domingo, 13 de marzo de 2011

Mejor educar que espiar...



Padres: mejor educar que espiar en Internet

Varias empresas ofrecen detectores de temas sexuales en los 'chats' de menores - La mejor herramienta: filtrar, controlar, informar y, después, permitir la libertad - Gestión, sí; fiscalización, no.

En casa de Joan y Albert no hay Internet. Ambos adolescentes llevan ocho años intentando convencer a su padre de que lo instale. Éste considera que hay demasiados contenidos "inadecuados". Su negativa no impide que ellos naveguen "en casa de amigos y cibercafés".

Otros padres son del extremo opuesto. Prefieren que su vástago se deje las energías frente a la pantalla antes de que "deje embarazada a cualquier niña o se infecte con el sida", dice el psiquiatra infantil Paulino Castells. "Para ellos, Internet es como un preservativo".

Las actitudes opuestas de estas dos familias son una muestra del despiste de los padres con el empleo de las tecnologías, especialmente de Internet, por parte de sus hijos menores.

Seguridad versus privacidad. ¿Dónde está el límite? Ellos también tienen derecho a la intimidad (el domingo se celebra el día mundial del menor).

"El problema es que no tiene quién le forme en el uso de una herramienta muy potente. Puede ser una ayuda o una amenaza. Dársela sin formarle es lo mismo que entregarle el coche sin que sepa conducir. Internet puede actuar en beneficio de tu hijo si lo controlas", asegura Guillermo Cánovas, presidente de la asociación Protégeles.

Castells relativiza los peligros de la Red. "No todos los padres que dan un bofetón son maltratadores. La realidad mediática sobredimensiona las cosas, que tampoco son tan graves. El problema es que la pantalla no es capaz de detectar al frágil y, por lo tanto, se debe proteger a todos. La tecnología es maravillosa, pero hay que dosificarla para evitar problemas, como en todos los ámbitos de la vida".

Las amenazas no son exclusivas del menor, aunque esté más expuesto porque "domina la herramienta y actúa ante ella sin temor. La comunicación (mensajería, chat, foros...) que lo pone al alcance de los que mienten sobre su identidad para contactarles; la publicación de datos personales de forma incontrolada en las redes sociales y el spam generado por sus contactos, en quienes confía, son los principales riesgos", considera Emilio Castellote, director de marketing de producto de Panda.

Si bien la mayoría de familias establece normas de uso y el 95% de los ordenadores domésticos llevan protección contra malware (virus, troyanos...), sólo el 2,7% tienen instalado sistemas de control parental o filtros de contenidos. El dato aparece en el Estudio sobre Hábitos seguros en el uso de las TIC por niños y adolescentes y e-confianza de sus padres del Instituto Nacional de las Tecnologías de la Comunicación (Inteco).

Estos sistemas vienen con el programa de seguridad, "pero se tienen que activar y definir sus parámetros", cuenta Javier Ildefonso, director de marketing de producto de Symantec. La compañía trabaja para que "informen de la actividad del menor sin que se tenga que programar previamente".

Páginas como Protégeles.com, Menorenlared.com, Protegeatushijos.com, Chaval.es o www.norton.com.es/familias los ofrecen. Estos sitios también facilitan información y recursos para padres, niños y educadores.

"La mayoría de sistemas son binarios: autorizan o impiden el acceso a un sitio, pero no controlan lo que se sube a la Red. Vista la necesidad de inspeccionar los uploads, se les está dotando de más inteligencia", cuenta José María Hidalgo, de la compañía de seguridad Optonet. "El filtrado", añade, "sólo es de la Web. P2P, mensajería instantánea, correo electrónico, mundos virtuales y otras herramientas son más difíciles de controlar".

Los expertos coinciden en que prohibir Internet al menor no es el camino. Si no se le deja navegar en casa, lo hará en otro sitio. Todos recomiendan colocar el ordenador en espacios compartidos e instalar sistemas de control parental, pero sobre todo enseñar a navegar de forma segura. "Es una cuestión de confianza. Si los padres sospechan, que actúen: nadie conoce mejor a sus hijos. Pero como hobby no deben violar su privacidad. Más que controlar hay que informar para que adquieran sus criterios, sin olvidar que ellos ostentan la patria potestad", opina Castells.

"No somos partidarios de controlar ni de la intromisión en su entorno. La clave es enseñar", dice Castellote.

