Fotografía de la modelo Gisele tomada en 1999 por Irving Penn. Ha sido vendida por 42.000 euros en una subasta de la casa Christie´s de Nueva York.
lunes, 30 de junio de 2008
Desnudos magistrales y millonarios...2
Fotografía de la modelo Gisele tomada en 1999 por Irving Penn. Ha sido vendida por 42.000 euros en una subasta de la casa Christie´s de Nueva York.
domingo, 29 de junio de 2008
La banda que inventó y destruyó...
La banda que inventó y destruyó los noventa
Portishead le puso sonido al fin de siglo y dio el primer paso para ser el grupo más grande del mundo. Pero ellos mismos se boicotearon. Su nuevo disco no les devolverá el trono que nunca tuvieron. Ni falta que hace.
¡Catacrock…! “¡Sorry!”. Silencio. “Nada, hay que montar otra vez…”, se oye a alguien decir a través de la puerta. Silencio. Se abre y aparece Geoff Barrow, el cerebro detrás del sonido de Portishead, la banda de Bristol que inventó y destruyó los noventa. Lleva los pantalones empapados y un insultante buen aspecto a sus 36 años. “Acabo de tirar un vaso encima de una cámara y creo que he roto algo del equipo de televisión”, comunica mientras se frota la pierna. “Diez años sin hacer promo… Se pierde la práctica”, sonríe y toma asiento. Portishead ha vuelto, y lo último que esperábamos es que la puesta en escena pareciera un episodio de Mr. Bean. “Somos una banda muy divertida, sobre todo, Beth. Es hilarante. La gente no se lo cree”.
Tras una década de silencio, la banda de Bristol formada por Adrian Utley (guitarra), Beth Gibbons (voz) y el tipo éste que no para de frotarse la pierna vuelve con Third, su tercera referencia en 14 años, un disco de krautrock, indietrónica, folk espacial, jazz y metal. Un álbum que, trip-hop, pero que es tan brillante que ni siquiera podemos odiarla por ello, ha sido un drama componer y grabar. Desde su irrupción con Dummy, allá por el lejano 1994, cuando la década que nunca fue se despedía del grunge para abrazar el britpop, los tres de Bristol han sido una pieza elusiva, pero clave, para entender el devenir de la música popular. “Miro atrás y la verdad es que creo que los noventa fueron una puta mierda”, comenta entre risas Barrow, quien no quiere sentirse para nada responsable de los crímenes cometidos en su nombre. “Creamos un monstruo, tal vez sí. Ese monstruo nos persigue hasta hoy. Mira, en el segundo disco traté de eliminar todos los elementos de hip-hop de nuestra música. Fue una grabación horrorosa, dramática, triste. Nos habíamos convertido en una banda para yuppies. Aquel disco fue una venganza, pero una venganza tan jodida de consumar que me dejó exhausto, odiando la música”, recuerda Barrow, quien durante un lustro no pudo siquiera sintonizar la radio por miedo a que un locutor dijera la palabra trip-hop y a renglón seguido pusiera un tema de Morcheeba. O, peor todavía, uno suyo. “La verdad es que no había mucho en común entre nosotros y Tricky o Massive Attack, pero nos pusieron la etiqueta. No, qué coño, nos dijeron que lo habíamos inventado. Tuve que huir”. Y así lo hizo. Tras una gira llena de complicaciones morales y prácticas, que nos dejó el maravilloso álbum en directo Roseland NYC live, Barrow se mudó a Australia. Tres años después llamaba a Adrian para tratar de grabar el nuevo disco de Portishead, aquella banda que todo el mundo, excepto sus miembros, pensaba que se había disuelto.
“Estuve seis semanas componiendo con Adrian, y el día antes de coger el avión de vuelta a Inglaterra lo borramos todo. Una mierda. Portishead siendo Portishead”. Y, claro, había tanta gente tratando de ser Portishead, que la banda se había quedado sin espacio. “Por muy frustrante que fuera la experiencia y por muy lejos que estuviéramos, la banda seguía viva. Sabíamos que algún día llegaría el momento de volver a grabar y que todo sería tan jodido como siempre, pero que funcionaría. En esta banda todo es muy jodido. Somos insoportablemente perfeccionistas. Hasta lo insoportable”. El momento llegó. En octubre del pasado año, la banda anunciaba que ya había grabado y mezclado el que sería su tercer largo. En diciembre, el trío curaba el festival All Tomorrow’s Parties, actuando también en él y presentando algunos temas del disco. “Estas canciones me han hecho recuperar el amor por la música. Aquella excitación que sentí la primera vez que escuché a Can en la radio y salí corriendo a por una cinta de casete para grabar aquella cosa tan rara y maravillosa. Ahora, en cambio, escuchas la radio y te dan ganas de salir corriendo de la habitación”. El elemento kraut se hace evidente durante casi todo el disco, un ejercicio mucho más arriesgado y experimental de lo que cabía prever. “Las ideas más locas y extremas son siempre las de Beth. Te empuja al abismo constantemente. Esta vez
insistió en que debíamos mostrarnos como somos: sombríos, ruidosos, cabreados, eprimidos, pero divertidos. Beth siempre se quedó muy frustrada con la imagen edulcorada que dejamos en los noventa y quería ruido. Y, claro, Beth manda. Beth es Beth, No sé si me explico”. “Oye, ¿tú sabes en qué ciudades se celebra el Primavera Sound?”, pregunta Barrow, quien ha pensado que la indicación de que queda tiempo para una pregunta iba para él y no para el periodista. Sólo tocamos dos veces?” Pues se supone que en el Auditori hacéis algo distinto y luego, en el escenario gordo, pues un concierto de Portishead al uso. “Coño, no sabía nada de esto. ¿Qué hacemos?”. No puedes estar preguntando esto. “En serio… A ver, Auditori, raro.
