Las puertas automáticas me hacen sentirme como un Jedi.
domingo, 20 de abril de 2014
sábado, 19 de abril de 2014
Cómo sobrevivir a la Navidad...
Cómo sobrevivir a la Navidad
Obligaciones familiares. Excesos materiales. Conflictos emocionales… Las fiestas navideñas pueden convertirse en un problema o aprovecharlas como una oportunidad para practicar la empatía y la aceptación.
Como cada año, vuelven las fiestas de Navidad. Las calles se visten de gala, nos bombardean los anuncios y el consumo se dispara a pesar de la crisis. De ahí que se diga, cada vez con más fuerza, que esta crisis es una crisis de valores y de consciencia. Cegados por el materialismo, estamos perdiendo de vista lo más importante: cultivar en nuestro corazón la felicidad, la paz y el amor. La ironía es que, en medio de este exceso consumista, también se nos recuerda que lo más importante es que seamos “buenas personas”. Buenos samaritanos porque toca. Lo cierto es que pocos cuestionamos nuestras verdaderas motivaciones, preguntándonos honestamente por qué –precisamente ahora– hacemos lo que el resto del año no solemos hacer.
La Navidad es una de las fiestas más importantes del cristianismo. Celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret, un filósofo revolucionario cuyas enseñanzas atentaban contra las creencias religiosas y los intereses políticos del statu quo de su época. Probablemente, si hoy volviera a nacer seguiría yendo en contra del actual orden establecido. Más que nada porque sus palabras nos inspiran a cambiar de mentalidad, aprendiendo a ser felices para amar a los demás y a la vida como a nosotros mismos. Después ya fueron los emperadores y clérigos quienes crearon e institucionalizaron la religión cristiana por toda la cuenca del Mediterráneo.
LA RIQUEZA DEL CORAZÓN: “Encuentra el reino de Dios dentro de ti y todo lo demás se te dará por añadidura” (Jesús de Nazaret)
Al haber edificado nuestra existencia sobre un sistema capitalista que promueve la filosofía del materialismo, actualmente la Navidad se ha alejado de su sentido original: aprovechar esta época del año para recogernos y hacer balance –desde una perspectiva emocional– del rumbo que está tomando nuestra vida. No en vano, el mensaje de Jesucristo es que la verdadera riqueza reside en el amor y que los regalos auténticos son los que se hacen con el corazón.
En la actualidad, la Navidad se ha distorsionado a causa del mercantilismo y el consumismo imperantes. Y por más que no sepamos qué regalarnos, cada año compramos cosas innecesarias para cumplir con la tradición. En algunos casos parece como si nuestro amor se midiera en función de la cantidad y la calidad de nuestras compras.
Con la Navidad también vuelven las ansiadas comidas y cenas familiares. Dado que a lo largo de los otros 362 días apenas encontramos tiempo para disfrutar de nuestra mutua compañía, los días 24 (Nochebuena), 25 (Navidad) y 26 (San Esteban) de diciembre son idóneos para pasar un agradable rato juntos y así ponernos al día.
Sin embargo, muchos nos relacionamos no porque queramos o nos apetezca, sino porque sentimos la obligación de hacerlo. No en vano, en cada núcleo familiar se han establecido una serie de ritos y tradiciones, muchos de los cuales son impuestos por la sociedad. Y aunque nunca hemos asumido estos compromiso sociales, se da por hecho que hemos de cumplirlos. Si bien a muchos acudimos con alegría, a otros vamos con cierta pereza y resignación. O dicho de otra manera: vamos para no sentirnos culpables, evitando ser juzgados por el resto de nuestra familia.
Precisamente por este motivo, estos próximos viernes, sábado y domingo volveremos a reunirnos con los diferentes miembros de nuestra familia. A su lado compartiremos charlas, turrón, alcohol y villancicos. Con algunos el trato es cordial. Con otros, incluso cómplice y amistoso. Y aunque cada hogar tiene su propia historia y su forma única y especial de relacionarse, en cada familia suele haber algún que otro personaje problemático y conflictivo. Por más adornado que esté el salón donde nos reuniremos, bajo la alfombra suelen esconderse todo tipo de miedos, resentimientos y envidias. A veces basta un pequeño comentario para desenterrar viejas heridas emocionales y que empiece a liarse la marimorena.
ENTRENAR LA COMPASIÓN: “Haced el bien a los que os aborrecen. Orad por los que os calumnian y os persiguen. Y perdonarlos a todos, porque no saben lo que hacen” (Jesús de Nazaret)
Esta es la razón por la que algunos pueden ver estos encuentros como un “problema”. Es decir, como una situación en la que al estar con determinadas personas que dicen según qué cosas podemos potencialmente perturbarnos a nosotros mismos. Sea como fuere, e inspirados por el mensaje esencial de Jesús, podemos aprovechar estos tres días navideños para entrenar los músculos de la empatía, la aceptación, el perdón y la compasión. Gracias a estas cualidades podemos ver estos encuentros no como “problemas”, sino como “oportunidades de aprendizaje”. No obstante, nadie puede herirnos emocionalmente sin nuestro consentimiento. También es fundamental recordar que todo el mundo lo hace lo mejor que puede en función de su nivel de comprensión y de su grado de bienestar.
De hecho, nuestros familiares más conflictivos son precisamente los más egocéntricos y, en consecuencia, los que más sufren. Y dado que viven y funcionan de forma inconsciente, no son dueños de sus pensamientos, de sus palabras, de sus actitudes ni de sus conductas. De ahí que en última instancia no sean responsables de sus actos. Paradójicamente, no existe ningún escenario mejor para practicar el verdadero amor que el que nos proporcionan estas conflictivas ceremonias navideñas.
PARA APRENDER DEL AMOR
1. LIBRO – ‘La doctrina oculta de Jesús’, de Ramiro Calle (Ediciones Martínez Roca). Para el autor, Jesús fue un ser humano muy sabio que se rebeló contra los sacerdotes que lo crucificaron y, años más tarde, lo canonizaron.
2. PELÍCULA– ‘Los fantasmas atacan al jefe’, de Richard Donner. La historia de un hombre sin escrúpulos, egoísta y mezquino que, por medio de unas extrañas visiones, acabará tomando consciencia de los resultados que está cosechando en su vida. Una oda al altruismo, la generosidad y el amor.
3. CANCIÓN– ‘Merry Christmas’ (‘War is over’), de John Lennon. Un canto pacifista que aprovecha el contexto navideño para recordar que lo importante es aprender a poner paz en nuestro corazón, de manera que entre todos podamos apaciguar los conflictos del planeta.
viernes, 18 de abril de 2014
Retrato del poder... 04
Fundación: 1997.
Presidente: Florentino Pérez.
Facturación: 15.606 millones de euros.
Beneficios: 1.952 millones.
Países: 42 (incluido España).
Plantilla: 143.000 en España y 34.169 en el exterior (Datos a 31 de diciembre).
En la imagen, de izquierda a derecha, de pie, Eugenio Llorente Gómez, consejero delegado de servicios industriales. José Luis del Valle Pérez, secretario general. Ángel García Altozano, director general corporativo. Marcelino Fernández Verdes, presidente del área de construcción, servicios y concesiones. Sentados, Florentino Pérez Rodríguez, presidente y consejero delegado. Antonio García Ferrer, vicepresidente ejecutivo. Fotografiados en la segunda planta del edificio de ACS en Madrid.- SOFÍA MORO
jueves, 17 de abril de 2014
miércoles, 16 de abril de 2014
El Cid campea... en papel y en Internet
El Cid campea... en papel y en Internet
La RAE fija su canon de literatura clásica en español a través de 111 títulos - Es la primera compilación que ofrecerá una versión digital de obras maestras
Ha tardado más de dos siglos, pero finalmente la Real Academia Española (RAE) cumplirá uno de sus deberes a lo grande. A partir de febrero comenzará la publicación de su Biblioteca Clásica, una serie con las mejores obras de la literatura española, que arranca con un hito de la épica medieval -el Cantar de Mío Cid- y se cierra con el magistral fresco rural de Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán.
Es la primera vez que la institución se embarca en una aventura semejante, aunque de forma discontinua se habían lanzado ediciones señeras de algunas obras maestras. Han sido las editoriales las que hasta ahora habían emprendido la tarea de compilar las joyas del español. El hecho de que sea la Academia la que apadrina esta Biblioteca Clásica, el canon de la literatura en español, le confiere una especial trascendencia.
"Uno de los artículos de los Estatutos señala como una de las obligaciones de la Academia la publicación de obras clásicas en ediciones esmeradas y accesibles", expone Francisco Rico, el académico y catedrático de la Universidad de Barcelona que ha coordinado la colección. "La Academia lo había intentado cumplir, había empezado con algunas obras, pero en general se había incumplido con esta obligación", añade.
Rico ha seleccionado los 111 títulos que componen la colección sin notables quebraderos. "No es difícil, hay un consenso universal. Un clásico es un libro de otro tiempo que sigue teniendo un valor en nuestro tiempo". Más inusual es encontrar en colecciones similares algunos títulos de la etapa colonial española como Tradiciones peruanas, una obra en la que Ricardo Palma ya en el siglo XIX entretejía ficción y realidad en relatos publicados en periódicos y revistas, o María, la novela cumbre del colombiano Jorge Isaacs.
Pero hay otro aspecto de la colección, que editará Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg y que financia la Fundación La Caixa, que la distingue de iniciativas anteriores. Los clásicos no solo tendrán versión impresa, también podrán descargarse versiones digitales de libre acceso y textos para dispositivos electrónicos, que estarán disponibles desde el portal de la RAE. "Habrá PDF con las obras que se podrán descargar libremente y textos cortos para iPhone para leer en el metro", explica Francisco Rico. La oferta digital irá rotando 12 obras en la web de la institución.
A mediados de febrero saldrán a la venta los primeros títulos: el Cantar de Mío Cid, Milagros de Nuestra Señora, de Gonzalo de Berceo; Gramática sobre la Lengua Castellana, de Antonio de Nebrija; la Historia verdadera de la conquista de Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo; y La vida del Buscón, de Quevedo.
Este año se publicarán ocho títulos, según el acuerdo firmado entre el director de la RAE, Víctor García de la Concha, y el presidente de la Fundación La Caixa, Isidro Fainé. La aventura editorial es también novedosa para la entidad. "No sé si fue primero el hambre o la gana de comer", bromeaba ayer el director general de la Fundación La Caixa, Jaime Lanaspa. "La RAE tenía ese proyecto en mente que encaja totalmente en nuestras líneas estratégicas", añade.
