martes, 16 de abril de 2013

Revolución tranquila en el pop español...


Revolución tranquila en el pop español

El rock es rebelde, y el pop, ¿conformista? Un tópico más a revisar. La Casa Azul, Uke o Litoral se rebelan contra el estrés imperante, las disfunciones del sistema económico y la pomposidad artística.

El tópico rige hace muchos años: los grupos de rock son rebeldes, y los de pop, conformistas. Nada más lejos de la realidad. Sobre todo si hablamos del indie que se hace ahora en España. No vamos a encontrar grupos que dedican álbumes enteros a escupir al capitalismo, pero tampoco se renuncia a componer estribillos sobre los efectos devastadores del neoliberalismo. El mejor ejemplo es Guille Milkyway, de La Casa Azul: "Me gusta esa visión costumbrista de la conversación de bar. Cuando uno baja a tomarse una cerveza después de un día de trabajo y comparte con los conocidos tanto sus teorías acerca de la decadencia del sistema como su última discusión de pareja, la putada que le han hecho a la frutería de al lado abriendo un Mercadona, lo bonita que está su hija o lo surrealista que resulta en el año 2011 que en la tele del bar estén dando una boda real, con sus princesas, sus carruajes, sus coronas...", afirma.

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"Son irresistibles esos cantos románticos incitando a la subversión popular"

En su último disco, La revolución sexual (2007), Milkyway exponía la angustia que le había producido trabajar para una multinacional alimentaria, donde se anteponía el beneficio a cualquier otro criterio, incluyendo la calidad, variedad y sabor de la comida. Terminó tomando ansiolíticos y renunciando a su puesto. "Me da la sensación de que cualquier individuo suele vivir una especie de lucha interior entre la acomodación y la rebeldía permanente. Me interesan mucho las menciones a la desorientación ante el derrumbe del sistema. Jamás me identificaría con un tipo de discurso proselitista y dogmático. También me suelen resultar irresistibles esa especie de cantos románticos incitando a la subversión popular. Es que yo soy muy sentimental", admite.

No está solo. Existe toda una generación del pop español que defiende desertar del consumismo, del estrés laboral y de la competitividad salvaje. Otro ejemplo es el Grupo de Expertos Solynieve, formación donde coinciden veteranos de Los Planetas, 091 o Lagartija Nick. Así lo ve Manuel Ferrón, uno de los compositores principales: "No solo me interesa la crítica a las instituciones y a los poderes, sino también cuestionar las actitudes mezquinas de cierta gente en los ascensores, en la cola del paro, en los conciertos...". El Grupo de Expertos ofrece incluso una alternativa vital: fomentar la cultura sureña del descanso, el disfrute y la calidez de conversar tranquilamente con los amigos.

Entre los grupos recientes destaca Litoral, una formación acústica cercana a la música mediterránea. Tocan sin electricidad, usando solamente instrumentos que pueda cargar cada músico. Eso les permite actuar con la misma comodidad en un parque municipal que en un festival de verano. Habla Pau Roca, que muchos conocerán como miembro de La Habitación Roja: "Intentamos huir de la grandilocuencia imperante. No solo en la música; también en asuntos estéticos, promocionales o de trato con la gente que nos rodea. Aparte de estos artistas que mencionas, nos identificamos con otros como Maderita o Tortel, que también reivindican la alegría, la belleza y las ganas de vivir".

Un caso curioso es el de Uke, dúo partidario de la filosofía slow. Estos días son protagonistas del spot de una conocida marca de colchones. "La campaña encaja perfectamente en nuestra forma de funcionar. Nos gusta más tocar en sitios recogidos que en grandes locales; así evitas las conversaciones y se establece una comunicación más personal con el público", dice Roberto Martín. Hace seis años vivía en Madrid, trabajaba en la tienda Popland y los fines de semana llevaba el club Barbarella, aparte de tocar en grupos. "Llegué a pensar que no disfrutaba la vida. Ahora vivo en Valencia y voy andando al trabajo. La playa es un catalizador de tranquilidad, ves las cosas de otra forma", explica.

En Internet ya circula Todas tus amigas, el nuevo videoclip de La Casa Azul, adelanto de su próximo álbum, que se publica después del verano. La canción, pegadiza y desarmante, subraya que ni siquiera entre las chicas de anuncio las cosas son tan perfectas como parecen. "El gran problema es la hegemonía cultural, filosófica, política, alimentaria o vital que incentiva este sistema perverso supuestamente libre y perfecto", sentencia Milkyway.

lunes, 15 de abril de 2013

La cruda fotogalería de la realidad... 01


Tiradores en Cuba
Un grupo de jóvenes practica el tiro en La Habana. Entre los cubanos que vivieron la revolución son aún numerosos los que siguen creyendo en sus ideales, mientras que las generaciones siguientes, más dadas a poner en cuestión al Estado, atienden calmadamente el cambio.

domingo, 14 de abril de 2013

No necesitamos la verdad...

No necesitamos la verdad: necesitamos algo que nos sirva para ir tirando...
Eduard Punset - El alma está en el cerebro

sábado, 13 de abril de 2013

Y por bandera, la ideología pirata...


Y por bandera, la ideología pirata

El Partido Pirata, opuesto al 'copyright', llega a la Eurocámara y desafía a las grandes formaciones

Una nueva invasión vikinga acecha Europa. El Partido Pirata, surgido en Suecia en 2006, tiene como objetivo el mar digital, es decir, Internet. Busca el libre intercambio de archivos en la Red, acortar los derechos de autor y exigir garantías para la privacidad de los usuarios. Abanderado de la defensa de las libertades civiles en la sociedad de la información, el navío pirata avanza viento en popa. En Suecia, ha conseguido 215.000 votos en los comicios europeos (un 7,1% de los sufragios) y así ha arribado al corazón de Europa: ya tiene un escaño en el Parlamento Europeo.

Propulsado por el éxito en Suecia, el estandarte pirata ha emprendido un movimiento internacional. Partidos hermanos han surgido en decenas de países, entre ellos España. El mayor triunfo ha ocurrido en Alemania. Allí han sumado más de 845.000 (un 2% del voto) en las pasadas elecciones federales; una cifra que, aunque en un país del tamaño de Alemania no basta para conseguir un escaño (el mínimo está en el 5%), sí que hay que tener en cuenta. Sobre todo porque un partido como el Pirata no aspira a gobernar sino a servir de bisagra independiente: "Obtener un diputado ya es un triunfo", señala Fernando Garrido, experto en tecnologías de la información del Observatorio para la Cibersociedad.

¿Cómo se explica el empuje de una formación surgida de Internet, al margen de los cauces políticos habituales, y con un programa tan específico? Las claves de su ascenso radican precisamente en la concreción de su programa y su atractivo entre los votantes jóvenes, muy distanciados de la política tradicional, según los sociólogos.

"Los partidos existentes han fracasado en la tarea de desarrollar políticas sensatas para la naciente sociedad de la información. En vez de aprovechar las fantásticas posibilidades de Internet, quieren usar la nueva tecnología para crear un Estado de vigilancia en el que el Gobierno tenga más control sobre la vida cotidiana de los ciudadanos", explica a este diario el eurodiputado del Partido Pirata sueco, Christian Engström. "En esta área tenemos una nueva perspectiva que aportar al debate político. El hecho de que tuviéramos tanto éxito en las recientes elecciones europeas muestra que hay muchos ciudadanos, en particular los jóvenes, que comparten nuestra perspectiva".

Especialmente decisivo ha sido el efecto aglutinante provocado por las acometidas del enemigo. Es lo que sucedió el pasado abril, cuando un tribunal sueco condenó a un año de prisión a los administradores de Thepiratebay.org, radicado en Suecia y considerado el mayor portal de enlaces a descargas P2P del mundo. Resultado: la afiliación al partido casi se triplicó. Ya tienen alrededor de 50.000 miembros.

El caso del Partido Pirata es singular porque nace en un nuevo medio de comunicación, pero tiene precedentes, según recuerda Enrique Guerrero, experto en análisis electoral de la Universidad Complutense de Madrid. "Históricamente ha existido el single issue party, el partido con un solo tema. Es lo que sucedió hace 30 años con Los Verdes y sus reivindicaciones de preservación del medio ambiente". La causa verde nació de la sociedad civil y los grandes partidos tradicionales acabaron incorporando sus reclamaciones. Algo así podría suceder con los piratas. "Si se convierte en un tema de gran relevancia social, uno de sus efectos positivos es que inciten a los grandes partidos a adoptar la causa", añade Guerrero.

El germen del Partido Pirata surgió en el seno de los grupos suecos de activistas por los derechos civiles. Ante la aprobación de leyes que pretendían controlar la información que circula en la Red y que podrían permitir que el Gobierno leyera e-mails privados, se fundó en 2003 la Oficina Pirata, un foro de discusión. La iniciativa ganó un gran impulso con la creación de The Pirate Bay (thepiratebay.org), un tracker (rastreador) de archivos que se ha consolidado como el mayor portal de enlaces a descargas P2P del mundo.

Finalmente, en 2006 el ingeniero informático Rickard Falkvinge puso en marcha el Partido Pirata, que recogía aquellas inquietudes aunque de manera independiente. "Los políticos no se han enterado de lo que ha pasado en los últimos 15 años con la revolución que han supuesto los teléfonos móviles e Internet", opinaba Falkvinge en una entrevista con este periódico poco después de fundar el partido, del que es líder. "Siguen repitiendo las mismas cosas y tienen que comprender que en la era de Internet el copyright es incompatible con el derecho a la confidencialidad".

La privacidad de las comunicaciones, insiste Falkvinge, es un derecho crucial: "Ningún Gobierno puede llegar a decretar que cada pieza de comunicación privada, y más aún en el futuro, es ilegal; que si yo envío una canción o un vídeo por e-mail a un amigo estoy cometiendo un delito". De manera que la defensa de las libertades civiles y la reforma de los derechos de autor están estrechamente relacionadas, según advierte Engström, "ya que la única forma de intentar mantener el actual régimen de copyright es supervisar todo lo que hace todo el mundo en Internet. Un precio que no estamos dispuesto a pagar".

La ecuación es clara: "Cuando la legislación sobre copyright, tal como está hoy, entra en conflicto con nuestros derechos humanos fundamentales, los derechos tienen que prevalecer y la ley de copyright debe ser modificada", señala el eurodiputado a través del e-mail.

