lunes, 5 de abril de 2010

Qué leen los grandes escritores...


Qué leen los grandes escritores

Los autores y las lecturas que cautivaron a Huxley, Coetzee, Bloom y Ginzburg, y cómo lo plasmaron en otros libros.

La lectura suele no detenerse en la última página de un libro, sino continuar más allá, contagiando a otros lectores y engendrando nuevos libros. Un libro que nos conmueve, nos irrita o nos hace reír, nos incita a hablar de él, a rodearlo de comentarios y glosas, a reescribirlo según nuestro entendimiento. Para apropiarnos de él, le otorgamos nuestro aval o nuestro rechazo, echándolo por la ventana u ofreciéndoselo a un amigo, a otro lector, para que prosiga nuestras labores. Bibliotecas enteras han nacido de este canibalismo literario, cuyos autores más célebres (Averroes, Samuel Johnson, Alfonso Reyes, Walter Benjamin) son leídos para saber qué han leído ellos, dando lugar a nuevas lecturas y nuevas bibliotecas. Quizás por eso Mallarmé supuso que sólo un buen libro debería bastarnos puesto que, a partir de él, sus lectores se encargarían de componer todos los otros.

Libros de lectura en el sentido más literal, las colecciones de ensayos literarios arman no ya un modelo del mundo (como hacen poetas y novelistas) sino modelos de ese modelo. Michel de Montaigne, inventor del género, advierte que el ensayo no tiene otro fin que el "doméstico y privado"; el ensayo literario insiste aún más sobre ese fin íntimo, ya que su propósito evidente es dar cuenta de una cierta lectura, singular, ocasional y tal vez arbitraria.

Sin embargo, a veces, el ensayo literario se presenta, no como la lectura de un determinado individuo sino como una suerte de juicio universal. Tal grandilocuencia es en pocas ocasiones convincente, quizás porque en estos casos el gusto literario se confunde con el dogma. El prolífico profesor de humanidades de la Universidad de Yale, Harold Bloom, es uno de los más notables representantes de esta escuela dogmática. Los cánones le encantan, como prueban los títulos de sus últimos libros: Cómo leer y por qué, Genios: un mosaico de cien mentes creativas ejemplares, Dónde se encuentra la sabiduría y otros más. El más reciente, Cuentos y cuentistas: el canon del cuento, sigue el mismo esquema. Si bien Bloom lamenta que ciertos cuentistas autorizados (por él, claro) no han hallado lugar en su volumen (Alice Munro, Saki, Tolstói, entre otros) los que sí están aquí presentes lucen su nihil obstat y son propuestos al público ceñidos de eruditos comentarios brumosamente esclarecedores. Según Bloom, a Borges, vigésimo octavo en su canon, le faltan agallas para cometer lo que Bloom llama "la extravagancia del narrador"; Maupassant, que ocupa el undécimo lugar, "puede parecer simple pero es siempre profundamente sutil"; en Kafka, número veintiuno, "lo negativo kafkiano es sencillamente su judaísmo". No sé qué lector se beneficiará de este inventario inobjetable, clínico y banal. Ciertamente no un ávido lector de cuentos.

Natalia Ginzburg fue lo contrario de un promotor de cánones. En sus escritos, que apenas aspiran al rótulo de relato o ensayo, retrató los personajes de su difícil vida e intentó la crónica de sus experiencias cotidianas. Su actividad política, clandestina durante el fascismo y oficial después (fue senadora en los años ochenta) no aparece casi nunca en los textos aquí reunidos, salvo en su irónica descripción del Partido Comunista ideal, de los "años perdidos" del editor Giulio Einaudi durante el régimen de Mussolini, y de la ley contra la violencia de género que olvida las raíces de la violencia sexual. La mayor parte de estas reflexiones íntimas, refinadas, sagaces, hablan de lo que la conmueve o le aburre, o le hace detenerse y reflexionar, en películas y libros, recuerdos de muertos y de vivos, eventos contemporáneos, pequeños temas circunstanciales. Natalia Ginzburg es una de las figuras esenciales de la literatura italiana del siglo veinte: estas crónicas (la palabra Ensayos que trona en la cubierta no conviene a su delicado estilo) lo prueban cabalmente.

En Mecanismos internos (el tétrico título anuncia el tono del libro), J. M Coetzee, magnífico novelista que recibió en 2003 el Premio Nobel, comenta sus lecturas de unos veinte autores contemporáneos. Desgraciadamente, aquí también, como en Bloom, prima el modo didáctico. Coetzee, el imaginativo y sutil estilista de Desgracia, desparece, y en su lugar surge un profesor universitario, sin duda inteligente y letrado, pero aterrado de demostrar la más mínima emoción en sus juicios. Un ejemplo: comparando dos novelas de Italo Svevo, el profesor Coetzee nos instruye: "La atmósfera moral de esta última obra [El viejo y la jovencita] puede ser más oscura y la autocrítica más cáustica que la que podemos percibir en Zeno, un libro esencialmente cómico, pero es sólo una cuestión de grado de oscuridad o de causticidad". Tomamos nota, pero nada sabemos, como lectores, del verdadero sentimiento del lector que las describe. Ni siquiera la admirable versión castellana de Eduardo Hojman logra conceder algo de ardor a estas páginas glaciales.