La pertenencia de Isidro Fainé al Patronato de la Fundación pro Real Academia Española despejó el camino. Jaime Lanaspa calcula que la entidad destinará alrededor de 750.000 euros al proyecto, que finalizará en 2015.
Cada volumen arrancará con una breve introducción de tres páginas, al que seguirán el texto literario, los estudios críticos y las notas complementarias. La Academia aprovecha para incorporar a la colección algunos estudios ya realizados, aunque se actualizan para esta serie. "No partimos de cero, hay que partir de ediciones anteriores, que son mejoradas", comenta Francisco Rico. Medio centenar de trabajos críticos han sido ya publicados en otras colecciones, pero la mayoría de las obras tendrán trabajos de nuevo cuño.
Algunas de las estrellas de la RAE
- Anónimos ilustres: Cantar de Mío Cid, Libro de Alexandre, Romancero, Lazarillo de Tormes, El Abencerraje.
- Selección poética: Jorge Manrique, Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, Luis de Góngora, San Juan de la Cruz, Sor Juana Inés de la Cruz, Rosalía de Castro o Gustavo Adolfo Bécquer.
- Teatro: Juan del Encina, Fernando de Rojas (La Celestina), Lope de Vega (El perro del hortelano, La dama boba, Fuente Ovejuna, Peribáñez o el comendador de Ocaña), Gil Vicente, Tirso de Molina (El burlador de Sevilla), Calderón de la Barca (La vida es sueño, La dama duende, El alcalde de Zalamea), Duque de Rivas (Don Álvaro o la fuerza del sino), Leandro Fernández de Moratín (El sí de las niñas, La comedia nueva), José Zorrilla (Don Juan Tenorio).
- Algunas aportaciones de la novela del siglo XIX: Benito Pérez Galdós (Fortunata y Jacinta, Miau, Trafalgar, La corte de Carlos IV), Leopoldo Alas 'Clarín' (La Regenta), Emilia Pardo Bazán (Los pazos de Ulloa), Juan Valera (Pepita Jiménez), José María de Pereda (Peñas arriba), Jorge Isaacs (María), Fernán Caballero (La gaviota).
martes, 15 de abril de 2014
Retrato del poder... 03
Fundación: 1924.
Presidente: César Alierta.
Facturación: 56.731 millones.
Beneficios: 7.776 millones.
Países: 22.
Plantilla: 261.649, de ellos 35.286 en España.
Clientes: 273.513 millones (44.114 en España) (Datos a 31 de diciembre de 2009).
De pie, de izquierda a derecha, José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica Latinoamérica. Luis Abril, secretario general técnico de presidencia. Santiago Fernández Valbuena, director general de estrategia, finanzas y desarrollo. Sentados, de izquierda a derecha, Guillermo Ansaldo, presidente de Telefónica España. Mathew Key, presidente de Telefónica O2 Europa. César Alierta Izuel, presidente ejecutivo de Telefónica. Julio Linares, consejero delegado de Telefónica. Fotografiados en el edificio de Telefónica en la Ronda de la Comunicación, s/n, de Madrid.- SOFÍA MORO
lunes, 14 de abril de 2014
la gente sea imbécil...
“Las televisiones en España han hecho tal labor de destrucción de la ciudadanía que harán falta siglos de educación para enderezarlo. Hay un gran interés político y económico en que la gente sea imbécil”
- Trueba
domingo, 13 de abril de 2014
Sin autonomía...
Sin autonomía
Se da la paradoja de que la juventud más castigada por la crisis de toda Europa, que es la española a causa de su récord de desempleo y precariedad laboral, es también la que menos se moviliza, como si se conformase sin protestar con el triste destino que le espera. Es verdad que cuando surgen acontecimientos inesperados que despiertan su indignación moral, como el hundimiento del Prestige, la invasión de Irak o la ocultación de los autores del 11-M, nuestros jóvenes no dudan en echarse a la calle protagonizando manifestaciones masivas. Pero fuera de esas ocasiones, lo más habitual es la desmovilización juvenil.
¿A qué se debe tanta pasividad? El tópico en vigor la atribuye al pasotismo juvenil. Y los propios interesados no vacilan en admitirlo así, pues cuando se les pregunta por qué no se movilizan o se rebelan, en lugar de entretenerse con botellones y descargas gratuitas (el nuevo opio del pueblo juvenil), su primer pretexto es el pasotismo que atribuyen a sus coetáneos. Una respuesta nihilista que tiene mucho de desplante provocador. Y si se les insiste, su segunda respuesta es el escepticismo: es inútil acudir a una manifa destinada a fracasar, pues aunque fuera un éxito, tampoco serviría de nada. Lo que les hace caer en el círculo vicioso de un fatalismo estéril y desmovilizador.
Interpreto el pasotismo juvenil como producto de la falta de autonomía personal de nuestros jóvenes, inmovilizados bajo la dependencia de sus familias hasta edades muy tardías. En el resto de la Europa no latina no ocurre así. Los jóvenes británicos, nórdicos y germanos, e incluso los franceses, abandonan su hogar familiar a edades muy tempranas gracias a las políticas públicas que les facilitan rentas de inserción y viviendas baratas en alquiler. Así es como invierten 10 años al menos aprendiendo por propia experiencia la práctica de la autonomía personal, lo que les entrena en el hábito del compromiso y la responsabilidad ante los demás. De ahí que ingleses, suecos, alemanes o franceses adquieran desde su primera juventud una gran capacidad de iniciativa propia.
En cambio, el excesivo familismo y el déficit de políticas públicas mantiene varados en los hogares paternos a los jóvenes mediterráneos, hurtándoles esa experiencia de la autonomía personal que es la mejor escuela donde se aprende a tener responsabilidad y capacidad de iniciativa. Y acomodados en el conformismo irresponsable, nuestros jóvenes posan de pasotas escépticos, simulando estar de vuelta de todo sin haber salido de casa.
Se da la paradoja de que la juventud más castigada por la crisis de toda Europa, que es la española a causa de su récord de desempleo y precariedad laboral, es también la que menos se moviliza, como si se conformase sin protestar con el triste destino que le espera. Es verdad que cuando surgen acontecimientos inesperados que despiertan su indignación moral, como el hundimiento del Prestige, la invasión de Irak o la ocultación de los autores del 11-M, nuestros jóvenes no dudan en echarse a la calle protagonizando manifestaciones masivas. Pero fuera de esas ocasiones, lo más habitual es la desmovilización juvenil.
¿A qué se debe tanta pasividad? El tópico en vigor la atribuye al pasotismo juvenil. Y los propios interesados no vacilan en admitirlo así, pues cuando se les pregunta por qué no se movilizan o se rebelan, en lugar de entretenerse con botellones y descargas gratuitas (el nuevo opio del pueblo juvenil), su primer pretexto es el pasotismo que atribuyen a sus coetáneos. Una respuesta nihilista que tiene mucho de desplante provocador. Y si se les insiste, su segunda respuesta es el escepticismo: es inútil acudir a una manifa destinada a fracasar, pues aunque fuera un éxito, tampoco serviría de nada. Lo que les hace caer en el círculo vicioso de un fatalismo estéril y desmovilizador.
Interpreto el pasotismo juvenil como producto de la falta de autonomía personal de nuestros jóvenes, inmovilizados bajo la dependencia de sus familias hasta edades muy tardías. En el resto de la Europa no latina no ocurre así. Los jóvenes británicos, nórdicos y germanos, e incluso los franceses, abandonan su hogar familiar a edades muy tempranas gracias a las políticas públicas que les facilitan rentas de inserción y viviendas baratas en alquiler. Así es como invierten 10 años al menos aprendiendo por propia experiencia la práctica de la autonomía personal, lo que les entrena en el hábito del compromiso y la responsabilidad ante los demás. De ahí que ingleses, suecos, alemanes o franceses adquieran desde su primera juventud una gran capacidad de iniciativa propia.
En cambio, el excesivo familismo y el déficit de políticas públicas mantiene varados en los hogares paternos a los jóvenes mediterráneos, hurtándoles esa experiencia de la autonomía personal que es la mejor escuela donde se aprende a tener responsabilidad y capacidad de iniciativa. Y acomodados en el conformismo irresponsable, nuestros jóvenes posan de pasotas escépticos, simulando estar de vuelta de todo sin haber salido de casa.
sábado, 12 de abril de 2014
Retrato del poder... 02
Fundación: 1987. Presidente: Antonio Brufau.
Facturación: 49.032 millones.
Beneficios: 1.599 millones. Países: 45 (incluido España).
Plantilla: 33.633 (la mayoría en España, 16.903, y en Argentina, 12.254) (Datos a 31 de diciembre de 2009).
En la imagen, de izquierda a derecha, Fernando Ramírez Mazarredo, director general económico financiero. Miguel Martínez San Martín, director general de operaciones. Cristina Sanz Mendiola, directora general de personas y organización. Luis Suárez de Lezo Mantilla, director general de secretaría general y del consejo de administración. Antonio Brufau Niubó, presidente ejecutivo CEO y miembro del comité de negocios. Pedro Fernández Frial, director general 'downstream', y miembro del comité de negocios. Nemesio Fernández-Cuesta Luca de Tena, director general 'upstream' y miembro del comité de negocios. Fotografía tomada en la estación de servicio de Repsol situada en las inmediaciones de la T-4 del aeropuerto de Madrid.- SOFÍA MORO
viernes, 11 de abril de 2014
Los maravillosos años 10...
Bienvenido a la nueva década: Java es una plataforma restringida, Google es malvado, Apple es un monopolio y Microsoft son los de abajo.
@phil_nash vía Megeekanos
jueves, 10 de abril de 2014
Lamentaciones de un prepucio...