Escenario grande, normal, ¿no?”. Te estás quedando con nosotros, Barrow, como cuando titulaste el segundo disco con el nombre del grupo. “No, tío… Me acabas de joder. No tenía ni idea de que debíamos hacer algo así. Una cosa te aseguro, no vamos a tocar Dummy entero. No quiero mecheros y yuppies. No quiero que suene Glory box y las parejas se abracen”. Es una gran canción, Geoff. “Gracias, hombre. Es una gran canción de Beth en la que yo sólo metí un sampler de Isaac Hayes”, sonríe y desaparece por la puerta, con los pantalones empapados y repitiendo… “Auditori… Auditori…”.
- El Pais -
sábado, 28 de junio de 2008
viernes, 27 de junio de 2008
Desnudos magistrales y millonarios...1
jueves, 26 de junio de 2008
El aullido...
“He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la
locura, famélicos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros
en busca de un colérico picotazo”
- El aullido de Allen Ginsberg -
locura, famélicos, histéricos, desnudos,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros
en busca de un colérico picotazo”
- El aullido de Allen Ginsberg -
miércoles, 25 de junio de 2008
El tebeo se hace novela...
El tebeo se hace novela
Un viaje al universo de la historieta de la mano de Miguelanxo Prado, Max y Daniel Torres para no perderse en el concurrido mapa del cómic, género que se despoja de complejos
Por qué algunos lectores experimentados son incapaces de acabarse un cómic? La historieta suma cada día nuevos devotos, pero también son muchos los no iniciados que, tras algunas intentonas, abandonan. La deserción es en ocasiones fruto de prejuicios viejísimos. Así, pese a que el noveno arte goza de un creciente reconocimiento social, ciertos malentendidos persisten. El principal: considerar que los cómics son productos sencillos para pasar el rato entretenidos con una sucesión de dibujos y diálogos de fácil comprensión. Basta con dar una ojeada a un gran (y complejo) clásico contemporáneo, Jimmy Corrigan (Planeta DeAgostini, 2007), de Chris Ware, para darse cuenta del error.
Lo mejor para adentrarse en el universo paralelo de las viñetas es cogerse de la mano de autores convertidos ya en referentes. En sus palabras se percibe aquel chispazo feliz que te deja atrapado para siempre en las páginas de la narrativa gráfica. Nuestro primer cicerone es Miguelanxo Prado, creador de un relato inolvidable: Trazo de tiza (Norma, 1993). "Mi fascinación por los cómics nace de una intuición que tardé bastante en poder explicarme. Creo que el lenguaje de la historieta es uno de los más potentes y sofisticados que existen. Además, me parece maravilloso que sea el resultado de lo que puedes hacer con algo tan sencillo como un lápiz y hojas de papel. Algo mágico se produce al convertir la realidad o mundos poéticos o imaginarios en trazos", sostiene Prado, que desvela el principal misterio, o atractivo, de los cómics. "El lenguaje de la historieta es el único en el que la elipsis narrativa es una constante. Lo que el autor da al lector es una porción mínima de una historia, que en gran parte transcurre en ese espacio en blanco que separa una viñeta de otra".
