja natalidad y el desfase en gasto social respecto a Europa están creando una atmósfera inflamable que abre la posibilidad de estallidos similares a los de Grecia o Francia. "Podemos asistir al primer proceso masivo de descenso social desde los tiempos de la Revolución francesa", augura.

Más apocalíptico se manifiesta Alain Touraine en el prólogo del libro de José Félix Tezanos. "Nuestra sociedad no tiene mucha confianza en el porvenir puesto que excluye a aquellos que representan el futuro" (...) "Se piensa que los jóvenes van a vivir peor que sus padres", escribe el intelectual francés. Y añade: "Avanzamos hacia una sociedad de extranjeros a nuestra propia sociedad" (...) "Si hay una tendencia fuerte, es que tendremos un mundo de esclavos libres, por un lado, y a un mundo de tecnócratas, por otro" (...) "Los jóvenes tienen que trabajar de manera tan competitiva, que se acaban rompiendo (...) No están sólo desorientados, es que, en realidad, no hay pistas, no hay camino, no hay derecha, izquierda, adelante, detrás".

Nadie parece saber, en efecto, con qué se sustituirá la vieja ecuación de la formación-trabajo-estatus estable, si, como pregonan estos sociólogos, la educación en la cultura del esfuerzo toca a su fin y gran parte de los empleos apenas darán para malvivir. Aunque estamos ante una generación pragmática que no ha soñado con cambiar el mundo, muchos estudiosos creen que la juventud no permitirá, sin lucha, la desaparición de la clase media. "El mundo que alumbró la Ilustración, la Revolución francesa y la Revolución industrial está agotado. La superproducción y la superabundancia material en estructuras de gran desigualad social carecen de sentido, hay que repensar muchas cosas, construir otra sociedad", afirma Eduardo Bericat.

Las dinámicas encaminadas a establecer nuevas formas de relaciones personales, la búsqueda de una mayor solidaridad y espiritualidad, más allá de los partidos y religiones convencionales, los intentos de combatir la crisis y de conciliar trabajo y familia, el ecologismo y hasta el nihilismo denotan, a su juicio, que algo se mueve en las entretelas de esa generación. "Son alternativas que, aisladamente, pueden resultar peregrinas, pero que, en conjunto, marcan la búsqueda de un nuevo modelo de sociedad", dice el profesor. ¿Será posible que esta juventud supuestamente acomodaticia y refractaria a la utopía sea la llamada a abrir nuevos caminos?

El País