Precisamente la reforma del copyright es quizá ahora la cuestión más complicada. El objetivo del Partido Pirata es limitarlo a cinco años, según explicaba el eurodiputado Engström en una entrevista reciente. "Hoy, el plazo de protección del copyright dura toda la vida de un autor, más 70 años, lo cual es ridículo. Las normas actuales no tienen sentido porque en ningún negocio se puede trabajar con la idea de recuperar el dinero durante 100 años". Su objetivo es claro: "Que sea totalmente legal el intercambio de archivos que no tenga finalidad comercial".

Es lo que sucede en España, donde las descargas son legales, incluidos los contenidos sujetos a derechos de autor, con la condición de que no haya ánimo de lucro. Pero es una situación que puede tener fecha de caducidad. La principal opositora es la industria cultural, que denuncia pérdidas continuadas debido a las descargas. El sector cinematográfico avisa de que lleva cuatro años seguidos de pérdidas en ventas de entradas, al tiempo que crecen las descargas, que superan los 300 millones al año. En el sector musical aseguran que hace ocho años que pierden ingresos. Y dan un dato: si en 2000 se vendían en España 600 millones de euros en discos, en 2008 han bajado a 225 millones.

Para poner coto a la situación, el Gobierno emplazó a la industria cultural, representada en la Coalición de Creadores e Industrias de Contenido, y a las operadoras de telecomunicaciones, agrupadas en Redtel, a que negociaran una autorregulación del sector. Pero las conversaciones quedaron bloqueadas el pasado mayo.

La Coalición pide que se penalice a los concentradores de contenidos (como eMule, Thepiratebay, BitTorrent) y que se persiga a los usuarios comunes y se les sancione con la desconexión. Las operadoras aprueban lo primero, pero rechazan frontalmente desconectar a usuarios comunes.

Ante la falta de acuerdo, Redtel ha pedido al Gobierno que regule las descargas y le ha comunicado sus peticiones: que la futura normativa respete "escrupulosamente" los datos personales de los usuarios, que se descarte suspender conexiones a Internet, entre otras medidas. Eso sí, también quieren que se les blinde jurídicamente ante cualquier reclamación de usuarios sancionados. Para supervisar la regulación se crearía un órgano independiente, la Comisión de Desarrollo y Control de Contenidos Digitales.

Ahora es el turno del Gobierno. Si quiere ilegalizar las descargas deberá modificar la ley, seguramente la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico (LSSI) y la Ley de Procedimiento Administrativo. Ello daría a la Comisión la potestad que ahora sólo tienen los jueces para cerrar páginas web.

La Secretaría de Estado para las Telecomunicaciones ha avanzado que "pronto" habrá medidas contra la piratería, aunque no concreta fechas, según informaba Europa Press esta semana. También hay alternativas. La propia industria cultural española, junto a los grandes estudios estadounidenses, preparan para 2010 un gran portal de descargas legales de música y películas.

Mientras, en Europa se impone el control del intercambio de contenidos en la Red. Los Gobiernos de Suecia, Francia y Reino Unido ya han endurecido sus leyes para permitir identificar y perseguir a los usuarios que descarguen contenidos sin pagar derechos de autor.

En cualquier caso, la mayoría de expertos da la bienvenida al Partido Pirata, una formación que, dicen, cuestiona la política tradicional. Los piratas "representan una nueva manera de ver la política, en general, y una nueva manera de actuar, en red, con contacto directo, con alianzas... Son un desafío a lo establecido y a la política formal", considera el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí. "Es un cambio en la manera de participar políticamente. Es decir, defienden intereses muy concretos pero, al mismo tiempo, desautorizan, con su voto crítico, al conjunto del sistema político".

Luego está el desencanto. Todos los expertos coinciden en que el crecimiento del credo pirata debe mucho a cierto cansancio respecto a la política tradicional. "No hay ninguna sintonía entre políticos e internautas", subraya Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas. Con él coincide Gutiérrez-Rubí. El éxito pirata radica no sólo en el descontento de los jóvenes hacia la política sobre Internet, sino también a una desafección general "hacia esos partidos tradicionales y hacia sus políticas, que no responden a las demandas de la sociedad".

Otros consideran el movimiento pirata como poco más que una pataleta de usuarios a los que sólo les interesa las descargas. "Es un voto de protesta de jóvenes airados", sostiene Henrik Pontén, cabeza visible de la Oficina Antipiratería sueca, que representa los intereses de la industria del cine, según afirma en una entrevista con el semanario alemán Der Spiegel. "Los piratas se presentan como víctimas, pero en realidad son los responsables y están dañando a la industria del cine". Para otros, la propuesta pirata tendría mucho de "glamour publicitario, con un tono propio de estilos de vida posmodernos, hiperconsumistas y lúdicos", afines a un grupo social "medio alto, urbano, semijoven y cosmopolita", señala José Luis Dader, experto en Comunicación Política de la Complutense.

El avance del Partido Pirata, y los objetivos que persigue, parecen resultar incómodos para algunas instituciones. De hecho, ni la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información, dependiente del Ministerio de Industria, ni la empresa pública Red.es (encargada de impulsar la implantación de las tecnologías de la información), ni el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información han querido opinar para este reportaje. "Es un tema político", zanjan.

El programa pirata es ambicioso, como destaca Carlos Ayala, presidente de la Junta Directiva Nacional del Partido Pirata de España. "Hablamos de la exigencia de transparencia de los cargos públicos, de la reforma del sistema de patentes, del apoyo al software libre, entre otros". Todo se resume en tres pilares: la libre circulación de la cultura, la reforma del copyright y las patentes, y la protección de los derechos de los ciudadanos, con especial atención a la privacidad, que preocupa cada vez más. De hecho, la protección de datos de los usuarios en Internet inquieta a más de la mitad de los españoles, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

"Muchas de las reivindicaciones del partido buscan la protección de derechos fundamentales", advierte Domingo, "porque la batalla por la defensa de los derechos civiles en el siglo XXI se libra en Internet", remacha. La discusión atañe a los fundamentos de la Red. "Hay un debate abierto sobre la neutralidad de Internet, sobre el papel de las operadoras y de los usuarios, y se está haciendo de manera oscura y de espaldas al ciudadano", advierte Garrido.

Son cuestiones que los jóvenes sienten muy cercanas. "El Partido Pirata asume un programa que afecta a millones de personas, pero sobre todo atrae a los jóvenes, que son los que consumen más tecnologías y los que menos dispuestos están a pagar por ello", añade el sociólogo Guerrero. Esos nativos digitales miran la Red como su espacio público natural, indica Garrido. "Ven que su lugar de expresión es Internet y que hay multinacionales que quieren cerrarlo". Aun así, en el partido sostienen que sus militantes se dividen a partes iguales entre menores y mayores de 30 años.

Otros son escépticos sobre el futuro del partido. "Es fruto del momento; en cuanto se regulen sus reivindicaciones, puede que se haga prescindible", avisa Guerrero. El partido, añade, se ha beneficiado de que frente a los programas abstractos y mesurados de los grandes partidos, ellos proponen uno muy concreto y atractivo. "Al votante joven le suenan ajenos asuntos como la sanidad, las pensiones, crear infraestructuras o la sostenibilidad de las empresas", añade. "Y sus votantes no los perciben como políticos tradicionales. Pero cuando vean que se comportan como políticos normales, llegará el desencanto de la utopía".

Sea como fuere, sólo el tiempo dirá si la acometida pirata es sólo una batalla o el principio de la guerra por los derechos civiles en la sociedad de la información.

Los principios del ideario pirata

El Partido Pirata sueco se propone como objetivo principal facilitar el advenimiento de una sociedad de la información "diversa y abierta", según consta en su Declaración de Principios, que sirve de modelo para el resto de partidos hermanos. Tal cometido se asienta en tres pilares: la protección de los derechos de los ciudadanos, la libre difusión de la cultura y la consideración de que las patentes y los monopolios privados perjudican a la sociedad.

- Derechos. El derecho a la privacidad de la correspondencia, recogido en las constituciones de los países de la UE, debe defenderse ante un desarrollo tecnológico que permite a los Estados controlar las comunicaciones de los ciudadanos. "Que los Gobiernos utilicen los poderes de vigilancia contra ciudadanos que no son sospechosos de ningún delito es inaceptable y supone una violación del derecho de privacidad", reza la declaración. "Igual que se prohíbe leer el correo ajeno, debería vetarse la lectura y el acceso al e-mail, los sms u otras formas de mensajería".

- 'Copyright'. "Compartir copias, o difundir o emplear obras para usos sin ánimo de lucro, nunca debería ser ilegal dado que tal uso justo beneficia a toda la sociedad", recoge el texto. Incluso añaden que debería impulsarse todo uso, tratamiento y distribución de cultura que no tenga ánimo de lucro. "Proponemos una reducción de la protección del copyright comercial, es decir, el monopolio para crear copias de una obra con propósitos comerciales, a cinco años desde la publicación de la obra".

- Patentes. Consideran que sirven para crear monopolios privados y quieren suprimirlas. "Son empleadas cada vez más por las grandes compañías para impedir que empresas más pequeñas puedan competir en igualdad de condiciones", advierte el documento. Consideran que han quedado obsoletas, que son innecesarias y que representan una traba para la innovación. Por ello, abogan por abolirlas gradualmente.

viernes, 12 de abril de 2013

La cruda fotogalería de la realidad... 00


La cruda fotogalería de la realidad

Las historias reales que nutren el gran fotoperiodismo son el centro del festival Visa pour l'Image. "Es la mejor revista del mundo", afirma su fundador

La casa de Chuck es un agujero en la pared de un túnel por donde pasa el tren. Allí vive desde hace nueve años. Lisa, también. Es su novia. Son dos sin techo de Nueva York. Lisa de vez en cuando vende latas que encuentra. O pide dinero. Chuck rebusca en la basura. Un día violan a Lisa al volver del trabajo. Chuck la acompaña al hospital. Esperan sentados en una camilla. Él clava la mirada en su vaso de cartón. Ella no mira a ningún sitio.

No hace falta hablar con ellos ni leer un reportaje para conocer su historia. Basta con ver las poderosas imágenes que Andrea Star Reese tomó en los meses que pasó con un grupo de indigentes en Nueva York. Ellos protagonizan The urban cave, la exposición que se puede visitar hasta el 12 de septiembre en Visa pour l'Image (www.visapourlimage.com), el festival fotográfico gratuito que se celebra estos días en Perpiñán.

"Es la revista más bonita del mundo, pero uno no puede suscribirse", dice el director del festival, Jean-François Leroy, sobre las exposiciones que pueblan la ciudad francesa cada verano. Este año hay 30 repartidas por toda la ciudad. El tema es la actualidad, y, la condición, que se cuente a través de un fotoperiodismo "de calidad, ético y que respete los códigos deontológicos", explica Leroy. "Muestro todo lo que no se puede ver en las revistas", alardea.