Una vez asumido eso, sólo queda dejarse llevar y disfrutar. El mercado actual lo pone fácil, porque si algo no falta es oferta. No obstante, los escaparates de las librerías especializadas se sustentan en tres pilares: la reedición, la novela gráfica y el manga nipón. Aunque el aluvión de títulos se levanta a veces como una muralla desalentadora para el neófito, sólo es necesario situar algunas coordenadas en el mapa para no perderse. Eso sí, para que el juego tenga gracia se deben abandonar las suspicacias: en todos los géneros se encuentran obras maestras. Lo ideal es pasar de Las joyas de la Castafiore (Juventud, 1994), uno de los álbumes más célebres del Tintín de Hergé, a las historias ultraviolentas de Frank Miller, que puso una marca de prestigio en el cómic de superhéroes -los mismos campeones que ahora andan un poco de capa caída en su versión papel- con Batman. El regreso del Caballero Oscuro (Planeta DeAgostini, 2006). O de un relato del Holocausto como Maus (Mondadori, en castellano, 2007; Inrevés, en catalán, 2006), de Art Spiegelman, a las aventuras de la saga de La Mazmorra (Norma), en cuyas páginas se alterna el trabajo de autores consagrados de la historieta europea como Lewis Trondheim o Joann Sfar. Y de los tomos de Mortadelo y Filemón (Ediciones B), de Francisco Ibáñez, al impresionante ejercicio de memoria histórica del ciclo Paracuellos (reunido en una integral por Debolsillo, 2007), del maestro Carlos Giménez...
Por suerte, la lista de obras recomendables en el ámbito del cómic es inagotable -lo que demuestra también la madurez de este género- y juntas conforman una tradición en la que se entrelazan nombres de estilos y épocas dispares, como Will Eisner, Jack Kirby, Steve Ditko, Charles Burns, Daniel Clowes, Hugo Pratt, Moebius, Tardi, Mike Mignola, Bilal, Marjane Satrapi, Giardino, Manara o Peter Bagge, por citar unas pocas apuestas seguras.
Muchos de estos autores gozan de una segunda juventud gracias a una estrategia comercial que ha dado muy buenos frutos. La reedición de joyas del cómic, tanto de obras históricas como de otras más recientes pero que ya gozan del reclamo de ser prestigiosas, se ha convertido en una de las tendencias estrella. La fórmula es muy sencilla: se coge un clásico, se encuaderna en tapa dura y se le pone algún añadido que no estaba en la versión original, como bocetos o descartes sacados de los archivos. Si hay película a la vista, el negocio es redondo. Así sucede, por ejemplo, con el crepuscular Watchmen (Planeta DeAgostini, en castellano; Edicions 62, en catalán, 2008), de Alan Moore y Dave Gibbons, publicado como serie limitada en los años ochenta y que ha resucitado en plan lujoso.
Max, primer Premio Nacional de Cómic, conoce bien los vaivenes de este sector y su biografía resume a la perfección la esencia de la escena local de los últimos años, desde el auge ochentero de las revistas -comenzó en la mítica El Rrollo enmascarado con compañeros como Mariscal y Nazario- hasta la larga crisis provocada por la pérdida de lectores adultos, recuperados hoy gracias al impulso del formato novela gráfica, entre otras causas de bonanza. Su obra también es un compendio de dos estilos que parecen opuestos, el underground y el de la línea clara de la tradición franco-belga, un empuje mestizo que se concreta en sus dos criaturas más populares: Peter Punk y Bardín el Superrealista (ambos en el catálogo de Ediciones La Cúpula). Nadie mejor que él para explicar en breve al lector novel ambas pulsiones, con una pequeña incursión en el arranque de su afición comiquera. "En mi caso, como en el de otros autores de mi generación, la lectura de tebeos era mi ocio principal, porque la televisión no llegó a mi casa hasta que tuve 8 o 9 años. En la adolescencia conocí a otra gente que quería dibujar y publicar su trabajo. Lo hacíamos sin plan de futuro, simplemente porque nos gustaba", recuerda Max, que de niño estuvo enganchado durante muchas tardes a los entrañables tebeos de la factoría Bruguera.
"Fue al entrar en ese ambiente cuando descubrí el cómic underground norteamericano, que ha sido una de las grandes influencias de mi carrera. Me sirvió para darme cuenta de que se estaban haciendo cómics de otra manera, políticamente incorrectos y sin ningún tipo de tabú social". Pese a esta adscripción, los dibujos de Max siempre han estado más ligados al imaginario de Hergé y de Yves Chaland que al feísmo de Robert Crumb. "He optado por la línea clara por una cuestión de legibilidad. Con este estilo se lo pones muy fácil al lector, todo está muy delimitado y limpio gráficamente. Eso es bueno cuando la complejidad viene a otros niveles, como a través del guión".
No obstante, el underground no es cosa del pasado y su influencia todavía está vigente, sobre todo en el mundo subterráneo de los fanzines. "Es verdad que el underground fue un movimiento histórico pero ocurre lo mismo con el punk, que tuvo su momento de esplendor en los años setenta pero que aportó una actitud iconoclasta que persiste hoy en mucha gente", concluye Max, que nunca ha tirado la toalla: "En ocasiones sí que he tenido la sensación de ser un resistente. Sobre todo en la larga época de la travesía en el desierto. Pero hago cómics porque me gustan. Siempre he pensado que no iba a dejar de hacerlos porque no se vendieran. Ésa es mi actitud. Ahora han salido del gueto. En realidad, el cómic te permite hacerlo todo, es un campo creativo en el que cualquier cosa es posible y donde queda mucho por explorar y descubrir".