Lamentaciones de un prepucio - Shalom Auslander
Blackie books vuelve a ofrecernos un libro divertido con notas de melodrama. Después de Cosas que los nietos deberían saber y La pesca de la trucha ahora le toca el turno a esta obra en la que de nuevo el lector deberá hacer el esfuerzo imaginativo de vivir en los USA mezclado en este caso con tirabuzón cruzado de ser niño judío con un padre borrachín y una madre ultraortodoxa. Un esfuerzo complicado para el europeo y para el español agnóstico, irreverente, borrachín y ultraortodoxo del hedonismo. (leer más)
Shalom Auslander hace de sí mismo en este libro. Su religión judía le ha inculcado la creencia en un dios vengativo, cruel y asesino, cuyo nombre ni siquiera es lícito pronunciarlo. Esto, unido a los múltiples preceptos de la Torá sobre que alimentos se pueden comer o no, sobre que se puede hacer en sábado o no y sumado a los rituales propios de los ultraortodoxos le montan tal cacao mental que no sabe cuando el rayo destructor divino caerá sobre él ni de qué modo.
Ahora que está a punto de ser padre recuerda aquel mundo en el que hacer las cosas mal eran su deporte, pedirse unas salchichas de cerdo, ver la tele los sábados, “tocarse”. No sacaba mucho de aquello sólo la satisfacción de transgredir, pero la resaca de conciencia que le ocasionaba le sometía a un conflicto interior enorme.
Ya con su hijo nacido debe tomar la decisión de circuncidarlo o no y por tanto recapitula sobre lo que ha vivido y lo que espera para su hijo.
Divertido la mayoría de las veces, triste muchas otras al ver en lo que han convertido las religiones la idea de Dios, y positivo en su conjunto Auslander se ha enfrentado a pecho descubierto a quienes abiertamente lo han criticado por esta obra. Como él dice, cuando a una persona religiosa le dices que Dios es un capullo normalmente reacciona mal, pero no cita que cuando a un evolucionista convencido o a un ateo recalcitrante le dices lo mismo te mira como si fueras tonto. Este mundo es así y a cada uno nos parece que nuestra familia, vida, país, religión son perfectas hasta que como ha hecho Auslander lo ponemos bajo la lupa o el microscopio y aumentamos los defectos para que se vean bien claro.
Hay que saber reírse de uno mismo, de nuestras creencias y principios para aprovecharlo bien. En ese caso este título se disfruta plenamente.
El Limonero
SINOPSIS de la Editorial
Vale, Dios no dice nada cuando Le hablan, asunto a partir del cual se han escrito pliegos interminables, pero no por eso es menos vengativo y cruel. Lógicamente, el mayor conspirador de la historia actúa en silencio, y de Él no hay manera de escapar, como bien sabe cualquier paranoico de orientación pesimista (alguien que ha entendido la situación y no temería lo peor si no esperase algo mejor).
Estamos hablando de Shalom Auslander, educado en la ortodoxia judía, de la cual se desvió primero a través de la pornografía y la comida no kosher, la marihuana, el hurto y la masturbación compulsiva, y luego a través de una vida que podríamos llamar laica. Y que viene a ser lo mismo, porque el autor sigue creyendo –es decir, temiendo– de modo «agobiante, incurable, miserable». Por eso, ahora que su hijo está por nacer, no sabe si hacerle cortar el prepucio según ordena la tradición o esperar algo peor que la muerte, una tortura más lenta, dolorosa y, sobre todo, divertida a los ojos de Dios.
Más allá de la anécdota, este memoir (pues no hay aquí más ficción que en la Biblia, aunque tanto castigo parezca mentira) da cuenta de una rebelión inevitable y al mismo tiempo inútil. Estas Lamentaciones meditan, pues, sobre la identidad. ¿Soberanía y sujeción a partes iguales? Nadie responde.
Si usted no se ríe con el sufrimiento del autor, le devolvemos el dinero. (Los calificativos «hilarante» aunque «triste», «subversivo» e «iconoclasta» pero «piadoso», «conmovedor» y sobre todo «genial» se repiten casi como una plegaria en los muchos elogios de la crítica, junto a las comparaciones con Philip Roth, que no son odiosas porque Auslander incluso sale ganando, Sedaris, Eggers y Woody Allen). Pero, si sólo se ríe y no padece y se maravilla y empieza a temer un castigo desproporcionado a su complicidad en la lectura de esta blasfemia, le recomendamos que vuelva a comprarla como se compra a veces, ingenuamente, el perdón.
Ficha del Libro
Título: Lamentaciones de un prepucio
Autor: Shalom Auslander
Editorial: Blackie Books
Páginas 316
Precio 21€
miércoles, 9 de abril de 2014
Retrato del poder... 01
Fundación: 1844 (Caixa de Barcelona). 1904 (Caixa de Pensions). Fusión en 1990. Presidente: Isidro Fainé.
Activos: 271.873 millones de euros.
Beneficios: 1.510 millones de euros.
Oficinas: 5.326.
Empleados: 27.505. (Datos a 31 de diciembre de 2009).
En la imagen, de izquierda a derecha, Juan María Nin Génova, director general. Antonio Masanell Lavilla, director general adjunto ejecutivo. Juan Antonio Alcaraz García, director general adjunto ejecutivo. Jaime Lanaspa Gatnau, director ejecutivo de obra social. Francisco Javier Coll Escursell, director ejecutivo de recursos humanos. Alejandro García-Bragado Dalmau, secretario general. Joaquim Vilar Barrabeig, director ejecutivo financiero. Jaume Giró Ribas, director ejecutivo de comunicación, RRII y RSC. Marcelino Armenter Vidal, director general adjunto ejecutivo. Tomás Muniesa Arantegui, director general adjunto ejecutivo. Isidro Fainé Casas, presidente.Fotografiados en el 'hall' de las oficinas de La Caixa en la avenida Diagonal de Barcelona.- SOFÍA MORO
martes, 8 de abril de 2014
Los maravillosos años 10...
Bienvenido a la nueva década: Java es una plataforma restringida, Google es malvado, Apple es un monopolio y Microsoft son los de abajo.
@phil_nash vía Megeekanos
lunes, 7 de abril de 2014
Neil Young contra Hernán Cortés...
Neil Young contra Hernán Cortés
Conquistador, un nuevo libro de divulgación histórica, recrea el fatal enfrentamiento entre Cortés y los aztecas de Moctezuma
TODAVÍA PELEANDO POR CORTÉS
Este verano, Hernán Cortés ha vuelto a las noticias. La prensa ultra ha denunciado el estreno en Edimburgo de una ópera que se burla de la conquista de México, en realidad la adaptación cómica de una obra barroca de nombre Montezuma (también se escribe así el nombre del rey azteca). La "indignación" se prolongará: cuenta con financiación del Teatro Real y ya deben estar preparando la artillería para cuando llegue al recinto madrileño.
Además, alguien lanzó pintura roja sobre una estatua de Cortés en Medellín, ciudad natal del conquistador. Unos panfletos anónimos denunciaban que el monumento es "la glorificación cruel y arrogante del genocidio y un insulto al pueblo de México". Los vecinos, se nos informaba, están "consternados y tristes".
Por lo tanto, ambiente perfecto para leer la enésima versión de aquellos hechos, Conquistador, el libro de Buddy Levy sobre "Hernán Cortés, Moctezuma y la última batalla de los aztecas";. Pertenece a un género muy popular en Estados Unidos: grandes hechos narrados con lenguaje sencillo por periodistas, aunque reforzados por el aparato crítico de los historiadores (notas copiosas, atención a puntos polémicos).
CUÉNTAME EL ARGUMENTO
Entre 1519 y 1521, Hernán Cortés, al frente de unos pocos centenares de aventureros españoles, derrotó a los aztecas o mexicas, el imperio más poderoso de América del Norte, aunque para ello debió arrasar su maravillosa capital, Tenochtitlán, en aquel tiempo quizás la ciudad más poblada del mundo conocida.
Fuera de todas las consideraciones éticas, se trata de una epopeya sin precedentes. Cierto que se beneficiaron de las supersticiones locales, que hablaban de unos hombres con barbas que aparecerían para reclamar el trono de los reyes aztecas; Cortés sería la reencarnación de Quetzalcoátl, la divina serpiente emplumada. Además, estaba el pasmo que provocaron aquellos visitantes que montaban sobre caballos, animales que se habían extinguido en América.
En realidad, la victoria militar derivó de la superior tecnología europea. Los españoles tenían devastadores cañones y letales arcabuces. Por no hablar de la capacidad para construir esos trece bergantines que se usaron eficazmente en los lagos que rodeaban Tenochtitlán. La magnitud del empeño quita el aliento: unas 50.000 personas llevaron los barcos en piezas desde las montañas hasta la ciudad sitiada.
Sin saberlo, los españoles también se beneficiaron de un arma biológica: la viruela, desconocida en aquellas tierras, causó estragos entre los nativos. Aún así, es muy posible que el resultado hubiera sido muy diferente de estar los invasores comandados por otra persona. A pesar de carecer de formación castrense, Cortés se mostró como un genio militar. Y político: detectó los puntos débiles del Nuevo Mundo y supo engatusar o intimidar a los sucesivos caciques que se encontró.
SECUNDARIOS FASCINANTES
El cura Jerónimo de Aguilar y el buscavidas Gonzalo Guerrero. En 1511, su barco naufragó frente a Jamaica. Los supervivientes fueron llevados por las corrientes hasta las costas de Yucatán, donde les capturaron los mayas. Varios de los españoles fueron devorados en un banquete caníbal; Aguilar, Guerrero y otros se salvaron ya que estaban tan flacos que se decidió engordarlos para el siguiente festín.
Se escaparon de las jaulas y llegaron a otro poblado maya donde se conformaron con esclavizarlos. Con los años, los dos consiguieron emanciparse. En 1519, cuando se difundió que otros hombres blancos habían llegado a la isla de Cozumel, Aguilar decidió ir a su encuentro. No así Guerrero: se había vuelto nativo. Casado con la hija de un cacique, estaba cubierto de tatuajes, con las orejas horadadas y una pieza de jade en el labio inferior. Guerrero se negó a cambiar de vida. El cura se desplazó en una canoa hasta que halló la expedición de Cortés, donde inmediatamente fue aceptado como traductor y tuvo asiento privilegiado en el drama de la conquista.
SEXO...
Para los españoles, México resultó el jardín de las delicias terrenales. Los caciques les regalaban sirvientas (aunque los capitanes se quedaban con las más bellas) y la guerra les permitió hacerse con esclavas. Tras la victoria, Cortés terminó con un verdadero harén, donde se mezclaban indias y españolas.
Por el contrario, protestaron ante la tolerancia indígena de la homosexualidad (para ellos, "sodomía"). En Cempoala encontraron travestis que se prostituían: "tenían muchachos vestidos en hábito de mujeres que andaban a ganar en aquel maldito oficio".