Como las vidas de Don y Pez, que no pasan por un buen momento. Con el traje de la policía de Nueva York, acuden al funeral de Omar Edwards. Omar ha muerto a manos de sus compañeros. Le confundieron con un delincuente armado mientras trabajaba en un suburbio. Les retrata el treintañero Antonio Bolfo, que ha dejado la policía para dedicarse a las fotos. En su serie Impact sigue a un grupo de 30 agentes novatos asignados a la zona de viviendas de protección oficial de Mott Haven, en el sur del Bronx: la más peligrosa, para que se fogueen.

Eso es Visa pour l'Image. La realidad. "Cada año miro más de 4.000 dosieres", cuenta Leroy en el despacho que tiene en el hotel Pams, con el techo repleto de angelitos en relieve. Visa pour l'Image vive de los patrocinadores, que siguen fieles desde 1989, cuando Leroy inició su proyecto. Entonces era un "joven fotógrafo, aunque muy malo", confiesa. Cansado del monopolio de la agencia Magnum, se propuso mostrar trabajos de otros fotoperiodistas. "Quería montar un Cannes de la fotografía, y lo conseguí", se vanagloria.


Hoy participan National Geographic, Getty Images, France Presse, entre otros muchos, y cuentan vidas como la de Serguei y Alina. La pareja vive en un pueblo a 30 kilómetros de Chernóbil. Hace 15 años que trabajan para una compañía que trata los residuos nucleares y los vende. Guillaume Herbaut ha titulado su reportaje El oro negro de Chernóbil. Lleva tres años viajando a Ucrania para mostrar los reactores, las plantas, los trabajadores, a Piotr, que busca restos y luego los vende a traficantes... Un trabajo de investigación que denuncia el comercio ilegal de metal contaminado 24 años después de la catástrofe.

Walter Astrada cuenta la violencia que sufre la mujer en India con poderosas imágenes a todo color de niñas, ancianas, mujeres en edad casadera... Corentin Fohlen aborda las dos tragedias que más portadas han acaparado: Haití y Bangkok. Stephanie Sinclair mira con su cámara a una secta mormona... La lista es interminable.

Tres días. Es el tiempo que Leroy considera necesario para disfrutar de Visa pour l'Image, donde, además hay también una dosis de clásicos gracias a las fotografías de William Klein sobre Nueva York, Roma, Moscú y Tokio. Leroy está contento de su trabajo, pero tiene una espinita clavada: no ha sido capaz de encontrar reportajes de calidad sobre Irak. "Sé que es muy caro, pero el problema es que los medios ya no los dirigen periodistas. Están en manos de empresarios", se lamenta. Y predice un futuro incierto: "Hace 20 años, nadie se preocupaba por el dinero. La calidad es cada vez menor".

jueves, 11 de abril de 2013

Si enriqueces tu entorno...

Si enriqueces tu entorno, enriqueces el cerebro, y enriquecer el cerebro conduce a mejorar la inteligencia.
Eduard Punset - El alma está en el cerebro

miércoles, 10 de abril de 2013

NUEVA YORK: Esto sí que es una musa...


NUEVA YORK: Esto sí que es una musa

No pasa un día sin que se publique algún título que tenga a la ciudad de Nueva York como protagonista o como fondo. Así sigue siendo en 2010. La avalancha de libros deja claro el poder evocador de una ciudad que, más que un lugar, es un estado de ánimo. Estas páginas son una especie de GPS de lo mejor que ha dado.

1. En la vida de las ciudades hay siempre un momento en el que irrumpe con fuerza la figura de un gran escritor que logra encerrar entre las páginas de un libro la idiosincrasia del lugar y de sus gentes. Es el caso de James Joyce con Dublín, Alfred Döblin con Berlín, José Saramago con Lisboa, Orhan Pamuk con Estambul, Naguib Mahfouz con El Cairo, Salman Rushdie con Bombay. Otro tanto han hecho en el pasado León Tolstói y Fiodor Dostoievski con San Petersburgo y Moscú, Charles Dickens con Londres o Marcel Proust con París. Los grandes frisos narrativos de estos autores han dejado grabada de manera indeleble en la memoria colectiva el espíritu de las ciudades acerca de las que escribieron. Aunque cabe echar en falta algún nombre (¿Tokio, Sidney, Roma, Shanghái?), los aquí enunciados son lo bastante representativos como para poder afirmar que constituyen una suerte de mapa simbólico del mundo... con una excepción. Simbólico o no, ningún mapa del presente se puede considerar completo si no figura en él Nueva York. Metrópolis por antonomasia de nuestro tiempo, como lo fueron en otras épocas Roma o París, Nueva York es en cierto modo suma y resumen de las demás ciudades. ¿A qué obedece, entonces, su exclusión por mi parte? No es que no haya tenido su cronista. Su problema, si acaso, es el contrario: ha tenido demasiados. Sobre ninguna otra ciudad se han escrito tantos libros como sobre Nueva York, y sin embargo, ninguno ha conseguido por sí solo atrapar con suficiente precisión la esencia del lugar. Como símbolo, Nueva York plantea un reto extraordinariamente complejo. La ciudad encierra en sí un misterio que no resulta fácil desvelar. Tal enigma ha ejercido desde siempre una irresistible fascinación sobre miríadas de escritores. Según datos de la industria editorial, es raro que pase un día sin que vea la luz un nuevo título que tiene por objeto la ciudad.

2. Se ha dicho muchas veces, y es verdad, que, más que un lugar, Nueva York es un estado de ánimo. La idea puede servir de punto de partida para intentar atrapar algún aspecto oculto de su personalidad. Conscientes del misterio en que está envuelta, los literatos neoyorquinos se vieron obligados a forjar una forma de escritura capaz de horadar el caparazón de la ciudad, extrayendo del fondo de la misma su más recóndita esencia. El género inventado se sitúa en algún lugar entre la literatura y el periodismo. Corría el año 1925 cuando se dio a conocer su primera cristalización. Fue entonces cuando salió a la luz The New Yorker, publicación para la que no hay equivalente en ningún otro lugar del mundo y sin la cual no es posible entender el espíritu de Nueva York y sus gentes. En las páginas de la recién nacida revista se gestó un género literario cuyo fin era ayudar a los neoyorquinos a entender y dar adecuada expresión a su entorno. Son muchas las singularidades que hacen irrepetible esta publicación: las viñetas, la inclusión de cuentos y poemas inéditos, una forma especial de entender casi cada aspecto, tanto del periodismo como de la literatura, y, por encima de todo, una forma de reportaje que ha pasado a ser conocido como perfil. El perfil es un retrato en profundidad de la forma de ser de un individuo o un lugar. La fórmula secreta que permite llegar a lo más hondo del asunto a tratar es un aspecto del estilo que hace de él un arma de una sutileza rayana en lo invisible. Los mejores escritores americanos, sin excepción, han velado sus armas escribiendo perfiles para The New Yorker, por cuyas páginas han desfilado y siguen haciéndolo hoy las mejores firmas de la literatura universal.

De entre los millares de perfiles escritos durante las décadas que han transcurrido desde la fundación de la revista hay dos, firmados por E. B. White y Truman Capote, que estuvieron a punto de alcanzar lo imposible: atrapar en unas decenas de páginas la esencia de lo que es Nueva York, o por lo menos, una mitad de la ciudad. El de White se titula simplemente Esto es Nueva York, y es cierto que logra fijar de manera indeleble lo que de permanente hay en algunos de los lugares más emblemáticos de Manhattan. A su vez, en Una casa en Brooklyn Heights, Capote aporta lo que le falta al medio Nueva York de White: el espacio que se abre al otro lado del Puente de Brooklyn. Compuestas con total independencia una de otra, las semblanzas neoyorquinas de estos dos autores trascienden las señas de identidad de la época en que fueron escritas, logrando entre las dos atrapar lo que hace a Nueva York acreedor del título que tuvo en su tiempo Roma: ser una ciudad eterna. El perfil de White es de 1948 y se publicó en forma de libro un año después. Muy distinta fue la suerte de Una casa en Brooklyn Heights, texto que permaneció sepultado entre los manuscritos que el autor de A sangre fría dejó inéditos tras su muerte y no llegaría a la imprenta hasta 2001. La unidad que constituyen estos dos reportajes es tal, que en las librerías neoyorquinas se suelen ofrecer conjuntamente al lector, cuidadosamente publicados por la misma editorial.

3. Cuenta Washington Irving en las páginas iniciales de su exquisita Historia de Nueva York, libro publicado en 1809, que, con anterioridad a la llegada de los primeros europeos, había en la punta meridional de la pequeña isla de Manhadoes un poblado indio cuyos habitantes se dedicaban al pacífico oficio de la pesca. Situada en la confluencia de dos ríos que desembocaban en una amplia bahía, en 1524 arribó a sus orillas el explorador italiano Giovanni da Verrazano, que andaba a la sazón buscando un paso que le permitiera proseguir viaje en dirección Noroeste. En 1609 llegó al mismo enclave el navegante inglés Henry Hudson, quien bautizó al río que bañaba la costa occidental de Manhadoes con su apellido. Un año después, los holandeses le compraron el poblado a los indios algonquinos por una cantidad irrisoria. La colonia se denominó Nueva Orange y Nuevo Ámsterdam antes de adquirir el nombre definitivo de Nueva York. Irving, de 26 años de edad, pone estas y otras historias en boca de Diedrich Knickerbocker, el idiosincrático narrador de la obra. El libro llegó a ser un best seller de proporciones extraordinarias y convirtió el apellido de Knickerbocker en sinónimo de neoyorquino. Al escribir la historia de los primeros tiempos de su ciudad natal, centrándose en el periodo neerlandés, Washington Irving se interesa exactamente por lo contrario que, andando el tiempo, procurarían captar Truman Capote y E. B. White, es decir, no lo que aspira a la condición de eterno, sino lo efímero. Son innumerables los libros que buscan dejar constancia de la grandeza perdida de la ciudad, y no solo arquitectónicamente. Irving publica su crónica del Nueva York perdido cuando la ciudad cumplió sus primeros dos siglos de existencia. Resulta conmovedor constatar que desde el primer momento Nueva York encerraba en su totalidad el germen de su futuro ser. Dice Knickerboker que en torno al año 1640, con una población que no llegaba al millar de habitantes, la inmensa mayoría de los cuales no habían nacido allí, se hablaban en la colonia 18 idiomas.