Y entonces llegó la revolución del manga, el cómic japonés, que ha conseguido una legión de seguidores -los otakus-, ha salvado editoriales de la bancarrota y ha impuesto un vocabulario propio con términos como shonen (dirigidos a chicos), shojo (para chicas), seinen (para adultos), hentai (de contenido sexual)... Hasta llegar a los miles de ejemplares vendidos por el hiperpopular Naruto (Glénat), creado por Masashi Kishimoto, el manga ha tenido que recorrer mucho camino. Quedan lejos los tiempos en los que obras clásicas como Adolf, de Osamu Tezuka, se editaban en España con el sentido de lectura occidental, en vez de respetar el japonés, que obliga a empezar desde atrás y de derecha a izquierda. Estrategias como aquélla se demostraron absurdas porque provocaban resultados hilarantes. Así, Adolf narraba una compleja intriga en la que Hitler trataba de ocultar unos supuestos orígenes judíos de su familia. Al cambiar el sentido de las páginas, los nazis aparecían saludando con el brazo izquierdo, en vez de con el derecho, lo que creaba un efecto muy raro y bastante cómico, especialmente en las escenas de masas.
El manga que se publica en España se dirige sobre todo a un público juvenil, lo que no impide que también lo puedan disfrutar los adictos a las aventuras y a los romances más edulcorados. Gráficamente son impolutos y sus autores han conseguido en sus viñetas que una carrera de motos sea capaz de transmitir al lector una sensación de velocidad real con hallazgos que fueron copiados hace dos décadas por los grandes popes norteamericanos de la historieta, tal y como señala Scott McCloud en Entender el cómic. El arte invisible (Astiberri, 2007), un sorprendente ensayo sobre cómic en forma de cómic.
A diferencia de lo que sucede con los mangas, las novelas gráficas, última parada de este viaje, buscan un público mayor de edad con títulos intimistas como Píldoras azules (Astiberri, 2006), de Frederik Peeters, una historia de tintes autobiográficos que se adentra en la relación amorosa entre un dibujante de tebeos y una joven afectada por el sida. Daniel Torres, padre del galáctico Roco Vargas (Norma), también ha elegido ese formato -caracterizado por tener más páginas que el álbum y por desarrollar tramas autoconclusivas- para la historieta en la que trabaja en la actualidad y que será un relato cotidiano.
Torres subraya que la novela gráfica no es un invento reciente, porque siempre ha existido narrativa en cómic para adultos, pero se alegra del prestigio y la buena acogida que ha logrado en los últimos años, algo que se percibe en los grandes puntos de venta en los que ocupan un lugar predominante. "Mientras sirva para vender más, me parece estupendo", sentencia el autor, que llegó a principios de los años ochenta a Barcelona -la capital española del cómic- desde su Valencia natal con una carpeta de dibujos bajo el brazo: "Hacíamos los cómics a base de ilusión. Había una gran curiosidad por parte de todo el mundo. La gente quería hacer cosas nuevas y eso se enmarcaba en una inquietud creativa general".
Esa inmensa creatividad también es uno de los rasgos de los cómics actuales, que ya no sólo son consumidos vorazmente por un reducto de personas a las que antes se catalogaba de frikis, sino que también han sido bendecidos por esa suerte de seudotribu urbana integrada por los llamados modernillos. En definitiva, como dice Prado, el cómic es pura magia. "Si no puedes creer en lo que lees en los cómics, ¿en qué puedes creer?", reza una cita recogida por Paul Hornschemeier en su novela gráfica Las tres paradojas (Astiberri, 2008). Los comiqueros de toda la vida dirían amén a una frase que sólo tiene una pequeña pega: son palabras de un chistoso alce de dibujos animados, Bullwinkle J. Moose. O, quizá, ese defectillo sea en realidad parte de su encanto.
martes, 24 de junio de 2008
lunes, 23 de junio de 2008
Rick Astley resucita...
Rick Astley resucita...
Con una particularidad: el tupé pelirrojo de Astley, uno de esos adorables horteras ochentistas, regresa ahora como tótem de la... canción protesta. Has leído bien.
Lo que empezó como una broma internáutica va camino de convertir 'Never gonna give you up', uno de aquellos inefables hits de plástico y chicle, en el 'Blowing in the wind' patafísico de la generación 2000.
El fenómeno se llama 'rickrolling' y, para hacernos una idea, ser 'rickroleado' -o sea, que le asesten a uno el nihilista 'hit' de Astley sin venir a cuento- es algo así como ser cariñosamente porculizado. A la Iglesia de la Cienciología, por ejemplo, ya se lo han calzado. Se calcula que a seis millones de yanquis también.