...DROGAS
No precisamente la que menciona Neil Young pero si había otras drogas desconocidas en lo que se bautizó como Nueva España: el tabaco, el pulque y los alucinógenos de uso religioso.
...Y ROCK AND ROLL
En el Planeta Rock, Hernán Cortés ha quedado retratado como un villano desde que Neil Young publicó en 1975 su Cortez the killer , como parte del álbum Zuma. El canadiense todavía recuerda con cierto orgullo que el tema fue censurado en España, en las semanas siguientes a la muerte de Franco.
También alardea de que el tema materializaba un sentimiento que se despertó en él cuando estudiaba Historia, en tiempos juveniles. No debió ser buen alumno ya que la letra contiene gruesos errores. Unos son simpáticos, como cuando presenta a Moctezuma esperando a Cortés en la costa (en realidad, su dignidad le obligaba a quedarse en Tenochtitlán) mientras masca "hojas de coca": ese sería otro emperador, Neil, ya en Sudamérica.
Young sugiere que los aztecas se ofrecían a los dioses, como si eso fuera una obligación cívica. Incierto: los aztecas sacrificaban a los prisioneros de guerra o a los desdichados que eran entregados como tributo por las tribus sometidas a vasallaje.
Y ya entra en la pura ficción rosa cuando asegura que en aquella cultura "el odio era una leyenda/ y nunca se conoció la guerra". La verdad es que los aztecas eran tan detestados que fueron muchos los vecinos que se aliaron con Cortés: la masiva colaboración de los tlaxcaltecas resultó decisiva para el asedio a la ciudad-estado. Al menos, el ¡Ay, Tenochtitlan! , de Seguridad Social, matizaba que "éramos un pueblo, dedicado a trabajar/ no es que fuéramos perfectos pero se vivía en paz".
Pero da lo mismo. Cortez the killer es una pieza poderosa que ha tenido y tendrá infinidad de versiones: pertenece a lo mejor del Neil Young eléctrico y cazurro.
¿Y SE LO MERECE CORTÉS?
El pulso entre Cortés y Moctezuma no pudo terminar de otra manera. El tlatoani azteca estaba reblandecido por una vida muelle y una consideración de semidiós: sus súbditos ni podían mirarle a la cara. Además, tenía una visión fatalista del mundo y carecía de referencias para entender al enemigo.
Y el enemigo era codicioso, taimado, fanático, implacable. Cortés se indignaba ante los sacrificios humanos, que requerían sacar el corazón palpitante de la victima (e imaginen cómo se sentía cuando se trataba de niños, mujeres o sus propios compañeros de expedición). Pero no tenía escrúpulos en bendecir matanzas de indígenas indefensos, recurrir a la tortura o marcar en la cara con una G (de Guerra) a los vencidos. Todo estaba permitido para propagar la fe cristiana, aumentar el territorio de la Corona de Castilla y, de paso, enriquecerse.
Patético recordar que, una vez deducidos los quintos de Carlos I y del capitán general, más los gastos de la expedición, los soldados supervivientes recibieron unos míseros 170 pesos (una espada o una ballesta en condiciones costaba la tercera parte de esa cifra). Cortés resultó ser un maestro de la contabilidad creativa.
No obstante, deberíamos asumir la inutilidad de aplicar criterios de moralidad contemporánea a hechos y personajes ocurridos hace quinientos años, a efectos de entender lo que ocurrió entonces. De ahí que uno considere más profundo el tema Conquistador, de Procol Harum . Sobre una melodía de Gary Broker que sonaba levemente spanish, Keith Reid desarrolló la historia de una visita a la estatua de un conquistador. El cantante siente la futilidad de las antiguas hazañas: "y aunque vine a burlarme de ti / me marcho con pena."
CUIDADO CON EL NOMBRE MALDITO
La construcción del nacionalismo de México ha pasado por denigrar a Cortés. Apenas hay estatuas del conquistador (y las que se mantienen, deben estar protegidas del vandalismo). A veces, en noches de tequila, uno tiene que aguantar que brote el rencor contra los gachupines (españoles): "ustedes arrasaron la gloriosa civilización azteca".
Y uno se calla la respuesta obvia: "¿nosotros? En todo caso, fueron TUS antepasados." Pero no es prudente recordar que los padres del México unificado son precisamente un bárbaro capitán extremeño y la india Malinche, una ex esclava que se vengó convirtiéndose en amante y eficaz intérprete de Cortés.
MANUAL DE USO
La historia está contada vívidamente por Buddy Levy, que intenta mantener una imparcialidad en su crónica (y evita cualquier comparación con la colonización de Estados Unidos). Tres días de lectura excitante. Y si uno quiere profundizar, siempre está ese deslumbrante tomo de Hugh Thomas, La conquista de México.
VALORACIÓN
6 (seis)
FICHA
BUDDY LEVY: CONQUISTADOR. Traducción: Carles Mercadal. Debate. Madrid, junio de 2010. 461 páginas.
domingo, 6 de abril de 2014
Retrato del poder... 00
Retrato del poder
Son líderes en sus sectores. Han dado con la fórmula del éxito. Resisten en medio de la peor crisis global. Representan la imagen empresarial de España en el mundo. La banca, las comunicaciones, el turismo, las grandes obras públicas, las energías renovables, la moda, la cosmética. 'El País Semanal' entra en los despachos y las salas donde trazan sus estrategias diez de las grandes marcas de nuestro país. Y ofrecemos de ellas un retrato inédito.
Todos los lunes, a primera hora, Emilio Botín se reúne con la comisión ejecutiva del Banco Santander en la sala Greco de la ciudad financiera de Boadilla del Monte (Madrid). El ambiente es relajado. En los prolegómenos se habla de los resultados de la Liga, de la carrera de su patrocinado Fernando Alonso o de la ópera del sábado en el Teatro Real. Luego, en torno a una inmensa mesa redonda de caoba construida con un tronco que trajo de Cuba su padre y anterior presidente del banco, Emilio Botín Sanz de Sautuola López, y ante La adoración de los pastores, de Domenico Theotocopulos, El Greco, el pintor que da nombre a la estancia, entran en materia.
La reunión se extiende durante toda la mañana. En mangas de camisa, y junto a un ventanal con vistas al campo de golf, Botín comienza el repaso de los asuntos trascendentales a toda velocidad. Enfrente se sienta el consejero delegado, Alfredo Sáenz, y alrededor, el resto de la ejecutiva, que componen 10 miembros del consejo de administración, a los que se suman el secretario y, cada lunes de forma rotatoria, otros dos consejeros no fijos de ese órgano. Es el sanctasanctórum de la entidad financiera española líder y una de las primeras del mundo, el lugar donde Botín hace pasar a sus directivos para exponer las operaciones.
Devoto de 'El Arte de la Guerra', del filósofo chino Sun Tzu, el autor cuyas máximas se han convertido en una especie de sagradas escrituras para las estrategias empresariales, el banquero cántabro aplicó sus enseñanzas para imprimir una sexta marcha al banco cuando tomó el mando en 1986. Sirva una de ellas ("aparece donde no puedan ir, dirígete hacia donde menos se lo esperen") para explicar la revolución que provocó en el sistema financiero con la denominada "guerra del pasivo". Con el tiempo se comería a los que un día fueron los grandes de España (Banesto, Central e Hispano).
Paralelamente inició la expansión internacional en Latinoamérica y el mundo anglosajón; ha irrumpido en el este de Europa vía Polonia, e intenta cumplir en Asia, donde tuvo que retroceder tras algunas incursiones y acaso se ha convertido en una obsesión, aunque sea a largo plazo. De momento acaba de acordar con el Estado de Qatar la venta del 5% de su filial brasileña. Casi 25 años después, Botín ha convertido aquel pequeño banco, nacido en 1857 en el muelle santanderino para guardar los ahorros de los comerciantes locales, en una potencia mundial.
El Santander, como el resto de la banca española, ha afrontado la crisis sin demasiados dolores. Botín explica: "Si algo nos ha cambiado la crisis es para crecer y reforzar la diversificación internacional, que es la vía para asegurar un crecimiento sostenido y una moderación de los riesgos". Pero el Santander ha entendido también que no solo se vive de gestionar las cuentas de millones de clientes. Seguramente por eso se metió en otros negocios (educación, cultura, ocio, deporte...) que han resultado fundamentales para consolidar esa presencia internacional. Creó Universia en la órbita educativa y se ha colado en el circo de la fórmula 1 y en el del fútbol, unas facetas que también practica el otro gran banco español con hechura internacional, el BBVA (Liga, NBA...), y otras entidades no financieras.
Casos como el del Santander, cuya marca ha entrado en el selecto club de las 100 más valoradas, en el que también está Zara, hacen olvidar aquellas palabras que dijo Lester Thurow en una entrevista en El País en 1994. "Es importante tener empresas líderes. Suecia posee Volvo y Saab; Holanda, Unilever y Shell, y así otros países; pero España carece de empresas de primer orden", afirmaba el ex asesor de la Casa Blanca. Han pasado solo 16 años y es verdad que entonces las empresas españolas estaban empezando a ser grandes; pero hoy difícilmente podría decir lo mismo. España, pese a perder puestos en la economía mundial, cuenta con entidades de primer nivel; grupos que han sabido capear una de las peores crisis de la historia y afrontar con garantías lo que todavía queda de ella; compañías que se prepararon para el futuro en la época de vacas gordas y han aprovechado las ventajas que ofrece tener un idioma común en gran parte del planeta. Son firmas líderes que han encontrado el gen del éxito y que pueden hacer a los dirigentes políticos presumir de país a falta de otros fundamentos e incluso hacer de embajadoras de España para abrir fronteras.
Pese a todo, también las empresas reciben críticas: falta de independencia tecnológica, fuerte endeudamiento, carencia de mujeres en puestos de dirección, incumplimiento de algunos principios de acción civil de responsabilidad a la que muchas veces apelan, actuaciones monopolísticas o anticompetitivas, escasa presencia en China e India salvo excepciones, dudas sobre la legitimidad de algunas actuaciones en países del Tercer Mundo... Muchas personas, incluso, no dudan en tacharlas como reflejo del capitalismo más exacerbado.