Aldous Huxley pertenece a ese notable círculo de genios menores que regularmente rescatamos del olvido para volver a olvidarnos de ellos al cabo de una temporada en nuestras estanterías. Leo a Huxley desde mi adolescencia: lo leo y lo admiro. Sus ensayos no proponen ni la instrucción ni la conversión, sólo la pasión que lo lleva a querer compartir un descubrimiento, una iluminación, un goce intelectual o estético. Caballero eduardiano que llegó a conocer el lanzamiento de los Beatles, Huxley gozó de una curiosidad casi sin límites: intentó con éxito la novela psicológica, la utopía literaria, la crónica de viajes, el relato policiaco, la experiencia de las drogas, las ciencias ópticas, la música, las artes visuales y, por supuesto, la lectura. Esta antología, Si mi biblioteca ardiera esta noche, seleccionada con exquisito gusto e inteligencia por Matías Serra Bradford, es una espléndida introducción a su sabiduría que, como dice Bradford, puede "torcer el destino de un lector que nunca podría haberlo anticipado". Sin arrogancia ni dogmatismo, Huxley se convierte en nuestro contemporáneo, compartiendo con nosotros ciertas iluminaciones olvidadas: "La cultura no deriva de la lectura de libros", escribe en uno de estos ensayos, "sino de la lectura exhaustiva e intensa de buenos libros". Lectores, editores, libreros, responsables de las páginas literarias, todos necesitamos que alguien como Huxley nos recuerde estas verdades esenciales.

Harold Bloom. Cuentos y cuentistas: el canon del cuento. Edición a cargo de Francisco Javier Jiménez Rubio. Traducción de Tomás Cuadrado. Páginas de Espuma. 322 páginas. 19 euros. Natalia Ginzburg. Ensayos. Prólogo de Flavia Company. Traducción de Flavia Company y Mercedes Corral. Lumen. 448 páginas. 22,90 euros. J. M. Coetzee. Mecanismos internos: Ensayos 2000-2005. Introducción por Derek Attridge. Traducción de Eduardo Hojman. Mondadori. 324 páginas. 19,90 euros. Aldous Huxley. Si mi biblioteca ardiera esta noche: Ensayos sobre arte, música, literatura y otras drogas. Selección, prólogo y traducción de Matías Serra Bradford. Edhasa. 444 páginas. 22,50 euros.


- El País -

domingo, 4 de abril de 2010

Héroes...


"Supongo que escogemos a nuestros héroes cuando los encontramos"

- David Wellington: Zombie Island -

sábado, 3 de abril de 2010

40 años sin los Beatles...01


La leyenda continúa
El 13 de septiembre de 1969 los Beatles grabaron juntos por última vez en un estudio.

- El País -

viernes, 2 de abril de 2010

Y la red salvó la música...



Y la red salvó la música

Internet le ha devuelto alma al rock. Los protagonistas de esta revolución luchan solos para llegar al gran público. Se inventan su propia forma de funcionar y son la banda sonora de su generación. Ahora se alían para celebrar el día de la música.

En principio, nada parece haber cambiado. En 2008, otra vez, la venta de discos volvió a caer. Promusicae, la asociación de productores de música, cifró el descenso en un 12,4% respecto a 2007. La situación del mercado es agónica. Si en el Reino Unido, con una población de 60 millones, un lanzamiento necesita colocar más de 30.000 copias en su primera semana en tiendas para alcanzar el número uno, en España, con 46 millones de habitantes, bastan con unas magras 4.000. Y a veces menos.

El disco más vendido de 2008 fue Personas, de El Canto del Loco, con 187.000 copias. Pasó la época en la que Bisbal o Alejandro Sanz superaban el millón. La buena noticia es que, según el último informe de gestión de la SGAE, "el ranking del mercado español de discos continúa dominado por la producción nacional". Al menos, todo queda en casa.

Demanda, haberla, hayla. Pero en pequeño. Es la teoría de la larga cola: en vez de vender un millón de copias de un único disco es rentable vender 1.000 copias de 1.000 álbumes distintos. Pero para eso las infraestructuras tienen que cambiar. Las mastodónticas discográficas del pasado han de reducir gastos. En 2008 sólo siete álbumes vendieron más de 100.000 copias. Todo el despliegue promocional alrededor del último disco de Coldplay sirvió para colocar 65.000. Russian Red, el seudónimo tras el que se esconde la madrileña de 23 años Lourdes Hernández, ha vendido 20.000 en un año y ha dado una media de cuatro conciertos por semana, con mucha menos maquinaria a su alrededor. Ella es una de las participantes en el proyecto de parejas imposibles para el Día de la Música Heineken. Un proyecto que consistía en unir dos artistas para grabar un tema de un tercero. Grupos que comercialmente van de lo pequeño a lo ignoto, que dependen del boca a boca, de tocar sin parar en salas pequeñas, de Internet, donde los blogs cada vez ocupan más el espacio de las publicaciones especializadas y Myspace sigue siendo la reina.

Si a nivel de relaciones personales la página de Rupert Murdoch sufre los embates de otras redes sociales como Facebook o Tuenti, musicalmente es imbatible. "Sin Myspace es como que no existes", asegura Alejandro, de los murcianos Klaus & Kinski, una de las revelaciones del año. "A mí, mi discográfica me contactó por Myspace", añade la cantautora murciana Alondra Bentley, una voz prodigiosa a la que durante años le llovieron las ofertas. Al final, el gato al agua se lo llevó Absolute Beginners, un pequeño sello valenciano. "Yo tenía muy claro lo que quería para grabar: el estudio, los músicos. Sin embargo, la mayoría de las veces lo que te ofrecen es que corras con los gastos".