'Rickrolling' masivo a una Iglesia de la Cienciología.
Veamos cómo y por qué. Que venga la posmodernidad y lo vea.
Todo empieza el pasado 1 de abril, el día de los inocentes en EEUU. Youtube les gasta a varios miles de usuarios una bromita que ya corría por la Red desde meses atrás.
Digámoslo claro: Youtube 'rickroleó' ese día a varios miles de tíos obligándoles a ver el demoledor vídeo de 'Never gonna give you up' en esta página. Daba igual lo que quisieran ver: pinchaban y, de repente, salía Rick moviéndose un poco como Leonardo Dantés, bajo un mensaje de 'Feliz día de los inocentes'. Nada volvió a ser igual. Ya estaba armada.
El 'rickroleo' comenzó a correr por Internet e incluso el sacrosanto 'New York Times' fue 'rickroleado' al incluir en un reportaje, dándolo por auténtico, un montaje de vídeo en que un tío supuestamente interrumpe un partido de 'basket' bailando la dichosa copla ataviado con esa gabardina de violador de niñas.
La coña iba en aumento. En EEUU, la muchachada comienza a 'rickrolear' a sus profesores en plena clase, Astley empieza a ser administrado como calmante a niños en edad lactante (ojo con el pequeñín de al lado), y 'Never gonna give you up' es utilizada en tácticas de guerrilla urbana contra grandes almacenes, por ejemplo.
De ahí, al estrellato de la canción protesta virtual (y absurda). El tema de marras es usado en varias concentraciones contra la Cienciología de Tom Cruise, 'rickrollings' espontáneos son registrados en muy diversos foros sin que las autoridades puedan hacer nada y la bromita está ya fuera de control.
¿Qué se podría 'rickrolear' en España? ¿El Congreso de los Diputados? ¿El Bernabéu? ¿Eurovisión?
¿Y qué piensa el propio Rick de todo esto? ¿Ha sido 'rickroleado' también él? ¿ES ESO POSIBLE?
"Pues me he enterado porque muchos amigos me han mandado links estos últimos seis meses", le ha comentado a 'LA Times' el mismísimo factótum del himno, que ahora tiene 42 tacos aunque todavía cara de crío. "Es raro porque ya no actúo demasiado, sólo hago cosas ocasionales. Es raro, pero divertido. Imagino que cabrea a mucha gente, pero me hace gracia". Qué genial modestia la del demiurgo.
Lo que no dijo Rick a 'LA Times' es que, efectivamente, como proclamaba en la canción, no nos iba a abandonar nunca.
Desde luego, el absurdo es un arma cargada de futuro. Y de pasado.
domingo, 22 de junio de 2008
sábado, 21 de junio de 2008
Recuperar Windows XP...
Las opciones que Windows XP HOME-PRO permite para arrancar un PC después de un error, son las siguientes: Usar opciones de arranque, usar la última configuración que funcionaba, restaurar el sistema, usar consola de recuperación y por ultimo reinstalar. Aquí te explico como, de que forma y cuando debes de usarlas.
Opciones de arranque
Si durante el arranque, mantenemos pulsada la tecla F8 (antes de que aparezca el logotipo de Windows), entraremos en el menú de opciones avanzadas de arranque.
• Modo seguro. Windows XP arrancará usando solo los controladores mínimos necesarios para que el sistema arranque. Seleccionaremos esta opción cuando no podamos acceder en modo normal, una vez arrancado pulsamos en inicio, apagar el sistema, reiniciar, eso debería de solucionar el problema en el próximo arranque, que generalmente se debe a problemas de video o ratón. (revisar drivers), también otros dispositivos USB pueden provocar este fallo.
• Modo seguro con funciones de Red.
Igual que el anterior pero inicializando además los servicios de red.
• Modo seguro con símbolo del sistema.
Reparar a la antigua solo para profesionales
• Habilitar registro de inicio.
Windows XP arrancara y creara un fichero de nombre Ntbtlog.txt donde se grabarán todos los controladores que se van cargando e memoria, así pues cualquier error en ese fichero o el ultimo controlador de esa lista puede ser el causante del error.
• Habilitar modo VGA.
Utiliza esta opción, cuando sepas que el driver de video es correcto, pero por alguna razón hayas intentado poner una resolución o frecuencia de refresco no soportada que haya provocado el fallo.
• Usar la última configuración que funcionaba.
Para ello deberíamos de tener activa la opción restaurar sistema (esa que todos aconsejamos que este desactivada por el gran consumo de recursos que ocasiona)
• Modo de depuración.