Y si el Santander ha marcado el ritmo de los bancos, La Caixa lo ha hecho en las cajas de ahorros. La entidad catalana es algo más que una caja. Pocas cosas se mueven en Cataluña sin que lo sepa o participe La Caixa. En el consejo de administración, presidido por Isidro Fainé desde 2007, se condensan las fuerzas vivas; pero el centro de operaciones radica en el comité de dirección, que componen 11 miembros. Este comité, que el ejecutivo manresano reforzó con el fichaje como director general de Juan María Nin y alguna otra incorporación, se reúne todos los lunes por la tarde tras una comida frugal en los reservados de la emblemática torre negra de la Diagonal barcelonesa. Antes de entrar en profundidades financieras le dan cuerda al debate de cuestiones periféricas, como la prohibición de los toros en Cataluña, la alta representación de jugadores del Barça en La Roja o las tendencias del voto en las próximas elecciones catalanas.
Pero La Caixa no se acaba en Cataluña. Ha conseguido una fuerte implantación en el resto de España y cualquier acontecimiento le preocupa. Pese al reconocimiento mayoritario, los casos de anticatalanismo alentados desde la derecha más rancia le han obligado a recalcar su implicación allí donde está presente. Posiblemente por ello, la imagen creada por Joan Miró en forma de estrella es la más valorada del sector. "El modelo de La Caixa no se improvisa ni es fácil de imitar, ha resistido los diversos ciclos de la economía y en la actual crisis ha sido esencial la apuesta por mantener una relación estrecha con el cliente", explica Fainé.
Es un mandamiento del buen hacer financiero. Sin ir muy lejos, el propio Fainé, que comparte los días de la semana entre Barcelona y Madrid, no dudó en dar un paso al frente para asumir la presidencia de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) y desatascar la reestructuración del sector. Precisamente, a los ejecutivos de La Caixa, que llevan el sello de liderazgo bien a la vista, no les ha gustado nada que ese proceso les haya relegado al segundo lugar en activos, por detrás del grupo formado por Caja Madrid, Bancaja y cinco entidades más, aunque en el resto de ratios (solvencia, rentabilidad...) siguen muy a la cabeza.
La entidad catalana, que se ha caracterizado por ser tradicionalmente uno de los grupos más activos en inversión industrial de España, constituyó Criteria como brazo inversor y para reordenar sus participaciones. A través de ese holding se mueve en Telefónica y Repsol (de las que Fainé es vicepresidente), Gas Natural y empresas de otros sectores de pujanza. Para La Caixa forma parte de su compromiso con la economía nacional; pero la onda expansiva ha saltado las fronteras patrias y, quizá con más lentitud de la prevista por culpa de la crisis, se ha metido en el banco chino The Bank of East Asia y en el grupo mexicano Inbursa, que preside el todopoderoso Carlos Slim y en el que figura Telmex, competidora de Telefónica.
De La Caixa se suele decir que es a Cataluña lo mismo que Telefónica es a España, una entidad que ha traspasado las fronteras de su hábitat inicial. La compra a Portugal Telecom de su participación en la compañía de móviles brasileña Vivo confirma el aserto. La operación tuvo enmarañado durante meses al consejo ejecutivo de la entidad que preside César Alierta y que escoge las tardes de los martes alternos para reunirse. El 27 de julio, no obstante, es especial para sus componentes. Están a punto de culminar las negociaciones y Alierta quiere precisar todos los detalles con la delegación que se encuentra en Lisboa. Al fondo de la sala hay una gran pantalla para las videoconferencias, y en un rincón, un carrito con bocadillos, café y refrescos. La espera se alarga hasta medianoche, cuando llegan noticias del acuerdo definitivo.
Las reuniones del comité ejecutivo son intensas. Tanto que el día del partido España-Portugal del pasado Mundial solo vieron 20 minutos, pese a la confesada afición de Alierta al fútbol y que era contra el país donde se estaba jugando los cuartos. En esos cónclaves se evalúan las decisiones que posteriormente son sometidas a la comisión delegada y al consejo. La compra de Vivo ha sido el tema central de los últimos meses. Alierta no quería fallar porque era vital para implantarse como primera operadora brasileña y dominar en Latinoamérica, pese a que no ha podido alcanzar la primacía en México. Para el empresario aragonés era la guinda a sus 10 años al frente de la primera multinacional española tras penetrar en el mercado anglosajón con O2 y asentarse en el europeo, donde ha comido la tostada a gigantes como France Telecom y Deutsche Telecom, además de poner un pie en el difícil entramado chino con la entrada en Unicom.
Alierta sustituyó al polémico e irreverente Juan Villalonga en medio de una gran marejada cuando el presidente del Gobierno del PP, José María Aznar, comprendió que ya no tenía argumentos para mantener al compañero de colegio que había colocado al tomar el poder en 1996. Villalonga había hecho y deshecho a su antojo al socaire del boom tecnológico: muchos proyectos, acuerdos secretos escritos en servilletas, compras frustradas, grandes sueldos... Todo valía, mientras la imagen de la compañía, consolidada en el mundo, se resentía sin remisión. A Alierta, un experto de mercados bursátiles aupado por el Gobierno del PP que luego supo conectar con el socialista, le tocó calmar una empresa acelerada y llena de arrogancia, en la que había arraigado la idea de los nuevos conquistadores. Se encargó de enderezarla y llevarla al podio mundial de las telecomunicaciones junto a ATT y Vodafone. Para Alierta ha habido tres aspectos fundamentales ("diversificación, búsqueda permanente de la ventaja competitiva y mucho trabajo") y dos enseñanzas ("el cliente debe estar por encima de todo y una gran organización debe siempre buscar a los mejores").
La expansión de Telefónica ha sido coetánea a la de Repsol. Las dos empresas provienen del dominio público. También, como Alierta, su presidente, Antonio Brufau, surca con frecuencia los cielos. Y, como tantos otros días, acaba de aterrizar en el aeropuerto de Torrejón (Madrid) de vuelta de Brasil. Se acerca todo lo rápido que le deja el tráfico a la estación de servicio que está al lado de la terminal 4 de Barajas. Allí le espera el comité de dirección -a excepción de Antonio Gomis, responsable de Argentina-, a la sombra de unas marquesinas coloradas, junto a una imagen de Dani Pedrosa sobre una moto con el logotipo de Repsol en el carenado, para hacerse la foto. Después salen disparados hacia la sede, donde celebrarán la reunión semanal para perforar la actualidad.
Brufau es el tercer presidente de Repsol, tras Óscar Fanjul y Alfonso Cortina. A Fanjul, el Gobierno de Felipe González le encargó su creación en 1987, a partir de todas las empresas públicas del sector, y la posterior privatización. Cortina, al que el PP nombró en 1996, siguió la expansión. Brufau accedió al cargo en 2004, tras el pacto entre el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y La Caixa, entonces principal accionista. Brufau procede de la órbita de la entidad catalana, de la que fue director general. La relación de poder se modificó radicalmente con la incorporación de Sacyr, que había quitado la primacía a la caja al comprar el 20%.
Pese a esos cambios políticos, no ha variado significativamente la línea de actuación en los casi 25 años de existencia. El primer acierto fue el nombre, que lo tomó de una filial de lubricantes pensando en la fácil pronunciación en todos los idiomas. A pesar de su corta edad, la historia de Repsol ha sido fructífera y contiene varios hitos: la entrada en Libia, en tiempos de Fanjul; la adquisición de la argentina YPF, cerrada con Cortina, y los descubrimientos sucesivos en aguas mexicanas y brasileñas, así como sus explotaciones en Venezuela y Bolivia. Precisamente la presencia en países con regímenes autoritarios o populistas impiden muchas veces moverse con libertad y obliga a andar con pies de plomo y aplicar continuamente la diplomacia.
El riesgo en el negocio petrolero, por otra parte, es alto, y las operaciones fallidas, frecuentes. Seguramente por eso, con los primeros indicios de cambio de ciclo en 2008, Repsol acometió un plan de reducción de costes que para Brufau "ha sido clave para afrontar la crisis, así como la prioridad que daba a los lugares y actividades que podían recuperar el crecimiento con mayor vigor". Ahora los ojos están puestos en las ex repúblicas soviéticas, donde Lukoil y Gazprom siempre se han mostrado al acecho, y en China, donde ha alcanzado un acuerdo con Sinopec para colocar el 40% de su filial brasileña. Precisamente el interés que despertó la empresa entre esas gigantes y los rumores de que los principales accionistas habían puesto en venta sus participaciones, por un lado, y los distintos puntos de vista sobre la venta de activos de Brasil, por otro, provocaron una peliaguda crisis interna que ahora parece frenada.
Y es que el sector energético ha sido con frecuencia campo de batallas propias de los tratados de Sun Tzu: "Un ejército victorioso gana primero y entabla batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después". En esas se puede enmarcar, posiblemente, el combate que mantienen ACS e Iberdrola, que decidió comprar Energy East en EE UU y Scotish Power en Reino Unido para diluir el ataque de la constructora, además de vetar su incorporación al consejo de administración pese a contar con el 12% del capital con el argumento de que es competidor en energías renovables en EE UU. Una disputa legal con pinta de ir para largo.
Mientras tanto, el grupo presidido por Florentino Pérez sigue la trayectoria que su comité ejecutivo traza los lunes. Es, efectivamente, Estados Unidos el lugar que se ha convertido en meca de las constructoras españolas y que son referentes en obras públicas, infraestructuras, limpieza y también energía. Así lo destacó en su primera comparencia pública en España el embajador en Madrid, Alan D. Solomont. "Supimos anticiparnos porque analizamos bien los síntomas, además de ser prudentes y rigurosos ante una crisis que nos ha cambiado a todos y muchas reglas", sostiene Pérez, que añade: "Hay más exigencia y los desafíos son más duros, la austeridad es un valor que se ha convertido en indispensable".
Este sector, que da envidia por ahí fuera, es el resultado de un proceso de integraciones que comenzó en los ochenta y que derivó de la necesidad de ganar musculatura para competir en un mundo global y no ser pasto de las gigantes europeas. Se produjo una corriente de fusiones protagonizadas por empresas de tradición familiar (Acciona, de la familia Entrecanales; Ferrovial, de Del Pino, o FCC, de Koplowitz) y otras de nuevo cuño (OHL, que impulsó Juan Miguel Villar Mir; Sacyr Vallehermoso, que fundaron los ingenieros Del Rivero, Loureda y Manrique, exiliados de Ferrovial, y ACS, creada por otro grupo encabezado por Pérez). Es el ramillete de las seis más grandes, liderado por esta última.