Grabar un disco es como comprar un coche: el precio depende de lo que busques, pero las astronómicas cantidades de la edad de oro han pasado a la historia. Hoy es posible encontrar un estudio español de calidad por unos 300 euros al día. Para masterizar (darle el acabado profesional) se puede enviar a Estados Unidos, donde, gracias a la debilidad del dólar, contratar un nombre conocido se puede hacer desde 1.000 euros. A partir de ahí, cada cual hace sus cálculos. "Nosotros llevábamos el disco muy ensayado y tardamos sólo dos días en grabar", dice Javier, cantante de Arizona Baby, un trío vallisoletano de rock y una de las bandas más desconocidas de las participantes en este proyecto. Su disco, por tanto, costó menos de 3.000 euros. "Podríamos afrontar hacer dos al año", dice.

Por eso, para muchos artistas, la pregunta que flota en el ambiente es si las discográficas son necesarias. "Por mi experiencia y por lo que he escuchado, los sellos son un disgusto que merece la pena saltarse. No dan más que problemas", dice Lourdes Hernández, alias Russian Red. "Al final vives del directo".

Los conciertos son la clave. Cat People son un grupo con sede en Barcelona. De su segundo disco sólo han vendido 4.000 copias (aun así han doblado la cantidad que se colocó del primero), pero eso no les impide ganarse la vida con su música. "La sensación es que estamos en una carrera de fondo. Los sellos, bueno... ven que no se vende e intentan rascar de otros lados. Es comprensible, pero no cómodo. Por eso la gente se busca otras alternativas. Mira a Vetusta Morla", asegura Adrián, cantante de la banda.

Vetusta Morla es el nombre del año. Lo asombroso es que se trata de una banda veterana a la que la crítica ha ignorado sistemáticamente durante la década que han pasado de garito en garito. Al final, este sexteto madrileño optó por autoeditarse. "¿Cómo lo hemos hecho? Eso quisiera saber yo", dice Guillermo Galván, su guitarrista. Durante años ahorraron los beneficios de los directos. "Retrasamos la grabación porque sólo teníamos una bala. El disco tenía que ser un KO. Había mucho esfuerzo invertido y mucho dinero", cuenta Galván. Funcionando de forma asamblearia se asociaron con el estudio de grabación. "El disco se paseó por distintos sellos, pero nadie hacía una oferta interesante". Lo que decidieron fue contratar los servicios que dan las discográficas: una distribuidora para poner los discos en las tiendas, una agencia para la promoción... ser empleadores en vez de empleados. "Lo importante era que se implicaran tanto como nosotros".

El resultado: tres Premios de la Música (mejor álbum de pop alternativo por su disco Un día en el mundo, artista y autor revelación por Copenhague, uno de los temas del disco), 25.000 copias vendidas de ese álbum y una gira cuya siguiente parada será México. La pregunta: ¿Cómo será el siguiente? "Ya hemos hecho lo más difícil. Algo muy grande nos tienen que ofrecer las discográficas para que piquemos".


- El País -

jueves, 1 de abril de 2010

martes, 30 de marzo de 2010

La camiseta es...



La camiseta es el mensaje

Experimental Jetset juega con la tipografía para crear diseños icónicos

En 2001, la marca japonesa de ropa 2K/Gingham le encargó a un pequeño estudio de diseño holandés la creación de una camiseta para su firma. Experimental Jetset, una pequeña coalición creativa formada en Ámsterdam por tres fans de Sonic Youth (el nombre se refiere a un álbum de los neoyorquinos), tras darle muchas vueltas al asunto, presentaron un diseño que era puro realismo mágico: John & Paul & Ringo & George. En helvética. Y ya está. "Nuestra idea original era trabajar sobre la metarreferencia. Hemos actuado mucho en el diseño que habla del diseño y esta camiseta es una camiseta de un grupo de música que habla sobre las camisetas de grupos de música", comentan por e-mail Marieke Stolk, Danny van den Dungen y Erwin Brinkers. "La verdad es que lo que más nos ha gustado de la historia de la camiseta es que la gente lo ha entendido completamente y cada mes nos llegan decenas de adaptaciones de nuestro diseño original que colgamos en nuestra web. La gente cambia los nombres y pone los de sus amigos, sus raperos preferidos, o lo que le da la gana". La última versión, próximamente a la venta, lleva los nombres de los protagonistas de la serie Perdidos y ha sido celebrada como la primera pieza de merchandising televisivo que realmente vale la pena comprar. Quienes poseen la camiseta original se han vuelto a acordar de ellos y quienes les recuerdan como una de las fuerzas vivas tras los fastos del 50 aniversario de la helvética celebran su renovada ubicuidad.