4. Acercarse a Nueva York a través de su literatura exige dejar en suspenso los prejuicios estéticos que podamos tener y adoptar una actitud abiertamente democrática. No en vano, el autor neoyorquino más emblemático es Walt Whitman, cuya proeza consistió en saber hacer llegar su formidable corpus poético a toda suerte de lectores. Es importante señalarlo: Cuando Nueva York recibe el homenaje de sus hijos se niega a distinguir entre alta y baja literatura. Si se quiere entender de manera cabal lo que sucede en sus calles y rincones, es imperativo aceptar por igual a los autores supuestamente cultos y a quienes viven de satisfacer el apetito de las masas. Los intelectuales podrán o no dar la espalda a los best sellers, es su problema, pero la ciudad en sí acepta con idéntica alegría libros como Sexo en Nueva York (1997) o El diablo viste de Prada (2003), así como novelas de la altura literaria de Great Jones Street (1973), de Don DeLillo. Entre unos y otros hay toda una zona intermedia que, según quién se pronuncie, puede o no ser literatura de verdad. En este grupo figuran títulos que, juicios de valor aparte, resultan imprescindibles si de lo que se trata es de hacerse con las claves de la ciudad. Entre ellos figuran Luces de Neón (1984), de Jay McInerney; Esclavos de Nueva York (1986), de Tama Janowitz; American Psycho (1991), de Bret Easton Ellis, y La hoguera de las vanidades (1987), de Tom Wolfe. Las cosas como son: por más dudas literarias que suscite, el best seller del populista Wolfe dice mucho más acerca de la ciudad que Cosmópolis (2003) o El hombre del salto (2007), dos novelas no del todo logradas de Don DeLillo.

El problema no es exactamente nuevo. Para algunos de sus contemporáneos, las historias de O. Henry (1862-1910) pecaban de sentimentalismo. Lo maravillosamente irónico de su caso es que un siglo después de la muerte de este autor, mientras que sus críticos han caído en el olvido, sus cuentos neoyorquinos siguen siendo tan deliciosos de leer hoy como lo fueron en su día. El gran O. Henry no estaba solo. Conforme a una ley comprobable, pero difícil de explicar, los mejores cronistas de la ciudad suelen tener un alma gemela en otro vértice del tiempo. Así como Capote lo fue de E. B. White, quien mejor complementa el retrato neoyorquino que nos ofrecen los cuentos de O. Henry es uno de los grandes colaboradores de The New Yorker. Se trata de Joseph Mitchell, el genial creador de Joe Gould, un vagabundo del Village que quiso registrar una historia oral del mundo que cupiera entre los límites de Nueva York. No lo consiguió, por supuesto, ni siquiera logró reducir a la ciudad en sí. Se le resistió, como a todos. Así las cosas, lo mejor es abandonarse a una lectura perfectamente desordenada, desde el punto de vista cronológico. Las disquisiciones de los detectives metafísicos de Paul Auster no están reñidas con las novelas de costumbres urbanas escritas por E. L. Doctorow, Isaac Bashevis Singer o Henry Roth, los tres grandes de la literatura judeo-neoyorquina. Una de las novelas más deliciosas que tienen como escenario Nueva York es Desayuno en Tiffany's (1958), de Truman Capote. Y nadie ha conseguido aún llegar a las alturas alcanzadas por J. D. Salinger en El guardián entre el centeno (1951) o Francis Scott Fitzgerald en las escenas neoyorquinas de El Gran Gatsby (1925).

5. Si el tiempo no importa, menos aún el lugar. Uno de los rasgos más llamativos de la historia literaria de Nueva York es que los autores de algunas de sus páginas más inolvidables no nacieron aquí. Uno de los poemarios más sobrecogedores jamás escritos sobre la ciudad es Poeta en Nueva York (1929-30), de Federico García Lorca. En su recorrido, Lorca recoge los símbolos esenciales del paisaje urbano: Broadway, Harlem, Wall Street y, por supuesto, el Puente de Brooklyn, sobre el que convergen con avidez las miradas de innumerables poetas, uno de ellos, alguien tan inesperado como Vladímir Maiakovski. En algún caso, vinieron a morir aquí, como ocurrió con el galés Dylan Thomas, una de las víctimas más legendarias del legendario Hotel Chelsea. Y hablando de escritores malditos, casi nadie tiene presente las páginas que dedicó el francés Ferdinand Céline a Manhattan en su estremecedor Viaje al fin de la noche (1932), como tampoco es apenas conocido el impacto que tuvo la ciudad en Máximo Gorki, cuya ideología se tambaleó ante la grandeza inclasificable de Nueva York. Una de las más logradas semblanzas de la ciudad la llevó a cabo el poeta y diplomático francés Paul Morand en Nueva York (1929). Tanto por la profundidad de su visión como por la extraordinaria calidad de su prosa, hasta hoy, nadie que se exprese en español ha superado las crónicas neoyorquinas que escribió en nuestro idioma el héroe de la independencia cubana, José Martí, durante los años que vivió en la Gran Manzana a finales del siglo XIX.

6. Nueva York no olvida a los suyos, por supuesto, y los exhibe con orgullo. En cuanto a los escritores oriundos de la ciudad, la literatura norteamericana está en deuda con Nueva York por haber nacido en ella Herman Melville y Walt Whitman, autores, respectivamente, de la mejor novela (Moby Dick, 1851) y el mejor libro de poemas (Hojas de hierba, 1855-1892) de toda la historia de la literatura norteamericana. El primer capítulo de Moby Dick transcurre en Manhattan, pero es otra la obra de Melville que captó la alienación y el misterio de su ciudad natal, Bartleville el escribiente (1853), retrato sobrecogedor de la soledad existencial de un empleado de Wall Street. Natural de Long Island, la isla larga en cuya punta meridional se encuentra ubicado el condado de Brooklyn, Walt Whitman engloba a la raza humana con todas sus pasiones en un poemario que encierra en sus páginas la totalidad de lo real. Cantor de las multitudes que atestan las aceras de Manhattan, Whitman encarna los dos grandes valores asociados con el nacimiento de la joven nación americana: la democracia y la libertad, a los que hay que unir, de lo contrario la imagen quedaría desvirtuada, la fe en un capitalismo sin bridas, algo esencial en la concepción de la realidad neoyorquina y norteamericana.

7. ¿Cómo abarcar la ciudad con una sola mirada? Nueva York es la suma de cinco condados: Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx, Staten Island. Dentro de cada uno de estos barrios infinitamente cambiantes hay un sinfín de enclaves urbanos, todos con una fuerte personalidad: Harlem, Wall Street, Washington Heights, Williamsburg, Forest Hills, Coney Island... Además de carácter, todos tienen su propia historia literaria, imposible de resumir. Los negros, los hispanos, los judíos, los polacos, los italianos, los irlandeses y los asiáticos, entre otros, tienen una larga nómina de autores que enriquecen de manera incesante la literatura que tiene por objeto la ciudad. Es fácil olvidar no ya lo importante, sino lo esencial. ¿Dónde está John dos Passos, autor de una portentosa cartografía móvil de Manhattan? ¿Dónde Brendan Behan, trágico prosista y bebedor, de estirpe irlandesa, autor de una estampa caóticamente fascinante de la ciudad? ¿Y los numerosos autores negros del Renacimiento de Harlem, como Zora Neal Hurston o Langston Hughes, que junto a muchos otros escribieron una de las páginas más brillantes de la historia literaria de Nueva York...?

8. Dando un salto brusco al presente: en medio de tan delirante melting pot, ¿a quién singularizar? Hay demasiados escritores, y sobre ellos aún no ha intervenido el filtro saludable del tiempo. Solo en Brooklyn son millares los autores en activo que han adquirido cierto relieve. En tanto el viento del olvido inicia su labor y pone las cosas en su sitio, me quedo con dos nombres: Colson Whitehead, novelista de origen africano autor de El coloso de Nueva York (2004), honda meditación literaria sobre el momento actual de la ciudad, y el irlandés Colum McCann, cuya última novela, Que el vasto mundo siga girando (2009), ganadora del Premio Pulitzer, lanza una mirada sobre Manhattan desde la cuerda que tendió entre las Torres Gemelas en 1974 el funámbulo francés Philippe Petit. La lectura de McCann nos permite, entre otras cosas, constatar que las cosas no han cambiado demasiado desde los tiempos de Washington Irving.


NUEVA YORK EN 25 TÍTULOS

1809 Washington Irving: Historia de Nueva York. Una mirada sobre el pasado holandés de la ciudad cuando esta cumple 200 años.

1853 Herman Melville: Bartleby el escribiente. El autor de Moby Dick disecciona el lado oscuro del sueño americano.

1855 Walt Whitman: Hojas de hierba. El gran poeta invoca a la ciudad en momentos clave de su obra.

1881 Henry James: Washington Square. Obra maestra del realismo decimonónico neoyorquino por un grande del género.

1920 Edith Wharton: La edad de la inocencia.
Crónica de la clase alta neoyorquina que supuso la concesión del Premio Pulitzer a una mujer por primera vez.

1925 John dos Passos: Manhattan Transfer. Es un collage de la ciudad durante los felices años de la era del jazz.

1925 Francis Scott Fitzgerald. El Gran Gatsby. Grandiosa historia de amor, poder y riqueza.

1934 Henry Roth: Llámalo sueño. Visión de la ciudad a través de los ojos del hijo de una familia de inmigrantes judíos.

1943 Betty Smith: Un árbol crece en Brooklyn. Una adolescente descubre el mundo desde un rincón de Brooklyn.

1945 Los mejores relatos de O. Henry (1862-1910).
Antología de cuentos que resume la vida de cuatro millones de neoyorquinos.

1948 E. B. White: Esto es Nueva York. Perfil de la ciudad realizado por uno de los grandes cronistas de The New Yorker.

1951 J. D. Salinger: El guardián entre el centeno. El misterio de la adolescencia con la ciudad como trasfondo.

1952 Ralph Ellison: El hombre invisible. Un novelista afroamericano obliga a la sociedad a mirar a un sector ignorado.

1984 Jay McInerney: Luces de neón. Drogas, sexo, dinero, parties y glamour en los despreocupados ochenta.

1985 E. L. Doctorow: La feria del mundo. La Feria Universal sitúa a la ciudad en el centro del mundo.

1985-1986 Paul Auster: Trilogía de Nueva York. Arranque narrativo de una obra dedicada a la poética del azar

1987 Tom Wolfe: La hoguera de las vanidades. El maestro del nuevo periodismo vela sus armas en la novela.

1989 Oscar Hijuelos: Los reyes del mambo tocan canciones de amor. Primer Pulitzer otorgado a un escritor hispano por su retrato musical de los años cincuenta.