Era el sueño de Florentino Pérez -aparte, por supuesto, de presidir el Real Madrid- cuando inició la aventura empresarial tras su paso por la política (UCD y Operación Reformista). A la empresa se incorporaron el grupo March y los primos Alberto Alcocer y Alberto Cortina, ex maridos de las hermanas Koplowitz. El gran salto lo dio con la compra de Dragados, la constructora de más tradición, y de la alemana Hochtief, sobre la que este verano lanzó una opa que ha generado fuerte controversia en Alemania.
Es posible que ocurra lo que afirmó el presidente de Mapfre, José Manuel Martínez, con motivo de una adquisición en 2004: "Nos da la impresión de que a las empresas grandes no les gusta que el comprador sea una compañía española. No acaba de asimilarse que a una empresa de Alemania, Francia o Italia venga un españolito y la compre".
Mapfre es un caso paradigmático de cambio radical de una estrategia que antes solo se miraba el ombligo. La entidad nació en 1933 como respuesta de los terratenientes a la política de la Segunda República. Su nombre proviene de las iniciales de Mutualidad de la Agrupación de Propietarios de Fincas Rústicas de España, en las que ahora nadie se para a pensar y que nada tiene que ver con su actual actividad. Pero de aquel germen reaccionario surgió una empresa que se desarrolló en el franquismo hasta convertirse en la primera aseguradora de España y, posteriormente, ya en la democracia, en una de las primeras del mundo que han encarado la crisis. Martínez lo atribuye a "una cultura de empresa basada en el trabajo, el esfuerzo y el comportamiento ético, el rigor y la internacionalización, que obliga a innovar permanentemente".
Fue Martínez, que accedió a la presidencia en 2001, el que inició la modernización. Su nombre forma parte de la historia de la compañía como Ignacio Hernando de Larramendi, quien en 1955 la salvó de la quiebra. En este periodo, Mapfre se ha desmutualizado, diversificándose principalmente hacia el sector financiero y convirtiéndose en sociedad anónima; ha salido a Bolsa, y se ha consolidado en el exterior, especialmente en Latinoamérica.
Martínez se reúne cada tres semanas con los miembros de la comisión delegada en la sede central de Majadahonda (Madrid). En el café previo acostumbran a hacer porras sobre los resultados de la Liga de fútbol en las que el presidente presume de ser de los más atinados. No falta la mención, mientras mojan los churros, de los cuatro Grand Slam de Rafael Nadal, a su anuncio con Shakira o al papel de España en la Copa Davis. Y es que la apuesta por el patrocinio de la selección española de tenis, y Nadal en particular, ha servido a la entidad para dar el impulso que necesitaba su imagen y que deja muy lejanos los tiempos en los que, como todo el sector, era refractaria a los focos.
En la expansión de Mapfre se marcó con tinta roja la entrada en Estados Unidos tras comprar en 2008 la aseguradora Commerce Group. Dijo entonces el sociólogo Mauro F. Guillén, director del Lauder Institute de Wharton, que había aprovechado la oportunidad para hacerse un sitio en el mercado estadounidense, un objetivo que ya no se ve como imposible para las empresas españolas. No hay más que ver el contrato logrado por Abengoa para construir una planta termosolar en Arizona, excepcionalmente anunciado por Obama en su mensaje semanal radiado. Pero lo más importante es el paso de gigante que ha dado para consolidarse como empresa puntera en las nuevas tecnologías ligadas al medio ambiente.
Los orígenes de Abengoa no apuntaban precisamente a eso cuando, en 1941, los ingenieros Javier Benjumea y José Manuel Abaurre fundaron la compañía en Sevilla con tres amigos (el nombre es un acrónimo de los apellidos) y el objetivo de fabricar un contador monofásico de cinco amperios. Hoy, siete décadas después, Felipe Benjumea, hijo del fundador, ocupa la presidencia y Abengoa sigue fiel a su filosofía de fomento del espíritu emprendedor que le ha permitido convertirse, sin dejar de ser una empresa familiar, en una multinacional cotizada.
Benjumea cuenta con un equipo en el que se mezclan juventud y veteranía y que combina sus reuniones entre la clásica subsede de Madrid, en el eje de la Castellana, y la moderna sede sevillana del Centro Tecnológico de Palmas Altas, que elige para hacerse la foto. La idea-fuerza de Benjumea es tan simple como obsesiva: "El mundo necesita soluciones innovadoras que permitan un desarrollo sostenible que no comprometa el bienestar de las generaciones futuras, la presencia en zonas en crecimiento y una oferta que se adapte a las demandas". "La crisis nos ha enseñado que la tecnología y la innovación marcan la diferencia", completa.
El grupo está ramificado en varias filiales, entre las que destaca Telvent, que cotiza en el índice Nasdaq, y Befesa. Además es el único con presencia en los tres mercados principales (Estados Unidos, UE y Brasil) de bioetanol. Pero su niña mimada es la energía solar, en la que cuenta con un verdadero templo en la localidad sevillana de Sanlúcar la Mayor que es visitado desde todas las partes del mundo, como ocurrió con Larry Page, uno de los fundadores de Google, en 2007.
"Passion, people, performance". Un anuncio con tres palabras en inglés impregna el auditorio de Montjuïc. "Fragancia, cosmética y moda". Otras tres palabras en castellano se repiten en la pantalla. Es el momento estelar del año, y la empresa Puig presenta sus próximos lanzamientos a 500 personas que se han trasladado a Barcelona desde un centenar de países. El uso de un idioma u otro demuestra que tiene superada la asignatura de la expansión internacional y asumida la vocación de liderazgo. Cerca, en una vieja fábrica textil abandonada, ha creado un elaborado montaje para rodar unos anuncios y es allí donde la cúpula posa para la foto.
Lo hacen todos los años y siempre en Barcelona, donde Antonio Puig Castelló fundara la saga en 1914. Cuatro hermanos la heredaron a mitad del siglo pasado y ahora la tercera generación lleva las riendas, con Marc Puig como presidente. "Somos constructores de marca y traductores de sentimientos, y eso requiere creatividad e innovación, asumir riesgos y aportar mucho valor añadido", explica Marc Puig.
El fundador puso los mimbres del triunfo con el primer lápiz de labios hecho en España (Milady) y una marca de culto popular (Agua Lavanda); la segunda generación continuó los aciertos (Denenes, Agua Brava, Azur de Puig, Quórum...) e inició la expansión con las compras de directos competidores (Myrurgia y Gal en España y Nina Ricci en Francia), así como acuerdos internacionales con grandes marcas; y la actual tiene el reto de rematar la jugada con la consolidación internacional del liderazgo. Hoy el nombre Puig es garantía de calidad en el mundo del perfume y del glamour, cuyo éxito probablemente es más conocido en el exterior que en España, con marcas como Paco Rabanne, Carolina Herrera, Nina Ricci o Prada, entre otras.
Probablemente, Puig puede presumir de que apenas le ha hecho efecto la crisis. Aunque no lo hace. A los Puig les gusta ser discretos, aunque reconocen que la empresa "pasó su propia crisis en 2004, lo que nos obligó a revisar en profundidad la estrategia y apostar por la innovación". Son reverenciados en las convenciones y pasarelas internacionales, pero les gusta mantener un perfil mediático bajo. Sin embargo, la realidad les delata. Han pasado de una cuota de mercado mundial del 3,5% en 2005 al 6,2% en 2009, con previsión de alcanzar entre el 8% y el 10% en breve plazo y afianzarse frente a gigantes como L'Oréal, Channel, Procter, Coty y Estée Lauder.
Y si Puig vende sus productos por todo el mundo, hay otra compañía española cuya imagen es símbolo de calidad turística -la primera industria nacional- allá donde se hable de ella. Se trata de Paradores de Turismo de España. Su actual presidente, Miguel Martínez, y el comité de dirección discuten la estrategia cada lunes en las oficinas de la plaza de Oriente de Madrid o en alguno de los lugares históricos donde está presente. El día de la foto coincide con un encuentro en el hotel San Marcos de León.
Paradores es una de las pocas empresas públicas que se han salvado de la privatización, pese a las tentaciones. Posiblemente ahora se puede afirmar que ha sido un acierto. Martínez, al que nombró el Gobierno hace tres años después de 17 en la alcaldía de San Andrés de Rabanedo (León), tiene la responsabilidad de aplicar a la gestión el sentido práctico que aprendió durante su gestión municipal para deslindar los intereses partidistas de los empresariales. Porque en esta empresa, que depende del Ministerio de Industria, cualquier cambio de Gobierno suele repercutir en la dirección, lo que nunca es bueno.
El objetivo de Paradores, desde que en 1928 Alfonso XIII inaugurara el primer establecimiento en la sierra de Gredos, es el mismo que entonces: dar a conocer la riqueza cultural, artística, histórica y paisajística del país y llegar a donde la iniciativa privada no lo hace. Lo fue con la Segunda República, que continuó la idea con varias inauguraciones; posteriormente, la apadrinó como suya Manuel Fraga durante el franquismo con el Spain is different, y finalmente se potenció en la democracia.
El reto, ante la crisis, consiste en "moverse más que nunca", según Martínez. "Creo que cuando analicemos este periodo, la crisis se recordará en Paradores como un estímulo que nos obligó a modernizar la estructura empresarial y la forma de trabajar". La extensión de los paradores es excepcional para difundir las costumbres de cada comunidad, además de destacar como yacimiento de empleo. El objetivo parece cumplido si se tiene en cuenta que más de 200 Ayuntamientos han solicitado tener uno, para lo que se requiere la propiedad pública. Hoy, Paradores cuenta con 93 instalaciones, nueve de ellas en ciudades declaradas patrimonio de la humanidad y más de la mitad ubicadas en un entorno monumental. La entidad conserva los principios fundacionales con el suplemento de extender la idea por el mundo. De momento la han comprado Arabia y Omán, donde actuará como asesor.