Experimental JetSet se forma en 1997. Tres colegas que trabajan como iguales, que jamás han aceptado la colaboración de nadie y cuya vocación por intelectualizar el diseño gráfico y dotar a cualquiera de sus apuestas de un marco teórico les ha convertido en una de las voces más combativas y lúcidas de la escena internacional. A pesar de odiar hablar en público, ser fotografiados o entrevistados, los tres holandeses son constantemente reclamados en escuelas y universidades de medio mundo para explicar, desde la génesis de su nombre -querían llamarse Internacional JetSet por el tema de Specials, pero la Cámara de Comercio holandesa lo encontraba demasiado vago- hasta sus deudas con el seminal estudio neerlandés Mevis & Van Deursen. "Como ellos, tratamos de ser totalmente independientes, pero también pragmáticos. Trabajamos directamente con los clientes, jamás a través de la publicidad. No queremos ser grandes. Cuando pasamos malos momentos, pensamos en que ellos siguen funcionando y eso sirve para darnos fuerzas".

Los tres de Ámsterdam admiten que su dinámica interna es mucho más parecida a la de una banda de rock que a la de un estudio tradicional y que su aproximación a los encargos es menos académica y mucho más ligada a la idea de fútbol total que popularizó su selección allá por los setenta. "Igual todo esto no se acaba viendo en nuestra obra, pero es importante para nosotros", puntualizan los llamados herederos del mítico Crouwell, el creador holandés que acercó el diseño a la realidad y sus necesidades, alejándolo de la escuela de arte y para quien han trabajado y con quien han discutido sobre lo humano y divino. "Nuestra principal teoría es que el diseño trata de convertir el lenguaje en objetos. Cuando nos reunimos con los franceses del instituto cultural Le Cent Quatre les entregamos unas chapas con el logo que veníamos a mostrarles. Les gustó tanto la idea que se las pusieron en la mesa de reunión y cada vez que vamos a visitarles, todos las llevan. Lenguaje convertido en objeto. Ésa es nuestra labor. Todo es igual de importante, ya sea un packaging para un fanzine independiente con letras de la banda inglesa Crass adaptadas al mundo arty como una retrospectiva sobre Crouwell, el aniversario de la helvética o pósters para conciertos en la sala Paradiso. "Por cierto, odiamos los flyers", sentencian los miembros de este núcleo creativo que admite que su disco preferido de Sonic Youth es Daydream nation, a pesar de que su nombre proceda de otra referencia. "Cuando nos dicen que no somos nada experimentales y mucho menos de la jet set, respondemos que Sonic Youth (Juventud Sónica) tampoco es que sean ya muy jóvenes".

- El País -

sábado, 27 de marzo de 2010

Una joven Madonna posó...



Una joven Madonna posó desnuda por 30 dólares

Una galería inglesa muestra fotos de la cantante en 1979

Tenía 20 años, pelo moreno y carnes rollizas. Se ganaba la vida como bailarina y una vez posó desnuda para un fotógrafo neoyorquino por 30 dólares (22,60 euros al cambio actual). Ahora, cumplidos los 50, es multimillonaria, su pelo es de color dorado y está en los huesos de tanto hacer gimnasia. Tiene tres hijos -dos de ellos naturales y uno adoptado- y hoy espera que la justicia de un pequeño país africano llamado Malawi le facilite los trámites para adoptar un cuarto hijo, la pequeña Chifundo. Se llama Madonna Louise Ciccone, pero el mundo entero la conoce por Madonna, a secas.

Las viejas fotos de la joven Madonna desnuda se pueden admirar en la Impure Arts Gallery, de Brighton, en el Fringe Festival de esta ciudad costera del sur de Inglaterra. Las fotos no son novedad: las publicó la revista Playboy en 1985. Pero ahora se pueden admirar las fotografías originales que tomó Martin Schreiber en 1979, además de copias de los ejemplares de Playboy, libros, carteles y postales.

"En 1985 me tocó la lotería", ha reconocido el fotógrafo Schreiber. "Madonna estaba en la portada de la revista Time y yo tenía fotos de ella desnuda, de cuando era modelo. Tras negociar con Playboy y con Penthouse vendí las fotos a Playboy, que las publicó en su edición del mes de septiembre de 1985. Con ese éxito y lo que me pagaron estuve a flote los siguientes tres años". Vistas hoy, lo que más sorprende es el parecido de la Madonna de hace 30 años con su hija Lourdes, que en la actualidad tiene 12 años y nació de la relación entre la cantante y su entonces entrenador, Carlos León.

En 2006 y en medio de una cierta controversia, Madonna viajó a Malawi para adoptar al pequeño David Banda. Pese a ser acusada de abusar de su dinero y de sus privilegios, las autoridades de Malawi le concedieron la adopción, que se hizo oficial al cabo de dos años.

Ahora, Madonna quiere adoptar a Chifundo, cuyo nombre significa Piedad en castellano y que ha vivido en el mismo orfanato que David Banda desde que al nacer, hace cuatro años, perdió a su madre, una joven de 18 años. Los jueces denegaron en un principio la adopción. Hoy se verá en el Tribunal de Apelación de Malawi el recurso presentado por los abogados de la artista.


- El País -

viernes, 26 de marzo de 2010

Variaciones...



"De todos modos, gran parte de la vida no es más que una repetición. Dejando aparte unas cuantas cosas básicas, el resto son variaciones, créeme" - Adrian -

- "Muerte de un superheroe" de Anthony McCarten -

miércoles, 24 de marzo de 2010

Derechos de los ciudadanos en internet...