Hidalgo considera que se debe actuar en función de la edad. "Primero hay que filtrar, después monitorizar y, finalmente, abrir a la libre navegación, cuando haya adquirido un espíritu crítico y conozca los riesgos".

Su empresa ha creado Telemaco, un sistema que detecta charlas con componentes de acoso sexual en español. "Si sospecha, envía alertas al tutor". Para "adelantarse al pederasta" ultiman un "avatar infantil para entornos virtuales". Su misión será interactuar con sus habitantes. "De estas conversaciones se obtienen evidencias de que otro avatar podría ser un pederasta. Como no es 100% fiable, debe ser revisado por un humano", dice Hidalgo.

En el decálogo del buen uso de Internet en Chaval.es recomiendan a los padres herramientas que "graben las conversaciones y técnicas de hacker" para controlar a sus vástagos.

"Hay que dar aplicaciones de gestión, pero no de fiscalización", opina Luis Miguel García, director de seguridad y privacidad de Microsoft Ibérica.

Windows Live Care Protección Infantil gestiona el acceso a la navegación y mensajería instantánea. "Se accede desde un navegador, de manera que el padre gestiona lo que hace su hijo de forma remota". El sistema define la protección y los contactos autorizados según la edad. Si el menor quiere ampliar el abanico deberá pedírselo a su progenitor. Ambos deberán dialogar. Norton, Panda u Optonet tienen aplicaciones similares.

"Si los padres no escuchan las conversaciones en el patio del colegio, tampoco lo deben hacer online. Una cosa es espiar y otra muy distinta impedir que entre en un chat sexual. Es lo que permiten los sistemas de control parental", sostiene Cánovas.

Marc navega libremente en casa. Las redes sociales, la prensa deportiva y la descarga de juegos, música y películas son sus pasatiempos favoritos. El adolescente, de 17 años, no tiene problemas en dejar sus datos en los sitios que visita. Cree que son "seguros".

A Tuenti (5,5 millones de abonados) se accede por invitación. "Si hay problemas, podemos trazar la procedencia de la gente" dice su portavoz, Ícaro Moyano. Al no indexar sus contenidos en buscadores, como Facebook o Twitter, "renunciamos a un enorme caudal de tráfico, pero garantizamos que lo que ocurre en Tuenti se queda en la red social. Es nuestro compromiso de calidad". Y añade Moyano: "Sólo el 4,7% deja entrar en su perfil a toda la comunidad. La mayoría (75%) autoriza que los amigos vean sus contenidos, pero impide que los descarguen".

Habbo Hotel (21 millones de latinos registrados) es una comunidad virtual para adolescentes. Opera en español desde 2003. En Habbo cada uno crea su avatar para relacionarse con otros. El sitio tiene 14 moderadores que atienden las 24 horas en turnos de cinco horas. Su tarea consiste en velar para que se cumplan las normas de comportamiento y las reglas de seguridad en Internet para menores. "Actuamos mediante las alertas que nos envían los usuarios, de las que comprobamos su veracidad. También leemos las conversaciones, sobre todo las de riesgo", explica Raquel Álvarez, responsable de comunidad. En sus términos de uso se reservan "el derecho a leer las conversaciones. A cambio de ser un lugar más seguro, hay menos intimidad. Es el equilibrio que intentamos mantener".

En Tuenti, no hay moderación. La comunidad se autorregula. "La mejor solución es dar herramientas para que ellos puedan advertir de las amenazas".

La media de edad en Tuenti es de 24 años. En Habbo, 15. ¿Lo saben con certeza? Si fuesen menores y mintieran sobre su edad, también entrarían. Como en tantos sitios. Aunque la mayoría prohíben el acceso a los menores de 14 años, dicen que no tiene instrumentos para detectarlo. Tuenti se ha comprometido con la Agencia Española de Protección de Datos a implantar sistemas efectivos de verificación de edad. También depurarán los perfiles de menores de 14 años en tres meses. "Es increíble que no tengan las obligaciones del mundo offline. ¿Por qué no se les exige lo mismo que al dueño de la discoteca? No es imposible. Sólo es cuestión de voluntad", plantea Cánovas.

Protégeles creó en 2007 Micueva, un espacio prohibido a los adultos. Para ser miembro es necesario dar nombre, apellidos y teléfono. "Llamamos para asegurarnos de que cumple el requisito. Obviamente no podemos dar de alta a 10.000 al día, pero el objetivo no es la rentabilidad".

