jueves, 18 de diciembre de 2008

La danza del fuego...


La danza del fuego
Los nacionalismos y la fotografía son buenos amigos. Todo en el universo patriótico parece inventado por Kodak: coloridas banderas, himnos que no se oyen pero se ven, solemnidad... Probablemente los más entusiastas guardan en el fondo del armario señeras y otros abalorios esperando el día marcado para dar rienda suelta a los mensajes de siempre: lo malo viene de fuera, lo propio nos une, los de fuera nos quitan el dinero... Esas viejas joyas dialécticas, aunque estén pasadas de moda, siempre dan un toque muy chic. Visten muy bien el sentimiento de colectivo, siempre tan apañado para unir a la tribu.

También el fuego es muy fotogénico. Su gama de colores llena muy bien el cuadro y su progresión parece pensada para una secuencia de fotos o un clip de vídeo. Una pequeña parte de ciudadanos, que forma parte de una minoría que vive en el territorio catalán, que se encuentra encuadrado en España, país integrado en la Unión Europea, que es un club de países de Europa, continente de la Tierra, uno de los planetas del Sistema Solar... ha vuelto a quemar un retrato del Rey y su esposa, persona que sustenta la Corona en una Democracia Parlamentaria, etc. etc. etc. O sea, una mota de polvo insignificante en un mundo inmenso movida por una minúscula parte de ciudadanos que pretenden así construir una nueva realidad. Al margen de lo absurdo de quemar un papel con la figura de algo o alguien y que esa combustión o el pisoteado con un zapato (como hacen los árabes) mueva al fervor de un grupo de gente, hay que reconocer que el resultado gráficamente es impactante.

El 11 de Septiembre, mucho antes de ser el día marcado por los iluminados de Al Qaeda, se celebra la Diada Nacional de Cataluña. Al final de esa jornada, los más fervorosos aprovechan para liarla a su manera, convirtiendo el final de una jornada de reivindicación festiva en cenizas de fotos y banderas españolas (también alguna francesa). Nuestra imagen de la semana muestra a dos muchachos que parecen bailar al son de los vítores de quienes les observan, tras quemar una foto de los Reyes. Sobre un escenario montado por un grupo denominado Maulets, jóvenes que se definen como independentistas revolucionarios, danzan los incendiarios vistiendo una camiseta con la palabra Independencia y la famosa estrella roja, que igual sirve para un roto como para un descosido. Uno de ellos porta una pequeña botella de líquido inflmable que sirvió para la ignición. El rostro del Monarca mira a cámaras con una serenidad que parece fuera de lugar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, se suceden las generaciones y todo se repite con "monótona languidez".
Cada generación debe aprender de sus errores, supongo.
La violencia deslegitima a los que la usan para reivindicar, y deslegitima aquello que reivindican.
En fin.
Soy Jorge, el autor de los Kalandrian, y hace tiempo me topé con tu blog googleando kalandrianísticamente.
Me ha hecho mucha ilusión que incluyeras las citas, de verdad.
Y te felicito, eres un tipo de los que hacen el mundo mejor.
Un abrazo sincero.
JB

Anónimo dijo...

Hola Jorge, primero, gracias por tu presencia en mi blog, no esperaba que fueras el mismísimo autor del estupendo libro de los Kalandrian, que pillé por sorpresa entre los miles de libros que pueblan en una biblioteca pública y me encantó, un día de estos, lo pondré como recomendación en www.indiedemierda.es, espero que no te importe y menos aún que incluya en este blog algunas de tus citas... (un poco de publicidad gratuita nunca viene nada mal, no?)

Anónimo dijo...

Pero hombre, si eres tú el que me haces (literalmente) un precioso regalo .
Y no me refiero a la publi, sino al hecho de que a alguien le haya "llegado" la novela.
Aunque en principio es bastante humorística puse mucho de mí en ese relato, y no te imaginas lo bonito que es que alguien la mencione. Es un poco parecido a cuando lanzas una botella al mar con un mensaje y te enteras de que ha llegado a puerto.
Gracias por todo, un abrazo y que vayan muy bien estos días!
JB