En defensa de los derechos de los ciudadanos en internet

En WeblogsSL y Noctamina creemos que estamos en un momento especialmente delicado en cuanto al desarrollo de internet en España. El proyecto de Ley de la Economía sostenible nos ha sorprendido a un gran grupo de ciudadanos, empresas y organizaciones que conocemos, construimos y amamos la internet que tanto valor está aportando a nuestra sociedad. Algunos de los cambios que se han incluido en dicho proyecto pueden transformala e inaugurar en período con menos derechos para los ciudadanos, menos privacidad y menos libertad de expresión, y con una gran inseguridad para las empresas que en ella trabajamos. Algunos análisis de estos cambios los podemos encontrar en Merodeando, El Blog Salmón, Periodistas 21, Netoratón, Público, Enrique Dans o El País.

A la luz de este acontecimiento, hemos participado en la elaboración de un Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”, cuyo texto asumimos y apoyamos como el punto de arranque de una oposición crítica a todos los intentos, vengan de parte de quien vengan, de menoscabar los derechos de los ciudadanos y las empresas en internet a favor de unos pocos.

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…

1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

- www.noctamina.com -

martes, 23 de marzo de 2010

No tengo otra cosa...



"No tengo otra cosa pero también me lo puedes quitar" - Bessie Smith -

- "Muerte de un superheroe" de Anthony McCarten -

domingo, 21 de marzo de 2010

Napster, iTunes... ¿y ahora Spotify?


Napster, iTunes... ¿y ahora Spotify?

La 'web' musical sueca es un fenómeno. Ya tiene 800.000 usuarios en España, cinco millones en el mundo. Consumidores, melómanos, artistas y discográficas apuestan por el nuevo modelo

Spotify es todo un fenómeno. Un fenómeno que viene recorriendo el mundillo de la música desde octubre del año pasado. Una web a la que sólo se accede por invitación y que, pasito a pasito, se ha ido ha ganando a melómanos, consumidores, artistas, discográficas, y, más difícil todavía, a amantes de las descargas en webs ilegales. ¿Cómo es posible que haya puesto de acuerdo a tanta gente en tan poco tiempo? Intentaremos explicarlo.

La plataforma se ha convertido en la gran esperanza blanca de todo un sector. No está ni mucho menos exenta del peligro de desaparecer, como tantos negocios de la red, como les sucedió a plataformas similares que emprendieron su mismo viaje. Pero su caso parece incorporar factores que invitan a un cierto optimismo.

Creada por dos veinteañeros suecos, Daniel Ek y Martin Lorentzon, tiene -según declaran- cinco millones de usuarios en los seis países en que está implantada: España, Suecia, Noruega, Finlandia, Reino Unido y Francia. Desembarcó en España en febrero. Ya tiene más de 800.000 usuarios. Hay una lista de espera de 60.000 españoles que quieren entrar y no pueden. La lista de espera, la entrada por invitación, eso que llaman exclusividad, es una de las claves del invento.

La primera vez que un usuario entra en Spotify se encuentra con un entorno que recuerda mucho al de iTunes, el modelo de venta digital de música más exitoso hasta la fecha. El usuario teclea en el buscador el nombre del artista que quiere escuchar y al instante se despliega la discografía del elegido, sus canciones, su biografía, la crítica del disco de la prestigiosa web All music guide. Se hace clic en la canción que se quiere escuchar, y a disfrutar.

Spotify está diseñada de modo que su funcionamiento remite al clásico drag and drop -arrastre de archivos- de webs ilegales. "Es muy atractiva para los usuarios piratas", dice Marcelino Moraleda, responsable de la división digital de Sony Music, una de las cuatro grandes multinacionales. "Está atrayendo a usuarios piratas a entornos legales. Es la gran esperanza de la industria".

Lo importante no es poseer la música, sino tener acceso a ella. Éste es el concepto clave. Spotify permite acceder a un catálogo de más de seis millones de canciones. Según los datos que facilita la compañía, se suben 10.000 nuevos temas diarios. Allí está el catálogo de las cuatro majors (Sony, Universal, EMI, Warner) y de algunas compañías independientes. Sí, hay ausencias, grandes ausencias: no se encuentra a The Beatles, ni a AC/DC, ni a Pink Floyd, que tienen poder y controlan su catálogo. Pero están el último disco de U2, Beyoncé o Coldplay. La discografía de Chet Baker, mil y una interpretaciones de la obra de Bach. Hay de todo. Hay para aburrir.

Y acaba de producirse una nueva vuelta de tuerca. Hasta ahora, el usuario de Spotify podía escuchar lo que quería en el ordenador de su casa, o en el del trabajo (que es donde más se usa, señala un experto), pero no podía llevarse sus canciones seleccionadas o listas de reproducción al campo, o de viaje. Desde principios de septiembre, ese inconveniente tiene una solución: la aplicación de Spotify se traslada al móvil. El usuario de iPhone o de un móvil con sistema android (empezará a entrar fuerte en estas navidades) podrá llevarse sus canciones a la calle. Eso sí, pagando 9,99 euros al mes.