Lo utilizaremos conectando a otro equipo mediante una conexión en serie a través de COM2, el otro equipo deberá de ejecutar un depurador compatible que permita analizar el sistema del que no va. ( no conozco nada mas sobre este punto)
Usar la última configuración que funcionaba
Al arrancar, Windows XP rellena la clave del registro
HKEY_LOCAL_MACHINE/SYSTEM/CurrentControlSet con todos los controladores instalados. Así, si hemos instalado un nuevo controlador o dispositivo y eso ha provocado el fallo de arranque, esta opción sobrescribirá este fichero del registro con el anterior a la instalación del dispositivo, eliminando dichos errores, y haciendo que el sistema funcione, aunque eso si, desactivando el controlador o dispositivo que hubiera provocado el error, debiendo revisarlo una vez arrancado. Es entonces cuando debemos de usar esta opción.
Restaurar el sistema
Deberemos de tener activada esta opción con anterioridad al error, sino de nada nos servirá. Dicha opción se activa desde:
Inicio, Panel de Control, Sistema, Restaurar Sistema y allí marcamos la opción Restaurar el Sistema.
Windows XP dará mejores resultados si estamos usando el formato de ficheros NTFS.
Windows XP creará un punto de restauración en cada uno de los siguientes casos:
- Cuando Instalemos una aplicación que utilice Windows Installer.
- Cuando Instalemos un parche desde Windows Update
- Al recuperar copias de seguridad creadas con Microsoft backup incluido en Windows XP
- Al restablecer la configuración anterior de nuevo.
Esta opción no garantiza la recuperación de los datos incluidos en:
Mis documentos, archivos temporales de Internet, Papelera, Cookies, Favoritos, archivos graficos, bases de datos, correo, etc…, Por lo que queda claro que esta opción solo restaura los ficheros de sistema no los ficheros de uso diario y personales. No borrando ninguno de ellos, sino que los respeta, solo sobrescribe los ficheros de sistema.
• ¿Como hacerlo?
Iniciaremos Windows XP desde una cuenta administrador, con todas las otras sesiones y programas cerrados antes de empezar.
Inicio, ayuda y soporte técnico
Elegimos la opción Deshacer los cambios….
Seguir el menú y elegir el punto de restauración deseado.
Usar Consola de Recuperación
Se recomienda estar experimentado en entornos de comandos para usar esta opción. Usándola podremos:
- Manejar archivos y carpetas, borrar, copiar etc..
- Activar o desactivar servicios.
- Recuperar el sector de arranque del disco
- Recuperar el menú de arranque (F8) si no pudiéramos acceder a el.
- Manejar unidades de discos (formatear, crear etc)
• ¿Como hacerlo?
Insertar el CD de Windows XP y reiniciar. Pasando por la BIOS para comprobar que el auto arranque del PC será a través del CD ROM, seguiremos el menú y pulsaremos la letra “R” al ser requeridos, para de esta forma iniciar la consola de recuperación. Allí elegiremos el número de la instalación a la que queremos acceder, caso de que tengamos multi arranque instalado. No pulses intro sino el número. Luego escribe la contraseña de Administrador en PRO o dejala en blanco en HOME.
A partir de aquí depende de tus manitas, ya estas dentro …
Aunque con ciertas restricciones:
Solo se puede acceder al directorio raiz y la carpeta C:/Windows (u otro nombre), a los ficheros en la carpeta CMDCONS y subcarpetas, y a cualquier disquete, disco extraíble zip… y CD ROM. No podrás cambiar desde aquí la contraseña del Administrador, ni dispones de ninguna herramienta de edicion de texto incorporada.
Aunque algunas de estas restricciones se pueden eliminar, no es el motivo de este artículo.
Para salir escribe EXIT e intro para reiniciar el equipo una vez finalizado.
Y por ultimo reinstalar
viernes, 20 de junio de 2008
jueves, 19 de junio de 2008
Eso es todo...
Vivimos en las trincheras de ahí afuera. Luchamos. Intentamos que no nos maten, pero a veces lo hacen. Eso es todo.
- Sin Novedad en el Frente, 1930 -
miércoles, 18 de junio de 2008
Blanco y negro...
martes, 17 de junio de 2008
Los grandes fotógrafos...
Los grandes fotógrafos del siglo XX, a subasta
CHRISTIE'S EXPONE OBRAS DE PENN Y NEWTON, ENTRE OTROS
Los grandes fotógrafos del siglo XX, a subasta
a casa Christie's subastará en el Rockefeller Center de Nueva York, los días 10 y 11 de abril, varios lotes de fotografías de coleccionistas privados que ofrecen un recorrido por algunos de los grandes autores del siglo XX: Irving Penn, Helmut Newton, Peter Lindbergh, Herb Ritts, Frank Horvat, Michel Comte y Leni Riefenstahl, entre otros.
