miércoles, 27 de noviembre de 2013

En las guerras me cago de miedo...


ON SISTIAGA: "En las guerras me cago de miedo, por eso estoy vivo"

Jon Sistiaga. Periodista irunés, de 43 años. Estrena El peor trabajo del mundo, un reportaje sobre el volcán en activo Kawah Ijen, en Indonesia, y las insoportables condiciones de trabajo que sufren los mineros que extraen azufre de él. Canal +, 16 de junio.

¿Qué buscaba en el volcán?
Entender una contradicción para la perspectiva occidental: cómo alguien puede dejarse la vida por tres euros al día y ser feliz. Los mineros rechazan la tecnología que mejoraría sus condiciones porque podría suponer perder su trabajo.

¿Le sorprendieron los cables filtrados por Wikileaks revelando el desinterés del Gobierno español por que prosperara el 'caso Couso'?
No. Una cosa son las buenas palabras, y otra, confrontarse con los hechos. Solo otra filtración de Wikileaks desatascará el asunto.

¿Qué opina de la televisión actual?
Que es demasiado expositiva y voyeur. No hay tregua para el análisis ponderado.

¿Es la actual RTVE tan sectaria como denuncia Cospedal?
No.

Después de tantos años, ¿le ha encontrado alguna explicación a las guerras?
Tratar de racionalizarlas es inútil y estúpido.

¿Es ético ser un reportero bélico estrella?
Bueno, yo ni soy reportero de guerra ni me siento estrella. El que se llame reportero de guerra será porque le gustan y disfruta con ellas. Yo las odio. Otra cuestión es cómo se maneja moralmente la popularidad, buscada o no, que te puede granjear cubrir un conflicto.

Siempre se dice que la última guerra ha sido la mejor contada, pero ¿realmente nos enteramos de la misa la media?
Quien no se enteró de algo sobre la de Irak es porque no quiso. El periodismo de conflicto ha mutado. El profesional quizá esté mejor preparado, pero la ciudadanía le ha ganado en rapidez y efectividad. Ya no hay grandes exclusivas. Que una bomba cae en un hospital de Libia no lo contará un reportero, lo contará un testigo vía Twitter...

¿Celebra esa nueva realidad?
Sí. Pero, sobre todo, la asumo. El reportero tiene la obligación de aportar análisis, perspectiva, rigor... En tiempos de Google se ha de ser más escrupuloso que nunca. Todo criminal de guerra debe aparecer ahí gracias a la labor del periodista, aunque el mundo ya haya olvidado el conflicto.

¿Cómo es volver a la cotidianidad tras una experiencia bélica?
El primer regreso es la prueba de fuego. Tras el subidón inicial, la gente pierde el interés. Hay quienes se quedan en el cuelgue del estrés postraumático. Y otros que sienten que pueden volver.

¿Se ha de estar un poco loco para trabajar en lo suyo?
Los locos son los primeros en caer. En las guerras me cago de miedo, por eso estoy vivo. Yo reivindico el miedo como herramienta de trabajo.

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