"El cambio es gigantesco, la portabilidad siempre fue el problema de webs como Spotify", declara por teléfono desde Londres el colombiano Juan Paz, analista de Music Ally, consultora de la industria musical que analiza los fenómenos en el entorno digital. Paz explica el éxito de Spotify con tres factores: catálogo de canciones muy completo, facilidad de uso y su coolness, o sea, que la web es molona. Simone Bosé, presidente de la multinacional EMI para España y Portugal, ahonda. "Ha presentado un desarrollo tecnológico de vanguardia que genera una inmediatez de respuesta impresionante", dice recostado en la silla de su luminoso despacho en la calle madrileña de Alcalá. "Y el timing del lanzamiento ha sido acertado, eso es muy importante en Internet".

Primero fue Napster, la madre de todas las descargas. Luego fue iTunes, la tienda digital de Apple. ¿Será Spotify el siguiente hito?

La tarea no es fácil. Spotify obtiene ingresos vía anuncios y vía suscriptores. El que lo usa en la versión gratis, es decir, casi todo el mundo, escucha una cuña de publicidad cada cuatro o diez canciones -el usuario que lleve desde febrero habrá apreciado un incremento notable de cuñas y que éstas cada vez aparecen más pronto-. Hay banners que se mueven por la página. Pero la publi no resulta muy intrusiva. Los ingresos en publicidad todavía son débiles, señalan fuentes del sector, cosas de la red. Spotify no da cifras.

Engordar lo que se ingresa vía suscriptores es la madre de todas las batallas. Una auténtica cuadratura del círculo en países mediterráneos, donde, dicen los expertos, el respeto por la propiedad intelectual es francamente menor que en países anglosajones o escandinavos. Que la gente pague cerca de 10 euros por cosas que puede obtener gratis en webs ilegales es tarea de titanes. Cierto es que en Spotify uno tiene acceso a lo que quiere sin que le entren virus y sin necesidad de largas esperas. Tener directamente la música en el móvil es una comodidad. Pero, ¿pagará un buen número de personas por ello? Ésta es una de las claves del futuro del proyecto.

"Si fuese algo más barato, la gente se lanzaría", explica Enrique Dans, bloguero, profesor del Instituto de Empresa y experto en el impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad. "Si lo vendieran a dos euros al mes, duplicaban lo que ganan", dice. "Pero Spotify no es una ONG. Los accionistas son las discográficas. Quieren proponer un modelo más sencillo para que la gente pague por los contenidos".

Spotify no revela la composición de su accionariado, no ofrece información financiera. Su responsable en España, Lutz Emmerich, habla de un acuerdo con las discográficas pero no confirma en qué grado participan éstas. Fuentes del sector sitúan la participación de las cuatro majors entre el 15% y el 18% del capital -hay una multinacional que tiene casi un 6% y otra cuenta con cerca de un 5%-.

La plataforma sueca comparte sus ingresos por publicidad y por suscriptores con las discográficas. No sólo con las grandes, también con las independientes, agrupadas en agregadoras como The Orchard, La central digital (repertorio de artistas de la SGAE), In Groove (música dance) o Naxos (música clásica). Uno de los elementos que hacen que se confíe algo más en su futuro, frente a alguna de sus predecesoras, es que las majors han rebajado sus exigencias de anticipos por uso de su catálogo.

"Es una manera de que Spotify disponga de más tiempo para desarrollarse", reconoce Carlos López, presidente de Sony Music en España. "Antes, al pedirles grandes anticipos, las estrangulábamos. Ahora, la idea es que todos seamos parte del negocio, es una apuesta para demostrar que en la red se pueden hacer las cosas de forma legal". Rodeado de muñequitos, miniaturas y de fotos junto a los artistas de su compañía, López se declara optimista. "Como en las películas, espero que ganen los buenos. Que la gente crea que tiene derecho a robar la música no me entra en la cabeza. Es preciso que eso no se permita en la red, como no se permite la pederastia, como no se permite que se robe un libro en una librería". López apunta a políticos y operadores de telefonía y les pide que adopten medidas. Javier Liñán, responsable de la empresa musical El Volcán, también carga contra las operadoras. "Hoy los que ofrecen el servicio se llevan lo que antes ingresaban los que generaban y trabajaban el contenido, la música".

Aún así, son muchas las voces que responsabilizan a unas majors resistentes al cambio de tener unas exigencias que pueden acabar lastrando el futuro de este tipo de plataformas. Enrique Dans, que en marzo publica un libro, Todo va a cambiar, en el que dedica un capítulo al mundo de la música, es tajante: "Las grandes discográficas con su modelo tradicional de rentabilidad, están ahogando este nuevo modelo. Quieren su dinerito, pero, ¿aportan ahora el mismo valor que antes?". Mario Rigote, responsable de La central digital, plataforma dependiente de la SGAE que agrupa a sellos españoles y latinoamericanos, y a artistas que han apostado por la autoproducción y la autoedición, también señala a las grandes: "La posición de las majors es inmovilista, por ejemplo, al pedir anticipos. Hay que universalizar el acceso a la música con un modelo sostenible", dice, "si se lo ponemos fácil al usuario, éste va a escuchar más música y todos lo rentabilizaremos a largo plazo".

La majors vienen exigiendo a las plataformas de streaming -escucha instantánea online- cantidades que van en torno a un euro por cada mil escuchas. Estos pagos, cuando la base de clientes es muy grande, pueden acabar ahogando un proyecto.

