miércoles, 6 de abril de 2011

La balada de Bonnie y Clyde...


La balada de Bonnie y Clyde

Un libro reúne las cartas de amor y los poemas de la legendaria pareja de delincuentes

Ella sólo era una pobre chica que a los 19 años ya estaba cansada de todo y él, otro delincuente más, víctima del desolador mapa social que trazó la Gran Depresión estadounidense. Aunque nunca dieron un gran golpe, porque lo suyo eran las chapuzas más o menos sangrientas, Bonnie Parker y Clyde Barrow quedaron como la pareja de convictos más legendaria de la historia. Al mito contribuyó la prensa, los tristes poemas que ella escribía y, sobre todo, los disparos de una vieja cámara que llevaba consigo un miembro de la banda de Los Barrow, y con la que jugaron a inmortalizar la fotogenia de su romántico desastre. Wanted lovers. Las cartas de amor de Bonnie & Clyde (Alpha Decay) reúne por primera vez en castellano la breve e intensa relación epistolar que mantuvo la célebre pareja y los poemas que ella escribió sobre aquel mundo de eterna huida hacia delante.

"Ni por listos ni por desesperados les irá mejor que a otros, / saben bien que la ley siempre ha ganado, / otras veces ya les dispararon / pero siempre supieron de largo / que la muerte es el salario del pecado. / Algún día se irán a pique juntos/ y juntos descansarán sus cuerpos para siempre. / Habrá unos pocos afligidos, / para la ley será un alivio, / pero para Bonnie & Clyde será la muerte". Este poema titulado La historia de Bonnie & Clyde cierra el libro (a la venta el 1 de febrero) que fue publicado en un periódico de Dallas poco antes de que la policía acribillara a balazos a la pareja. El poema inspiró la letra de la canción que Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot interpretaron en los años setenta y también una de las secuencias más desoladoras de la película que en 1967 sellaba por todo lo alto el mito.

Dirigida por Arthur Penn e interpretada por Warren Beatty y Faye Dunaway, el filme retrataba a dos jóvenes forajidos de aire romántico, acosados por la sociedad y la policía y cuyos problemas de cama sólo añadían más tragedia si cabe a su pasmosa belleza. Sin duda un retrato más cercano al ideario beatnik que a la cruda realidad. Ana S. Pareja, editora y autora del prólogo del libro, apunta: "El éxito del filme distorsionó en cierto modo la imagen fidedigna de los dos criminales atribuyéndoles un halo de sofisticación y glamour más cercano a la recreación pop. Su mito traspasó fronteras".

Lo que sí parece fuera de toda sospecha es que Bonnie Parker y Clyde Barrow estaban enamorados. Un mes después de conocerse en casa de una amiga común, él fue detenido y conducido a la terrible penitenciaría de Eastham Farm, una de las de peor fama del país. Bonnie y Clyde empezaron entonces su cruce de cartas de amor. La primera que se conserva es del 14 de febrero de 1930: "Hola precioso: sólo unas líneas esta noche. ¿Cómo le va a mi niño? Hoy ha sido un día más, como otro cualquiera, pero duro... Precioso, cuando por fin te dejen salir a la calle, quiero que empieces a trabajar y, por Dios, no te metas en más problemas. Me preocupas tanto que esto es un sinvivir. Cuando estés limpio y no tengas que seguir huyendo, podremos salir a divertirnos un rato. Cómo odio escribirte cuando me siento tan triste como esta noche".

Bonnie (que desde niña había tenido afición por la escritura) solía acabar con un "tu chica triste y solitaria" mientras que Clyde evolucionó del "querida niña" o "mi amiga" al "mi hermosa y dulce esposa". Siempre sin renunciar a ese cariñoso "niña" que intentaba aplacar el inestable carácter de la melancólica Bonnie. "Cariño, ¿qué te hizo pensar que no iba a contestar a tus cartas? Pero si ya sabes que te quiero más que a nadie en el mundo y además no me has hecho nada malo".

La prisión cambiaría definitivamente a Clyde. Salió cojo (se rebanó dos dedos para evitar los trabajos forzosos), fue sistemáticamente violado y cometió uno de sus primeros crímenes salvajes al ensañarse hasta la muerte con el preso que abusaba habitualmente de él. El día en que salió de la cárcel ya no volvieron a escribirse más. Tampoco se separaron nunca. Comenzaron los robos, los asesinatos y la huida final.

El 23 de mayo de 1934 fueron brutalmente acribillados por la policía que desde hacía meses les perseguía. Apenas tenían 25 años y cada uno de ellos recibió más de cincuenta balazos. Hace un año, con motivo de los 75 años de su muerte, el FBI desclasificó casi mil páginas que detallan la caza y captura de aquellos pobres diablos que hoy representan la rebeldía y la miseria de un tiempo que también estuvo enamorado.

"Tu chica triste y solitaria"

- Carta de Bonnie a Clyde:

Waco, Tejas 3 de marzo de 1930

Hola cielo: sólo unas líneas esta noche, porque me siento muy triste y sola. Piénsalo, cariño, hoy te he visto por primera vez en dos semanas, y apenas sólo unos minutos. Pero ha sido muy tierno verte por fin. Estos polis han resultado ser muy agradables, cariño. No son como los de Denton.

Tu madre se queda a pasar la noche conmigo. Quería que se quedase para que pueda volver a verte mañana. Mi amor, voy a buscarme un empleo para poder quedarme aquí. Ya no aguantaba más en Dallas sin ti. Cielo, qué feliz sería si pudieras librarte de este espantoso embrollo. No veo cómo me las voy a arreglar si te vas. No parecía que estuvieras muy contento de verme hoy. ¿Algo va mal? ¿Ya no me quieres? Sé cómo te sientes, cariño. Me imagino que estarás preocupadísimo. Escucha, querido, no te voy a escribir mucho hoy, porque te veré mañana, esperemos, y vamos a estar juntos un buen rato, como en los viejos tiempos. Y, cielo, no te olvides de que te quiero más que a nada en el mundo, y sé muy, muy bueno, y piensa en mí, aquí, pensando en ti.

Tu chica triste y solitaria, Bonnie

- Carta de Clyde a Bonnie:

Niña querida: acabo de leer tu dulce carta y no sabes lo contento que me he puesto al recibirla, pues me siento terriblemente solo y triste. ¿Por qué me dices que no sabías si la iba a aceptar o no? Cielo, sabes de sobra que no sentía lo que te dije en mi última carta. Lo único que me pasa es que tengo celos y no puedo evitarlo. Y además, ¿por qué no debería estar celoso? Si fuera tan tierno contigo como tú lo eres conmigo, tú también estarías celosa.

Oye, cielo, estos tarados meten tanto ruido que no puedo escribir, así que mejor termino la carta mañana.

EL PAIS

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