Decía Henry Ford que "el secreto del éxito consiste, antes que nada, en estar alerta". Algo de eso han debido de aplicar los responsables de Seur durante sus 68 años de vida. O, como dice su presidente, Manuel Valle, adaptando un conocido adagio: "Tanto mueves, tanto vales". En la actualidad, 45 millones de expediciones al año son la divisa de este imperio del transporte que naciera fuera de la legalidad y que se ha convertido en un genérico utilizado para cualquier envío, independientemente de qué empresa lo haga. Eso es liderazgo. Y probablemente también que en la crisis, en la que un sector como este sirve de termómetro, solo le ha afectado un 10%, cuando el resto de firmas varía entre el 15% y el 30%. Según Valle, la clave ha estado "en la adaptación y en la inversión en valores emergentes, como la logística y el mercado internacional".
La idea fue de dos amigos residentes en Madrid y Barcelona, Justo Yúfera Cerdán y Jorge Fernández, que decidieron enviarse paquetes por tren ante la tardanza de Correos. Se garantizaban que en menos de 24 horas iban a tener el envío. Ese fue el primer compromiso de su iniciativa al que luego se añadiría el de devolver el dinero si no se entregaba a tiempo. Seur es la que introduce el concepto de urgente en la vida española, poniendo patas arriba el deficiente servicio oficial. Probablemente el vertiginoso crecimiento da lugar, en 1983, a desavenencias y deserciones, que hicieron reaccionar a Seur mientras crecía la competencia.
La estructura de Seur es muy compleja, al ser una franquiciadora en la que son dueños los propios franquiciados. Eso provoca un lío de mayorías difícil de gobernar y que, desde 2005, Valle se ha encargado de pacificar ya bajo el control de GeoPost, filial del monopolio francés La Poste, al que vendió Yúfera su participación.
Cuando el santander compró en 2004 el británico Abbey, Botín dejó una perla para enmarcar que refleja la vocación de liderazgo: "Nos vemos en la próxima adquisición". Mientras ha durado la preparación de este reportaje ha seguido haciendo camino (entrada en Polonia y operación con Qatar), al igual que las otras firmas seleccionadas (Telefónica con Vivo, opa de ACS a Hochtief, alianza de Repsol con Sinopec...). El movimiento es continuo. Según Mauro Guillén, más de 2.700 sociedades españolas se reparten por el mundo. Algunas no quieren salir de España, aunque su solvencia y capacidad de liderazgo estén demostradas. Hay muchas empresas que podrían entrar en el reportaje, pero se ha escogido a las líderes o más significativas. Otras tienen políticas informativas reacias a salir en los papeles, aunque sus éxitos son evidentes. No están todas las que son, pero las que están son.
sábado, 5 de abril de 2014
viernes, 4 de abril de 2014
El visionario que acertó...
El visionario que acertó
La autobiografía de Nikola Tesla retrata a un genio ensombrecido por Edison y erigido en icono de la cultura popular
Pocas veces alguien con un sitio tan claro en las enciclopedias ha sido a la vez tan claramente un personaje de novela. Y de película, cómic y videojuego. Ese alguien es Nikola Tesla, un físico serbio nacido en Croacia en 1856 y emigrado a Estados Unidos que terminó prestando su apellido a la unidad de inducción magnética (el tesla), además de ser reconocido en todo el mundo como el hombre que consiguió domesticar la corriente alterna -a través del motor de inducción polifásico- y en su país de adopción como el inventor de la radio. Este último reconocimiento le llegó cuando el Tribunal Supremo decretó que Marconi se había basado para su trabajo en las patentes desarrolladas por Tesla.
El hecho de que la justicia dictara su fallo en 1943, cuando el científico serbocroata llevaba meses muerto, es solo un ejemplo de lo que el futuro destinaba a su figura. Pese a que sus inventos permitieron iluminar grandes ciudades, enviar la electricidad a miles de kilómetros por primera vez o construir la primera gran central hidroeléctrica del mundo -en las cataratas del Niágara-, su nombre ha quedado ensombrecido por el de Thomas Alva Edison, con el que Tesla llegó a colaborar. El encuentro y desencuentro entre ambos lo cuenta este último en Mis inventos, el texto autobiográfico que, junto al ensayo El problema de aumentar la energía humana, integra ahora el volumen Yo y la energía, traducido por Cristina Núñez Pereira, publicado por Turner y acompañado por una larga y apasionante introducción del periodista y escritor Miguel Ángel Delgado.
"En este volumen hay dos libros: el de Tesla y el de Miguel Ángel Delgado", dijo ayer en la sede madrileña del Círculo de Lectores José Manuel Sánchez Ron. El físico y miembro de la Real Academia Española abrió el acto enseñando un paquete comprado en unos grandes almacenes. Contenía la versión en muñeco de algunos de los grandes héroes de la ciencia y la técnica modernas. Allí entre, Darwin, Madame Curie o Einstein estaba Tesla. El propio Sánchez Ron reconoció que cuando lo vio en la tienda se preguntó: "¿Qué hace este aquí?". Era su manera de reconocer el lugar fronterizo de "un visionario que acertó", un genio que "lo tenía todo para no prosperar como hombre de empresa". Ese "todo" del que habla Sánchez Ron fueron un cuerpo, una personalidad y una inteligencia extremas: de dos metros de altura y políglota desatado -declaró haber estudiado 12 lenguas y llegó a manejarse en no menos de seis-, conjugaba su afán de notoriedad con una misantropía enfermiza que le llevó a mantenerse célibe durante toda su vida y que por momentos le impedía incluso dar la mano a la gente. Amén de rechazar el ofrecimiento de colaboración como ayudantes sin sueldo de futuro premios Nobel de Física. Eso, no obstante, no evitó que el gran mundo frecuentara su laboratorio neoyorquino: de la actriz Sarah Bernhardt a su gran amigo Mark Twain. Un hombre que ha fascinado a escritores como Paul Auster o Thomas Pynchon, que lo han convertido en personaje de sus novelas, o a cineastas como Jim Jarmusch o Christopher Nolan.
Convertido en icono pop, Tesla se ha asomado en los últimos años en cómics, discos, videojuegos y series de televisión, de House a Los Simpson. Ese es uno de los muchos Tesla. El otro es el de la leyenda que empezó a fraguarse el día que murió en la habitación 3327 del hotel New Yorker. El mito dice que el FBI habría recogido sus papeles, que, por supuesto, permanecen en secreto.
A Miguel Ángel Delgado no le hace gracia la teoría conspiranoica porque podría reducir a caricatura a uno de los grandes genios de la historia de la humanidad. Él prefiere subrayar que fue uno de los primeros en "preocuparse por cosas que preocupan mucho ahora, pero nada en su tiempo": la necesidad de explotar energías limpias e inagotables frente a la dependencia del petróleo, el peligro nuclear o la atención a la ecología. Y, por supuesto, "las posibilidades que ofrece la transmisión inalámbrica de electricidad". El futuro parece suyo; el presente, también. La historia, todavía no.
jueves, 3 de abril de 2014
miércoles, 2 de abril de 2014
No preguntes...
No preguntes qué puedes hacer por tu país. Pregunta qué hay para comer.
- Orson Welles
martes, 1 de abril de 2014
A la turba le sirve cualquier causa...
A la turba le sirve cualquier causa
Ni la pobreza ni el racismo pueden explicar por sí solos los saqueos de Londres - Robaron por igual pandilleros y clase media - Los analistas alertan, como Cameron, de una falta de cohesión moral
Natasha Reid no necesitaba un televisor nuevo. A sus 24 años y recién licenciada en Asistencia Social, vive con sus padres en un entorno desahogado del barrio de Edmonton, al norte de Londres. Pero la noche del pasado 7 de agosto vio la ocasión. En medio de la vorágine de saqueos que recorrió Inglaterra, se fijó en una tienda de electrodomésticos que había sido asaltada cerca de casa. Así que entró y robó una televisión de pantalla plana. No tenía necesidad, se la podría haber comprado. Solo entró y se la llevó. Ahora tiene antecedentes policiales. Aún se pregunta por qué lo hizo.
La historia de Reid, que llegó la semana pasada a la portada de The Times, es una más entre los cerca de 3.000 detenidos durante las revueltas, pero ejemplifica un segmento de los saqueadores que escapa de las causas que se aducen habitualmente. Aunque nadie parece tener una explicación para los disturbios de Londres, al contextualizarlos se suelen mencionar situaciones de pobreza y exclusión social, problemas de integración de las minorías étnicas o los drásticos recortes del Gobierno británico. Sin embargo, entre los detenidos hay muchos perfiles que en principio no encajan en el retrato del sospechoso habitual: una enfermera que intentó robar un televisor en un supermercado, un estudiante de Derecho que se sumó a una banda para asaltar restaurantes, una bailarina de ballet que se llevó un televisor e incluso la hija de un millonario acusada de robar electrodomésticos por valor de 5.700 euros. A medida que se han conocido las historias de los detenidos han surgido decenas de casos semejantes. La mayoría eran jóvenes, pero sin distinción de estrato social. ¿Qué les empujó a delinquir?
Los expertos destacan la importancia de las circunstancias que subyacen en estallidos de violencia como el de Inglaterra, que entre el 6 y el 10 de agosto se propagó desde Londres hasta Manchester, Nottingham y otras ciudades. Dejó cinco muertos y pérdidas que se elevan a 230 millones de euros. "Las revueltas juveniles en la Europa de hoy, y eso vale para la de los suburbios franceses de 2005, la de los airados griegos de 2008 y la de los indignados ibéricos y los suburbios ingleses de 2011, no son revueltas de la miseria sino del bienestar", razona Carles Feixa, catedrático de Antropología Social de la Universidad de Lleida. "No surgen por problemas de subsistencia material, sino por problemas de cohesión moral; por crisis de valores o más bien por nuevos valores que se visibilizan con la crisis. Los valores con los que las nuevas generaciones han sido educadas, que ya no son los de la ética puritana del ahorro sino los de la ética hedonista del consumo, se ponen en duda en momentos de crisis, pues la promesa del ascensor social desaparece de golpe. Eso vale tanto para los jóvenes pobres como para la clase media: todos ven sus expectativas en riesgo", añade.
La espoleta que encendió los disturbios, la muerte del joven Mark Duggan, abatido a tiros por la policía en el barrio de Tottenham, fue una razón o excusa para mostrar ira, sostiene Vicente Garrido, profesor de Criminología de la Universidad de Valencia. "La ira de las bandas ante la policía, la ira de los antisistema, de los delincuentes juveniles. Esa ira, si era lo suficientemente intensa, generaría un escenario de oportunidad único, una ventana hacia el robo y el pillaje", señala. "Entonces se formó una turba que devoró todo. La auténtica naturaleza del hecho se muestra por quienes eran las víctimas: sus propios vecinos. Ante ese movimiento autogenerado y arrollador acabaron por ceder todas las inhibiciones frente a la ley".