La venta pertenece a una serie de cinco subastas que tendrán lugar en abril y que la casa ha denominado la Semana de la Fotografía. Dicha serie comprende la vasta colección de Gert Elfering; un valioso catálogo de libros de fotografía, muchos de ellos dedicados por los propios fotógrafos; un lote de fotografías de Diane Arbus pertenecientes a la colección de Bruce y Nancy Berman; una muestra del naturalista Ansel Adams, y otro lote de fotografías del siglo XX que acoge la obra de Robert Mapplethorpe, Irving Penn y el mexicano Manuel Álvarez Bravo, entre otros.
Muchas de las imágenes propuestas para su adquisición son desconocidas para el público no especializado. Otras fueron concebidas para componer la portada de revistas como Vogue, Harper's Bazaar y Rolling Stone.
La sensualidad y el erotismo están ampliamente representados en el catálogo de Elfering, prolijo en cuerpos intuidos o explícitamente retratados, desnudos velados y revelados: las modelos Kate Moss y Christy Turlington atrapan la luz reflejada y devuelven al objetivo —por ende, al afortunado espectador/a— una bella composición en blanco y negro.
El coleccionista alemán Gert Elfering, frente a una foto de Brigitte Bardot, por Richard Avedon. (FOTO: EFE)
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El coleccionista alemán Gert Elfering, frente a una foto de Brigitte Bardot, por Richard Avedon. (Foto: EFE)
Un cinéfilo podría sentirse atraído hacia el retrato que le hizo Richard Avedon en 1959 a Brigitte Bardot, mientras que los seguidores de Carla Bruni pueden pujar por la instantánea que tomó de la modelo el suizo Michel Comte.
El anonimato de la persona retratada, en ciertos casos, potencia el carácter artístico de la imagen y diluye el carácter voyeurístico; al menos, ésta es una de las posibles impresiones que inspira el languideciente desnudo parisino (1969) de Jeanloup Sieff, titulado 'Nu las sur un lit mou'.
Hay material suficiente en este repertorio para reflexionar sobre si, como apuntara Lynda Nead, el desnudo femenino marca el límite interno del arte y la frontera de la obscenidad, entendida, en una interpretación etimológica, como lo que ocurre fuera de la 'scena', más allá de la representación.
El desnudo, aun siendo un tema recurrente de la fotografía de autor, no es, ni de lejos, el mayor aliciente que representa esta tentación —en forma de subasta— destinada a instituciones artísticas, mitómanos y coleccionistas adinerados, que concede un lugar destacado a la música.
Un empleado de Christie's sostiene una fotografía de Kate Moss realizada por Irving Penn en Londres. (Foto: EFE)
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Un empleado de Christie's sostiene una fotografía de Kate Moss realizada por Irving Penn en Londres. (Foto: EFE)
El jazz como inspiración
Por menos de 4.000 euros (6,000 dólares) se puede pujar por una imagen de John Lennon y Paul McCartney fechada en 1965 y realizada por David Bailey.
El perfil de la majestuosa Billie Holiday aparece recortado en la penumbra en una escena captada por Ronny Jaques que refleja a la perfección el poder sugestivo del jazz. Como lo hace, desde un enfoque no intimista sino secuencial, a modo de contactos, Irving Penn en la serie '12 Hands of Miles Davis and His Trumpet', realizada en Nueva York en 1986.
Penn nos ofrece, en la selección de Christie'es, más estímulos inquietantes (por su coste vedado al vulgo): Igor Stravinsky en 1948, Picasso en 1957...
Hasta la ciencia se convierte en objeto de comercio: en el lote de fotos subastadas, figuran las que tomaron los astronautas de la NASA Neil Armstrong y 'Buzz' Aldrin durante el alunizaje de la nave Apollo 11 en 1969.
Si no se tiene los recursos suficientes como para participar en la subasta, no todo está perdido: siempre nos quedará el catálogo.
- El Mundo -
lunes, 16 de junio de 2008
Vuestros culos serán míos...
Estoy aquí para comunicaros que la vida tal y como la habéis conocido ha terminado. Más vale que os vayáis al pueblo esta noche a reíros y hacer el gilipollas, o a restregar vuestras pichitas contra vuestras novias, o a meterla en cualquier agujero. Pero, sea lo que sea, hacedlo, porque mañana a las 6 de la mañana vuestros culos serán míos.
- El Sargento de Hierro, 1986 -
domingo, 15 de junio de 2008
El Cristo de los meados...
sábado, 14 de junio de 2008
La historieta se pone seria
El alzhéimer o el sida se convierten en argumento de tebeos
Que un tebeo trate del alzhéimer, el autismo o el sida puede parecer una frivolidad casi ofensiva. Sin embargo, basta una lectura de obras como Arrugas, de Paco Roca (Astiberri), para comprender que la narrativa gráfica puede expresar sentimientos que difícilmente podrían plasmarse con otro medio. En esta obra, el autor narra la historia de Emilio, un anciano con alzhéimer ingresado en una residencia. Sin sensiblerías, Roca muestra el proceso degenerativo de la enfermedad, la lucha del individuo contra la pérdida de su propia identidad. Un trabajo en el que intenta en todo momento que el lector ponga la imagen de los momentos más duros, con elipsis que provocan un mayor desasosiego.