Las empresas que operan en Internet deben salvaguardar los derechos del ciudadano. Por ejemplo, retirar y denunciar contenidos ilegales, como la pornografía. Tradicionalmente, han utilizado sistemas de etiquetaje por palabras clave. Cualquier referencia considerada inadecuada es eliminada. Como el sistema no es del todo fiable (¿cómo se sabe si sexo se usa en contexto médico, literario o pornográfico?), también lo revisan manualmente. "Es una tarea ingente y actúan bajo demanda, cuando reciben el aviso" dice Hidalgo.

Otro método es la elaboración de listas negras de web. Ahora se empiezan a aplicar sistemas de análisis inteligente que ayudan al catalogador a revisar. "Lo rastrean todo y si detectan contenidos ilícitos alertan al administrador". Algunos son capaces de detectar imágenes pornográficas basándose en su forma, posición, color, textura y sin fijarse en el texto que le rodea. "Son programas de inteligencia artificial, pero nunca darán el 100% de efectividad. Al final siempre hay una verificación manual", admite Hidalgo.

La ayuda técnica siempre es buena, pero los padres no deberían delegar en el software la educación de sus hijos, sostienen los expertos. "Los menores deben aprender a usar Internet de una forma autónoma, eficaz y reflexiva. Generalmente, padres y maestros saben menos que ellos. Esta realidad tiene una lectura positiva en el aula. El profesor, supervisando siempre, puede dar más protagonismo al alumno aventajado para convertirlo puntualmente en el transmisor de información", considera Josep María Silva, maestro y profesor universitario de tecnología educativa.

Tampoco se debe subestimar al menor. A Lisa le gustan Fotolog y Facebook, donde cuelga fotos suyas y de sus amigos. La niña, de 13 años, sabe que no debe dar datos sobre sí misma. "Si lo hago, me lo invento". Según el segundo Norton Online Living Report, un 25% de menores como Lisa admite a sus padres entre sus contactos de redes sociales.

Charlas moderadas

Microsoft cerró los chats de MSN en 2003. El servicio se había convertido en difusor de pornografía y spam. También "evitamos problemas con la moderación de contenidos", dice Luis Miguel García, de Microsoft Ibérica.

Otros servicios en la Red y el móvil moderan foros, chats y comentarios. Sitios que comparten adultos y menores. "Entre hacerlo o no puede implicar el cierre por la pérdida de credibilidad ante opiniones desmadradas", sostiene Joan Llorach, fundador de Interactora, que presta servicio a medios y operadoras, entre otros.

Su filtraje es automático y manual. "No sólo consiste en saber detectar los duplicados o insultos, al irrespetuoso, al saboteador y al que aprovecha para vender. Implica que todos los moderadores tengan el mismo criterio", opina Llorach.

No hablamos de charlas privadas, no son moderadas, sino de las públicas. Llorach cree que el menor no debería hacer chats privados. "El único caso en que prima la seguridad sobre la privacidad".

Xarago modera a medios (como los de Prisa, editora de EL PAÍS). Los comentarios se leen antes de su salida a la web. "El único filtro es el sentido común. Se admite la crítica siempre que no ofenda", dice Ángel Sopeña, socio de la empresa.

También supervisan conductas inapropiadas. "Les sancionamos quitándole puntos del perfil. Si reincide se le puede llegar a echar". No hay límite de edad para participar. Por la escritura "detectamos si es menor. Al moderar aumenta la participación. La gente valora que le quiten la porquería. Al niño le ayuda a comportarse".

Normas para el buen uso

- Colocar el ordenador en una zona compartida por la familia y acordar los horarios de uso.

- Disfrutar de la Red en compañía de los niños.

- Enseñarles a confiar en su intuición.

- Proteger sus contraseñas.

- Fomentar el espíritu crítico. Las normas de respeto y comportamiento también se aplican a Internet.

- Inculcar que no deben proporcionar edad, dirección y teléfono ni contactar, hablar o quedar con desconocidos. Recordar que al colgar fotos, ceden sus derechos

- Consultar con frecuencia el historial de navegación.

- Mantener actualizado el equipo con programas de seguridad y activar los sistemas de control parental que llevan incorporados. Bloquean el acceso a determinados contenidos, controlan el tiempo de uso y registran su actividad.

- Denunciar ante una situación sospechosa. La empresa Protégeles, por ejemplo, tiene servicios de denuncias online.

El Pais

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