1991 Bret Easton Ellis: American Psycho. Un psicópata de Wall Street se embarca en una orgía criminal sin fin.

1992 Joseph Mitchell: El secreto de Joe Gould y otras semblanzas del New Yorker (1938-1992). Recopilación de los perfiles de uno de los grandes cronistas de The New Yorker.

1992 Toni Morrison: Jazz. Novela sobre Harlem por la primera afroamericana galardonada con el Premio Nobel.

1997 Don DeLillo: Submundo. La obra maestra de uno de los mejores novelistas neoyorquinos, nacido en El Bronx.

2002 Truman Capote: Una Casa en Brooklyn Heights (póstumo). Inolvidable perfil sobre el barrio que se alza frente a la línea del cielo de Manhattan.

2008 Richard Price: La vida fácil. Retrato implacable del Lower East Side neoyorquino.

2009 Colum McCan: Que el vasto mundo siga girando. Cómo Nueva York sigue incólume tras los atentados del 11 de septiembre.

martes, 9 de abril de 2013

Mi vida dentro de una mochila... 12


AITOR
"En el futuro va a haber que comerse unos cuantos marrones"Estudia diseño gráfico, aunque ve complicado poder ejercer. No tiene paga y se saca unos 300 euros al mes haciendo de relaciones públicas en una discoteca. Parte va a ayudar a pagar el alquiler del piso en el que vive con su madre, y el resto, para gastos, música, skate y moda. Toca el sinte en Party Animal, "un grupo de indie mezclado con electrónica". Y cuando puede, se da el capricho de ir a patinar a Barcelona. "Allí es una pasada, lo malo son las multas". Su madre, separada, 20 años mayor, "es como una colega" y tiene una tienda de monopatines. Le regaló el primero con 7 años. No tiene novia, ni le obsesiona: "Ahora me da un poco de pereza". Vota en blanco y, aunque cree que en el futuro "tocará comerse unos cuantos marrones", de momento actúa "un poco al margen". Le preocupa el calentamiento global, y en casa le obligan a reciclar. Cree que su generación "está jodida": "Entre que no hay trabajo, que la mayoría ni estudia... Cuando reparto currículos me encuentro como mucho con cuatro personas, así que no sé si pasan, pero en apariencia...".

La mochila de Aitor
Aparte del monopatín, Aitor lleva siempre un espray "para pintar tonterías en la calle", un iPod "de gran valor sentimental" con el que escucha a Justice y a Pink Floyd cuando patina, una gorra de Cobra Snake y una foto de colegas del club en el que trabaja.

lunes, 8 de abril de 2013

Para el psicópata...

Para el psicópata, cualquier motivo es bueno.
  Eduard Punset - El alma está en el cerebro

domingo, 7 de abril de 2013

La 'muerte' del nazi más buscado...


La 'muerte' del nazi más buscado

EL PAÍS revela la declaración judicial en la que el hijo del Carnicero de Mauthausen confiesa los 30 años de vida oculta de su padre en Egipto

Julio de 1992. Rüdiger Heim, de 37 años, descolgó el auricular de una cabina pública en Palamós (Girona) y llamó al número secreto que le unía como un misterioso cordón umbilical con Aribert, su padre, el nazi más buscado de Alemania, el médico que asesinó a decenas de presos en Mauthausen (Austria). "Me pidió que fuera a visitarle. En las últimas conversaciones noté que no se encontraba bien. Viajé a Baden Baden, tomé el avión para El Cairo y llegué por la tarde. Fui al hotel donde vivía y lo encontré sentado en una silla de bambú. Me dijo que tenía que decidir si se quedaba en la cama o en una silla de ruedas. Permaneció en la cama donde estuvo los últimos 20 días hasta morir".

Rüdiger Heim tiene hoy 54 años y es uno de los hombres más vigilados de Alemania. El pasado 13 de julio declaró por primera vez y en el mayor de los sigilos ante tres jueces y un fiscal del tribunal de Baden Baden (Alemania) y confesó como visitó cuatro veces a su padre en su refugio de El Cairo. El juez Neerforth le leyó sus derechos y este hombre alto, de ojos azules, anchas espaldas y cabello algo canoso desveló su secreto durante tres horas. Su decisión de declarar se ha guardado con celo.

EL PAÍS ha tenido acceso a su declaración judicial, que describe las andanzas del médico de las SS que sembró el terror en los siniestros quirófanos de la Revier, la enfermería de Mauthausen en la que intervino a 26 españoles y donde varios doctores de las SS asesinaron a cientos de personas con inyecciones en el corazón de cloruro de magnesio. Rüdiger facilitó, también, al juez Neerforth y al fiscal Klose una decena de cartas manuscritas por su padre desde su escondite egipcio, pero rechazó que le tomaran una muestra de saliva para comprobar su ADN.

El cuerpo de Heim continúa sin aparecer. ¿Cómo vivió uno de los hombres más buscados del mundo? ¿Ha muerto el médico que utilizaba cráneos de sus víctimas como pisapapeles? Esta es la versión judicial de su hijo: "Allí comenzó la última fase de su sufrimiento sin asistencia médica. Solo vinieron una vez a inyectarle un analgésico. Cada día un empleado del hotel traía leche fresca. Le dimos unas aspirinas que no le hacían nada. Me pidió que su cuerpo no terminara en la tumba de los Doma [dueños del hotel Kasr el Madina donde vivía]. Me rogó que su cadáver fuera donado a la ciencia. Quería evitar que se abriera la tumba de esa familia para hacer una prueba forense. Él era conocido allí como un europeo que por motivos de salud vivía en Egipto. De su pasado nadie sabía nada. Si abrían la tumba habría sido un golpe para esa familia. Se habrían visto implicados", relata Rüdiger en su declaración judicial.

La agonía del viejo Heim, tenía entonces 78 años, se aceleró en su habitación del hotel Kasr el Madina, en el número 414 de la calle Port Said, en el piso más alto del edificio y junto a la habitación del propietario del motel, según el relato de su hijo. "En los últimos días la comunicación con él se cortó. Al final de julio o principios de agosto hacía un calor tremendo en la habitación y compró un gran ventilador. Aquel aparato le produjo un resfriado y se quedó sin voz. Nos comunicábamos con un papel. Siempre me escribía: 'No te olvides de donar mi cuerpo'. Intentó escribir su última voluntad para que su cuerpo fuera aceptado en un hospital. La situación empeoró. La noche del 9 de agosto, me di cuenta de que los dolores eran incontrolables. Tenía que ayudarle a orinar... La situación fue muy estresante para mí. Murió de una disfunción renal".

Rüdiger, el único de los dos hijos de Heim que le visitó y asistió durante su fuga, relató a los jueces cómo fue la noche en la que supuestamente murió su padre en el hotel de los Doma, donde durante años se había paseado con su cámara de fotos y jugado al tenis con los niños en la terraza. Las pelotas caían a los tenderetes de la calle y muchos recuerdan a aquel tipo alto y atlético que bajaba a recogerlas.

Fue una noche larga a juzgar por su relato. "Me pidió que disolviera un medicamento contra las piedras renales y que se lo diera. Eché en un vaso una dosis normal y se enfadó. Cogió el envase y lo derramó todo. A las 10 de la noche se durmió, pero todavía estaba con vida. Me tumbé en el suelo sobre una esterilla. Estaba cansado, exhausto, nervioso. Dormí unas dos horas. Cuando me desperté temprano la mañana del 10 de agosto mi padre seguía vivo, pero no reaccionaba. No se despertó más. Permanecí al lado de su cama. Su respiración se apagó y murió".

Rüdiger asegura que aquella noche el señor Doma, dueño del hotel, estaba de viaje en Alejandría. "Bajé a la recepción y le dije al portero que Tarek Husein Farid (nombre de Heim desde que se convirtió al islam) había muerto. Me acompañó a la habitación y se asustó un poco. Yo le había puesto una venda en la cabeza para que su boca quedara cerrada. Llamé por teléfono a Doma que volvió de Alejandría. Permanecí junto al cuerpo de mi padre... Vino un oficial municipal para dar fe de la muerte y documentó que Tarek Husein había fallecido. Me llamaron de la recepción donde estaba el oficial porque yo era el hijo. Tuve miedo de que todo saliera a la luz y me inventé una trampa. Me presenté con mi carné de conducir danés [había vivido y trabajado en un restaurante de Copenhague]. El oficial no hablaba inglés y dije que mi nombre era Rolf y el apellido Rüdiger...".

El viejo Heim se había convertido al islam en la mezquita Al Azhar de la Universidad de El Cairo. Recibió el nombre de Tarek Husein Farid y esa era la identidad que aparecía en su documentación y tarjeta de residencia. El oficial certificó que su hijo podía hacerse cargo del cuerpo. "Con este documento fui a ver a Doma para cumplir la última voluntad de mi padre. Su cuerpo fue lavado por dos hombres para cumplir las leyes islámicas y lo pusieron sobre una sábana blanca de lino. Condujimos por las calles de El Cairo durante horas porque en el primer y segundo hospital no aceptaron el cadáver. Por la tarde fuimos al hospital Shames el Aimi que es parte de la Universidad. Los doctores de urgencias se hicieron cargo del cuerpo y redactaron un documento donde se decía que lo había entregado su hijo Rolf Rüdiger. Expliqué a aquellos doctores jóvenes que era la última voluntad de mi padre. Le tumbaron en una cámara frigorífica en una morgue que parecía una sala de anatomía. Fue la última vez que vi a mi padre. Su última voluntad se había cumplido".

El testigo asegura que permaneció uno o dos días en El Cairo ordenando la habitación de su padre. Había libros, documentos, fotografías y correspondencia con el nombre de Ferdinand, el segundo nombre del médico de las SS que había empleado durante sus primeros años en Egipto. "Tiré las cosas que me parecían sin importancia y pedí a Doma que dejara la habitación como estaba. Le dejé dinero y los documentos que me parecían importantes los puse en una maleta de plástico dura... Insistí en que dejaran la habitación como estaba. Me hacía ilusión vivir en la habitación de mi padre cuando regresara a Egipto. El 13 de agosto volví a Alemania y llevé conmigo como único documento de mi padre su análisis sobre la declaración de los testigos [varios presos de Mauthausen que declararon contra él] porque era importante. No recuerdo haber portado más documentos".

Rüdiger asegura que comunicó la muerte de su progenitor a su tía. La hermana del nazi y la madre de ambos le habían visitado en Tánger, después de su fuga en 1962 cuando se dictó su búsqueda, y también en Egipto donde le fotografió en bañador en una playa de Alejandría. Durante años su hermana se carteó con él y le envió dinero desde Alemania.