"No quería tratar específicamente el alzhéimer, sino hablar de la vejez, de algo a lo que debemos enfrentarnos de forma ineludible, por lo que quería evitar imágenes de lágrima fácil o impactantes; que fuese el lector el que las imaginase", dice el autor. Para ello Roca ha investigado en las residencias geriátricas y tomado contacto directo con enfermos de alzhéimer, algunos muy próximos a él. Este peregrinaje le permite no caer en tópicos al hablar de una enfermedad que afecta a más 700.000 personas en España y que se prevé que tendrá un avance espectacular en las próximas décadas.
Amor y VIH
Pero no es Arrugas la única historia que demuestra que el formato cómic puede abordar este tipo de temas. Muchos recordarán el vital mensaje de Píldoras azules, de Frederick Peeters, que cuenta la historia de amor de su autor con su pareja y el hijo de ésta, ambos con VIH. Un relato que pone sobre la mesa los temores comunes sobre una enfermedad demonizada como una condena de muerte y que el autor va derrumbando uno a uno.
El alzhéimer es también el núcleo de Historias del olvido, una narración con guión de Javier de Isusi y Luciano Sarracín que desarrolla el impacto de la enfermedad sobre las relaciones entre diferentes personas. Un relato coral ilustrado por algunos de los mejores autores españoles, como David Rubín, el propio Paco Roca, David Lafuente o Álex Orbe, que toma el olvido como eje del desarrollo de las conexiones entre las personas.
Más íntima es María y yo, de Miguel Gallardo, en la que el reconocido ilustrador y creador del inolvidable Makoki nos cuenta unos días de vacaciones que pasa junto a su hija María. Una niña que "tiene 12 años, una sonrisa contagiosa, un sentido del humor especial y tiene autismo". Una palabra que su padre sabe despojar de mitos en una historia de contagioso optimismo donde María es mostrada como lo que es: "Una niña única, como todos los demás".
Tebeos que consiguen transmitir al lector una visión completamente distinta de estas enfermedades, sin perder un ápice de realismo, pero desmoronando las leyendas y miedos que generan.
- El País -
viernes, 13 de junio de 2008
Juzgar a alguien por asesinato...
Juzgar a alguien por asesinato en esta guerra sería como poner multas de velocidad en la carrera de Indianapolis.
- Apocalypse Now’, 1979 -
jueves, 12 de junio de 2008
Torre humana...
miércoles, 11 de junio de 2008
Hal, un esqueleto robótico...
Hal, un esqueleto robótico para multiplicar tu fuerza y capacidad de movimiento
* Está destinado a personas con lesiones o minusvalías.
* Su autor reconoce que se inspiró en el anime para crearlo.
Una empresa japonesa ha presentado en Tokio un robot-traje bautizado con el nombre de Hal. Se trata de una especie de esqueleto externo cibernético cuyo objetivo es facilitar los movimientos de ancianos y disminuidos físicos. El evento de presentación consistió en una demostración de las asombrosas capacidades de Hal, fabricado por la empresa Cyberdyne.
El robot está equipado de varios sensores que intuyen los movimientos del cuerpo
Cuando el usuario se enfunda el invento ve aumentada su fuerza de manera considerable por lo que su creador, Yoshiyuki Sankai, cree que tendrá una aplicación comercial en los servicios a la tercera edad.
El robot, parecido al de muchos ingenios propios del manga japonés, también podrá ser usado en programas de rehabilitación para personas con discapacidad física, ya que no hace falta hacer mucha fuerza para moverlo.
Hal está equipado de varios sensores que intuyen los movimientos del cuerpo, por lo que ayudaría a sus usuarios a ejecutar las acciones que no podrían llevar a cabo por sí solos.
Levantar 30 kilos sin esfuerzo
Sankai invitó al secretario general del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología, Yoshitsugu Harada, a que levantara con el brazo izquierdo cuantos sacos de arroz pudiera. Harada dijo basta al segundo saco, ya que cada uno de los paquetes pesaba diez kilos.
Posteriormente el profesor Sankai colocó tres paquetes en el brazo del robot, vestido por uno de sus colaboradores, que aguantó el peso de 30 kilos sin ningún esfuerzo.
Durante la explicación previa de su proyecto, el profesor Sankai reconoció que el anime (animación japonesa) inspiró alguna fase del desarrollo del robot-traje Hal
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