El primer ministro británico, David Cameron, avisó el pasado lunes de que la oleada de altercados es "una llamada de alerta" para todo el país y exhortó a atajar el "hundimiento moral a cámara lenta" de la sociedad británica. No obstante, negó rotundamente que las revueltas tuvieran que ver con el racismo, la pobreza o los drásticos recortes que ha llevado a cabo su Gobierno. "Estos disturbios no tienen que ver con la pobreza: eso insulta a los millones de personas que, cualesquiera que sean las dificultades, nunca soñarían siquiera con hacer sufrir a los demás de esta forma", dijo. Tras el toque de atención, añadió Cameron, el Gobierno de coalición de conservadores y liberaldemócratas planea un ambicioso plan de reformas para restaurar esa "sociedad rota". Entre las prioridades están las escuelas, las prestaciones sociales, ayudas a las familias y la educación en los hogares. "Si queremos tener alguna esperanza de reparar nuestra sociedad rota, la familia y la educación familiar es donde debemos empezar". Entre las medidas anunciadas prevé mejorar las condiciones de los 120.000 hogares más desfavorecidos.
Los estudios sociológicos serios sobre los disturbios están por llegar, avisa el filósofo, ensayista y pedagogo José Antonio Marina, pero considera muy significativa la cuestión de los valores que la sociedad transmite a los jóvenes. "La educación ética está desprestigiada, basta recordar lo que pasó en España con la asignatura ética de Educación para la Ciudadanía. Hemos sustituido la oposición importante -bueno o malo-, por una de emergencia -delictivo o no delictivo-, y hemos sustituido la ética por el Código Penal. Y eso no funciona", explica. "No se puede culpar a la familia y a la escuela de la ausencia de valores, en una sociedad conmocionada por las escuchas de Scotland Yard, la desvergüenza de muchos políticos, y una crisis económica indecente", dice el filósofo. Es una tarea que incumbe a toda la sociedad. "Para educar a un niño hace falta la tribu entera. Y la tribu somos todos", señala.
Es necesario, considera Marina, rescatar una educación global en valores. "Vemos el fracaso de la educación permisiva, después de haber visto el fracaso de la educación autoritaria. Necesitamos recuperar los valores morales fuertes, y transmitirlos también a través de la familia y de la escuela". Añade, sin embargo, un matiz importante: "A nadie se le oculta que la educación informal -la que se ejerce fuera de esas instituciones- es cada vez más poderosa. Creo que debemos insistir en la idea de que todos educamos -por acción y por omisión- y elaborar una Carta de los Deberes Educativos de la Sociedad, que señale los deberes de cada situación: familia, escuela, empresa, medios, policía, justicia, políticos, sanidad, sindicatos, partidos políticos, etcétera".
Los disturbios de Londres son una muestra más de un nuevo tipo de revueltas sin distinción de clases, según argumenta el antropólogo Feixa. "Lo novedoso aquí es la dirección de la protesta: normalmente las inician las clases medias y luego siguen las bajas, como sucedió en la revolución francesa y en mayo del 68. Aquí sucede lo contrario", señala. "Las revueltas populares siempre se han visto, al principio, como una forma de vandalismo, mientras que las burguesas suelen tener un componente ideológico. Quizá asistimos a una inversión de la hegemonía cultural: la sociedad de consumo no elimina las clases, pero las desclasa, es decir, las desvincula de sus valores tradicionales. Por eso hay jóvenes acomodados que parecen vándalos de suburbio; y seguramente hay muchos jóvenes pobres que actuaron como jóvenes conscientes, serios y respetables, aunque eso no se vio. En el fondo hay un mito: solo los pobres se meten en bandas. Mi experiencia demuestra que en las bandas hay mucha clase media, aunque no lo parezca".
Los tumultos han servido como llamada de atención sobre los problemas de la sociedad británica, pero estos no explican por sí solos la explosión de violencia, incendios y pillaje, según otros expertos. "No tienen reivindicaciones sociales o políticas", señalaba la semana pasada en este periódico Jim Waddington, profesor de Política de la universidad de Wolverhampton y experto en seguridad. Advertía de la diferencia respecto a las revueltas de Londres en los ochenta. "No se trataba solo de destrozar escaparates. Entonces el objetivo era atacar a la policía", añadía. Los manifestantes "representaban a clases trabajadoras que querían un cambio".
En la oleada de disturbios que recorrió Inglaterra, las reivindicaciones quedaron empañadas o diluidas. Los robos y saqueos convierten estas algaradas en algo diferente de otras oleadas de violencia callejera que tuvieron un propósito más definido, como la de los suburbios de París de 2005 y los de Grecia en 2008 -por no hablar de las recientes y masivas protestas pacíficas de los estudiantes de Chile y la de los indignados en España e Israel-. Las de París y Grecia consistieron fundamentalmente en enfrentamientos con la policía, quema de automóviles y destrozos del mobiliario urbano. No abundaron los robos.
En Reino Unido, las causas de la participación sin distinción de clases en las revueltas tienen mucho que ver con el comportamiento de masas, similar al que surge en algunas celebraciones de victorias deportivas, según indica Jason Nier, profesor asociado de Psicología del Connecticut College, en EE UU, y experto en la psicología social de los actos colectivos. Hubo quien se sumó a los destrozos por puro oportunismo. "Muchos -quizá la mayoría- de los saqueadores participaron por puro egoísmo y avaricia. Como necesitan o quieren cosas, sencillamente se las llevan, sin importar si lo consideran correcto o incorrecto", argumenta Nier. "Y luego parece que hay otros que justifican los saqueos argumentando que, a su modo de ver, todo el sistema político o económico es ilegítimo, así que sencillamente se aprovechan de un sistema que creen que ha estado explotándoles (o al menos ignorándoles)". Finalmente, están los que en otras circunstancias nunca habrían hecho lo que hicieron. "Son algunos, probablemente una minoría, que quizá se acercan a los disturbios o saqueos sin malas intenciones. Puede ser gente normal que pierde temporalmente su brújula moral en el frenesí de la multitud", apunta.
La psicología describe esta actitud como comportamiento de masas. Cuando el individuo se encuentra en medio de una multitud, su capacidad para sentir empatía y culpa se diluye, según indican los psicólogos. Entonces puede llegar a asumir los valores del grupo y los propios se atenúan, señala el profesor Nier. Si uno nunca ha vivido unos disturbios, no sabe cómo desenvolverse, así que observa lo que hacen los demás y lo asume como normal. Incluso hay quien puede elaborarse una moral propia para justificar sus actos. Tras el alboroto de la masa, hubo algunos de los propios saqueadores que fueron por su propio pie a devolver lo que habían robado. Como la joven Natasha Reid. Incapaz de dormir por el sentimiento de culpa, según recordaba su madre, acudió al día siguiente a la comisaría con el televisor bajo el brazo.
El componente lúdico de la protesta urbana también desempeña un papel. A los jóvenes implicados de entornos acomodados, estos destrozos les proporcionan "una situación de anonimato y riesgo muy excitante, en la que desaparecen las inhibiciones", sostiene Garrido, autor de Los hijos tiranos. El síndrome del emperador. "Les parece como una especie de parque temático con la emoción de enfrentarse a la policía". Avisa, con todo, que esos jóvenes ya suelen estar predispuestos a esa actitud, bien debido a una personalidad adicta al riesgo, a dificultades en los estudios o a problemas familiares. Han sido frecuentes las imágenes de los saqueadores entrando en las tiendas a través de lunas destrozadas y llevándose ropa o televisores. Muchos ni siquiera se cubrían la cara. Otros posaban con sus trofeos para tomar una fotografía y colgarla en su red social.
En conclusión, cada protesta urbana suele responder a una compleja mezcla de causas, y las de Londres siguen sin estar claras. En lo que coinciden los expertos es en que la enseñanza de valores es crucial y que sería un error subestimar las revueltas como una simple cuestión de delincuencia juvenil.
Reivindicaciones a pie de calle
Cada caso de protesta callejera responde a una combinación específica de elementos que permiten que el malestar cruce un determinado límite y se transforme un movimiento urbano, como recordaba recientemente la analista de Newsweek Saskia Sassen, a raíz de los disturbios en Reino Unido. Los tumultos de Londres suceden tras una serie de revueltas en las que la calle se ha convertido en el escenario para mostrar el descontento y las reivindicaciones de cambios políticos y sociales. En 2005, fueron los suburbios de París. La muerte de dos adolescentes electrocutados cuando huían de la policía fue la chispa que prendió la ira y el descontento social de los barrios marginales de las afueras de París y otras grandes ciudades francesas. Acusaban a las fuerzas de seguridad de discriminación racial. Se quemaron coches y edificios y hubo enfrentamientos con la policía. Sirvieron para dar voz a las minorías inmigrantes y a las dificultades que afrontan para integrarse. Las protestas resurgieron en 2008.
A finales de ese mismo año, en Grecia, la muerte de otro joven abatido a tiros por la policía en Atenas desató una protesta masiva. Cientos de estudiantes se echaron a las calles para protestar contra la violencia policial y especialmente contra el Gobierno y la falta de perspectivas laborales y los inaccesibles precios de la vivienda. Hubo disturbios y choques con la policía en varias ciudades.
En 2011, las protestas han proliferado. En España, el movimiento del 15-M ha aglutinado las críticas contra el sistema político y financiero como responsable de la crisis financiera global. Mediante concentraciones y manifestaciones, los llamados indignados han exigido reformas. En Israel, cerca de 300.000 indignados marcharon el pasado julio en Tel Aviv contra el paro, la precariedad laboral y los abusivos precios de la vivienda. Profesores, trabajadores sociales, médicos y madres solteras exigieron cambios al Gobierno de Benjamín Netanyahu.
Coincidiendo con los disturbios de Londres, en Chile cientos de estudiantes se han manifestado en la capital para exigir un cambio del modelo educativo impulsado por el Gobierno conservador de Sebastián Piñera. Quizá sean revoluciones menores pero, desde la calle y con un propósito firme, han obligado a los Gobiernos a escuchar sus reivindicaciones.
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