El Carnicero de Mauthausen, hijo de un policía austriaco, conoció a su mujer alemana en 1948 y un año después se casaron. Los dos eran médicos. En 1955, 10 años después de terminar la II Guerra Mundial, se instalaron en Baden Baden, el tranquilo balneario donde las principales fortunas de Europa tomaban las aguas, jugaban a la ruleta y apostaban en las carreras de caballos. El matrimonio se acomodó en la casa de los padres de ella, un palacete rodeado de bosques en el centro del pueblo. En 1961 un policía se presentó en su casa para identificarlo: "Sí, soy Aribert Heim y trabajé en Mauthausen", respondió el ginecólogo. Tras contactar con un abogado huyó en septiembre de 1962. Cinco años después, en l967, la pareja se divorció. La ex esposa del nazi inició otra relación que perdura. Ella y su hijo Rüdiger, dedicado hoy a rehabilitar edificios en Berlín, viven en la mansión de Baden Baden.

Rüdiger tenía seis años cuando su padre se fugó. Su hermano, 12. Los dos recuerdan las miradas torcidas de sus compañeros de colegio. Su padre intentó convencer a su esposa de que se fueran, pero esta se negó. El apellido Heim pesaba demasiado en un pueblo donde todavía hoy se escucha el vuelo de una mosca. Empezaban los juicios de Auschwitz.

Rüdiger ha descrito a los jueces cuando nació su inquietud por contactar con su padre. "Este tema era tabú en la familia. En 1975, cuando terminé el bachillerato quise verle... Hablé con mi tía y le dije que quería visitarle. Yo no conocía las acusaciones concretas. Sabía que se trataba de historias referentes a eutanasia, pero sin detalles. Fui a Florencia a estudiar medicina y durante el verano viajé a El Cairo. El contacto fue posible gracias a un correo postal que tenía en la compa2ñía Camvaro. Le anuncié mi visita y nos citamos en el Hilton. Mi último recuerdo era de cuando tenía seis años... El primer día no apareció, pero sí el segundo. Le reconocí. Estaba sentado en un café dentro del complejo hotelero. Me hizo una señal para que me sentara con él. Estuve tres semanas en El Cairo. Empezó a hablarme sobre mi aspecto porque vestía como un hippy. Ese día dejé mi hotel y me llevó al Mena House Hotel, cerca de las pirámides de Gizeh. En esa época vivía con la identidad de Ferdinand Heim... Al día siguiente me fui al hotel Scarabee, en la calle 26 de Julio... En ese hotel me alojé cada vez que iba a Egipto. Mi padre se encargó de negociar el precio".

"Empezó a contarme su vida allí. Fuimos a la Universidad de El Cairo y me presentó como su hijo. Se presentaba como suizo y hacía fotografías. Algunas las publicaron periódicos egipcios de habla francesa. Firmaba como Ferdinand. Jugamos a tenis en un club elegante en una isla de El Nilo y comimos juntos... Me presentó a dos personas: el señor Rifat, en El Cairo, que tenía unos 55 años, un amigo de negocios que trabajaba en temas inmobiliarios. Sus dos hijas tenían la misma edad que yo. Después fuimos a Alejandría donde había vivido los primeros años, desde 1963 a 1967. Allí conoció al señor Naghy, empleado turístico, al que mi padre utilizó para comprar en Alejandría un terreno en la playa Agami y un pequeño apartamento. Los extranjeros no podían comprar a su nombre. Vivía en pequeños hoteles, baratos pero limpios. Hablamos de la idea de que yo estudiara medicina en El Cairo... Mi padre me dijo que no había hecho las cosas de las que le acusaban".

Al regresar a Alemania Rüdiger destruyó su pasaporte con los visados egipcios y pidió uno nuevo en el Consulado de Génova. Estudiaba en Pisa. Dejó los estudios y se trasladó a Copenhague en 1979 donde montó un restaurante de éxito. Seguía en contacto por carta con su padre. En 1984 dejó Dinamarca, traspasó el negocio y regresó a El Cairo un año después. "Estuve dos meses. Ferdinand Heim ya era Tarek Husein Farid desde 1979 o 1980. Había vivido frente a la Oficina Postal Central, pero al cambiar su nombre se trasladó al Kars el Madina [el hotel de los Doma], a unos 10 minutos de distancia. El nombre de Heim no tenía que aparecer en su nueva vida. Hablamos sobre las acusaciones. Leí un análisis que había preparado sobre los testimonios que había contra él. Viajé a Hurgada, en el mar Rojo, para ver si había posibilidades de invertir en inmuebles. Volví vía Zurich con el análisis que escribió sobre sus acusaciones y se lo mostré a un abogado... Me dijo que mi padre no tenía ninguna posibilidad de evitar una condena. Él quería volver porque no aceptaba la acusación de haber asesinado niños, era inaceptable como ginecólogo. Después comprendió que no podría convencer al jurado". A su regreso, Rüdiger denunció otra vez la pérdida de su pasaporte.

En febrero de 1990 volvió a El Cairo y estuvo seis meses. Naghy le informó de que su padre estaba enfermo. "Fui con él al Misr International Hospital. Mi padre estaba en una cama, le habían detectado un carcinoma de recto, no operable. Le hicieron una colostomía con salida al lado izquierdo. Leía libros médicos, quería saber si su enfermedad era una sentencia de muerte". Le atendieron el doctor Baarsoum, radioterapeuta, e Ibrahim, que fue su médico de cabecera desde los ochenta. "Estuve presente en cuatro o cinco sesiones de radioterapia, Naghy compró las ampollas".

El hijo de Heim asegura que regresó a El Cairo en 1995 y que se encontró con Naghy. Se interesó por la participación de su padre en un motel en la plaza Mida Ataba y recogió documentos que demostraran su muerte. Logró la nota de su conversión al islam en la mezquita, la carta de identidad a nombre de Tarek. Dice que los autentificó el Ministerio de Salud. "En esa última visita me di cuenta de que la voluntad de mi padre no fue cumplida. Doma me habló de forma ambigua. Su dentista, Monem el Rifai, me explicó que el cuerpo fue enterrado. Pregunté dónde estaba y no recibí respuesta. Sobre los motivos solo puedo especular... Regresé con los tres documentos y dejé una copia al dentista por si fuera necesario". Este médico, según el testigo, es hoy un enfermo mental y dice no recordar nada.

El testimonio de Rüdiger concluye así: "Conservé los documentos junto a su análisis sobre los testigos que le acusaron... Quemé toda la documentación al final de octubre de 2005. Lo hice porque se investigaron las huellas de mi vida...". Además, confiesa sus confidencias con un abogado alemán al que desveló el misterio. "Me preguntó: '¿Sabe usted donde está enterrado su padre?'. Le dije que no tenía ni idea y me respondió: 'Pues si es así no habrá ninguna posibilidad de probar la muerte de su padre'. Compartí y comparto esa opinión".

¿Cuenta el hijo de Heim toda la verdad? El abogado del nazi pide que se cierre el caso, pero los jueces de Baden Baden siguen investigando. El misterio continúa.

sábado, 6 de abril de 2013

Mi vida dentro de una mochila... 11


MARINA
"No me fascina el cliché de la vida bohemia"Califica a su generación de "pasiva". Vota al PSOE, como su familia, aunque subraya que ella es "poco radical" y que "Zapatero se ha equivocado bastante en su segunda legislatura". "Está mal que un socialista se plantee siquiera privatizar, aunque creo que con el PP sería peor". Se define como friki y le encan-ta el cosplay, disfrazarse de personajes manga. "Pero en mi caso", matiza, "no es un estilo de vida". Ha tenido algún novio fugaz y cree que el mundillo cosplay es "de poco ligoteo". La mayoría, dice, son chicas, y muchas de ellas, lesbianas. "No me molestaría si pensaran que lo soy. Mi generación lo tiene muy acep-tado". Su paga semanal es de 15 euros. Nunca se ha involucrado en una causa social, y aunque le preocu-pan cosas como el acceso a la vivienda, cree que no hay mucho que se pueda hacer. Detesta Telecinco y meterse en el chat de Tuenti. No está nada enganchada al móvil. "Estudio Bellas Artes y confío en poder ganarme la vida como ilustradora. Más que como pintora. No me fascina el cliché de la vida bohemia, lo que quiero es vivir de mi trabajo". Le parece frustrante que haya tan pocos artistas jóvenes consagrados.


La mochila de Marina
Una Nintento DS, una seta de Mario Bros de peluche o la colección del manga Death Note ("que llevo hasta como collar") dan cuenta de la fascinación por la cultura japonesa de Marina. "Aunque no te diré que me muera por ir allí, no me gusta el sushi".

viernes, 5 de abril de 2013

jueves, 4 de abril de 2013

Un día hay vida...


Un día hay vida

No hay lugar más mítico en la obra de Paul Auster que el cuarto del número 6 de la calle Varick. Allí escribió El libro de la memoria, la segunda de las dos partes de La invención de la soledad, que se inaugura con una frase que ha vencido al tiempo

Camino por la ciudad y lo que pienso va dibujando un trayecto mental construido por mis propios pasos. Es un modo de marchar que sirve para mejor inventar mi soledad, de la misma forma que para el narrador de La ciudad de cristal identificarse con Auster se convertía en "sinónimo de ser útil al mundo". Es también un modo de pensar y guarda cierto parecido con un viaje alrededor de mi cuarto, aunque sólo lo veré como tal si, al llegar a la meta, puedo afirmar que he estado en algún sitio, incluso aun cuando no sepa en cuál. El sitio podría no ser un lugar exactamente, sino un breve momento de La invención de la soledad, por ejemplo. Podría ser ese fragmento en el que Paul Auster celebra, con palabras muy felices, la vida. Es un momento que me recuerda la dedicatoria del Persiles, aquella página póstuma en la que Cervantes nos dejó dicho que amaba la vida. Las palabras de Auster tienen algo de la confesión cervantina:

"Juzga extraordinario que algunas mañanas, poco después de despertar, cuando se agacha para atarse los cordones, lo inunde una dicha tan intensa, una felicidad tan natural y armoniosamente a tono con el mundo, que le permite sentirse vivo en el presente, un presente que lo rodea y lo impregna, que llega hasta él con la súbita y abrumadora conciencia de que está vivo".