Es decir, un gran número de usuarios no tiene porqué significar un gran éxito. Por eso Spotify usa las invitaciones como manera de hacer crecer su base de clientes de manera paulatina. Los responsables de la plataforma sueca no dan detalles sobre los acuerdos suscritos con las majors. Con cada una de ellas han firmado un acuerdo distinto. Según distintas fuentes del sector, algunas discográficas siguen cobrando por escucha. Y hay otras que no. Existe entre todos un pacto para no revelar los detalles.

En el reparto de los ingresos que generan este tipo de plataformas en la red, "la figura más débil son los artistas", dice Mario Rigote: "Las majors, de hecho, están teniendo problemas con ellos". En el Reino Unido, algunos grupos ya han alzado la voz diciendo que a ellos les llegan las migas. Lo hicieron hace dos semanas Friendly Fires.

Subido a un taxi, Porta, hip hopero barcelonés de 20 años, artista surgido de la red, se pronuncia. "Lo del dinero es un tema que no me preocupa, lo que me interesa es que me escuche la gente", asegura. "Spotify es una buena herramienta para darse a conocer, es práctica. Está bien que valoren mi música antes de comprarla".

Pau Donés, líder de Jarabe de Palo, también contesta, vía telefónica, desde la furgoneta con la que recorre España. "Es un sistema con el que tienes acceso a un montón de música. Y es una manera de que se vuelva a pagar algo por la música". Donés se ha alejado de las multinacionales para controlar su carrera. Pertenece a la creciente estirpe de músicos que se autoproducen. Piensa que la irrupción de modelos como el de Spotify ofrecen una oportunidad. "Las multinacionales han estrangulado a los artistas. Es la oportunidad de hacer las cosas de manera más justa. No hay derecho a que aquí la pasta se la trinquen otros".

Lo cierto es que el pastel a repartir es cada vez más pequeño. Las 35.000 descargas legales de un grupo consolidado y vendedor como Pereza, generan para ellos unos royalties algo superiores a 1.000 euros, según fuentes de su compañía. Grabar un disco de un grupo así puede costar entre 60.000 y 80.000 euros.

Es decir, con los cedés, compañías discográficas y artistas cobraban bien. Muchos ejecutivos y estrellas se forraron. En la era de iTunes, la cuestión de ingresar se puso muy dura. Con el streaming -la escucha-, el panorama remata su mutación: una canción debe ser escuchada unas 150 veces para que la discográfica reciba lo que antes le llegaba por una descarga en iTunes, señala Juan Paz, de Music Ally. "Entonces, ¿quién va a invertir ahora en los artistas?", pregunta Paz.

Sean cuales sean los tira y afloja y los repartos, el modelo que la industria viene persiguiendo para salir de su monumental crash está cada vez más cerca. Sea éste Spotify, o plataformas similares. De hecho, habrá varios modelos de negocio conviviendo, a juicio de los expertos. La llegada de este tipo de plataformas, además, abre nuevas puertas. "Spotify tiene visos de convertirse en la gran aplicación de música y puede ser la plataforma que cambie la percepción que existe de la red", señala Fernando Garrido, sociólogo especializado en nuevas tecnologías. "Spotify puede ser el catalizador del gran salto: Internet va mucho más allá de ser un espacio de búsqueda de información; la tendencia es que se convierta en un canal de acceso a contenidos".

Es decir, la cuestión no es tener música, sino acceder a ella. O tener tele, sino acceder a los programas que a uno le interesan. Todo estará alojado en la nube, ese concepto emergente, ese espacio al que se accede mediante los teléfonos y ordenadores. Es el principio del mundo en que mucha gente vivirá conectada a Internet las 24 horas del día. Porque allí estarán las películas, los programas, las noticias, las canciones.

Buscar canciones, crear listas

Uno de los éxitos de la web es lo fácil que es de manejar, su rapidez. Uno hace clic en la canción y en seguida suena. No aparecen esos molestos mensaje que dicen: "Cargando". Esta semana, la plataforma sueca ha simplificado el acceso del cliente a la compra de las canciones.


_ EL PAIS -

sábado, 20 de marzo de 2010

Oportunidad...


"Cuando tienes la oportunidad, lánzate y deprisa" - Jeff -

- "Muerte de un superheroe" de Anthony McCarten -

viernes, 19 de marzo de 2010

¿Dardos certeros o puro arte?



¿Dardos certeros o puro arte?

Quienes optan por una guerra diferente donde las ideas se convierten en balazos certeros encuentran en el esténcil lo que otros en los kalashnikov. Y es que los sprays disparan conceptos que buscan despertar conciencias adormecidas y reflejar la hipocresía social. En esta guerra no se derriban muros sino que se embellecen de ideas fuertes y controvertidas. La constitución de la calle tiene sus propias leyes y en cada muro se escriben uno a uno sus artículos. La calle habla a través de sus artistas con muchas y muy diferentes técnicas. Las plantillas se convierten en una más dentro del amplio y variado mundo del graffiti. Una técnica sencilla, barata y rápida (lo cual viene muy bien si no quieres que te pille la policía). Uno de los guerrilleros de esténcil más conocido es el enmascarado Bansky, grafitero que a modo de superhéroe de los muros ha conseguido crear un estilo propio. Este “artista criminal” originario de la ciudad del trip hop se ha convertido en una especie de flautista de Hamelín, aunque las suyas son "ratas protesta". Clara influencia del parisino Blek Le Rat, quien encontró en las plantillas una forma de desmarcarse de la forma habitual de hacer grafiti en EEUU, convirtiéndose así en el auténtico pionero del esténcil grafiti ya a principios de los 80. Pese a iniciador de la corriente, la rata parisina no consiguió alcanzar la enorme fama de la ratita londinense. De hecho, las plantillas del niño malo de los muros tienen hasta cierto valor turístico, incluso han tratado de restaurarlas. Si bien pierden su esencia efímera y vandálica, las obras de Bansky cotizan a precios gastronómicos en el mercado. Ironías aparte, su esencia contestataria y rebelde se sigue dibujando en los muros del mundo entero. Más recientemente, paisajes de playas paradisíacas llegaron de sus sprays al muro levantado por Israel para separar su territorio del palestino. Para algunos, estas mentes perversas y anarquistas pretenden derrocar sistemas a golpe de aerosol; para otros, son héroes de la libre expresión.