La felicidad que descubre el cervantino Auster en ese momento es extraordinaria. "Así es, no volveremos a vagar", recuerdo que escribió Byron. Y ese verso me lleva también a la conciencia feliz de estar vivo y a recordar a todos que la oportunidad de deambular es única, no la volveremos a tener y, por tanto, mejor será que veamos que se abre ante nosotros la posibilidad excelsa de vagar, de perderse quizás al modo de esos héroes austerianos que han buscado siempre su identidad en una vida errante, hecha de innumerables pasos en sus trayectos mentales y urbanos que imitan viajes por cuartos cerrados.

No hay Auster sin la invención de un cuarto cerrado y sin la invención de la soledad en ese cuarto, del mismo modo que no hay soledad sin la escritura, ni escritura sin un lugar. Y quizás, en la órbita austeriana no hay lugar más mítico que el cuarto del número 6 de la calle Varick, aquella buhardilla neoyorquina en la que una sola persona llenaba la estancia y dos la volvían sofocante, lo que no fue inconveniente para que en la habitación cupiera "un universo entero, una cosmología en miniatura que contenía en sí misma lo más extenso, distante y desconocido" y en definitiva el mundo interior de un hombre que iba a ser escritor. No hay habitación más importante en su obra. En ella redactó El libro de la memoria, que es la segunda de las dos partes de ese libro, La invención de la soledad, que se inaugura con una frase que ha vencido al tiempo: "Un día hay vida".

"Un día hay vida. Por ejemplo, un hombre de excelente salud, ni siquiera viejo...". Aquellas palabras han ido gozando de suerte propia y de un destino ciertamente muy fértil. El hombre de excelente salud, ni siquiera viejo, es el padre del escritor. Es alguien que pasa un día y otro ocupándose sólo de sus asuntos y soñando con la vida que le queda por delante. Y entonces, de repente, nos dice Auster, aparece la muerte. El hombre deja escapar un pequeño suspiro, se desploma en un sillón y muere.

Fascina la singularidad de la estructura de La invención de la soledad, ver cómo están tan admirablemente combinadas las dos partes del libro. La primera, Retrato de un hombre invisible, es más famosa que la segunda, quizás porque el tema de la muerte del padre y el enigma de un asesinato ocurrido en la familia sesenta años antes la convierten en una historia perdurable.

"Pensé: mi padre ya no está, y si no hago algo deprisa, su vida entera se desvanecerá con él", escribe el joven Auster. Y ésta es, por cierto, la clase de pensamiento que parece haber acompañado también a Marcos Giralt Torrente en Tiempo de vida, su sorprendente e interesantísima ficción sin invención, su conmovedora y extraña historia en torno a la muerte del padre. De hecho, aunque no se parezcan en ningún otro aspecto más, el final de Retrato de un hombre invisible y el hondo desenlace del de Giralt Torrente son muy parecidos: los dos pensando en el hijo casi recién nacido y preguntándose qué sacará éste en limpio de esas páginas cuando tenga ya edad para leerlas.

El libro de la memoria tiene menos fama que Retrato de un hombre invisible, pero es un bello texto que contiene el germen de toda la obra austeriana y el más poético análisis que he leído nunca en torno a habitaciones de artistas y desamparo. En él, Auster enlaza sutilmente la reflexión acerca de su papel de hijo con su propia paternidad y con la soledad del escritor, y logra así que invención y aislamiento se hermanen en un encuentro doblemente trágico, puntuado por ese inmenso fragmento sobre la felicidad que releo -releer es una forma muy amable de oír la temblorosa verdad que dice que hay vida- siempre que puedo.

Sabemos que en otros tiempos se consideraba que las desgracias de los hombres venían de su incapacidad para quedarse quietos en una habitación. Y también sabemos que hoy en día se ve todo de forma distinta, pues no salir del cuarto es lo que en verdad lo complica todo, muy especialmente si quien se queda encerrado es receptivo y sabe -como sabe Auster- que una habitación es tanto el espacio central del drama humano -"el lugar donde Hölderlin alcanzó la locura y donde Emily Dickinson pensó sus mil setecientos poemas"- como también el sitio donde, por ejemplo, Vermeer conoció "la experiencia de la plenitud e independencia del momento presente". Porque no todo lo que ocurre entre las cuatro paredes de la conciencia es tedio, angustia, pesadumbre, desesperación. Basta pensar -dice Auster- en las mujeres que pintara Vermeer, solas allí en sus habitaciones, pero con la luz brillante del mundo real entrando a raudales por una ventana abierta o cerrada.

A veces, al igual que en su novela La habitación cerrada, la melancolía y sus adláteres son el precio que hay que pagar para un día llegar a ver la luz y constatar que hay vida y, tras un largo encierro en un cuarto de hotel, poder decir, al fin, como el narrador de ese tercer libro de la Trilogía de Nueva York: "De pronto, tumbado sobre la cama y mirando las rendijas de las persianas cerradas, comprendí que había sobrevivido".

Es la luz que, a la larga, encuentra toda persona encerrada. Pascal, sin ir más lejos, entre pensamiento y pensamiento, dio con ella en la noche del 23 de noviembre de 1654 y, pasado el momento de asombro -cuenta Auster, experto en iluminaciones y encierros-, se dedicó a coser en el forro de su ropa todo lo que pudo memorizar del instante crucial. Quería tener a mano cuando lo necesitara, durante el resto de sus días, el registro detallado del éxtasis que le había llevado a la extraña felicidad de estar vivo: su encuentro con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob y también su encuentro con la certeza de la grandeza del alma humana. Un tipo de certeza que, a decir verdad, se acopla como un guante al ritmo de los trayectos mentales construidos por nuestros propios pasos y termina por acercarnos siempre a la vida. Y la vida, ya se sabe, es la zona más honda de la sufrida calle Varick.

La invención de la soledad. Paul Auster. Traducción de María Eugenia Ciocchini. Anagrama. Barcelona, 1982. Tiempo de vida. Marcos Giralt Torrente. Anagrama. Barcelona 2010.

miércoles, 3 de abril de 2013

Mi vida dentro de una mochila... 10


DANIEL
"Viviré de lo que me gusta. No hay otra opción". Apasionado de la moda, un día emocionante en su vida fue el primero en el que se coló en la Pasarela Cibeles, aunque los desfiles no le parecieran "gran cosa". Le bastan 5 euros (de los 20 de su paga) para pasar un finde en Madrid. A los 12 años ya tenía asumida su homosexualidad, "y si alguien trataba de molestar en el colegio, yo les decía: 'Dime algo que no sepa'. Cuando lo vives de forma natural no hay sitio para que te hagan daño". Agradece a su madre -"mi mejor amiga: puedo hablar con ella absolutamente de todo"- y a su familia que nunca le hicieran vivirlo como algo traumático. Las relaciones en casa, dice, son fantásticas. Ha repetido un curso y dice encontrar solo motivación en las asignaturas de filosofía, inglés y lengua. Le interesa la política, leer periódicos, y, tras varias noches acampando en la Puerta del Sol, se declara decepcionado por el Gobierno socialista y el sistema. Se define como "empático y solidario", y cree que la gente de su edad "no se involucra". Su sueño es trabajar de estilista en EE UU. "Por necesidad voy a tener que vivir de lo que me gusta, no hay otra opción. Aunque suene inmaduro".


La mochila de Daniel
Fan de Lady Gaga ("ha hecho partícipe de algo importante a mucha gente"), Cortázar ("me gusta que me reten") y de sus amigos ("los llevo en foto, son lo más importante"), Daniel lleva hasta las llaves de la amiga que le aloja cuando está en Madrid.

martes, 2 de abril de 2013

Amores duraderos...


Cada día parece más probado que los amores duraderos son el fruto de la capacidad única, singular, irrepetible en cualquier otra especie, que tienen los humanos de amarse y odiarse al mismo tiempo.
   El viaje al poder de la mente - Eduardo Punset

lunes, 1 de abril de 2013

Las manos que mueven las descargas


Las manos que mueven las descargas

Grabación de películas y audios en los cines. Carreras para ser el primero en colgarlas en la red. Páginas con importantes ingresos generadas con talento ajeno. Así funcionan las webs de la discordia

Rafael M. siempre fue un crack de la informática. Es un autodidacta puro. Fueron noches y noches las que pasó en sus años mozos desbrozando manuales de electrónica. Llegaba de trabajar todo el día en el bar y se ponía a estudiar los chips de las consolas de videojuegos. No tardó mucho en sacarse "unas pelillas" con su destreza, poniendo chips en consolas de la gente: "Con ello, la gente ya podía usar los juegos piratas", cuenta con media sonrisa en la terraza de un bar de su pueblo, Callosa de Segura, Alicante. Luego llegó la afición por "colaborar" con páginas que facilitan enlaces para las descargas. Admite que aprendió a ripear DVD, o sea, a manipularlos para poder subirlos a la red. Durante cinco años, hasta julio de 2009, administró la página de enlaces Todotorrente.com. Esta semana, el Juzgado de Instrucción número 2 de Alicante dictaba un auto ordenando el bloqueo de 16 páginas webs detrás de las que se dice que está y en las que el juez estima que hay "sobrados indicios" de que se usan "para actividades delictivas". Él lo niega.

Rafael M. habla abiertamente y con naturalidad de una actividad de la que pocos quieren hablar. Cada vez que va al cine en Alicante, tiene a los vigilantes pendientes de él, temen que acuda a grabar la película. Dos veces le han registrado en estos cines, dos veces llevaba una cámara de vídeo, pero sin batería. Ya ha sido detenido en dos ocasiones tras ser registrada su casa; en la última ocasión, en diciembre de 2009, tuvo que pagar una fianza de 4.000 euros para abandonar el calabozo. "¿Se me ha pillado grabando en el cine?", pregunta Rafael. "No. ¿Por qué? Porque no lo hago. Además, hoy las películas se pueden grabar hasta con un móvil".

El caso de Rafael M. es parte de un debate que sacude a industrias culturales y comunidades de internautas en estos días, el debate sobre la polémica ley antidescargas; una norma que, entre otras cosas, pretende ser el instrumento para combatir a las webs que facilitan el acceso a contenidos sujetos a derechos de autor, como la web que Rafael M. administró durante cinco años.

Las disensiones entre detractores y partidarios de la ley antidescargas, que entre otras cosas plantea la creación de una Comisión de Propiedad Intelectual que tramitará las denuncias contra webs mediante un procedimiento rápido, lleva semanas sacudiendo la red y los medios de comunicación. Los primeros hablan de una ley que abre el camino a la censura; que va contra el signo de los tiempos, contra la esencia misma de Internet: la capacidad de enlazar. Los segundos saludan la llegada de un instrumento que, esperan, ayude a paliar las millonarias pérdidas de las industrias del cine, la música y los videojuegos.