Son muchos los artistas que, independientemente de la técnica utilizada, plasman su universo, su inconformismo… en un acto vandálico que les hace más libres. Entre ellos, nombres como D. Face, un londinense que con su obra refleja el bizarro mundo de la cultura popular; Ron English, un amante de McDonald's y Micky Mouse que nos ha ofrecido una original versión del Guernica trasformándolo en dibujos animados; el murciano Sam 3, con sus enormes sombras surrealistas; Blu, artista visual que también roza la tímida línea de lo real (claro ejemplo es su obra MUTO, donde anima muros con animaciones)... Volviendo al panorama nacional, no olvidemos firmas como la del Dr. Hofmann, nombre tomado del científico que creó el LSD. Un aguerrido rostro masculino dibuja el símbolo de este artista que decora nuestras ciudades. Y también por las calles de Madrid, paseando por Malasaña o La Latina, o en Barcelona podemos jugar a encontrar Hombres Grises, un alegato para despertar al rebelde que llevamos dentro y que trata de romper con la tediosa rutina del despertador. Un arte en continuo movimiento, efímero pero eterno en las conciencias. Plantillas llenas de ingenio que emprenden una lucha diferente. Puede que sigas viendo los muros como obstáculos verticales en el camino, pero quizás si te paras un poco más veas un trocito de nuestra historia. Es cuestión de comprar un par de sprays para lanzarse a las trincheras de la ciudad y decir lo que quieras. Porque eso es lo mejor, cualquiera de nosotros es libre de hacerlo. Eso sí… guárdate bien las espaldas, aunque sólo es en ese instante vandálico y en esa ilegalidad, cuando estás a punto de que te pillen, donde puede existir el street art.


www.banksy.co.uk
www.dface.co.uk
www.woostercollective.com
www.streetsy.com
www.sam3.com
www.popagena.com
www.drhofmann.com
www.hombregrises.com

jueves, 18 de marzo de 2010

La lista de los cinco peores hijos del mundo...


La lista de los cinco peores hijos del mundo

La revista 'Foreign Policy' publica una relación con los descendientes más díscolos de los líderes del mundo

Algunos de los mandatarios más poderosos del mundo dictan a diario órdenes trascendentes que sus súbditos deben acatar, pero aún así los hay que no pueden meter en vereda ni a sus propios hijos. La revista Foreign Policy ha publicado un especial en su página web con la lista de los cinco hijos que más quebraderos de cabeza dan a los líderes mundiales.

El jeque Issa Bin Zayed Al Nayhan: Es el hijo del difunto presidente de los Emiratos Árabes Unidos, gobernado actualmente por su hermano Jalifa y regenta una promotora inmobiliaria. Un vídeo de la cadena estadounidense ABC le muestra torturando a un comerciante afgano de cereales al que acusa de haberle engañado. En el vídeo Issa dispara un arma automática alrededor del hombre, le llena la boca de arena, lo sodomiza con una picana eléctrica como las del ganado, le prende fuego y derrama sal sobre sus heridas sangrantes.

Kim Jong Nam: Es el hijo mayor, con 38 años, del Querido Líder de Corea del Norte, Kim Jong Il. Estaba destinado a sucederle, pero cayó en desgracia tras ser detenido en el aeropuerto de Tokyo bajo una identidad falsa con la intención de viajar a Disneylandia. Toda una humillación familiar.

Aníbal Gaddafi: Es el hijo de Muammar al Gaddafi, el máximo dirigente de Libia desde 1969. En su historial de noches conflictivas figura una en que fue detenido por unos gendarmes en París por conducir su Porsche por los Campos Elíseos a más de 140 kilómetros por hora, en dirección contraria y borracho.

Hu Haifeng: Hijo de 38 años del presidente chino, Hu Jintao, y presidente de la compañía de escáneres industriales Nuctech. Su nombre está vinculado a un escándalo de corrupción en Namibia donde la Fiscalía ha acusado a la empresa por sobornar a funcionarios con el fin de obtener un contrato para suministrar escáneres a los aeropuertos y aduanas del país.

Mark Thatcher: El hijo de 56 años de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, fue detenido en 2004 en Suráfrica por financiar un intento de golpe de Estado en la rica en petróleo Guinea Ecuatorial.


- EL PAIS -

miércoles, 17 de marzo de 2010

Es una verdad universalmente reconocida...


Es una verdad universalmente reconocida que un zombi con cerebro necesita más cerebros.

- Jane Austen & Seth Grahame-Smith: Orgullo y prejuicio y zombis -