De entre todas las webs que proporcionan enlaces a páginas de descargas, las que están en el punto de mira del Gobierno son aquellas regentadas por administradores que se encargan de subir películas a la red. Éste es su modus operandi:

Viernes, día de estreno en España de una película. Sesión matinal. A las once de la mañana, una persona entra y coloca sobre el apoyabrazos de la sala una cámara de vídeo. Si consigue grabar la película, podrá cobrar hasta 1.000 euros por ella, según los cálculos de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP), asociación privada que lucha contra la piratería en videojuegos y películas (500, según cuenta una persona de los submundos de Internet).

Lo que ocurre en la mayoría de los casos es que el pirata acude al cine a grabar el audio con un simple grabador de MP3: la película, sin doblar, ya circula por distintas webs del mundo y el administrador de la web, la mayoría de las veces, la puede conseguir sin grandes problemas en la red -hay alguien que ya ha hecho ese trabajo en algún rincón del planeta: ya sea grabándola en el cine, extrayéndola de un DVD o a través de filtraciones que se producen desde la propia industria cinematográfica; internacionalmente, unas webs nutren a otras-. El tema es el doblaje: la gente que se descarga películas en España, en su gran mayoría, las quiere dobladas al español. De ahí que el objetivo del pirata sea conseguir el audio en español: según la FAP, por él le pagan unos cien euros.

A la hora de comer de ese mismo viernes, el encoder (el propio administrador de la web o alguien que trabaja para él) sincroniza audio y vídeo, y generalmente, bajo una identidad falsa, la aloja despiezada en un remoto servidor fuera de España. Se anuncia en la web que la película estará lista en unas horas, mientras se prepara la ficha de la película y se busca la carátula en Internet.

El viernes por la noche, la web tiene colgado el enlace que permite ver o descargar el estreno de la semana. La película se estrena simultáneamente en cines de toda España y en la web. "Las webs que hacen más daño son las que buscan estrenos", explica Joan Navarro, portavoz en funciones de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, agrupación que reúne a varias entidades de gestión de derechos de autor. "Las webs que ponen publicidad generan el 80% del intercambio entre particulares", dice.

Según un estudio presentado por este lobby cultural hay 200 webs de enlaces en el mundo que se rigen por criterios comerciales y sacan tajada al negocio: 74 están en Estados Unidos; 62, en España.

La mayoría de las webs de enlaces no se rigen por estos criterios de funcionamiento. Simplemente copian enlaces para compartir, invocando la libre circulación de la cultura en la red: ni cuelgan publicidad, ni sacan dinero. Así es en el caso de Jesús Guerra, administrador de elrincondejesus.com, que fue absuelto hace dos semanas: el magistrado del Juzgado Mercantil número 7 de Barcelona desestimó la demanda presentada por la SGAE y consideró que el sistema de enlaces no supone distribución, reproducción ni comunicación pública de la obra.

Jesús Guerra tiene escrito en la mirada que es un hombre que ha sufrido. Con su mandil rojo, sentado a una mesa del restaurante que regenta en el Polígono Laborda de Caldes de Montbui, Barcelona, confiesa que todo han sido dolores de cabeza desde que empezó el juicio, hace diez meses. "Si ellos no recurren", dice en referencia a la SGAE, "yo paro. Ya no tengo ganas de seguir. Yo no quiero ser el Robin Hood de Internet".

Jesús Guerra cuenta que conoció Internet hace diez años. Tenía 38 años, se acababa de separar, estaba solo, quería conocer gente. "Vi la posibilidad de crear un espacio en el que yo era protagonista y los usuarios aportaban los contenidos", relata. Abrió su web el 27 de febrero de 2003. Cientos de internautas, explica, aportaban enlaces en el foro de su página, enlaces a plataformas de intercambio p2p (entre pares) como eMule . Durante cinco años, se dedicó a revisar los enlaces cada noche, era su hobby. Su comunidad era más bien pequeña, con unos 8.000 usuarios diarios. No tiene publicidad en la página. "No quiero que me llamen pirata", dice frente al bufé libre que aquí ofrece a las pymes del polígono, en mesas con mantel de papel blanco sobre mantel a cuadros. "Yo siempre he estado en desacuerdo con quienes se lucran con los contenidos de otros".

Las páginas de enlaces que hacen negocio tienen dos vías fundamentales de ingresos, hoy por hoy: los generados por la publicidad y los derivados del uso de la base de datos de sus clientes, que suelen tener la obligación de registrarse, consignando en muchos casos tres casillas que reflejan sus gustos personales (una información clave para empresas que quieran hacer publicidad selectiva con esos datos). La forma de cobrar vía mensaje sms para las descargas (1,20 euros, generalmente, según la FAP), como ocurría hace unos años, parece haber remitido; así se hacía en el caso de infopsp.com , que supuso una condena a seis meses de prisión a su administrador y multa de 4.900 euros. Con la ley actual en la mano, sólo se condena a las páginas cuando se comprueba que hay un lucro comercial directo (como el de los mensajes sms; o el cobro directo en la página para poder visionar la película, como en el caso simonfilms). La colocación de publicidad no es siempre entendida como lucro directo. De ahí que en el horizonte de la nueva ley esté el concepto de lucro indirecto.

Un estudio de la Coalición de Creadores asegura que las webs de "piratería comercial" alojadas en España obtienen ingresos de publicidad de entre 20.000 y 50.000 euros al mes. Rafael M., sin embargo, asegura que, en general, las webs de enlaces apenas cubren los gastos con ingresos que rondan los 3.000 euros. Este periódico pidió a un experto de publicidad en Internet que hiciera una estimación independiente de los ingresos publicitarios de webs de enlaces que aparecen muy bien situadas en el ranking Alexa de sitios más visitados. Este experto, con más de doce años de experiencia en el sector, pidió mantener el anonimato y estimó que la web seriesyonquis.com puede ingresar en torno a los 32.500 euros al mes por publicidad (con un margen de error del 15%). Este periódico intentó ponerse en contacto con este sitio vía correo electrónico y no obtuvo respuesta.

Los ingresos derivados del uso de las bases de datos de clientes que entran en estas webs pueden generar entre 10.000 y 15.000 euros al mes. Así lo anuncia la web de marketing electrónico Canalmail a sus potenciales clientes, administradores de páginas, a los que ofrece la posibilidad de compartir direcciones de correo electrónico. Este periódico se puso en contacto, vía telefónica, con esta empresa, pero sus directivos declinaron hacer declaraciones.

Según las estimaciones de la Coalición de Creadores, los ingresos derivados del uso de las bases de datos de los internautas que se registran en las webs de enlaces podrían ascender a los 100.000 euros al mes para las grandes webs de "piratería comercial".

Rafael M. sostiene que en el mejor momento de su web, Todotorrente.com, ingresaba no más de 3.000 euros brutos, de los que le quedaban limpios unos 500, dice. Puso en marcha la página en 2004. Arguye que el diseño, la programación y el alquiler de servidores genera gastos muy elevados. La entrevista con él se produce cinco días antes de que el juez ordene el bloqueo de las 16 webs de las que sería el presunto administrador. Declara que tan sólo es propietario de una empresa de hospedaje de páginas webs, de las que no es el administrador. "Yo ofrezco un servidor dedicado y garantizo que va a estar funcionando. Los registros son para mí y doy acceso a los anunciantes". Cae una fina llovizna sobre Callosa de Segura y Rafael M. se resguarda bajo el parasol de la terraza del bar, café en mano.

"No tengo miedo; yo siempre supe que lo que hacía no era ilegal", asegura. "Tendrán que demostrar que soy propietario o administrador de alguna web", se defiende. Asegura que ir a un cine a grabar audio no es un delito si es para uso particular. "Hay gente que graba audios y los cuelga en Internet, sólo hay que saber buscarlos. Y hay gente que monta vídeos por hobby con el audio sobre un DVD ruso. No cobran nada. La mayoría lo hace gratuitamente. Otras páginas pagan 50 euros al que ha grabado el audio: o le dan el aparato, le pagan la entrada y le dan un incentivo por 30 o 50 euros".

También hay gente que trabaja por libre, los llamados uploaders, que suben directamente sus grabaciones a servidores en el extranjero como Megaupload o Rapidshare . Rafael M. dice conocer a uno que gana en torno a 1.800 euros al mes. La competencia entre ellos para ser el primero en colgar una película de estreno es una carrera contrarreloj.

Muchas de las webs de enlaces a películas de estreno van cambiando de nombre o redireccionando sus visitas a otras webs. Con increíble rapidez. Éste es uno de los argumentos que lleva a muchos detractores de la nueva ley a decir que, sea como sea, será ineficaz. "Habrá que ver quién va más rápido: si los webmasters -administradores de páginas- montando páginas o la Comisión -de Propiedad Intelectual- cerrando", manifiesta Álvaro Pastor, director de Impresiones web , empresa de publicidad digital. "Si cierran 10 páginas pueden salir al poco 55".

Olof Sandstrom, director de Arsys , empresa proveedora de servicios de Internet, no discute los derechos de propiedad intelectual, pero dice que la ley supone "saltarse los derechos de los ciudadanos para que no roben a unos cuantos". Simona Levi, del colectivo Exgae , arguye que la nueva ley "permite violaciones del derecho a la libertad de expresión". Y añade: "La cultura tiene que circular libremente entre pares, compartir es crecimiento". Desde el Ministerio de Cultura afirman que sólo verán limitada su actuación los que se aprovechan de las obras de los demás y quienes explotan obras para las que no tienen permisos.

Mientras, los detractores de la ley antidescargas siguen organizándose. Un total de 28.700 webs han incluido ya en su página el banner de protesta "no al cierre de webs". Red SOStenible , plataforma que reúne a grupos de activistas, blogueros y defensores de los derechos civiles en Internet, se movilizará en la calle durante la Cumbre de Ministros de Cultura que será el martes y miércoles en Barcelona. La revuelta está viva.

La ley antidescargas es como un pequeño dique ante un tsunami. Es la reflexión que está detrás de gran parte del mundo de Internet. Hay una revolución en marcha y muchos aún no se han enterado. Las descargas seguirán: si se tapa un agujero, se abrirá otro. "El canal alternativo surge porque el negocio tradicional no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos", afirma el abogado Carlos Sánchez Almeida, experto en temas de propiedad intelectual y defensor de algunas páginas de enlaces. Olof Sandstrom añade: "Si tu negocio es vender VHS vas mal: no puedes prohibir la venta de DVD, tienes que evolucionar".